Teruel ’11 – Capítulo III: Albarracín y el acueducto Albarracín-Gea-Cella (día 2)

El segundo día del viaje empezó temprano, pues pusimos el despertador prontito para aprovechar al máximo las horas de sol. Esto propició un encuentro directo con el frío turolense, que pese a habernos hecho dormir con un par de mantas no era para tanto. Sinceramente, pasamos mucho más frío en Navarra.

Desayunamos y lo preparamos todo para pasar la mañana entera visitando Albarracín. Esta es, sin duda, una de las localidades más turísticas de toda la provincia, por lo que preferíamos visitarla entre semana para evitar coincidir con las hordas de turistas que la saturan cada fin de semana.

Teruel 06Desde el camping tardamos tres minutos en coche hasta el centro de Albarracín. Hasta el centro exactamente no, ya que se trata del típico pueblo construido en un promontorio y no se puede atravesar en coche. Sin embargo, en la parte baja hay un aparcamiento gratuito en el que dejar coche y desde donde empezar la visita.

Teruel 07Además, está justo al lado de la Oficina de Turismo. En este viaje la visita aquí para coger folletos era fundamental, ya que no llevábamos un planning tan preparado como en otras ocasiones y la información que obtuvimos fue fundamental para días posteriores. Igual de importante fue obtener los salvoconductos del Camino del Cid.

El Camino del Cid es un itinerario turístico que sigue los pasos del Cid Campeador. Está distribuido en ocho provincias (Burgos, Soria, Guadalajara, Zaragoza, Teruel, Castellón, Valencia y Alicante) y tiene un sistema similar al Camino de Santiago: a través de un salvoconducto se van poniendo sellos en las localidades por las que se pasa. Cuando se tienen cinco sellos en cada provincia se obtiene un documento acreditativo muy chulo en el que queda constancia de la ruta realizada. Eso sí, por su longitud está pensado para hacerla en varios años…

Y nada, en la Oficina de Turismo no solo nos dieron el salvoconducto sino que nos pusieron nuestro primer sello. A los cuatro dan una pulsera y a los ocho una camiseta… ¿Sería posible conseguirlos en este viaje?

De todos modos no adelantemos acontecimientos y hablemos, ahora sí, de Albarracín. Se podría sacar un cierto parecido con otros sitios en los que ya hemos estado, como Sos del Rey Católico o Cuenca: lo importante no es buscar edificios concretos, sino el conjunto. Aun teniendo un patrimonio considerable y una serie de construcciones de primer nivel, lo realmente bonito de Albarracín es pasear sin rumbo y perderse por sus estrechas callejuelas.

Empezamos la visita desde la Oficina de Turismo, subiendo por una cuesta en la que quedaba a mano izquierda un precioso Colegio de los Escolapios. También empezamos a ver las primeras muestras de arquitectura civil a través de la Casa de la Brigadiera y de la Casa de los Navarro de Arzuriaga. Y es que Albarracín, como ya hemos dicho, destaca por ser un conjunto precioso, perfectamente conservado y en el que pasear es una auténtica delicia.

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Teruel 10Al ser un pueblo construido en plena montaña, aquí va un aviso a navegantes: hay que ir con calzado cómodo. En Albarracín no existen las calles llanas, todo son cuestas bastante empinadas. Sin embargo, gracias a esto hay muy buenas vistas desde el principio. Cada calle es un balcón desde el que contemplar el pueblo o el entorno natural.

Teruel 11Vimos algunos turistas, pero como habíamos madrugado tuvimos la suerte de ver la mayor parte del casco antiguo tranquilos, sin gente alrededor y disfrutando de ese silencio tan propio de los pueblos. Sólo hubiera mejorado la escena el sonido del agua, pero de la Fuente del Chorro, que veis en la foto de la derecha, no brotaba nada.

De un modo o de otro llegamos a la Plaza Mayor, en la que entre otras muchas cosas está el precioso Ayuntamiento de Albarracín. Es un edificio muy bonito, en especial gracias a su arcada y al interminable balcón que recorre toda la fachada. Sin embargo, la instantánea está un poco afeada por la cantidad de coches que había aparcados en la plaza. Sobre las furgonetas de reparto no tenemos ninguna queja, pero lo que no entendemos es que los políticos aparquen ahí. ¿Por qué los ciudadanos de a pie dejan el coche abajo y ellos pueden subir hasta arriba? Hay cosas difíciles de entender en este país.

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En las arcadas de la derecha del ayuntamiento (según se mira hacia él) hay un mirador desde el cual se puede contemplar una magnífica panorámica de la sierra y de otras zonas de la ciudad. Seguía siendo prontito, pero aun así no éramos los únicos que aprovechamos el lugar para hacer unas cuantas fotitos.

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Teruel 15No obstante, la Plaza Mayor de Albarracín tiene más cosas aparte del Ayuntamiento. Es una zona de paso casi obligado para recorrer el casco antiguo y además hay varios bares tanto en la propia plaza como en las calles adyacentes. ¿Hace falta decir más? Estamos, por tanto, ante uno de los sitios más animados del pueblo.

Teruel 16A unos pocos pasos de la plaza (de hecho se ve desde ella) está la Iglesia de Santiago, que data de comienzos del siglo XVII. Si las casas “comunes” de Albarracín están en buen estado, os podéis imaginar que este pequeño templo luce como si lo hubieran construido hace un par de días. La pena es que estaba cerrada y no la pudimos ver por dentro.

En realidad, en la primera parte de la visita apenas pudimos visitar edificios, monumentos o museos. Sin embargo, eso no le restó ni un ápice de encanto al recorrido que hicimos. Albarracín es uno de esos pueblos en los que cada calle es un viaje al pasado, en los que da la sensación que al doblar la siguiente esquina van a aparecer un caballero con su escudero. Curiosamente ya hemos utilizado frases similares con algún otro pueblo de España: ¡Como nos gusta viajar por nuestro país! Por cierto, de las cuatro fotos que veis abajo la que muestra la zona que más nos gustó es la de la derecha del todo. Lo que se ve es el Portal del Agua.

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Seguimos tranquilamente con nuestro caminar, pues hacía un día excelente. Ni una nube y con la temperatura perfecta para dar un paseo. Nos topamos con algunos edificios destacados en el mapa que nos dieron en la oficina de turismo, como la Casa de la Enseñanza o la Casa de los Monterde.

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El caso es que al llegar a la Catedral de Albarracín (concretamente Catedral del Salvador de Albarracín) descubrimos una desagradable sorpresa: sólo se podía visitar por dentro si estabas haciendo una visita guiada por el pueblo con alguna de las empresas que las realizan a diario. ¿Por qué ocurre esto? Ya nos pasó intentando visitar Alarcón, en la provincia de Cuenca: no tiene ningún sentido que se restrinja el acceso al patrimonio de esta manera. Todo tiene un cierto componente clasista incluso, pues el precio ABUSIVO que tenían los recorridos ahuyenta a personas que, como nosotros, viajamos con un presupuesto muy limitado.

Teruel 24Además, no nos gustan nada las visitas guiadas. Viajando tenemos una sensación de libertad difícil de encontrar en la vida cotidiana, y andar como borreguitos detrás de un señor durante tres horas no es precisamente la actividad que más nos llame la atención. Por tanto, nos quedamos sin pasar a ver el interior de la catedral.

De lo que no nos privamos, desde luego, fue de la preciosa panorámica de la parte baja del pueblo y del recinto amurallado. Una escena idílica en la que se pone sobre la mesa lo bonito que es Albarracín. Menos mal que mirar es gratis… de momento.

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El caso es que seguimos recorriendo Albarracín, pues pese a no haber podido entrar a ver la catedral nos estaba gustando mucho. Poco a poco nos íbamos moviendo por la zona más monumental del pueblo, pues como es habitual la parte alta es la que tiene más edificios de relumbrón.

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Y para muestra la Iglesia de Santa María, el templo más antiguo de Albarracín. Sus orígenes son anteriores al año 1200 y su estado de conservación es notable. Como nota curiosa, cerquita de su entrada hay una antigua nevera de esas que han quedado en pie para demostrar que se puede vivir sin tanta tecnología.

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Teruel 30Al ladito de la iglesia está la Torre de Doña Blanca, una pequeña torre de vigilancia del siglo XIII. Visualmente no es muy llamativa ya que no tiene un gran tamaño, pero todo lo que tiene de pequeña lo tiene también de bonita. Además, a sus pies hay un pequeño cementerio de esos a los que se les puede llamar de muchos modos, pero nunca  lúgubres.

Por si eso fuera poco, la torre acoge además el Espacio para el Paisaje, un pequeño museo sobre el paisaje serrano de Albarracín a través de pinturas. ¡Ah! Y además hay una leyenda alrededor de este edificio…

La Leyenda de Doña Blanca
Doña Blanca era la hermana menor del príncipe de Aragón, la típica chica destacada: sencilla, inteligente, bella… Eso hacía que la futura esposa del príncipe la odiase con toda su alma. Cuando los príncipes pasaron a ser reyes, Doña Blanca tuvo que huir hacia Castilla para salvar su vida. Su trayecto le llevó a pasar por Albarracín, donde fue muy bien acogida. De hecho, fue demasiado bien acogida, pues la reina de Aragón se enteró de que estaba allí.La joven Doña Blanca se hospedó, como no podía ser de otro modo, en la torre que ahora lleva su nombre. Pasaron los días y los días, pero no hubo más movimiento: nadie veía a Doña Blanca por ningún lado. Es más, al cabo de mucho tiempo la comitiva que la acompañaba tuvo que partir sin ella, que nunca más volvió a dar señales de vida. ¿Qué pasó? ¿La mató algún enviado de la reina?El caso es que desde entonces se dice que en las noches de verano en las que hay luna llena se ve salir a Doña Blanca de la torre. Es a la media noche, cuando desciende lentamente por las rocas y baja a bañarse al río. Es lo que las gentes del lugar conocen como la sombra de Doña Blanca.

Teruel 31En cualquier caso nos quedamos con las ganas de entrar a la torre, ya que ese día estaba cerrada. Lo que si estaba abierto era el Museo de Albarracín, una pequeña institución que expone los principales hallazgos de las excavaciones arqueológicas hechas en Albarracín. Está ubicado en el antiguo hospital de la ciudad, del siglo XVIII, edificio que también ha sido cárcel y almacén.

Cuesta entrar dos euros por persona (si se tiene carnet de estudiante, si no es un poco más). Por poco que ofrezcan, ese tipo de museos locales siempre nos gustan, pues dan una visión muy personal del entorno inmediato que es difícil percibir a través de cualquier otro medio. Sin embargo, en este caso quedamos un poco decepcionados, ya que el museo es bastante flojito. Algunas salas se reducen a unos pocos carteles y en otras hay muchas piezas puestas sin ninguna explicación.

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Al salir del museo habíamos visto todo, salvo el castillo. Sin embargo, éste solo se podía visitar a las 13:00 acompañados de un guía. Como no quedaba más remedio compramos nuestra entrada (otros dos euros por persona, tarifa de estudiantes) y decidimos sentarnos fuera a esperar.

Sin embargo, como somos dos culos inquietos no podíamos quedarnos quietos en los tres cuartos de hora que quedaban. Durante el recorrido nos habíamos quedado con ganas de dos cosas: ver el pequeño mercadillo que había junto al aparcamiento y comprar pan artesanal en una panadería por la que habíamos pasado. Hicimos las dos cosas, pero al ir sobre la marcha primero una y luego otra… total, que subimos y bajamos las cuestas del pueblo varias veces. ¡Un poco más y nos salen agujetas!

Teruel 34Entre unas cosas y otras dio la hora para comenzar la visita al Castillo de Albarracín, aunque sería más correcto hablar de excavaciones. El caso es que se tratan de los restos de la antigua residencia militar de los señores de Albarracín -árabes al principio y luego cristianos-. Forma parte del enorme conjunto defensivo junto a las murallas y otras torres.

La visita guiada consiste básicamente en hacer un paseo de ronda, con algunas paradas en torres y estancias excavadas. La chica que lo explicaba ponía mucho empeño, pero es evidente que no era historiadora, arqueóloga ni nada parecido y así funcionaba la cosa. Eso si, hay que reconocer que las cosas que aprendimos sobre los Banu Razin -la familia bereber que convirtió Albarracín en taifa- fueron bastante interesantes.

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El castillo en sí mismo merece la pena, pues hay muchas partes excavadas y algunas en buen estado. Además, gustará incluso a aquellos que reniegan de las piedras, pues desde sus torres están las mejores vistas tanto del pueblo como del entorno. Tal y como nos dijo la guía que hacía la visita, la panorámica que se obtiene desde el castillo es la principal postal de Albarracín. Un pueblo precioso, no hay más que ver las fotos de abajo.

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Ahora si que sí habíamos terminado en Albarracín, por lo que pusimos rumbo al camping. Nuestro plan era comer allí tranquilamente, planificar los próximos días contrastando nuestro plan inicial con la información que nos dieron en la oficina de turismo y, por supuesto, y hacer alguna excursión por la tarde.

Teruel 40Y para pensar bien… ¿Se os ocurre algo mejor que una buena fabada? Todo un clásico en nuestro viajes de camping, ya que casi siempre vamos a sitios fríos y procuramos llevar comidas con muchas calorías para entrar en calor. ¡Tres hurras por la fabada de bote Hacendado y sus múltiples virtudes! ¡Hip hip, hurra! ¡Hip hip, hurra! ¡HIP HIP, HURRA!

Tras este pequeño homenaje a nuestra fabada, hay que decir que para la tarde decidimos hacer un recorrido que siguiese los pasos del acueducto romano de Albarracín – Gea de Albarracín – Cella. Se trata de un enorme acueducto excavado en las montañas que comunican las tres localidades. El recorrido se puede hacer en ambos sentidos, pero decidimos ir directamente al punto más alejado de nuestro camping (Cella) para ir volviendo a poquitos, haciendo paradas. La otra opción hubiera sido más cansada, pues tras toda la tarde viendo cosas nos hubiera tocado un rato largo de conducción por una serpenteante y peligrosa carretera de montaña.

Teruel 41Así pues, la primera parada que hicimos en esta excursión fue en Cella, una pequeña localidad de poco más de 3000 habitantes. Tiene algunas cosas chulas para ver, como su bonito Ayuntamiento, pero están muy dispersas entre construcciones modernas. En ese sentido nos recordó a Burela, ejemplo de pueblo devorado por su crecimiento.

Teruel 42Por ejemplo, para ir del Ayuntamiento a la impresionante Iglesia de la Inmaculada hay que coger el coche o caminar un buen rato entre edificios de viviendas sin ningún interés arquitectónico. Esta iglesia data del siglo XII, está hecha en estilo gótico levantino y tiene una cierta relación con los caballeros templarios.

Teruel 43El pueblo en sí también tiene vínculos con el Cantar del Mío Cid, pues aquí fue donde esperó el Cid los refuerzos para conquistar Valencia. Forma parte del Camino del Cid, por lo que es fácil encontrar referencias como monumentos o cartel. Lo que es algo más difícil es encontrar el punto de sellado, que está en el bar del Centro de Día que está en la carretera por la que se llega al pueblo.

Teruel 44Junto a todo eso también queremos destacar la enorme zona de huertas que hay en los alrededores de Cella, fruto sin duda de haber gestionado el agua desde época romana. El caso es que allí tuvimos un pequeño problema, pues tomamos el desvío equivocado y nuestro coche casi acaba en una acequia. Y hasta aquí podemos leer.

Teruel 45El principal monumento del pueblo es, sin duda, la fuente artesiana de Cella. Fue construida por un ingeniero italiano a comienzos del siglo XVIII y es toda una referencia arquitectónica. Hoy en día la visita es gratis, pues la fuente se ha convertido en un precioso parque lleno de sombra en el que hacer un alto en el camino.

Y nada, desde Cella empezamos a retroceder hacia Albarracín haciendo las correspondientes paradas a lo largo del acueducto. Es una especie de ruta cultural en miniatura, pues las ocho etapas están perfectamente señalizadas tanto en la carretera (foto de abajo a la izquierda) como a lo largo del camino (foto de abajo a la derecha).

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Teruel 48Hay que decir que verlo todo en una tarde es prácticamente imposible. Por tanto, teniendo en cuenta que cada parada ofrece una serie de características distintas, nosotros seleccionamos tres tramos que mostraban la mayor variedad dentro de lo que es el acueducto. Es imprescindible planificar, pues algunas etapas pueden tener un gran valor desde un punto de vista histórico pero ser muy duras desde una perspectiva turística. Por ejemplo, aquí está el desolador inicio del tramo VI, en el que hay que hacer dos kilómetros por este camino.

Teruel 49La primera parada fue en el quinto tramo, conocido como Cañada de Monterde. Es realmente interesante porque en ella el acueducto discurre bajo tierra. En algunos momentos es realmente profundo (se puede ver a través de agujeros tapados con un cristal) y a lo largo del recorrido hay paneles que explican como fue el proyecto de excavación.

Además, es también importante que en algunos tramos el acueducto sale a nivel de la superficie. Eso también está señalizado, por lo que es posible caminar por su interior. Es un tema realmente curioso, pues al menos nosotros nunca habíamos estado paseando por dentro de un acueducto. En algunos momentos da un poco de cosilla, pues está oscuro y hay algún que otro bicho, pero es una experiencia interesante.

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A mitad de camino también paramos en Gea de Albarracín, un pequeño pueblo entre Albarracín y Cella por el cual también pasa el acueducto. Paseamos un rato por su casco urbano, visitando algún que otro edificio de interés como la Iglesia del Carmen. Como nota curiosa decir que se estaba quemando una casa y que los bomberos estaban por ahí con su camión. En un pueblo de 500 habitantes no deben pasar muchas cosas, por lo que estaba casi todo el mundo curioseando en la calle.

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La siguiente parada fue en el tramo IV, conocido como el Barranco de los Burros. En él se camina por un precioso desfiladero en el que lo más llamativo son los agujeros hechos en la montaña, como si fueran ojos o ventanas. Son parte del acueducto, que desde los romanos ha cambiado el paisaje para siempre de esta sierra.

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Teruel 57Aquí también se puede recorrer el interior del acueducto, pero es un tramo menos recomendable (o al menos a nosotros nos gustó menos). Está más oscuro, es más estrecho y encima tenía unas telas de araña tan gordas que parecían hechas con lana. Eso si, también depende del tipo de viaje que se haya planteado. En nuestro caso teníamos un interés más bien cultural, si estuviéramos haciendo trekking probablemente nos hubiéramos metido hasta el final. Lo que no sabemos es si se podrá recorrer el acueducto de principio a fin por su interior.

El último tramo en el que paramos fue el segundo, en la Galería del Tunel. Quizá es el menos espectacular, puesto que discurre en paralelo a la carretera y constantemente se oyen pasar coches. Sin embargo, es en el que mejor se puede caminar: buena iluminación, galerías amplias y terreno allanado. Muy recomendable si se va en familia.

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Teruel 60Además, desde este punto se pueden acceder a las vetustas ruinas del Castillo de Santa Croche. Es una bonita construcción defensiva del siglo XV que no está especialmente bien cuidada, pero quizá por eso atrae al público y tanto a la ida como a la vuelta vimos a gente curioseando. Nosotros no subimos, que ya estábamos cansaditos.

Además se estaba haciendo de noche, y aún teníamos que volver al camping para darnos una buena duchita. Como primer día de excursiones no había estado nada mal: Albarracín es probablemente de los pueblos más bonitos de España, una visita imprescindible; y el acueducto es sencillamente impresionante, es difícil encontrar algo parecido.

Al día siguiente esperaba la ciudad de Teruel, así que había que descansar y recuperar fuerzas. ¡Seguid leyendo!

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