Oeste de Francia ’13 – Capítulo XI: Futuroscope (día 10)

Para el último día del viaje nos habíamos dejado uno de los sitios a los que más ganas teníamos de ir. Nos referimos a Futuroscope, el parque temático futurista abierto en 1987. Es muy diferente a otras propuestas de este estilo (como PortAventura o Disneyland Paris), pues no ofrece montañas rusas ni peluches con los que hacerse una foto. En lugar de eso, trata de sorprender al visitante trayendo al presente las innovaciones tecnológicas del futuro: multimedia, robótica, nuevos inventos y mucho más.

Muy interesante, pero paradójicamente, no conocíamos a nadie que hubiese ido a visitar el parque. Por eso íbamos con ciertas dudas, pues no sabíamos si respondería a las altas expectativas que teníamos o si no sería tanto como parecía. ¿Nuestra opinión? A lo largo del capítulo os iremos contando, pero vaya por delante que Futuroscope nos encantó, nos dejó boquiabiertos en muchos momentos y nos parece un lugar de visita imprescindible, de esos grandes puntos de interés que justifican por sí solos un viaje.

Antes de contaros nuestra experiencia en Futuroscope, vamos con un poquito de información práctica. El parque abre prácticamente todo el año (a excepción de las últimas semanas de enero y las primeras de febrero). En los meses fríos funciona los fines de semana y festivos, mientras que en los meses cálidos abre todos los días. El horario de apertura también es bastante extenso. A comienzos de año va de 10 a 20, mientras que en verano el cierre se alarga hasta las 22 e, incluso, las 23.

En cuanto a precios, está en la línea de los grandes parques temáticos europeos. La entrada de un día cuesta 39€ los adultos, 36€ los mayores de 60 años y 29€ los niños entre 5 y 16 años (menores de 5 años pasan gratis). También hay abonos de dos días a 74€, 68€ y 56€ respectivamente. En la web de Futuroscope (http://es.futuroscope.com/) sacan ofertas constantemente, incluyendo paquetes que incluyen entrada + hotel. Merece la pena echar un ojo, pues suele haber pequeños chollos.

Siguiendo con información práctica, toca ahora habla de accesibilidad. El parque tiene una gran vocación futurista, por lo que no es ajeno a esta cuestión. La inmensa zona verde en la que se asienta Futuroscope es plenamente transitable con silla de ruedas y con carritos para bebés. La mayor parte de las atracciones también son accesibles, y las que no lo son están claramente delimitadas. También hay programas especiales para ciegos.

Hay que destacar que casi todas las atracciones son multilingüe. Aunque se proyectan en francés, es posible hacerse con unos cacharritos mágicos que funcionan como una radio y que permiten escucharlo todo en español.

Hay que mencionar también el buen rollo que se respira en el parque. Lo que más nos gustó de Futuroscope es que estabas en constante sensación de sorpresa. Parecía que al doblar cualquier esquina te ibas a encontrar algo que te iba a dejar a cuadros, desde unos robots gigantes hasta una divertida banda de música en directo.

Por último, queremos destacar lo importante que es la planificación en cualquier visita a Futuroscope. Aunque lo ideal sería pasar dos días en el parque, una jornada puede dar mucho de sí si se piensa un poco. El parque es gigantesco, así que conviene ir entrando a las atracciones con cierta lógica.

Además, hay unos paneles (como el de la foto de abajo) que te indican cuando va a ser la próxima sesión, por lo que si se presta atención se evitará ir a un sitio y tener que esperar. Las atracciones tienen un aforo limitado, así que conviene comer un poco antes (o un poco después) de lo normal y así aprovechar que en las horas centrales del día hay menos colas.

Vamos ya a nuestra experiencia personal en Futuroscope. ¿Qué fue lo que encontramos en este parque futurista? En primer lugar, sensaciones. Nos hicimos con un mapa, levantamos la vista y nos quedamos boquiabiertos por primera vez. ¡Qué de cosas se podían hacer! Proyecciones en cuatro dimensiones, videojuegos interactivos, simuladores… Por un momento no sabíamos ni por donde empezar. No os penséis que estábamos agobiados, más bien era una sensación dulce. Algo cercano a desenvolver un caramelo y pensar en lo dulce que va a ser comérselo. 😛

Un aspecto a destacar de Futuroscope, del cual nos consta que no se suele hablar todo lo que se debiera, es la arquitectura. Cada atracción del parque está en un edificio independiente, a cada cual más impactante. Desde el emblemático Kinémax, cuyos datos son asombrosos (su estructura se llevó a cabo tras más de 20.000 horas de estudios geométricos) hasta construcciones más recientes como Le Pavillon, un cubo de cristal de 35 metros de alto.

 

Pasamos la mañana de atracción en atracción, empezando por las proyecciones. Aquí van tres ejemplos

  • Tahiti Extrême: una pantalla 3D Imax gigante en la que se puede surfear en compañía del campeón mundial de surf Kelly Slater.
  • Arthur, l’Aventure 4D: también es un cine en 3 dimensiones, solo que en este caso vamos en un vagón (como si fuera una nave) y experimentamos velocidad, humedad, olores…
  • Monstres des mers: un viaje a la época de los dinosaurios, a través de un documental en 3D.

 

Otra cuestión a destacar de Futuroscope es que está en constante renovación. Y no es una forma de hablar, ya que muchos parques presumen de actualizarse y lo único que hacen son ligeros lavados de cara. En este caso, Futuroscope está cambiando sus atracciones constantemente, estrenando más o menos tres por año. Eso tiene un aspecto negativo (trata de montarte dos veces en lo que más te guste, pues cuando vuelvas no sabes si estará) pero también positivo: cada visita es única. Ese mismo día, a través de twitter, hablamos con otras personas que habían estado en el parque tres o cuatro años antes. ¡Prácticamente no conocían ninguna atracción!

A la hora de comer, también nos quedamos sorprendidos del amplio abanico de opciones disponibles. Futuroscope tiene cuatro bares de picoteo (crepes, sandwiches y cosas por el estilo) y hasta siete restaurantes distintos. Cada establecimiento representa un tipo de cocina, desde el glamour de la cocina fusión hasta la posibilidad de ponerse hasta arriba en un buffet libre. Los precios se adaptan a todos los bolsillos.

Como no podía ser de otro modo, nosotros optamos por la opción barata, y comimos en el restaurante Comptoirs du Monde. En él ofrecen comida rápida internacional, como hamburguesas o fajitas. Nosotros optamos por un menú kebab (9,40€ por persona) que incluía el plato principal, la bebida y el postre. No estaba nada mal.

Una de las atracciones que más nos gustó fue La Gyrotour, un observatorio circular que va dando vueltas hasta los 45 metros de altura. No se trata de una montaña rusa, así que todo el mundo tranquilo que la subida se hace en 5 minutos y sin mareos. A cambio, se puede disfrutar de una perspectiva maravillosa del parque y los alrededores. Es imprescindible para conocer la historia de Futuroscope, ya que mientras se sube te van contando cómo surgió el proyecto y su evolución.

Gracias a eso descubrimos que Futuroscope es un proyecto que va mucho más allá del parque temático. A su vera se ha impulsado una tecnópolis de 200 hectáreas, en la cual más de 200 empresas, 700 investigadores y 3.000 estudiantes viven entregados al progreso científico.

No queremos dejar de hablar de las pequeñas sorpresas que no aparecen señaladas en el mapa, pero que igualmente enriquecen la experiencia de Futuroscope. Nos referimos a placeres como tumbarse en una hamaca a ver pasar el tiempo o tomarse un helado en un banco a la sombra de un árbol. ¡Esto es vida! 🙂

Es imposible hablar de todas las atracciones en un solo post, pues Futuroscope tiene más de 25 propuestas distintas. Sin embargo, hay algunas de las que no queremos olvidarnos. La primera de ellas es 8e Continent, le jeu. El planteamiento es muy sencillo: te subes en una scooter futurista, te dan una pistola y tienes que ir cargándote a la basura y a los monstruos. ¡Nos encantó! No solo por lo divertido que era, sino también porque tenía su aplicación didáctica. Por cierto, al final de la atracción ponen un ranking con los que más puntos han conseguido. Mirad quién quedó el undécimo:

 

Es obligado hablar de las atracciones experienciales, esas en las que quizá no haya efectos especiales o gafas 3D pero que igualmente merecen la pena. El ejemplo más destacado es Les Yeux Grands Fermés, la mayor sorpresa del parque. Se desarrolla en un pabellón completamente a oscuras, en el que un guía invidente te lleva y te enseña cómo viaja él. Se visitan varios lugares a través del ruido, los olores o la temperatura.

También habría que destacar un jardín en el que se enseñan distintas energías renovables, una exposición fotográfica, una casa en la que se explica cómo reducir el consumo energético…

Si buscáis emociones fuertes, en Futuroscope también las encontraréis, en este caso en Danse avec les Robots. El concepto es muy llamativo, pues un brazo robótico de 7 metros te agarra y te pone a dar vueltas en el aire, como si fuera una montaña rusa en el sitio. Te dan a elegir entre tres niveles de potencia, nosotros cogimos el más fuerte y damos fe de que sentimos mucha velocidad.

Aunque nosotros no fuimos mucho por allí por cuestiones obvias, en el parque hay una zona reservada a los más pequeños: Le Monde des Enfants. Cuenta con más o menos diez atracciones de lo más variadas: una caída de agua, un laberinto, bicicletas que van por el agua…

 

También disfrutamos de iMagic, un genuino espectáculo de magia orquestado por Bertran Lotth y Arthur Jugnot. Se trata de una actuación en directo en la cual unos magos son capaces de hacer desaparecer una persona, de multiplicar un billete de 20€ y de más sorpresas. Son muy participativos, así que cuidado con poneros en las primeras filas si no os gusta que os saquen al escenario.

Una de las últimas cosas que vimos fue Chocs Cosmiques, un divertido planetario en el que se explican las colisiones en el espacio. El enésimo ejemplo de Futuroscope que demuestra que la ciencia puede ser divertida.

El broche de oro de cada jornada en Futuroscope es el espectáculo en el lago central, que empieza una media hora después del cierre de las atracciones. ¿Qué hacer mientras tanto? Pues una opción es ir a coger sitio en el anfiteatro, aunque sinceramente no es necesario darse demasiada prisa (al menos en temporada baja) ya que es gigante y hay sitio de sobra. Nosotros optamos por pasear, ya que el atardecer en el parque es precioso. Gracias a eso nos encontramos con alguna sorpresa, como este simpático y divertido robot que andaba por allí haciéndose fotos con la gente.

Del espectáculo solo podemos decir una cosa: fue impresionante. Lo renuevan año tras año, y en 2013 se llama Lady Ô. Su punto débil es la historia, excesivamente conceptual, pero igualmente es un despliegue impresionante de luces, agua, proyecciones multimedia e incluso fuegos artificiales.

En definitiva, el espectáculo nocturno de Futuroscope es un evento imprescindible. Fue un punto y final perfecto, no solo para la visita al parque temático o Poitiers, sino del viaje en sí mismo. Tras diez días recorriendo el oeste de Francia estábamos cansadísimos y con la mochila llena de experiencias, pero aun hubo sitio para quedar completamente sorprendidos por este espectáculo.

Y poco más podemos decir. Cenamos en un McDonald’s cerquita del hotel, dormimos la ocho horas reglamentarias y al día siguiente nos metimos una buena paliza en la carretera. De Poitiers a Alcobendas teníamos casi 1000 kilómetros, pero fuimos sin ninguna prisa.

Lo último que queremos decir tras once capítulos es que os animéis a hacer una ruta como esta. Francia está a tiro de piedra, tiene muchas cosas que ofrecer y es imposible que os decepcione. 🙂

Capítulo XOeste de Francia ’13

#POSTAMIGO

2 pensamientos en “Oeste de Francia ’13 – Capítulo XI: Futuroscope (día 10)

  1. Yo cuando fui con el viaje de la banda de música solo pude disfrutar de la tarde en Futuroscope y me flipó. Me gustaría volver porque casi no pude montar en nada y me quedé con las ganas 🙁
    Lo que recuerdo es que el espectáculo nocturno fue una auténtica pasada y que los triciclos esos de agua era difícil aparcarlos xD

    Un abrazo!

    • Jajaja nosotros no llegamos a montar en los triciclos, somos muuuuy torpes conduciendo y no quisimos ni intentarlo 😛 Si no pudiste montar en muchas cosas tienes que volver, nosotros exprimimos Futuroscope al máximo y lo recordamos con muchísimo cariño. Besotes!!! 🙂

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