Un día en La Granja de San Ildefonso

Tras pasar el día anterior en El Pardo, quisimos aprovechar el segundo día de la Semana Santa en casa para conocer el Real Sitio de San Ildefonso, conocido generalmente como La Granja a raíz de su precioso palacio. Fue un día cargado de sorpresas en el que, como veréis, descubrimos uno de los pueblos más bonitos de España.

La GranjaLa primera sorpresa fue bien temprano, pues a los pocos kilómetros de salir de casa el paisaje empezó a cambiar. Primero pasó del gris asfalto al marrón del campo afectado por la sequía, más tarde todo se volvió verde y, por último, blanco. ¡Todo estaba nevado! No contábamos con esto, tanto que las cadenas del coche estaban en el trastero.

Aun así, las carreteras estaban perfectamente. Disfrutamos como enanos viendo como todo estaba cada vez más nevado, y de hecho hicimos una parada muy breve al subir el Puerto de Navacerrada para disfrutar del blanco de la nieve. La última vez que habíamos visto nevar había sido dos meses atrás, en Berlín, por lo que nos vinieron muy buenos recuerdos.

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El caso es que tras una hora de camino llegamos a San Ildefonso. Es un pueblo totalmente enfocado al turismo, por lo que pese a las nevadas estaba hasta arriba de coches. Sin embargo, hay muchos parkings en los alrededores, por lo que se puede aparcar sin inconvenientes. No es recomendable tratar de meterse hasta el fondo, hay sitios para dejar el coche a menos de dos minutos andando y así no hay que andar haciendo mil maniobras, buscando, esperando…

La GranjaPor ejemplo, nosotros aparcamos a solo unos metros de la Puerta de la Reina, también conocida como la Puerta de Carlos III por su inscripción “Reinando Carlos III – MDCCLXXXIV”. Dicho de otro modo, data del año 1784, momento en el cual San Ildefonso ya era un punto de interés más que consagrado para la vida política española.

La GranjaTras cruzarla, entramos por una calle en la que la nieve acumulada durante la noche -y la que levemente seguía cayendo- poco a poco se derretía. Por eso más que caminar sobre la nieve lo estábamos haciendo sobre el agua, a lo bíblico. Pese a todo, en seguida descubrimos que estábamos entrando en un casco histórico precioso.

En primer lugar nos topamos con la Iglesia del Rosario, conocida también como Iglesia del Cristo por la talla del Cristo del Perdón que alberga en su interior. Fue construida en 1738 y cuenta con una arquitectura barroca bastante sobria. El interior no es especialmente llamativo.

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La GranjaLa que si nos gustó mucho fue la Plaza de los Dolores, el que sería el epicentro del pueblo si no fuera por el palacio y sus jardines. En ella está la Casa Consistorial -edificio de época de Felipe V, que cuenta también con una capilla-, una iglesia, un mercado y la Oficina de Turismo. Aprovechamos para entrar en ella y coger un mapita.

Una vez nos hicimos con él, fuimos a ver la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, con una fachada también muy sobria. El interior está decorado con paredes blancas, un retablo bastante hermoso y algunas tallas. Había mucho ajetreo, tanto dentro como en los alrededores, ya que estaban preparándolo todo para una procesión.

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Precisamente, a la salida de la iglesia un señor mayor nos dijo que no nos perdiésemos la capilla que está en el edificio del ayuntamiento. Es pequeñita y a veces no se puede entrar porque están en pleno culto -como fue nuestro caso-, pero en su patio estaban las cruces de maderas listas para procesionar. Dicho sea de paso, la gente de San Ildefonso es muy amable, pues no fue el único señor mayor con el que hablamos ese día.

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La GranjaSegún se mira a la iglesia, hacia la derecha de la plaza, se halla el edificio del Mercado Municipal. Estaba casi todo cerrado -no hay que olvidar que era Viernes Santo-, pero la panadería estaba abierta y desprendía el típico olor a bollería recién hecha. ¡Que rico! Un sitio recomendable en días de apertura para ver un mercado de toda la vida.

La GranjaAunque era pleno mes de abril, había estado toda la noche nevando y también un poquito por la mañana. Por eso, el pueblo presentaba un aspecto bastante navideño: tejados nevados, niños tirándose bolas de nieve, coches cubiertos y, por supuesto, muñecos de nieve. Nos encontramos con uno que nos pareció chulísimo, y aquí ha quedado inmortalizado forever.

La GranjaEl caso es que, tras recorrer el pequeño casco urbano de arriba a abajo, llegamos al Palacio Real de La Granja de San Ildefonso. Esta residencia de la familia real española es uno de los palacios más bonitos del país, y aún parecía más bello gracias a la nieve. Hacía frío, pero aun así mucha gente se había dejado caer por allí.

El palacio se llama así por una granja que los jerónimos tenían cerquita, no porque esté llena de cerditos. Fue construido durante el reinado de Felipe V, que buscaba un lugar de retiro alejado de la corte y propicio para practicar la caza. Al final quedó el típico palacio versallesco, similar a Aranjuez, aunque a nosotros nos pareció mucho más bonito. Por cierto, los árboles de la entrada tienen pinta de tener varios siglos de edad, porque son enormes.

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La visita al palacio se puede hacer guiada (15€ por persona) o por libre (9€ tarifa normal y 4€ para estudiantes). Optamos por la segunda modalidad, ya que el día anterior habíamos ido a El Pardo y no nos apetecía otra hora siguiendo a un guía. Además, había que planificar bien el día: con la entrada se incluye el acceso a otro palacio, que cerraba a las cinco; a los jardines, que cerraban a las siete; y en los propios jardines se ponían en funcionamiento las fuentes a las cinco y media, con lo que había que aprovechar el tiempo. ¿El recorrido por el palacio? Precioso, pero nos dejaron hacer fotos. Por tanto, no vamos a hablar sobre él. ¡Hacer fotos sin flash no es un crimen!

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Tardamos una hora en recorrer todas sus estancias, y a la salida nos volvió a sorprender la nieve. El cielo estaba cubriéndose, y aunque aun había sol estaban cayendo algunos copos. Desde luego, el aspecto de los jardines (no entramos todavía, pero se veían desde un patio central) presagiaba una tarde blanquita.

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Calculamos y optamos por dejar La Granja momentáneamente. Como ya hemos dicho, con la entrada al palacio se incluye la visita al Palacio de Riofrío, a una media hora de allí en coche, por lo que quisimos aprovechar y dejarnos caer por aquel lugar.

La GranjaEl palacio está en el corazón del Bosque de Riofrío, de 625 hectáreas. Es un paraje natural precioso, lleno de ciervos, al que se accede por una carretera muy peculiar: gratis para ver el palacio, de peaje si sólo es para pasar el día en el campo. El paisaje que vimos desde el coche nos pareció precioso, y pudimos divisar bastantes animales.

La GranjaEl epicentro es el Palacio Real de Riofrío, lugar en el que residió la viuda de Felipe V (Isabel de Farnesio) tras la muerte de su marido y durante el reinado de su hijastro Fernado VI. Cuando Carlos III, hijo de la italiana, accedió al trono, esta abandonó el palacio, quedando prácticamente vacío hasta época de Isabel II.

El interior sólo se puede recorrer en visitas guiadas, las cuales comienzan cuando se congregan unas treinta personas (antes toca esperar en la tienda). Es un itinerario muy interesante, dividido en dos partes: estancias puramente palaciegas y un Museo de Caza, según dicen de los más importantes del mundo.

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A la salida del palacio la nieve nos sorprendía por enésima vez. ¡La que estaba cayendo! El coche estaba empezando a cubrirse, cada vez caían más copos y la carretera no tenía muy buena pinta. Total, que esperamos a que se desempañaran los cristales con la calefacción y volvimos a San Ildefonso. Dicho sea de paso, aprovechamos para comernos los bocadillos en el coche, que así estábamos calentitos.

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La GranjaNuestro plan se iba cumpliendo como lo habíamos previsto, y antes de ir a los jardines del palacio nos pasamos por la Real Fábrica de Cristales de La Granja, que en la actualidad funciona como Fundación Centro Nacional del Vidrio. Está cerquita de la Puerta de la Reina, y también tiene aparcamiento propio.

Es un edificio enorme, puesto que fue una de las manufacturas reales más importantes durante los siglos XVIII y XIX. En ella el vidrio fue trabajado como en ningún otro sitio de España, hasta el punto de vivir momentos de esplendor en los que producían para todo el país. Por eso, la maquinaria fue de lo más novedosa y abundante, hasta el punto de que se exhiben algunas piezas ya en la misma calle.

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El eje central de la Real Fábrica es el Museo del Vidrio, en el cual se exponen más de 16.000 metros cuadrados de Historia relacionada con la manufactura real. Paneles informativos, piezas originales y materias primas forman una exposición magnífica, que incluso incluye a artesanos tallando. Nos gustó mucho, 100% recomendable.

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La GranjaA la salida del museo seguía nevando mucho, y hacía bastante frío. Aun así, viajando ese tipo de cosas no importan y estuvimos haciendo el bobo bajo la nieve. De hecho, aprovechamos para grabar unos cuantos vídeos chorras, quien sabe si algún día los pondremos en la web. Lo que estaba claro es que íbamos en dirección a los jardines.

Entramos como a las 16:30. Los Reales Jardines de La Granja de San Ildefonso son enormes, llenos de vegetación y fuentes. Precisamente, las fuentes monumentales son uno de los principales atractivos: en los meses cálidos se encienden una vez al día, en concreto a las 17:30, con lo que teníamos una horita para pasear. Justo coincidió en el momento en el que más nevaba, pero aun así lo pasamos bien.

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La GranjaEn la parte superior se construyó El Mar, un lago artificial que, aparte de ser precioso, es una maravilla de la ingeniería. Su altura y sus miles de litros hacen que sirva como sistema de presión para que funcionen todas las fuentes. Aunque con nieve estaba precioso, tras la niebla se intuían las montañas. Tiene que ser precioso con solecito.

La GranjaEl mapa de los jardines cuenta con decenas y decenas de puntos de interés, por lo que entre el poco tiempo y el frío no pudimos abarcarlos todos. Sin embargo, vimos un poco de todo: casitas de madera, fuentes, montañas, lagos… Lo dicho, no hacía buen tiempo, pero aun así nos cruzamos con bastantes valientes.

La GranjaHablemos, por fin, del tema de las fuentes. En los meses de calor hay varios eventos entorno a ellas: en agosto, que se iluminan por la noche; en fechas concretas, en las que todas a la vez funcionan; y en días comunes, en los cuales se ponen cuatro. En este último caso, lo que hay que hacer es ir a la entrada y seguir al señor de la banderita.

Ni más ni menos: hay un señor con una bandera de España que va de fuente en fuente, mientras sus secuaces las encienden y las apagan. La gente se pone cerca y acaba mojándose. Por cierto, poco a poco el día mejoró y al final acabamos con solecito (aunque parezca increíble, viendo las fotos de la mañana). Nos gustaron, pero tampoco nos parecieron tan impresionantes como a otra gente (había señoras que no paraban de aplaudir y gritar “oooh” a cada chorro que salía).

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La GranjaEso es, a última hora pudimos disfrutar del solecito, pero no librarnos del frío. Por eso, quisimos despedirnos de La Granja con un caldito en uno de los bares del pueblo. Las tazas sirvieron para entrar en calor y despedirnos de las excursiones de Semana Santa. El Pardo primero y la nieve después nos brindaron unas vacaciones geniales.

No salimos de casa, pero justo una semana después volamos para pasar una semana de viaje en Estambul. Pero eso es otra historia…

Capítulo IVolver a La Granja de San Ildefonso ’12

6 pensamientos en “Un día en La Granja de San Ildefonso

  1. Esta entrada me trae muchos recuerdos de cuando era pequeña.
    Me encantaba ir a la Granja a las fuentes, porque salía siempre calada de allí (hace mucho que no voy pero imagino que será igual) y luego, comíamos de maravilla por la zona (que como en Segovia no se come en ningún lado!!).
    A Riofrío también íbamos. Antaño se podía dar pan de comer a los ciervos (nosotros tenemos fotos dándoles de comer de nuestra mano), después lo prohibieron. Hace unos años volví por allí y ya no se acercan… se ven los ciervos, pero muy lejos, no es lo mismo :'(, aunque imagino que será por su seguridad.
    En fin, un saludo chicos!

    • ¡Qué guay! 🙂 Es increíble cómo los lugares conectan a las personas, hemos hablado con un montón de gente acerca de La Granja y todo el mundo lo recuerda con muchísimo cariño. Es normal que algunas cosas hayan cambiado, aunque desgraciadamente alguna van a peor. En cualquier caso, es un sitio chulísimo y al que nosotros también le consideramos parte de nosotros ^^ Un besote!

  2. Que bonita estampa todo nevado, este es uno de esos sitios que mi joven memoria no me permite recordar, se que estuve allí de pequeño, pero apenas conservo recuerdos del lugar, salvo un par de fotos XD

    A ver cuando voy un día por allí y puedo rememorar tiempos donde aún no me preocupaba por afeitarme la barba 😀

    Saludos!

    • ¿Memoria? ¿Barba? Hablas como un anciano! jajaja A nosotros nos pasa también, hay sitios que “sabemos que hemos ido” pero que solo recordamos el nombre. Sin embargo, una vez allí, se activa la mente y empezamos a pensar en cositas que pensamos que habíamos olvidado ^^ Cuando quieras hacemos una escapada a La Granja!

  3. Con la entrada al palacio de la granja y los jardines puedes salir del recinto cuántas veces quieras entonces. Me refiero, puedes visitar el palacio por la mañana, ir a comer a un restaurante y volver a ver los jardines y las fuentes por la tarde??

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