Qué ver en Nyon (Suiza) en un día

El título no es del todo exacto, ya que estuvimos medio día en Nyon. Sin embargo, sean unas horas o una jornada completa, se trata de una pequeña ciudad que merece mucho la pena. Está a medio camino entre Ginebra y Lausana, por lo que puede ser el complemento perfecto para completar una excursión a cualquiera de estas dos ciudades.

Nyon no es demasiado grande, pero tiene atractivos más que suficientes para conquistar al viajero: un castillo muy bonito, dos museos encantadores, un casco antiguo muy animado, zonas verdes y un elegante barrio a orillas del Lago Lemán. ¿Se puede pedir más?

nyon-que-ver-01PRIMEROS PASOS EN NYON

La visita comenzó en la estación de tren, que queda al norte del casco histórico. Nyon es una ciudad bastante asequible, ya que la zona más interesante desde el punto de vista del viajero tiene unas dimensiones reducidas. Eso sí, es recomendable un calzado cómodo, ya que hay un desnivel considerable.

nyon-que-ver-02Desde la estación solo hay que bajar por la Avenue Viollier para llegar a la Oficina de Turismo de Nyon. Que sea una ciudad pequeña no significa que su zona monumental no sea enrevesada, por lo que sin un mapa de la ciudad es complicado no dejarse nada en el tintero.

El mapa que nos dieron tenía un recorrido más o menos circular por la ciudad, que pasa por todos los puntos de interés en aproximadamente un par de horas (sin contar las visitas a museos y al castillo). Nosotros tuvimos que adaptar esa ruta por una cuestión de horarios, ya que llegamos aproximadamente a las 15:00 a Nyon y todo cerraba a eso de las 17:00. Así, empezamos por las cosas con horario y dejamos el paseo por el resto del casco histórico para después.

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Decidimos empezar por el castillo, que era lo que más cerca nos quedaba. Pero claro, para llegar a él tuvimos que atravesar algunas de las calles más bonitas de Nyon, todas ellas con una interesante oferta comercial y gastronómica. Básicamente bajamos por la rue de la Gare, giramos a la izquierda para recorrer parte de la Gran-Rue y ya nos plantamos en la Place du Château.

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La ruta del párrafo anterior describe como se llega al castillo desde la Oficina de Turismo, pero en realidad en la Grand-Rue nos entretuvimos un poquito. Y es que, ya que estábamos por allí, nos dejamos caer por la bonita Place du Marché, de las más pintorescas de la ciudad.

nyon-que-ver-05CASTILLO DE NYON

En cualquier caso, la primera parada fue en el Castillo de Nyon (Château de Nyon). Es una visita obligada no solo por ser el principal edificio de la ciudad, sino porque en su interior está el Museo Histórico y de las Porcelanas (Musée Historique et des Porcelaines). La entrada da acceso a los otros dos museos de la ciudad.

El castillo data del siglo XVI (fue construido entre los años 1574 y 1583), cuenta con una privilegiada posición que le permite tener control visual de muchos kilómetros y estéticamente entra dentro del estereotipo que se suele tener de las fortalezas del centro de Europa: torres puntiagudas, aspecto de mansión y altísimos muros.

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El museo, sinceramente, no nos pareció nada del otro mundo. No nos gustan mucho las colecciones de cerámica ni de arte decorativo, y eso fue lo que encontramos en la mayor parte de sus salas. Salvo por un tramo dedicado a los años en los que el castillo era una cárcel, se podría decir que el museo solo es una excusa para poder recorrer las estancias interiores del edificio.

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Lo que sí nos gustó fue la perspectiva que hay del Lago Lemán desde el río. Desde las habitaciones hay una buena panorámica, pero también se puede disfrutar de ella sin necesidad de pagar. Si se entra al castillo y se cruza todo el patio, se sale por una puerta que da a un pequeño parque. Ahí, aprovechando la altura del castillo, se puede disfrutar del lago y de los tejados rojos de Nyon.

nyon-que-ver-08EL MUSEO ROMANO Y EL MUSEO DEL LAGO LEMÁN

Como ya hemos dicho, planificamos nuestra visita para que nos diera tiempo a ver los otros dos museos de la ciudad. Empezamos con el Museo Romano (Musée Romain), que está prácticamente al lado del castillo. El acceso al museo podría pasar desapercibido por su tamaño, ya que la mayor parte es subterráneo y se entra por una pequeña casita, pero la han pintado con un rojo chillón que se ve a varios kilómetros.

Aunque se sabía que los orígenes de la ciudad eran romanos, hasta 1974 no se descubrió el yacimiento arqueológico que posteriormente fue convertido en este museo. Es lo que se conoce como la Esplanada de Julio César, que recoge los restos de una basílica construida hace aproximadamente 2000 años.

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Allí, a unos 20 metros de profundidad, se encuentra un moderno museo que pone en valor un pequeño pero interesante yacimiento. Tiene varias maquetas, piezas procedentes de las excavaciones arqueológicas y los paramentos de las construcciones originales.

Si fuera una visita escolar quizá se podría estar toda la mañana, pero a ritmo de viajero se ve en una media hora. Es un recorrido circular que hace valer eso de “lo bueno, si breve, dos veces bueno”.

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El siguiente museo está frente al lago, por lo que tuvimos que salvar el gran desnivel que hay entre la zona monumental y la zona costera de Nyon. La opción más rápida es en línea recta por la ruelle de la Poterne, pero la más bonita consiste en ir zigzagueando por el Parc de Bois Fleuri, un pequeño parque en las terrazas que rodean al castillo.

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Así es como llegamos al Museo de Lemán (Musée du Leman), una pequeña institución dedicada a la vida entorno al lago: su patrimonio cultural, las investigaciones científicas que se han desarrollado en él e incluso los rescates que han tenido que realizarse. Tiene también un pequeño acuario con fauna del lago.

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Aunque es un museo chiquitito, la verdad es que nos sorprendió su variedad. Quizá esté demasiado enfocado a la navegación, pero desde luego no es un sitio en el que aburrirse: pinturas de hace varios siglos, vídeos con operaciones de salvamento, un aula didáctica sobre los animales que viven en el Lago Lemán… ¡Mola! Muy recomendable si se viaja con niños.

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EL QUARTIER DE RIVE

Después del castillo y los museos, ya no nos quedaba nada que ver con horario de cierre. El sol estaba a punto de ponerse, pero aun así bajamos el ritmo y fuimos a pasear por el Quartier de Rive (algo así como el Barrio de la Orilla). En la Edad Media era una zona de suma importancia, ya que aquí se presentaba toda la fuerza comercial de la ciudad, pero hoy en día es un sitio muy tranquilo, lleno de barquitas y de cafés en los que el tiempo pasa más despacio.

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Precisamente eso fue lo que hicimos: disfrutar de la tranquilidad. Siempre queremos ver todo lo que hay en cada ciudad, con lo que a veces llevamos un ritmo más rápido del que nos gustaría. Sin embargo, en esta ocasión nos rendimos ante la belleza del Lago Lemán y nos sentamos allí a ver pasar el tiempo.

Es uno de esos sitios que inspiran y que enaltecen el espíritu. Quizá por ello sea una ciudad con tantas referencias culturales, entre las que destaca el importantísimo Paléo Festival (un festival de música al aire libre). Nyon también es lugar de culto para la literatura universal, ya que aquí vivió Pablo Neruda. En esta ciudad vivió los inicios de su romance con Matilde Urrutia, su última mujer, cuando todavía eran amantes.

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Aun así, esta zona de la ciudad tiene mucho interés, por lo que acabamos paseando sin rumbo el resto de la tarde. Descubrimos edificios preciosos, seguramente los más bonitos de Nyon. Por lo que hemos leído no todos son antiguos, pero han tenido el buen gusto de adaptar las nuevas construcciones al estilo clásico.

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La parte que más nos gustó fue la manzana formada por la Rue de Rive, la Place du Molard y el paseo que da al lago. Un sitio realmente llamativo, con muros pintados y con una estatua muy colorida (aunque no es la original, está basada en una de 1537).

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Hay que destacar que esta zona está llena de cafés y tiendas con mucho encanto, como la pequeña librería que se ve en la foto de más abajo. Nuestro presupuesto es muy limitado y el nivel de vida en Suiza muy alto, por lo que tenemos que reconocer que no pudimos permitirnos ningún capricho. Aun así, lo pasamos bien cotilleando de escaparate en escaparate.

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NYON POR LA NOCHE

Aunque se nos hizo de noche, todavía nos quedaban algunas cosillas que ver. Estábamos cansadillos, pero no podíamos irnos de Nyon sin pasar por zonas como la Esplanade des Marronniers (el Parque de los Castaños), una zona verde abierta a comienzos del siglo XIX.

Tiene unas columnas romanas que fueron ubicadas allí en 1958, conmemorando el segundo milenio de la ciudad. Nos hubiera gustado acercarnos más a ella, pero estaban realizando una “sospechosa” sesión de fotos. Hasta ahí podemos leer, pero desde luego vimos una de las escenas más bizarras de nuestra vida viajera.

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La plaza enlaza con la ciudad a través de la Puerta de Santa María (Porte Ste-Marie), una puerta de origen medieval. Y decimos origen porque la parte que se ha conservado es la torre, mientras que el arco fue construido posteriormente tras demoler una antigua puerta.

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Hasta ahora no hemos hablado de ellos, pero Nyon también tiene algunos edificios religiosos. No se caracteriza por ser la ciudad con más patrimonio eclesiástico del mundo, pero no fue ajena a la Reforma y hasta nuestros días han llegado varios templos protestantes. El más representativo es la Iglesia de Notre Dame de Nyon (Église Notre-Dame du Nyon), pero también merece la pena la Capilla del Ejército de la Salvación (Chapelle de l’Armée du Salut).

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No pudimos ver ninguna de las dos: una estaba cerrada por restauración y la otra por horario. Aprovechamos para destacar lo difícil que se le ponen las cosas al viajero en países como este, en los que el horario de apertura típico es de 11:00 a 17:00. Así es muy difícil que cunda un fin de semana.

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Y así fue como terminamos nuestra excursión a Nyon: paseando de noche por sus elegantes calles. Fue un día muy largo que empezó en Lausana y terminó en esta pequeña ciudad, en el cual acabamos muy cansados pero con una feliz sonrisa. Hacía mucho que no nos hacíamos un viaje como este fuera de España y la verdad es que lo pasamos en grande.

nyon-que-ver-23Volver a Suiza ’14

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