Nueva York ’12 – Capítulo VII: Los museos de la Quinta Avenida (día 6)

Una palabra iba a ser la protagonista el sexto día del viaje: MUSEOS. Y es que para la jornada que os vamos a contar en este capítulo teníamos previsto un maratón por los principales museos de la Quinta Avenida. Tuvimos bastante suerte, porque el único día en el que estuvimos prácticamente bajo techo no paró de llover, así que nos libramos del agua y de la contaminación.

Madrugamos bastante, ya que habíamos planeado un recorrido bastante exigente por instituciones tan importantes como el MoMa o el Metropolitan. La verdad es que estábamos muy cansados, pero llegamos a un pacto con nosotros mismos: si ese día nos sobraban unas horitas, nada de ir de compras o de aprovechar para ver algo, sino que nos iríamos a casita a descansar. ¿Seríamos capaces?

Por lo pronto, hay que decir que empezamos por el Museo Solomon R. Guggenheim (conocido generalmente como el Guggenheim de Nueva York), una de las principales referencias de arte moderno a nivel mundial. Se trata también del primer museo de la Fundación Solomon R. Guggenheim, que actualmente tiene sedes por todo el mundo (los españoles presumimos con orgullo del Guggenheim de Bilbao). El edificio tiene una forma bastante característica, siendo una de las principales obras del arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright.

Nueva YorkEl Guggenheim de NY abre todos los días (salvo los jueves), y cuesta 22$ por persona. Nosotros no pagamos la entrada, ya que estaba incluida en el New York Pass. También hay una fila de acceso rápido para los poseedores de la tarjeta, lo cual fue de agradecer.

Nueva YorkMás que nada, porque aunque llegamos media hora antes de que abriesen, hacía frío y estaba lloviendo, ya había bastante gente esperando. La moraleja de todo esto es que, como siempre decimos, merece la pena madrugar. Y más en este caso, porque las salas son pequeñitas y en hora punta puede ser una visita muy incómoda.

El recorrido por el interior del museo se hace a través de una espiral, por medio de la cual se va accediento a las diferentes salas. El espacio es limitadísimo, por lo que se aprovecha hasta el último rincón para exponer cosas. Los fondos de la institución pueden presumir de albergar obras de artistas tan destacados como Manet, Van Gogh o Kandinsky. ¿Acaso no habíamos dicho ya que este museo es uno de los más importantes del planeta?

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Sin embargo, que nadie espere verlos a todos. El reducido espacio del Guggenheim hace que la exposición se renueve cada dos o tres meses, y que la mayor parte de la superficie esté destinada a exposiciones temporales. Eso hace que la visita pueda ser muy buena o muy mala, en función de que tus gustos encajen dentro de lo que se está mostrando en ese momento.

Nosotros tuvimos bastante suerte, pues se estaba celebrando la exposición Picasso Black and White, un ambicioso proyecto que muestra las pinturas en blanco y negro más destacadas del pintor español. La muestra no era un simple compendio de cuadros, sino un discurso bien organizado en el que se recorrían los aspectos más importantes de la vida del artista. La audioguía en español (incluida en la entrada al museo) era breve, concisa y muy interesante: quizá la mejor que hayamos utilizado hasta ahora.

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El Guggenheim nos gustó mucho por varios motivos: el edificio es impresionante, la exposición era muy buena, la audioguía estaba genial… No sabemos muy bien como expresarlo, se trata de uno de esos museos modernos a mil años luz de lo que normalmente tenemos en España. Además, en este caso se cumple eso de “lo bueno, si breve, dos veces bueno”, puesto que es un edificio chiquitito y no se tarda demasiado en recorrerlo de arriba a abajo.

Del Guggenheim fuimos al Met, apelativo cariñoso del Metropolitan Museum of Art (Museo Metropolitano del Arte), también en la Quinta Avenida. En cuanto a dimensiones está en las antípodas del primero, puesto que es enorme. Y cuando decimos enorme, queremos decir ENOOORME. Es, sin lugar a dudas, el gran museo decimonónico de Estados Unidos. Se inauguró en 1872, y desde entonces su colección no ha parado de crecer hasta los más de dos millones de objetos que posee en la actualidad. Cada día acoge a miles de turistas, hasta el punto de que es el segundo museo que más personas visitan en el mundo (superado únicamente por el Museo del Louvre de París).

Precisamente, comparte con el Louvre lo mismo que con otros grandes museos del mundo como el Hermitage, el Prado o los Museos Vaticanos: es imposible verlo todo en un solo día. Haría falta una vida entera, y aun así sería complicado. Por tanto, os recomendamos planificar bien la visita y centraros en aquellos aspectos que más os interesen, porque de lo contrario moriréis en el intento. Un consejo: aunque no alquiléis la audioguía (nosotros no lo hicimos), ingeniároslas para conseguir el plano que dan con ella (diciendo que se os ha perdido o algo así). Es gratuito y en él se muestran los objetos más importantes del museo. Un poquito de picaresca española nunca viene mal.

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Y antes de seguir con el relato, unos cuantos datos prácticos. La entrada es algo cara (25$ por persona), pero está incluida en un montón de tarjetas turísticas de descuento (como la New York Pass). En general abre de 9:30 a 17:30, salvo viernes y sábado (el horario se amplía hasta las 21:00) y el lunes (que está cerrado).

Dicho esto, en el museo hay de todo: máscaras africanas, pintura europea, instrumentos musicales, arte precolombino, armas medievales… Se trata, cronológica y geográficamente hablando, de una colección universal. Ir sala a sala no es una buena idea, pues es inabarcable en unas pocas horas. Lo mejor es, como ya hemos dicho, hacer una ruta en base a vuestros intereses. Nosotros, por ejemplo, dedicamos más tiempo al mundo de la Antigüedad Clásica y, en general, a todo lo relacionado con la Historia europea.

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Lo mejor de este tipo de grandes museos es que no da tiempo a aburrirte: cuando estás empezando a empacharte de arqueología, se pasa a una de zona de artes decorativas; cuando ya estás cansándote de ver muebles, te cambias al área de pintura; si te salen cuadros por los ojos, te vas a ver armas y armaduras. Las posibilidades son enormes. Imaginaos la cara que se nos quedó cuando nos encontramos con salas de un antiguo palacio centroeuropeo, que habían sido trasladadas al museo siguiendo su disposición original. Impresionante.

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Por nuestra formación, queremos destacar dos cosas que también nos llamaron mucho la atención. La primera es un pequeño conjunto de armaduras medievales europeas, que incluyen de todo: protección para el caballo, lanza, casco, brazaletes, bridas… Es una de las partes que más curiosidad despiertan entre los norteamericanos, ya que ellos no tuvieron Edad Media como se entiende en Europa (castillos, caballeros y doncellas) y les suena más bien a ciencia ficción.

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La otra relacionada con la Historia que nos pareció excepcional fue el Templo de Dendur, un lugar de culto original de época egipcia. Fue construido en el siglo 15 a. C. en Dendur (Nubia), donde permaneció casi 2000 años. Sin embargo, cuando el gobierno egipcio construyó el Lago Nasser, corría el riesgo de ser tragado por las aguas. Fue desmontado de su ubicación y trasladado a EEUU piedra a piedra, entregado a modo de regalo por la colaboración de los arqueólogos estadounidenses en las campañas de excavación de urgencia (por ese mismo motivo, los españoles podemos disfrutar del Templo de Debod en Madrid).

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Por último, no queremos dejar de hablar del Met sin hacer referencia a su brutal colección de pintura europea. No es que sea muy numerosa (poco más de 2000 obras), pero los cuadros son obras maestras reconocidas a nivel internacional. Monet, Cézanne, Velázquez, Vermeer o Brueghel el Viejo se dan cita en las salas de este grandísimo museo neoyorkino. Son muchas las obras que se pueden destacar, pero nosotros nos quedamos con el Autorretrato con sombrero de paja de Vincent Van Gogh.

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Como veis, el Metropolitan Museum da mucho de sí. Nosotros hicimos un recorrido por las grandes obras maestras del museo, yendo a saco y renunciando a los temas que menos nos interesaban (como la fotografía), pero aun así se nos fueron varias horas. Al salir teníamos un hambre de espanto, pero por suerte en la puerta del Met había varios kioskos de comida rápida (os recomendamos mirar en todos, porque los precios varían notablemente de uno a otro).

Por 14$ en total nos hicimos con un delicioso chicken & lamb over rice (un platazo enorme de cordero, pollo especiado, ensalada y salsas) para Edu y un no menos suculento chicken gyro (algo así como kebab de pollo) para Eri. Tuvimos bastante suerte, porque justo en ese momento no llovía y pudimos comer apoyados en una repisa del museo (como estaba haciendo otra mucha gente). Casi reventamos, pero al final nos lo comimos todo. Pese a que apenas nos quedaba hambre, vimos un puesto de pretzels y decidimos probar. Se trata de unas galletas con forma de lazo de origen alemán, muy populares también en EEUU y otros países americanos. El problema es que los hacen salados, muy salados, y por eso no nos gustó demasiado. De todos modos, por 1$ mereció la pena probar.

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Una vez comimos, seguimos bajando por la Quinta Avenida en busca de más museos. Como no llovía, decidimos investigar un poquillo y callejear por las calles paralelas. No encontramos gran cosa, salvo que en muchas casas ya estaban preparados a tope para recibir Halloween. Quedaban alrededor de dos semanas, pero encontramos muchos portales decorados de esta guisa:

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Vampiros y telarañas aparte, nuestra siguiente parada fue el Museo Whitney de Arte Estadounidense (Whitney Museum of American Art), una institución centrada únicamente en el arte contemporáneo de EEUU. Su colección no es muy grande, pero tiene lo mejorcito de este movimiento artístico.

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No es el museo más caro de la ciudad (18$ por persona, aunque al estar incluido en la New York Pass no pagamos nada), y su horario de apertura es de miércoles a domingo de 11:00 a 18:00. Los viernes abre de manera totalmente gratuita de 18:00 a 21:00, por lo que puede ser un buen momento para visitarlo si no os importan las aglomeraciones.

¿Qué podemos decir de él? Pues que no nos gustó demasiado. Definitivamente el arte contemporáneo no es lo nuestro, y eso que le hemos dado decenas de oportunidades en diferentes países. Pasamos sin pena ni gloria por el museo, sin encontrar nada que nos llamase la atención. Eso si, rodeados de gente con pinta de lo más bohemia que parecía disfrutar horrores con cada cosa rara que se encontraban. Por tanto, esta opción es sólo recomendable para personas que realmente disfruten con este tipo de producciones.

Como muestra, aquí van dos de las obras más destacadas del Whitney: Triumph of Bacchus, de Bob Thompson; y Yellow, Violet, Red, Teal de Cory Arcangel. Sin comentarios 😛

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Tres o cuatro calles más abajo, siguiendo por la Quinta Avenida en dirección sur, está un pequeño museo con mucha fama: The Frick Collection. Ubicado en la antigua residencia de Henry Clay Frick (uno de los grandes magnates del acero), en él se expone su colección personal. Esta incluye obras de artistas tan destacados como Goya, Rembrandt o Bellini.

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En muchas guías lo ponían muy bien, pero decidimos prescindir de él. Básicamente dos motivos nos empujaban a ello: el tiempo y el dinero. Por un lado, todavía teníamos que ir a ver el MoMA, por lo que si queríamos verlo en condiciones teníamos que prescindir del Frick. Además, no está incluido en ninguna tarjeta turística, por lo que la visita nos costaría casi 40$ entre los dos.

No merecía la pena entrar a la Frick Collection para ir con prisas y verlo todo rápido. Total, que decidimos dejarlo para otra ocasión. Además, eso nos permitió ir con mucho más margen al MoMA, siglas por las que se conoce a The Museum of Modern Art (el Museo de Arte Moderno). Abre de miércoles a lunes de 10:30 a 17:30 y los martes está cerrado. Los viernes abre hasta las 20:00, y encima las últimas cuatro horas es gratis, por lo que puede ser el mejor día para hacer una visita. Si no, la tarifa normal son 25$ por persona.

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Aunque hace unos párrafos echábamos pestes del arte contemporáneo, seguimos disfrutando como enanos con todo lo que va desde la mitad del siglo XX hacia atrás. Por eso, el MoMA nos parecía una visita imprescindible, ya que es el museo de arte moderno más importante del mundo. Es enorme, no tanto como el Met pero si para echar un mínimo de tres horas en su interior. Más que nada porque la colección ofrece mucho y muy bueno, y no hace falta ser un experto en arte para disfrutar. Las obras universales, de esas que son consideradas obras maestras en casi cualquier lugar del mundo, se cuentan por decenas en el MoMA.

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Recorrer los pasillos del MoMA es sinónimo de caminar por la vanguardia, por uno de los museos más avanzados del mundo. La exposición es moderna, coherente y adecuada para distintos tipos de público. Además, la lista de grandes obras es, como en otros museos de Nueva York, interminable. Justo aquí debajo están dos de las que más nos gustaron: Noche Estrellada, de Van Gogh; y La Danza, de Matisse. De este último hay dos versiones, una se conserva en el MoMA y la otra en el Museo del Hermitage.

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La pintura española también tiene una gran representación en el MoMA. Queremos destacar especialmente dos obras de Pablo Picasso: Los Tres MúsicosLas Señoritas de Avignon. Es significativo que varias de las grandes obras del pintor malagueño estén fuera de España, y que la mayoría de los españoles nunca lleguen a verlas en vivo y en directo.

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Una de las obras que más nos llamó la atención fue La Persistencia de la Memoria, del también español Salvador Dalí. El cuadro, que frecuentemente es conocido como Los Relojes Blandos, es pequeñísimo. Tanto es así que pasamos delante de él y no lo vimos, hasta que preguntamos en un mostrador y nos indicaron la sala correspondiente. Es una de las grandes piezas del surrealismo.

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Que conste que no todo nos gustó en el MoMA, pues algunas obras kitsch dos dejaron la cara de “esto que es” que solemos poner cuando estamos frente a arte contemporáneo. Mención especial merece Jeff Koons, que metiendo pelotas de baloncesto en peceras se ha forrado. Ya vimos una de sus “joyas” en el Tate de Liverpool, y aquí nos encontramos con su hermana. Otro gran pufo de Koons es Puppy, el perrito hecho con flores que hay en la puerta del Museo Guggenheim de Bilbao.

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Aprovechando que la red wifi del MoMA es excelente (gratis, ilimitada y suficientemente potente como para mantener una conversación fluida por VoIP), llamamos a la familia utilizando Skype. Hay que reconocer que para eso tipo de cosas tener un iPhone es una gozada… sobretodo para nuestras madres, que han sustituido las típicas llamadas de “hola – que has cenado – un beso” por interminables interrogatorios llenos de mimitos.

En el MoMA pasamos también unas cuantas horas. Cuando salimos todavía teníamos tiempo de hacer alguna cosilla, pero decidimos tomarnos lo que quedaba de tarde/noche para nosotros. Caminamos sin prisa por la Quinta Avenida hasta el Metro y pusimos rumbo a nuestra casita en Brooklyn, pues nos apetecía un rato de relax al margen del bullicio y el ajetreo de Manhattan.

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El atracón de museos nos había dejado rotos, por lo que disfrutamos de una duchita calentita, un masaje en los pies y unas cuantas horas con el pijama puesto leyendo, planificando cosas para lo que quedaba en NY y haciendo balance de las experiencias vividas. A veces viene bien (sobretodo en viajes largos) tomarse un ratito para descansar y reflexionar un poquito. Todavía quedaban 4 días, pero irremediablemente nos empezaba a embargar la pena de que el final se iba acercando.

Capítulo VIVolver a Nueva York ’12Capítulo VIII

4 pensamientos en “Nueva York ’12 – Capítulo VII: Los museos de la Quinta Avenida (día 6)

  1. holaaaa!! estoy siguiendo el viaje a new york como una novela!!! por que se me ccorta en el capitulo VIII??? genios muchas gracias por los datos espero poder usar la mayoria de ellos en abril que llegamos a NY!!! saludos enormes desde argentina

    • Hola Camila! Muchas gracias por pasarte por aquí! 🙂 Los siguientes capítulos aún no están online porque es justo el diario de viaje que estamos publicando ahora. Cada semana hay una nueva entrega, así que pronto podrás leer más. De todos modos, si tienes cualquier duda sobre la ciudad pregúntanos y te ayudamos encantados! ^^ nos alegra que te guste la web!! 😀

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