Provincia de Cuenca ’09 – Capítulo VI: Priego, Beteta, El Tobar y el Nacimiento del Río Cuervo

Desde el primer día en Cuenca nos dimos cuenta de que la capital y la Ciudad Encantada son sólo la punta del iceberg. La provincia da para mucho más, y la excursión que protagoniza este capítulo es otra muestra de ello. Lo que vais a leer es una visita de una tarde a la zona norte de la región.

Cuenca 109El punto de partida fue Priego (no confundir con Priego de Córdoba), municipio que ofrece su estampa más típica nada más llegar. Desde antaño el mimbre ha sido una de las principales materias primas de la zona, y en la entrada de la localidad se pueden ver, en amplios descampados, grandes fardos de esta planta colocados en triángulos y puestos a secar.

Cuenca 110En esta localidad de las altas sierras de Cuenca nació, en 1945, el mítico ciclista Luis Ocaña, el segundo español en ganar el Tour de Francia. A la entrada del pueblo, en un pequeño parque, hay un monumento que rinde homenaje a uno de los grandes ciclistas de la Historia de España. A pesar de su  triste desaparición Priego siempre le querrá.

Cuenca 111Justo detrás del monumento a Ocaña está el Torreón de Despeñaperros. Esta enorme torre de doce metros de alto es el resto más visible del antiguo Castillo de Priego, del cual quedan todavía los cimientos de algunos muros en pie. Es una pena que una construcción como esta, que podría ser todo un símbolo de la localidad si se mantuviese en buen estado, esté prácticamente abandonada. Las ramas crecen por la parte de arriba a sus anchas, y parte del mampuesto parece que se vaya a caer con una pequeña brisa de aire. Una pena, sin duda.

Como en todo buen pueblo, la torre de la iglesia es una referencia, y como no teníamos mucha idea lo que se podía ver decidimos ir hacia ella. El edificio en cuestión es la Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari. En este caso la torre no es solo una referencia visual, sino el elemento más destacado de la construcción por su estilo gótico tardío. Estaba cerrada, y como queríamos ver muchas cosas ese día no pudimos esperar a verla por dentro.

Cuenca 112 Cuenca 113

Paseando por las estrechas calles de Priego llegamos al antiguo Hospital del Niño Jesús, que aunque no está muy bien conservado presenta un aspecto magnífico gracias a las plantas que rodean todo su perímetro. La verdad es que hay lugares que parecen haberse quedado en otro tiempo, y aquí parecía que iba a salir en cualquier momento un peregrino o un leproso preguntando por sus compañeros de la Edad Media.

Cuenca 114 Cuenca 115

Como en prácticamente todos los pueblos, el punto neurálgico de este bonito municipio es la plaza central, que en este caso se llama Plaza de los Condes de Priego. El edificio más notable de la plaza es el Palacio de los Condes de Priego, construido en 1553, y que en la actualidad hace las veces de Ayuntamiento. Dado que hacía un Sol de justicia aprovechamos para ir a un bar y tomarnos unos helados, y de paso preguntar a la dueña -muy amable- algunas cosas sobre el pueblo. No habíamos conseguido un plano en Internet, así que nos íbamos moviendo a ojo según un panel enorme que había a la entrada del pueblo y al cual habíamos hecho una foto con el móvil.

Cuenca 116 Cuenca 117 Cuenca 118

Buena parte de los edificios del casco viejo de Priego son casas blasonadas de los siglos XVI y XVII, época en la que la localidad vivió su momento más dulce. Las casas se conservan de mil maneras, algunas en todo su esplendor y otras en la más absoluta ruina, pero en cualquier caso es interesante ir con los ojos bien abiertos para descubrir detalles como los blasones de las fachadas u otro tipo de elementos ornamentales.

Cuenca 119 Cuenca 120

Siguiendo con nuestro pequeño recorrido llegamos al Arco o Puerta de Molina, uno de los accesos de la antigua muralla de Priego. Recibe este nombre porque desde aquí salía el camino hacia la localidad de Molina de Aragón. Este arco es un buen ejemplo de cómo muchas veces las pobres murallas son engullidas por el crecimiento urbano y acaban siendo parte de otros edificios.

Cuenca 121 Cuenca 122

Aparte de las casas blasonadas, hay otro conjunto de edificios que destaca en Priego: las casas de la Inquisición. Se trata de varias edificaciones relacionadas de un modo o de otro con el Santo Oficio, en cuyas fachadas ha quedado reflejado el escudo de esta cruel institución. Con este tipo de casas pasa igual que con las blasonadas, hay algunas en muy buen estado y otras totalmente abandonadas.

Cuenca 123 Cuenca 124

Andando y andando llegamos al final del pueblo, aunque antiguamente era todo lo contrario: por aquí se entraba en la Edad Media. Esta parte de Priego se llama la Zona de San Roque, y de hecho en ella están las ruinas de la antigua Ermita de San Roque (de estilo románico). A unos metros está “El Triángulo“, nombre que se da a los restos de un pequeño templete de estilo gótico que albergaba una imagen de San Roque. Por cierto, éste era el santo protector de la peste, y se solían colocar figuras tanto de él como de su perro a la entrada de los pueblos, buscando protegerse de una de las enfermedades más terribles del medievo.

Cuenca 125 Cuenca 126

Pero como los impulsos de exploradores no los podemos reprimir, aún estando al final del pueblo decidimos seguir caminando para llegar al Puente Allende, una preciosa construcción que supera el río Escabas. Es difícil llegar, ya que en el mapa parece que está muy cerca, pero unos guardias civiles que pasaban por ahí nos ayudaron a llegar. El puente es muy bonito y el agua cristalina, así que con el calor que hacía aprovechamos para mojarnos las manos y los pies para refrescarnos un poco. Desde aquí hay una bonita vista del pueblo, el cual atravesamos de nuevo hasta llegar al coche.

Cuenca 127 Cuenca 128

Cuenca 129Eso sí, aún no nos fuimos de Priego, ya que queríamos ir a ver un convento que hay en la parte alta. De camino pasamos por el Monumento a los Concheros y Alfareros, que rinde homenaje a la tradición artesanal de la localidad. Junto al mimbre, Priego es toda una autoridad en cuanto a producción de cerámica, la cual distribuye por toda la provincia.

A donde queríamos ir era al Convento de San Miguel de las Victorias, construido por Martín de la Aldehuela en 1777. No lo pudimos ver por dentro, pero estuvimos investigando en los alrededores y vimos una especie de altar al aire libre y también algún pequeño monumento. También nos hizo gracia que se vendían estandartes del convento a 15€, aunque evidentemente no compramos ninguno.

Cuenca 130 Cuenca 131 Cuenca 132

Cuenca 133Aunque Priego nos encantó y nos llevó más tiempo del previsto, seguimos nuestro camino, el cual debía llevarnos hacia el pueblo de Beteta. Sin embargo, un poco antes vimos un anuncio en el que ponía Solán de Cabras, así que decidimos acercarnos a ver algo que sólo nos sonaba por el famoso agua mineral que beben los jugadores del Real Madrid.

El lugar está en el término municipal de Beteta, aunque a unos kilómetros del pueblo como tal. Ojito con la carretera, pues en un determinado lugar hay una señal que avisa del peligro de camiones estacionados… ¡¡Quitad el pie del acelerador!! Nosotros nos encontramos con una fila de camiones, parados en medio de la carretera, esperando a cargar botellas. Superado ese escollo, seguimos con el coche y llegamos a un control de seguridad, donde una chica muy amable nos dijo que dejáramos el coche en el parking y que se podía visitar tanto la fábrica como un balneario.

Pues nada, manos a la obra. Tras andar unos quinientos metros se ve una fábrica, aunque realmente ésta no se puede visitar sino sólo ver por fuera. En cuanto al Real Balneario de Solán de Cabras, digamos que hay una zona de la visita que no tiene interés (era un balneario, y no estaba entre nuestros planes ir a darnos un baño) y otra que sí: varias fuentes de agua que ofrecen el producto que luego se compra a precio de oro. Casualidades de la vida, llevábamos encima una botella de dos litros casi vacía, así que aprovechamos para llenarla y pegar unos tragos de agua fresquísima.

Cuenca 134 Cuenca 135 Cuenca 136

La conclusión de todo esto es que nunca iríamos a un balneario como este. Vale, la zona está muy bien, entre las montañas y muy tranquila… salvo por el constante ruido de la fábrica y el trasiego de camiones. Por muchos días que se pasaran en este balneario, la última imagen sería una vieja fábrica y un montón de camiones parados en medio de la carretera. Son dos negocios que parecen incompatibles.

Cuenca 137 Cuenca 138

Después de esta pequeña parada llegamos por fin a Beteta, nuestro objetivo en un primer momento. Esta localidad, de las más septentrionales de Cuenca, quizá no ofrece muchos atractivos concretos, pero como conjunto es un lugar muy bonito y muy interesante de visitar. Dejamos el coche en la Plaza Mayor, donde no hay demasiado sitio. Allí están tanto el Ayuntamiento como la Oficina de Turismo, en la cual un hombre un tanto extraño nos dio algunos folletos y nos recomendó que volviésemos a la localidad en época de la berrea de los ciervos. Por cierto, da igual dónde se esté, que desde cualquier parte de Beteta se ven las ruinas del Castillo de Rochafrida.

Cuenca 139 Cuenca 140

Los edificios más destacables son la Iglesia de Beteta y la Farmacia, que es “como las de antes”. La pena es que el paseo que dimos por el pueblo fue bastante breve, pues habíamos empleado demasiado tiempo en Priego y el objetivo principal del día lo habíamos dejado para el final, por lo que no queríamos que se nos echara la noche encima.

Cuenca 141 Cuenca 142

Cuenca 143Además, nos desviamos momentáneamente para ir a El Tobar, donde nos habían recomendado visitar un museo etnográfico, pero lamentablemente la mujer que lo lleva no estaba ese día en el pueblo, según nos dijeron unos lugareños que estaban sentados junto a la Iglesia de San Ginés. Por cierto, bonito edificio del siglo XVI.

Cuenca 144Pues nada, qué le vamos a hacer. Cogimos el coche y fuimos a la auténtica razón de ser de toda la excursión: el Nacimiento del Río Cuervo. Este increíble monumento natural está a unos kilómetros de Vega del Codorno, una localidad que está siendo subvencionada por los FEDER para potenciar su posición como enclave turístico.

Es difícil definir el nacimiento de este río. En teoría es un paseo de una hora larga en el que se cruza un tupido bosque y se llega a la fuente de la que mana el Cuervo. En la práctica es una experiencia única para los sentidos: olor a naturaleza, aire puro, imágenes impactantes… Como ya hemos dicho, las autoridades están fomentando al máximo el potencial turístico de esta zona, y de hecho -algo que no es nada frecuente- la ruta principal hacia el nacimiento del río está adaptada para personas con discapacidad motora o para gente que vaya con carritos de bebé.

Cuenca 145 Cuenca 146

Los rincones con encanto del Nacimiento del Río Cuervo son innumerables: cascadas, lagunas, remolinos, árboles extraños, acantilados, paisajes… Al igual que cuando os hablamos de las Torcas de Palancares o de la Ciudad Encantada, el recorrido puede durar tanto como uno quiera pararse a disfrutar de los detalles.

Cuenca 147 Cuenca 148

En general se pasea entre en tupido bosque, pero hay momentos en los que éste se abre y hay unas vistas sencillamente impresionantes. Muchas veces cuando la gente piensa en Castilla se imagina inmensos secarrales sin nada de vegetación, idea preconcebida que sería fácil de eliminar con una visita a un lugar como éste.

Cuenca 149 Cuenca 150

Cuenca 151El hecho de que aquí se haya invertido dinero para el turismo (algo que no es nada frecuente en Cuenca, una provincia que a veces se ve obligada a decir “Teruel existe y Cuenca también”) hace un flaco favor a otros lugares que parecen totalmente abandonados, y que sin embargo son igualmente preciosos. La limpieza, las instalaciones y la señalización del Nacimiento del Río Cuervo son sencillamente sobresalientes, y no hay grandes cosas: simplemente ganas de poner el sitio en valor y poco más. Da rabia ver como se juega con el patrimonio y la naturaleza atendiendo a su valor político y no a su valor real.

Cuenca 152Después de este ataque de indignación, sigamos con la visita. Digamos que se puede hacer la versión light o la versión íntegra, y realmente la que interesa es la segunda. Sólo son veinte o treinta minutos de diferencia, y gracias a andar un poquito más se puede llegar al nacimiento del río y luego volver por una zona del bosque diferente.

Quizás alguien que no viva en una ciudad enorme como Madrid o Barcelona no entienda que detalles como el sonido del agua, el olor a bosque o que todo esté verde nos parezcan motivo suficiente para caminar el tiempo que haga falta. Acostumbrados al claxon de los coches, al ruido del cercanías, al cielo contaminado y a que todo sea de color asfalto, un paseo como este es un auténtico respiro. Para muestra, aquí va una serie de imágenes.

Cuenca 153 Cuenca 154 Cuenca 155 Cuenca 156 Cuenca 157 Cuenca 158

Después de toda la caminata -y de todo el día viendo cosas- estábamos cansadísimos. Eso sí, donde habíamos dejado el coche había una fuente donde nos refrescamos y, justo al lado, un monumento que conmemora la fundación de la Guardia Forestal. Nosotros no podíamos más y nos quedaba una horita de coche hasta llegar a nuestra casa conquense.

Cuenca 159 Cuenca 160

Como de costumbre cuando estamos cansados, Edu fue conduciendo y Eri dando una conversación bastante repetitiva: ronquidos y más ronquidos. ¡Trabajo en equipo!

Capítulo VVolver a Provincia de Cuenca ’09Capítulo VII

5 pensamientos en “Provincia de Cuenca ’09 – Capítulo VI: Priego, Beteta, El Tobar y el Nacimiento del Río Cuervo

  1. Pingback: Provincia de Cuenca ’09 – Capítulo VII: Arcas, Alarcón, San Clemente, Mota del Cuervo y Belmonte | Edu & Eri Viajes

  2. Hola.
    soy un enamorado de la naturaleza conzco gran parte de la sierra de cuenca pero esta zona no la conocia .
    quiero hacer la ruta de los siete condes y aprovechar para conocer esta zona si alguien me dice desde donde partir o como hacerlo se lo agradeceria.
    muchas gracias y un saludo

  3. En este artículo decís “Desde antaño el esparto ha sido una de las principales materias primas de la zona, y en la entrada de la localidad se pueden ver, en amplios descampados, grandes fardos de esta planta colocados en triángulos y puestos a secar.” Esos montículos son de mimbre y no de esparto. Informaros un poquito antes de escribir estas cosas

    • Mariano, muchas gracias por escribirnos y sentimos si se ha sentido ofendido, no era nuestra intención. Rogamos que nos disculpe por el error, ahora mismo lo corregiremos. ¡Un saludo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *