Segura de Toro y los Castaños del Temblar

Después de varios meses hablando de rincones con encanto y de naturaleza, pudiera parecer que el Valle del Ambroz no tiene una parte monumental. Y nada más lejos de la realidad, cosa que comprobamos en Segura de Toro, un pueblo con restos de un castillo templario, con un toro celta y con casas de piedra en cada rincón. Por si eso fuera poco, desde allí mismo fuimos a visitar los Castaños del Temblar, posiblemente la ruta más bonita que se puede hacer en todo el valle. Aquí va el broche de oro a una serie de relatos con la que esperamos haberos trasmitido nuestro amor por esta comarca del norte de Cáceres.

segura-de-toro-1

SEGURA DE TORO

Segura de Toro es una especie de mirador, como una de esas localidades de El Señor de los Anillos que sacan terreno de donde no lo hay y establecen sus calles al borde de un barranco. Eso tiene algunas ventajas (como sus impresionantes vistas) pero también algunos inconvenientes (como sus empinadas calles). Sea como fuere, recorrer el pueblo es pasear por la localidad mejor conservada de todo el Valle del Ambroz.

segura-de-toro-2

La piedra es el material que marca la pauta. Podéis encontrarlo desde en las casas anónimas, esas que han resistido el paso de los siglos y que han pasado de generación en generación, hasta en los restos del castillo templario del cual puede presumir la localidad. Quizá sólo se conserven algunos lienzos y no esté abierto al público, pero  es una de las grandes muestras patrimoniales del pueblo.

segura-de-toro-3

También hay que destacar el patrimonio eclesiástico de Segura de Toro. Su ejemplo más destacado (que no el único) es la Iglesia de San Juan, un edificio renacentista que toma como base el torreón de un castillo del siglo XII. En su interior hay tallas de madera de muy alta factura.

segura-de-toro-4 segura-de-toro-5

En cualquier caso, el auténtico símbolo de la localidad es el toro celta de piedra. No solo le da nombre al pueblo, sino que además sirve para atestiguar el pasado milenario de Segura, pues con un poco de atención se pueden ver restos celtas, romanos, medievales y renacentistas. Está en la plaza del Ayuntamiento (que también es bastante bonito) y se trata de una visita obligada.

segura-de-toro-6

Por cierto, en Segura de Toro hay dos piscinas naturales que no están nada mal. En invierno no pasan de una mera curiosidad, pero en verano son el epicentro de la vida social del pueblo.

segura-de-toro-7

Y ya que estamos, no queremos olvidarnos de La Taberna de Lalo, el único sitio en el que se puede comer en Segura de Toro. Es el típico bar de pueblo con buenos precios, buen ambiente y comida tirando a tradicional. Nosotros, mientras veíamos a Marc Márquez ganar su primer título, nos apretamos unos bocadillos de lomo con queso que todavía nos ponen los pelos de punta.

segura-de-toro-8

CASTAÑOS DEL TEMBLAR

Visitar Segura de Toro se divide en dos mitades: el pueblo y la excursión a los Castaños del Temblar. No se puede ir allí sin hacerse esta ruta de algo más de una hora, ya que se trata de uno de los conjuntos naturales más importantes en muchos kilómetros a la redonda.

castanos-del-temblar-1

El problema es que los Castaños del Temblar están en una propiedad privada que pone todas las pegas del mundo al viajero, llegando incluso a prohibir el acceso durante cuatro meses al año. ¿Qué podemos decir? Su preocupación es que la gente les roba las castañas, por lo que en parte llevan razón. Sin embargo, nosotros somos de los que vamos al campo y no tocamos nada, por lo que nos pareció una prohibición absurda.

Nuestro consejo es que preguntéis antes en oficinas de turismo del Valle del Ambroz, ellos os dirán qué hacer. En cualquier caso, si sois respetuosos, no robáis nada y vuestro único afán es disfrutar de la naturaleza… no hace falta decir nada más.

castanos-del-temblar-2

Si vais en época con la ruta abierta, os encontraréis básicamente tres tramos: uno sencillo, en campo abierto; otro mucho más escarpado, a veces muy estrecho; y la finca en la que están los castaños, al final del todo. En los tres casos se trata de parajes muy bonitos.

castanos-del-temblar-3

El sendero no está especialmente bien señalizado, incluso hay carteles puestos por los dueños que generan más confusión que otra cosa. Sin embargo, si se pregunta antes en una Oficina de Turismo y se sigue el camino más lógico, no será difícil llegar.

castanos-del-temblar-4

La unión entre el tramo sencillo y el tramo estrecho es una explanada enorme en la que nos encontramos con una piara enorme de cerdos. Es el animal favorito de Edu, así que no hace falta decir que estuvimos un buen rato contemplándonos y haciéndonos fotos entre ellos.

castanos-del-temblar-5

En la segunda parte el recorrido está mucho mejor indicado, con las típicas marcas verdes y blancas en postes, piedras y árboles. No es que sea muy exigente, pero sí que se hace más complicado que el resto de la excursión: cuestas, irregularidades, zarzas que hay que ir apartando…

castanos-del-temblar-6

Lo que decimos siempre: con llevar unas buenas botas y ropa adecuada es más que suficiente. Además, unas pocas dificultades también hacen que la ruta sea más interesante y que llegar al final de la misma sea más satisfactorio.

castanos-del-temblar-7

El objetivo final es una pequeña finca en la cual están los Castaños del Temblar, un conjunto de cinco árboles singulares que están protegidos por la Junta de Extremadura. Es lo que más nos molesta: que sea un sitio protegido y que sin embargo se pongan tantas trabas al acceso.

castanos-del-temblar-8

Los castaños son tan ilustres que tienen nombre: Hondonero, Retorcío, Bronco, Menuero y del Arroyo (os aseguramos que con esos títulos es fácil identificarlos). Están en una finca con más árboles, pero los protegidos tienen entre 500 y 700 años, así que no tienen pérdida.

castanos-del-temblar-9

Habíamos leído muchas cosas sobre ellos, todas buenas, pero las expectativas se cumplieron con creces. ¡Qué árboles más bonitos! Sus enormes troncos son impresionantes y sus ramas son frondosas a más no poder. Es difícil no sentirse poca cosa delante de un ser vivo que tiene cinco veces más años de los que una persona tendrá nunca.

castanos-del-temblar-10

Con esta visita terminábamos un inolvidable fin de semana en el Valle del Ambroz. Todavía quedaban unas horas de luz, pero no queríamos demorarnos demasiado ya que nos esperaban tres horas de carretera hasta llegar a casa. Sea como fuere, esta pequeña comarca extremeña nos sorprendió mucho más de lo que habíamos podido imaginar. Siempre decimos eso de “volveremos”, pero en este caso lo cambiamos por “estamos deseando volver”.

castanos-del-temblar-11

Capítulo IXVolver a Valle del Ambroz ’13

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *