Teruel ’11 – Capítulo VII: Trebuchet Park, Mar Nummus, Molina de Aragón e Hita (día 6)

El último día de un viaje siempre es duro, pero estando de camping la situación es aún peor. A la pena por volver a casa se le suma un buen rato de recogida de campamento, lo cual es un momento clave puesto que si no se guarda todo bien el equipo se deteriora con una facilidad pasmosa.

Contra la morriña de volver a casa sólo hay una solución: aprovechar bien la jornada y ver todo lo que se pueda. En esta ocasión habíamos previsto hacer varias paradas, siempre en dirección a casa. Así la vuelta no sería tan pesada, que tirarse 4 horas seguidas en el coche es insoportable.

Así, tras llenar el coche con lo que había sido nuestro hogar los últimos días, hicimos la primera parada a pocos metros del camping, pues en la propia ciudad de Albarracín está Trebuchet Park, el mayor parque histórico de máquinas de asedio del mundo. Siendo los dos historiadores era una visita obligada, y nos ha gustado tanto que sólo podemos recomendárselo a todo el que pase por la provincia de Teruel.

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Teruel 234En líneas generales, Trebuchet Park consiste en un amplio terreno en el que se han reconstruido máquinas de asedio de cinco espacios culturales distintos: antigua Grecia, antigua Roma, mundo medieval cristiano, mundo medieval árabe y oriente. La visita guiada está hecha por los que han fabricado las máquinas, así que el rigor está asegurado.

Estuvimos más de una hora conociendo a fondo todo lo relacionado con las máquinas de asedio históricas: fabricación, desplazamiento, método de uso, anécdotas históricas, sucesos ocurridos en el propio Trebuchet Park… Maravilloso. Junto a cada máquina hay un panel explicativo, pero aun así la visita guiada fue magnífica. Hay lugares en los que la Historia cobra vida, esos que justifican que algunos veamos más allá de las piedras y de los libros viejos: Trebuchet Park es uno de esos sitios. Muy interesante.

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Pero también queremos destacar algo negativo: es inaceptable que un proyecto como este (cultural, sorprendente, innovador) no cuente con el apoyo de las instituciones. Según hemos podido comprobar no han tenido nunca ningún tipo de ayuda, sino que encima les han puesto infinitas trabas. Ya se sabe lo que interesa a los políticos y lo que no.

Teruel 239En conclusión, que queremos reiterar nuestro apoyo a Trebuchet Park y nuestra recomendación de que vayáis a visitar este enorme parque de máquinas de asedio. Iniciativas como estas son las que, poco a poco, hacen que el mundo cambie a mejor. La historia bien explicada es conocimiento, y el saber nos hace más libres.

Trebuchet Park nos había encantado, pero aun así aún quedaba mucho por ver ese día. También en el término municipal de Albarracín fuimos a visitar Mar Nummus, otra de las subsedes de Territorio Dinópolis. Esta está dedicada al mundo marino, y a través de sus fósiles pudimos conocer un montón de especies: cocodrilos, ammonites, esponjas de mar… También es una visita guiada, y sinceramente esta guía nos gustó más que el que tuvimos en la Región Ambarina.

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Teruel 243El caso es que tras Trebuchet Park y Mar Nummus nos echamos a la carretera, esta vez para pasar un buen rato en el coche. Al cabo de unos cuantos kilómetros dijimos adiós a la provincia de Teruel (más bien hasta luego), pero el viaje aún no había acabado. Aun queríamos hacer un par de paradas, pero esta vez sería en Guadalajara.

Nuestro primer objetivo fue Molina de Aragón, otra ciudad sorprendente. Al igual que nos pasó el día anterior con Rubielos de Mora y Mora de Rubielos, ha sido de los sitios que más nos han gustado del viaje sin haber previsto su visita en un primer momento.

Teruel 244Y la verdad es que no empezamos con buen pie, ya que lo primero que nos pasó fue un caos. Tratamos de visitar la Torre de Aragón, una fortaleza en la montaña bajo la que se asienta Molina de Aragón. No sólo casi nos despeñamos con el coche por un barranco, sino que, después de un buen rato por un camino de tierra, estaba todo cerradísimo.

Para seguir con una primera impresión mala, después de aparcar y de caminar un buen rato nos encontramos con que la Oficina de Turismo había sido trasladada a un lugar distinto al que habíamos visto en internet.

Teruel 245No nos rendimos, volvimos al coche y aparcamos en la misma puerta. Hasta ahí las cosas malas que nos pasaron en Molina de Aragón, pues todo lo siguiente fue bueno. Nos hicimos con un plano (20 céntimos mediante), nos pusieron el sello del Camino del Cid y cuando nos íbamos a poner a patear la ciudad… ¡Ñam! ¡Que hambre! Había que comer.

Total, que nos comimos en el coche los bocadillos que nos habíamos preparado por la mañana (como habréis podido comprobar, en este viaje los bocatas han sido la base de nuestra dieta) y nos pusimos en marcha para conocer una ciudad que, según su mapa turístico, tenía mucho que ofrecer. ¿Sería verdad?

Justo al lado de la Oficina de Turismo (que, dicho sea de paso, está ubicada en un Colegio de Escolapios del siglo XVIII) está la Iglesia de San Martín, que es la más antigua del pueblo. Eso sí, pese a ser originaria del siglo XII, sus rasgos más característicos pertenecen a época reciente, pues en el siglo XIX se amplió creando de cero la portada y la torre.

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Siguiendo el mapa llegamos a la Iglesia de San Felipe, que cuenta con un retablo barroco sencillamente magnífico. A excepción del primer templo, que estaba cerrado por un proceso de restauración, el resto de iglesias estaban abiertas. En este viaje habíamos encontrado más edificios cerrados que nunca, por lo que Molina de Aragón fue una excelente excepción.

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La Iglesia de San Felipe está muy cerquita del Palacio de los Molina, del siglo XVI. Aunque en la actualidad es una hospedería, este edificio refleja a la perfección su carácter nobiliario a través de los blasones de su fachada. Siguiendo un poquito más abajo la calle nos topamos con el Oratorio de San Felipe, del siglo posterior.

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Los siguientes pasos nos llevaron a la amplia Plaza de Santa Clara, en la cual estaba la Iglesia de Santa Clara. Tiene una fachada que representa lo mejor del estilo románico, aunque quizá más influenciada por corrientes francesas que peninsulares. El interior es, sin embargo, de estilo gótico, con las características bóvedas de crucería.

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De iglesia en iglesia, y tiramos porque nos toca. Lo siguiente fue ver la Iglesia de San Pedro, de estilo renacentista y con espadaña mudéjar. El interior tampoco es especialmente bonito, pues la combinación de suelo de madera oscura con un retablo dorado da un aspecto más que kitsch.

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Lo siguiente fue volver a ir a la Plaza de España, y decimos volver porque esta había sido nuestra primera parada en el casco histórico de Molina de Aragón, cuando fuimos en busca de la Oficina de Turismo. En la plaza está la Casa Consistorial, y en un ladito la Iglesia de Santa Marñia del Conde, fundada por el señor de Molina.

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Dejamos la parte más histórica para ir en dirección al río, una zona totalmente restaurada y muy tranquila. Siempre hemos dicho que nos gustaría que nuestra ciudad tuviese un río, pues pasear junto al agua es sinónimo de tranquilidad en invierno y de fresquito en verano. Por cierto, pese a ser una zona nueva aún conserva un puente románico del siglo XIII.

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Del río volvimos al casco urbano para visitar la antigua Iglesia de San Miguel, que puede pasar desapercibida porque está en una pequeña placita entre casas. Aun así, el término “casa” en Molina de Aragón equivale a palacio. De hecho, justo al lado de la iglesia está el Palacio de los Marqueses de Villel, del siglo XVI.

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Hablando de grandes casas nobiliarias, un poquito más adelante está el Palacio de los Arias, este más reciente (del siglo XIX). También es destacable e Palacio de los Garcés de Marcilla, en bastante buen estado. Eso no se puede decir del Palacio del Virrey de Manila, que tiene en la fachada restos de la ornamentación original deteriorándose a marchas forzadas.

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En conclusión, Molina de Aragón es uno de los pueblos de Castilla – La Mancha con más patrimonio de los que hemos visitado. Su fama está justificada y el paseo por su casco urbano mereció la pena. Para terminar nos tomamos un colacao calentito en un bar al lado del coche, para volver a la carretera con fuerzas.

La última parada del día antes de llegar a casa fue en Hita, otro pueblo de Guadalajara. Prácticamente todo el mundo tiene la misma reacción: “¿Hita? ¿Donde el Arcipreste?”. Y es que Juan Ruiz, conocido mundialmente como el Arcipreste de Hita, es el autor de una de las obras más importantes de la literatura hispana, el “Libro de buen amor”. Prácticamente todos lo hemos estudiado en el colegio.

Teruel 266Precisamente en la Plaza del Arcipreste fue donde dejamos el coche. Estaba vacía, y precisamente durante toda nuestra visita sólo nos cruzamos con una persona por la calle. El resto (iglesias, museos, Oficina de Turismo) incluso lo encontramos cerrado, así que no tenemos un recuerdo tan bueno como el que ha quedado de Molina de Aragón.

Si algo queda claro es que para visitar Hita hay que llevar calzado cómodo, pues el pueblo está en un pequeño promontorio y todas las calles son muy empinadas. El mejor ejemplo quizá sea el Ayuntamiento, que está literalmente en una cuesta.

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Teruel 269El principal foco de interés del pueblo es la Casa del Arcipreste, que hace las veces de museo, centro de interpretación y Oficina de Turismo. La noche anterior habíamos mirado su horario de apertura y teóricamente estaba abierto, pero al llegar había sorpresa. En un papel escrito a mano ponía que los domingos ya no abre. ¡Yuju!

Un poco decepcionados seguimos nuestro camino, el cual nos llevó a las ruinas de la Iglesia de San Pedro. Este templo albergaba en tiempos los sepulcros de los hidalgos de Hita, e incluso era sede arciprestal. Sin embargo, durante la Guerra Civil Española los combates lo dejaron reducido a escombros, y desde entonces no se ha reconstruido.

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Teruel 272La que no tiene ningún problema de conservación es la Iglesia de San Juan Bautista, construida entre los siglos XIII y el XIV. Está en lo alto del pueblo, es de estilo mudéjar y la torre tiene un cierto toque herreriano. Al igual que la de San Pedro, la Iglesia de San Juan sufrió muchos datos durante la guerra civil: en este caso tras el conflicto se hundió el techo. Sin embargo, ha sido totalmente restaurada en varios periodos -el último a comienzos del siglo XXI- y en la actualidad se muestra con un buen estado de salud. Sin embargo, estaba cerrada.

Teruel 273Aunque no pudimos verla por dentro nada impidió que siguiéramos subiendo. Desde lo alto de Hita hay una buena vista de todo el entorno. Se puede subir hasta arriba del todo, pero en cualquier caso desde donde dejamos el coche ya había buenas panorámicas. El paisaje es el típico castellanomanchego, con pequeñas elevaciones y campos de labor.

Una maravilla. Generalmente se valoran más los paisajes verdes propios del norte de España, pero este tipo de imágenes también nos gustan mucho.

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Para terminar dimos una vueltecita por la parte baja de la ciudad, a la que llegamos traspasando la bonita Puerta de San María. Lo más destacado de abajo es el Palenque, aunque seguimos apostando por los miradores desde los cuales ver los alrededores del pueblo.

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Teruel 277Este pueblo también forma parte del Camino del Cid, con lo que ya habíamos visitado ocho pueblos. Al llegar a esta cifra nos tenían que dar una camiseta, pero como la Oficina de Turismo estaba cerrada nos tuvimos que buscar un lugar para que nos sellaran el salvoconducto. No encontramos a nadie, e incluso en un par de bares nos dijeron que no sabían nada.

Ya nos estábamos yendo cuando, en las afueras, paramos a preguntar en plan “si nos dicen algo bien, y si no volvemos a casa”. Allí un hombre localizó al chico de la Oficina de Turismo, que quedó con nosotros en ella.

Teruel 278Tocó volver a subir las cuestas, pero mereció la pena. Allí nos sellaron los salvoconductos y nos dieron las camisetas que acreditan que estamos cumpliendo con éxito las distintas etapas del Camino del Cid. Junto a ellas, a los cuatro sellos nos habían regalado las pulseras que también se ven en la fotografía de la derecha.

Haber conseguido que nos pusieran el sello en nuestros salvoconductos fue el broche perfecto para el viaje. Quizá teníamos unas expectativas demasiado altas, pero el caso es que la provincia de Teruel no nos ha gustado tanto como esperábamos. En cualquier caso, es un sitio recomendable para romper con la rutina y en el que esperan joyas como Albarracín o Rubielos de Mora.

Capítulo VIVolver a Teruel ’11

2 pensamientos en “Teruel ’11 – Capítulo VII: Trebuchet Park, Mar Nummus, Molina de Aragón e Hita (día 6)

    • ¡Hola Óscar! Como bien dices son tierras desconocidas para la mayoría pero tienen un gran encanto y además están cerquita de casa ¡Hay que visitar estas joyas! Saludos!

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