Sur de Portugal ’08 – Capítulo II: Ruta por el sur del país vecino

Al partir de Huelva, lo que hicimos fue ir a la zona más occidental de Portugal e ir retrocediendo poco a poco desde allí, en función de las cosas que nos apetecía visitar. Así, después de unas dos horitas de coche, fuimos directos al Cabo de San Vicente. Es un lugar cargado de Historia, el cual ya aparece en textos del gran Estrabón, que decía que dicho cabo “no era el punto más occidental de Europa, sino de todo el mundo habitado”. La sensación es equiparable a la que se siente en otros lugares costeros especiales, Finisterre: el infinito. Ver el cielo y el mar juntándose en una línea, y saber que desde los orígenes de la humanidad personas como nosotros han tenido esa sensación es muy reconfortante.

El “Promontorium Sacrum”, como se le llamaba en época romana, ha sido adornado por antiguos pobladores por una fortaleza y un faro, que en la actualidad son visitables. Sin embargo, cuando fuimos estaba en pleno proceso de restauración, y no tuvimos la oportunidad de verlos por dentro. Se visiten esos lugares o no, hay que tener clara una cosa: en el Cabo de San Vicente siempre hace frío, no solo por su orografía espartana sino por las omnipresentes corrientes de aire frío.

Portugal 01 Portugal 02

Es posible que quien vaya al cabo no tenga la misma pasión que nosotros por la Historia: ¡no pasa nada! El paisaje natural merece la visita por sí solo. Las rocas y los acantilados no tienen comparación en muchos kilómetros a la redonda, cuando uno ve como la tierra firme se corta de manera tan abrupta entiende perfectamente que el lugar fuese considerado algo así como “el fin del mundo”.

 Portugal 03 Portugal 04

La segunda parada de nuestra ajetreada excursión fue en Sagres, una freguesía lusa perteneciente al consejo de Vila do Bispo. Allí no solo Enrique el Navegante instaló su Escuela de Navegación, sino que también se encuentra la famosa Fortaleza de Sagres. La impresionante construcción, integrada en la actualidad en el Parque Natural del Suroeste Alentejano y Costa Vicentina, constituye uno de esos focos turísticos que suele ser imprescindible visitar pero que tampoco son especialmente atractivos. Vamos, que todo el mundo debería visitarla alguna vez, tanto por lo que significa como por su estructura en sí, pero que nadie quiera encontrar un lugar que recordará toda su vida por su belleza.

Sería difícil sin haber estudiado el edificio fechar las partes que se visitan, pues ha sido constantemente reformado. Por su ubicación está expuesto constantemente a las inclemencias del tiempo, desde vientos huracanados hasta tsunamis -como el ocurrido en 1755-, aunque también a las humanas, pues ha sido protagonista de muchas batallas. En la actualidad es Monumento Nacional -tiene esa calificación desde 1910-, y como ya hemos dicho es una visita obligada.

Portugal 05 Portugal 06

¿Qué se puede ver en su interior? Pues por lo pronto, lo primero que se hace es comprobar su mal estado de conservación. Tras pasar por una galería interior y comprar la entrada -no es especialmente cara- rápidamente se constata que el interior está igual de mal conservado que el exterior. Dentro se puede seguir una especie de camino que da la vuelta por toda la fortaleza -dando importancia a las vistas de los espacios naturales y a la construcción a partes iguales- o ir por la zona central, en la cual hay algunos lugares de interés, como las garitas en las que se hace guardia, un reloj solar o algunos edificios de no mucho tamaño, como la pequeña Iglesia de Nuestra Señora de la Gracia. De todos modos, en una hora como mucho la visita debería quedar finiquitada.

 Portugal 07 Portugal 08

Tras ver la fortaleza, cogimos el coche nuevamente para ir a nuestra tercera parada: Lagos. Nuestra idea, más que ir a ver la ciudad, era comer, pues a esas horas más de un estómago -íbamos toda la familia, es decir, media docena de barrigas- había empezado a rugir. Dejamos el coche “bien” aparcado, fuimos al paseo marítimo y allí buscamos un sitio en el que poder disfrutar de uno de los platos que mejor preparan los lusos: el frango grelhado, o lo que es lo mismo, pollo hecho al grill. Simplemente delicioso, y confirma la idea de que un plato, por muy sencillo que sea, sabe distinto según como se prepare. Y si no, que le pregunten a las tortillas de patatas, que no hay dos iguales.

El sitio en el que comimos era enorme, pero muy barato y todo estaba muy bueno. Nos pusimos hasta arriba de comer, por lo que dimos un paseíto por el paseo marítimo. Allí vimos un barco visitable de la época de los descubrimientos, pero después de haber ido al Muelle de las Carabelas unos días antes no quisimos entrar.

 Portugal 09 Portugal 10

Una vez dimos el paseíto de rigor para bajar la comida, vuelta al coche para seguir yendo en dirección a España. La penúltima parada del día fue en Armação de Pêra. La visita la hicimos exclusivamente porque los padres de Edu/suegros de Eri veranearon allí varios años cuando todavía había pesetas, y fuimos a ver como había cambiado aquello. Básicamente vimos la zona de “sol y playa”, aunque viéndola pudimos constatar que es una playa de arena fina e ideal para veranear. Buena parte de la playita estaba ocupada por casetas de pescadores trabajando en sus aperos, por lo que parece que la economía del pueblo se distribuye entre turismo y pesca.

Por último visitamos el Kubata, un chiringuito de playa sobre el cual giraban sus veraneos. Por lo que dijeron nuestros padres/suegros Armação de Pêra no estaba muy cambiada, pero hicimos algunas fotos para compartirlas con la familia.

 Portugal 11 Portugal 12 Portugal 13

Antes de volver a Huelva, hicimos una para que no podía faltar en nuestra excursión por Portugal: Vila Real de Santo António. El lugar es el primer pueblo al llegar a Portugal desde España, y por tanto no era de extrañar que casi hubiese más españoles que lusos. Además, como los españoles tenemos costumbre de ir chillando por los rincones parecía que les estábamos invadiendo. La ciudad se fundó en el siglo XVIII por idea del Marqués de Pombal, que quería tener la zona fronteriza poblada. Así, el lugar tiene un aspecto decimonónico que se vislumbra casi en cada edificio.

Portugal 14 Portugal 15

Portugal 16Eso sí, Vila Real de Santo António tiene fama por otro hecho que no debe pasar desapercibido: la compra de toallas. Suena un poco costumbrista, pero es un negocio que sigue en pie, y el hecho de que sea el primer lugar al pasar la frontera hace que muchos españoles vayan allí a comprar toallas, albornoces o trapos de cocina. Nosotros no podíamos ser menos, y en la tienda Lusitania nos hicimos con un juego de toallas y unos trapos para nuestra futura casa. Un souvenir portugués en toda regla, y al cual le hemos sacado mucho partido.

Y así se nos fue el día. Cinco paradas en una excursión que resultó ser agotadora, pero que nos permitió conocer diferentes lugares del país vecino.

Capítulo IVolver a Portugal ’08

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *