Oeste de Francia ’13 – Capítulo I: Información práctica

Marzo de 2013: no tenemos planeado nada para la Semana Santa. Nuestra situación económica no nos permitía hacer un viaje a lo grande, así que pensando, pensando decidimos hacer una ruta en coche. Pero, ¿a dónde? ¿Austria? ¿Italia? ¿Península? ¡Francia! Es más, cumpliríamos un sueño que tenía Eri desde pequeñita, ir hasta el Mont Saint-Michel.

En poco tiempo establecimos qué y cómo visitar en los días que teníamos de vacaciones cada una de las ciudades que se presentaban en nuestro camino. Fruto de la recopilación de todos los datos que llevamos a cabo para la elaboración de la ruta, es esta información práctica del oeste de Francia: idioma, transporte, cómo conducir, alojamiento, comida… ¡Esperamos que sea de utilidad!

ÉPOCAS Y DÍAS PARA VIAJAR AL OESTE DE FRANCIA

Una de las ventajas de que Francia sea nuestro vecino, es que en un abrir y cerrar de ojos estás allí. Esta fue una de las razones, entre otras muchas, que nos llevó a escoger al país galo para las vacaciones de Semana Santa. Pero hay que tener en cuenta, a la hora de planificar el viaje, que posee una superficie muy extensa (675.417 km2). El número de días es muy importante, pues dependiendo de la disponibilidad podremos recorrer más o menos territorio. Lo ideal en estas situaciones es tener un mínimo de una semana para poder ver las ciudades más importantes del recorrido. Nosotros decidimos realizar una ruta de diez días que nos llevase por la costa atlántica hasta el Mont Saint-Michel, para volver por el interior, poniendo punto y final en Futuroscope.

En cuanto a la época perfecta para viajar a Francia, nosotros creemos que tanto primavera como el otoño son los ideales. En invierno, sobre todo en zonas del interior, hay posibilidades de que el mal tiempo nos juegue una mala pasada, aunque también debe ser precioso ver nevadas ciudades como Burdeos o Nantes. Por otra parte, en verano suele haber muchas aglomeraciones de turistas y un calor un tanto sofocante, pese a que la influencia del océano Atlántico para suavizar las temperaturas es notable en las zonas de costa.

IDIOMA

Como es conocido por todos, el idioma oficial de Francia es el francés. Muchos estarán familiarizados con frases como: jetaime (Je t’aime) o el famoso palabro eurovisivo “guyamini di points” (Royaume-Uni, dix points). Sin embargo, estas no nos servirán a la hora de viajar. Es cierto que muchos franceses hablan inglés y español, pero nunca está de más aprender algunas palabras útiles.

Hola (Alló)                                                          /Aló/

Adiós (Au revoir)                                               /Ojbuá/

Gracias (Merci)                                                 /Mejsi/

De nada (De rien)                                             /Dejian/

Por favor (S’il vous plaît)                                 /Silvuplé/

Perdón (Pardon)                                                /Pajdon/

Buenos días (Bonjour)                                      /Bonyur/

Buenas tardes (Bonsoir)                                  /Bonsua/

Buenas noches (Bonne nuit)                           /Bonnuit/

No le entiendo (Je ne comprend pas)            /Ye ne conpranpas/

¿Habla español? (Parlez-vous spagnol?)      /Parlevus spañol?/

También es necesario apuntar que, al igual que en España o Bélgica, existen algunas regiones donde se hablan dialectos propios del lugar. Tal es el caso del bretón, una lengua de origen céltico que se ha desarrollado en la región de Bretaña, recibiendo cierta influencia del francés. Actualmente hay cerca de cuatrocientos mil hablantes.

TRANSPORTE

Para realizar una ruta por el oeste de Francia nosotros optamos por llevar nuestro coche particular, sin embargo existen otras alternativas.

Alquiler de coche. Ya lo hemos hecho en otros viajes como Grecia o el Benelux y ha dado muy buen resultado. Tienes total libertad de horarios y movimientos pues eres tú mismo quien decide cuándo y por dónde ir a tal o cual ciudad.

Transporte público. Si no dispones de carnet de conducir o simplemente no te apetece conducir en país extraño, lo mejor es utilizar el transporte público. En este caso os recomendamos el tren, por ser un medio rápido y económico. El TER o Transport Express Régional (marca asociada de la famosa SNCF) es el equivalente a nuestros trenes regionales y tiene una gran variedad de horarios y trenes que permitirán ir casi a cualquier ciudad que queramos visitar. Además ofrecen numerosos descuentos y ofertas adaptadas para todos: estudiantes, viajes en grupo, precio adaptado por edad, por frecuencia… ¡Una opción muy recomendable! Si queréis información más detallada, visitad su página web.

CONDUCIR EN FRANCIA

A diferencia de otros países como por ejemplo Grecia, Francia es un país muy cómo para conducir. Tanto la señalización como la cartelería son exactamente iguales a los de España, pues al estar dentro de la Unión Europea la homogeneización es indudable.

Sí hay que tener en cuenta algunos datos importantes antes de ponernos al volante:

  • Velocidad máxima.
    • Áreas urbanas: 50 km/h
    • Carreteras suburbanas: 90 km/h si el suelo está seco y 80 km/h si está mojado o las condiciones no son las adecuadas.
    • Vías periféricas: entre los 80 km/h y los 100 km/h
    • Autovías: 100 km/h
    • Autopistas con peaje: 130 km/h en condiciones normales y 110 km/h con suelo mojado.
  • Peajes. La mayoría de las carreteras son de peaje (peàge). Aunque es ciertamente una molestia tener que pagar, merece la pena ya que ahorrarás tiempo y gasolina. Además el asfalto está en perfectas condiciones y los servicios que ofrecen son espectaculares (ya podían aprender otros, ejem, ejem): cada pocos kilómetros  (15  aproximadamente) encuentras un área de descanso (aire de repos) o un área de servicio (aire de service) con todas las comodidades: baños, zona de pic-nic, zona de juegos para los niños, parking, restaurantes, self-service, cafeterías, hoteles, gasolineras, zona wifi… casi todos ellos adaptados para personas con movilidad reducida. Podréis buscar más información sobre estos servicios en la página oficial de Autoroutes (inglés y francés).
  • Gasolineras. En este punto hay que tener mucho ojo, pues existen grandes diferencias de precio entre unas y otras. Por ejemplo, nos sale más económico echar gasolina en centros urbanos pequeños, en carreteras secundarias e, incluso, en las estaciones de servicio de centros comerciales.

COMIDA

Comer en Francia es sinónimo de comer bien. Su gastronomía es una de las más laureadas, de hecho fue nombrada en 2010 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Más que hablaros de platos concretos, os queremos presentar la otra cara de la moneda, donde realmente se ve esa riqueza gastronómica.

En primer lugar, los mercadillos, donde encontrarás productos de calidad y a muy buen precio. En este viaje nos hemos topado con más de uno, algo que nos encanta y de los cuales hemos disfrutado como niños. Por ejemplo, en San Juan de Luz lo ponen en los alrededores del mercado los miércoles y los viernes por la mañana de 10 a 14 horas y en Le Mans también los viernes por la mañana. Allí nos encontramos prácticamente de todo: carnicerías, pescaderías, fruterías, pastelerías, queserías… e incluso había puestos de comida ya preparada, un buen lugar para comer bien y a precios asequibles. Sinceramente, se nos caía la baba ante tanta delicia.

También tuvimos la suerte de encontrarnos con el mercadillo de los sábados de Burdeos (en la iglesia de Saint Michel que estaban ya recogiéndolo) y de Poitiers. Este último lo ponen en la misma plaza de la iglesia de Notre-Dame-la-Grande a primera hora de la mañana y están hasta las dos de la tarde aproximadamente. De nuevo hallamos todo tipo de puestos y tuvimos la posibilidad de comprar plantones para la huerta de los padres de Edu y un pan que quitaba el sentío. Es indudable que la repostería francesa es increíble y de una calidad excepcional, aunque algo cara.

Es por ello, que en estos viajes low cost decidimos llevarnos la comida de casa. Escogimos productos no perecederos que nos permitiesen comer bien y ahorrar un dinero extra. De todas formas, la primeras provisiones se fueron acabando, por lo que, en más de una ocasión, hicimos la compra en el supermercado (Carrefour es el más extendido en Francia). Los precios allí son algo más caros que en España, fundamentalmente en los embutidos, pero merece la pena ya que el ahorro es considerable.

Pero no solo de sandwiches y pasta vive el hombre, en otros momentos nos abandonamos a la comida rápida. Como en casi todos los lugares, hay restaurantes de este tipo por doquier: hamburgueserías tipo Mc Donalds o Quick, kebabs, pizzerías…

ALOJAMIENTO

Como consecuencia de que nuestro viaje era una ruta en coche por el oeste de Francia, escogimos el alojamiento en ciudades estratégicas. Así pues, decidimos hospedarnos en Burdeos, Rochefort, Nantes, Montgermont (Rennes), Dinan, Beauvoir (cerca de Saint-Michel), Le Mans y Poitiers. En esta ocasión, tuvimos la oportunidad de conocer tres cadenas hoteleras destacadas así como establecimientos de particulares.

En primer lugar pudimos alojarnos en dos Ibis Budget (Burdeos y Montgermont) y, en verdad, ambos nos sorprendieron gratamente. El precio (45 €/noche) es acorde con la calidad. Las habitaciones son todas exactamente iguales, las cuales están equipadas con  una combinación de cama de matrimonio y litera, baño privado (algo pequeño pero perfecto para asearse), televisión y aire acondicionado/calefacción, escritorio y silla. Además, la atención del personal y la limpieza eran perfectas. Apuntaríamos dos únicos inconvenientes: el precio no incluye el desayuno (6 €) y el wifi no funcionaba correctamente.

La siguiente cadena en la que nos alojamos fue Première Classe (Le Mans). Siendo sinceros no nos gustó demasiado por varias razones: era un edificio muy antiguo, con decoración pasada de moda, el baño poseía una ventana a la calle sin ningún tipo de cortina por lo que podrían verte desde los edificios de enfrente, etc. A favor poseía que las habitaciones eran amplias, cómodas y limpias, el precio por noche (38 € sin desayuno) y lo bien situado que se encuentra con respecto al casco histórico de la ciudad.

También tuvimos la oportunidad de conocer los hoteles Inn Design (Rochefort). Como su propio nombre indica es un hotel con un buen diseño en las habitaciones. Estas son cómodas, limpias, con baño privado y a buen precio (46 €/noche). Se encuentra a las afueras de la ciudad, pero es perfecto si te estás moviendo en coche. Además en los alrededores hay un centro comercial y varios restaurantes para poder comer, cenar o hacer algunas compras. De nuevo el inconveniente fue el mal funcionamiento del wifi y que el desayuno lo cobran aparte (7 €).

Para terminar este repaso a las cadenas hoteleras, os comentaremos qué tal nos con ACE Hôtels (Poitiers). Fue uno de los mejores alojamientos del viaje. El precio era exactamente igual que el de los Ibis (45 €/noche) pero la calidad era superior. Las habitaciones eran amplísimas, muy cómodas, limpias, televisión con canales españoles, equipadas con baño privado grande, escritorio, armarios, etc. Los puntos negativos eran el desayuno que no estaba incluido en el precio (6,20 €) y la conexión wifi iba mal. Por lo demás, su ubicación era perfecta, pues se encontraba muy cerca de Poitiers y de Futuroscope.

El resto de noches nos alojamos en hoteles de particulares. Así pues en Nantes escogimos el dos estrellas Abat Jour (49 €/noche; desayuno 6,90 €), muy cerca de la catedral. Es un alojamiento muy pequeñito pero con encanto. Las habitaciones, decoradas en estilo romántico, están totalmente equipadas con televisión, baño privado, mesa y sillas. Los principales inconvenientes con los que nos encontramos fueron que el check in sólo se podía hacer hasta las diez de la noche, después los dueños se van; el wifi requiere una clave que te dan ellos y que no funcionaba al día siguiente, no disponen de ascensor, por lo que si vas con maletas grandes las pasas “canutas” y aparcar gratis en los alrededores es imposible.

En Dinan conseguimos alojarnos en una auténtica casa bretona del siglo XV. Fue una experiencia maravillosa y que recomendamos a todo el mundo. Se trata del hotel Au Vieux Saint Sauveur, situado en la plaza de la iglesia del mismo nombre, en pleno centro histórico. Es barato (45 €/noche), limpio, las habitaciones disponen de baño privado y aunque está encima de un bar, no se oye ruido. El wifi funciona perfectamente. A pesar de que no sirven desayuno, tienen el detalle de dejarte en la habitación un kit para prepararte té y café, además de unas galletas riquísimas. El dueño es muy simpático, nos subió incluso una de las maletas (hay que tener en cuenta que no disponen de ascensor).

Un viaje no es un viaje si no pasas al menos una noche en un hotel de los que dejan huella. Pongamos el caso del Hotel Balima en Rabat o del hostel Taksim Sofa en Estambul, por ejemplo. En este caso fue la pensión Chambres Les Salles en Beauvoir (42 €/noche), muy cerca del Mont Saint-Michel. La verdad es que todo fue muy bien: la habitación era más o menos amplia, limpia, cómoda, con vistas al jardín, televisión, escritorio, el baño privado tenía hidromasaje…Sin embargo la decoración era muy anticuada, encima de la cama había un crucifijo, no te permiten pagar con tarjeta y el desayuno no está incluido en el precio.

RUTA POR EL OESTE DE FRANCIA

Una vez que hemos visto la gastronomía del país, el alojamiento, cómo es conducir en Francia, los medios de transporte que podemos utilizar… vamos a conocer un pequeño resumen de la ruta realizamos durante los diez días que tuvimos de vacaciones en Semana Santa.

  • Día 1. El País Vasco francés (Iparralde). Tras pasar la frontera, visitamos San Juan de Luz (Saint-Jean-de-Luz/Donibane Lohizune) y Biarritz, dos de las localidades costeras más destacadas de esta región y con un encanto particular. Sus playas y las propiedades del agua del mar han hecho de estos lugares una parada imprescindible para la hidroterapia. 
  • Día 2. Burdeos (Bordeaux). Durante todo el día visitamos esta ciudad regada por el río Garona y que fue nombrada Patrimonio de la Humanidad en 2007. La puerta Cailhau, la plaza de la Bolsa, el Gran Teatro, iglesias, el palacio de Rohan, la catedral de San Andrés, el Museo de Aquitania…
  • Día 3. Rochefort y La Rochelle. Realizamos un pequeño recorrido por la pequeña villa de Rochefort en la que nos quedamos con las ganas de conocerla más a fondo, pues no pudimos entrar en prácticamente ninguna de las atracciones turísticas que había por el horario de apertura. Decidimos marchar hacia La Rochelle y así aprovechar el día en esta localidad pesquera que tiene muchísimo que ofrecer: el Aquarium, el Museo Marítimo, las Tres Torres, el espectacular Ayuntamiento…
  • Día 4. Nantes. Tras llegar el día anterior, pudimos realizar una ruta por el increíble patrimonio que posee la ciudad. Sin duda, destacan el castillo de los Duques de Bretaña, la catedral gótica de San Pedro y San Pablo, el Jardín de las Plantas (donde puedes dar de comer a unas cabras), su maravilloso y encantador Museo de Historia Natural y Le Lieu Unique, entre otras cosas.
  • Día 5. Rennes. Aquí tuvimos una primera toma de contacto con las casas tradicionales bretonas. Aunque su centro histórico no es del todo medieval, sí que tiene su encanto y su punto fuerte es Les Champs Libres, el principal espacio cultural de la ciudad.
  • Día 6. Dinan, Saint-Malo y Saint-Michel.En Dinan tuvimos la oportunidad de realizar una visita guiada en español. Fue una de las ciudades que más nos gustaron de la ruta debido a que se ha sabido conservar perfectamente su casco histórico. ¡Nos quedaríamos allí a vivir! Sin embargo Saint-Malo fue la decepción del viaje. No tiene mucho que ofrecer, tan sólo playas y la catedral. Los museos son decepcionantes. Con la siguiente parada se quitaron las penas. Visitamos el Mont-Saint-Michel de noche. Totalmente recomendable, pues sólo así se puede ver la esencia de  este lugar tan emblemático.
  • Día 7. Le Mont-Saint-Michel y Avranches. Durante la mañana visitamos el Mont-Saint-Michel: su abadía, paseamos por sus callejuelas y visitamos los estafa-museos. La tarde la dedicamos a la cercana Avranches, destacable por el Museo de los Manuscritos del Monte Saint-Michel.
  • Día 8. Le Mans y Tours. En esta jornada seguimos el mismo esquema que en el anterior: por la mañana Le Mans (la Ciudad Plantagenêt), gran sorpresa de la ruta, y por la tarde Tours.
    • A pesar de que Le Mans es conocida por su circuito de carreras y su Museo de las 24 horas, no os debéis perder su centro histórico con la muralla de época romana, la catedral de San Julián, el Museo de la reina Berenguela…
    • En cuanto a Tours, nos gustó mucho su catedral, una de las máximas representantes del estilo gótico, y el ambiente que había por sus calles (estaba llena de bares y tiendas).
  • Día 9. Poitiers, Vouneuil-sur-Vienne. A pesar de que nos hizo un día pasado por agua, en la novena jornada visitamos bastantes cosas.
    • En primer lugar la ciudad de Poitiers y su maravillosa iglesia románica de Notre-Dame-la-Grande. También pudimos conocer otros puntos de interés turístico de esta villa situados en el barrio episcopal, el barrio de los artesanos y el barrio Montierneuf.
    • A continuación quisimos acercarnos a la batalla de Poitiers (en Vouneuil-sur-Vienne), lugar donde Carlos Martel detuvo el avance de los árabes en el año 732 d.C.
    • Finalizamos el día en Chauvigny una ciudad medieval con ¡tres castillos!
  • Día 10. Futuroscope. Nuestra última parada en la ruta por el oeste de Francia fue este parque temático futurista abierto al público en 1987. En él, diversión y ciencia están asegurados.

 


Ver Ruta por el Oeste de Francia en un mapa más grande

Enlaces de interés:

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11 pensamientos en “Oeste de Francia ’13 – Capítulo I: Información práctica

  1. Nosotros fuimos en ferry desde Gijón a Saint Nazaire, así pudimos llevar nuestro propio coche y ahorramos algo de dinero a no disponer de vuelos baratos. Dormimos casi siempre en los hoteles Etap, que ahora son Ibis Budget, muy baratos y bastante buenos en relación con el precio. Francia nos encanta y ya estamos deseando volver. El Mont Saint Michel era también uno de mis sueños viajeros!

    • Haciendo eso (hoteles baratos, ruta planificada, etc etc) un viaje como éste no sale nada caro. A nosotros también nos gusta mucho Francia 😀 Y lo de Saint Michel… pues eso, seguro que te pareció tan inolvidable como a nosotros. Un abrazo gordo!

  2. A nosotros también nos encanta Francia. la Bretaña Francesa es preciosa y llegar hasta el Monte Saint-Michel fue fabuloso, inolvidable.

    Un saludo Belén y Ramón

  3. Un buen itinerario, sí señor. A mi me faltan muchos sitos de los que tienes marcados, así que informadme bien 😀

    Por cierto, para mi falta algo esencial en el vocabulario: “Donnez-moi de la bière” (/donémua dela bier/) y “Une pression s’il vous plaît” (/in presión sil vuplé/). ¡ESENCIALES!

    • Jajaja buenos apuntes de vocabulario. Solo hemos puesto lo básico, pero queda claro que no pueden faltar referencias a la cerveza y a otros menesteres 😛

      Un saludo y gracias por el comentario!

  4. Esta es una de las rutas que llevo en mente hace tiempo. De Francia solo conozco los Alpes, que me encantaron, y no puede ser que estando tan cerca no me haya decidido ya a conocer el resto!
    Un buen resumen con info interesante. Estaré atento a futuros post 😉
    Un saludo!

  5. Pingback: Oeste de Francia ’13 – Capítulo II: País Vasco Francés (día 1) | www.eduyeriviajes.com

    • Muchas gracias por el comentario Liliane 🙂 Con estos artículos hemos querido demostrar que se puede hacer una gran ruta por Francia incluso con presupuestos tan bajos como los que solemos manejar. No importa el dinero, importan las ganas! 🙂

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