Nueva York ’12 – Capítulo VI: Rockefeller Center, St. Patrick’s, Quinta Avenida y musical en Broadway (día 5)

Hay días en los que te levantas sabiendo que vas a hacer algo grande. Con esa sensación afrontamos la quinta jornada de viaje, pues habíamos preparado una ruta larga, variada y con paradas tan interesantes como lo alto del Rockefeller Center o un musical en Broadway. Con ese panorama, era imposible levantarse sin una enorme sonrisa. Eso si,  no todo fue tan bonito, pues tocó madrugar bastante más que otros días, ya que teníamos una reserva hecha para un tour por los estudios de la NBC que empezaba prontísimo. Por eso, no eran ni las ocho de la mañana cuando ya estábamos llegando a la Rockefeller Plaza.

Nueva York

¿Y qué es exactamente la Rockefeller Plaza? Conocida también como Rockefeller Center, se trata de un enorme conjunto de casi 20 edificios, que junto a su plaza central abarcan casi 100.000 metros cuadrados. Está entre las avenidas Sexta y Séptima, y entre las calles 48 y 51. En este vasto complejo impulsado por la familia Rockefeller a finales de los años 20 hay de todo: tiendas, restaurantes, oficinas… En determinados momentos del año es una de las zonas más transitadas de la ciudad, gracias a eventos temporales como la colocación de la pista de patinaje sobre hielo o el encendido del  gran árbol de Navidad.

Nueva York Nueva York Nueva York

Aunque destaca en su conjunto, en el Rockefeller Center está uno de los edificios más importantes de la ciudad. Estamos hablando del Edificio GE o GE Building, una enorme mole art déco de más de 260 metros de altura y 70 plantas.

Hay mil y una historias que se pueden contar de este sitio, pero vamos a quedarnos con dos. La primera es que, durante su construcción, el fotógrafo Charles Clyde Ebbets hizo la famosa fotografía Lunch Atop a Skyscraper (Almuerzo sobre un Rascacielos), en la que se ve a un grupo de obreros suspendidos en el vacío mientras comen. La otra anécdota curiosa es que su fachada fue  construida desde una perspectiva artística, dándole mucha importancia a la apariencia. Por eso hoy es uno de los rascacielos más reconocibles de la ciudad, ya que es una auténtica obra de arte.

Nueva York Nueva York

Desde la perspectiva del viajero, en el Edificio GE hay dos grandes cosas que hacer. La primera de ellas consiste en hacer una visita guiada por los estudios de la NBC. Y es que la sede de la National Broadcasting Company está aquí, por lo que muchas de las estancias del edificio (y de otros del Rockefeller Center) son estudios, oficinas e incluso tiendas relacionadas con la NBC. Actualmente se graban aquí programas de la talla de Saturday Night Live o Late Night with Jimmy Fallon, pero no hay que olvidar la enorme cantidad de buenas series que ha producido la cadena: desde Friends hasta Alf, pasando por Colombo, Héroes o El Príncipe de Bel Air.

Los tours parten desde la planta baja, pues allí está la NBC Experience Store, una tienda en la que se vende merchandising de todo tipo relacionado con la cadena. Básicamente nos animamos porque el tour estaba incluido en la New York Pass, y nos parecía curioso visitar los estudios de uno de los grandes canales de televisión de EEUU.

Nueva York Nueva York

La visita guiada dura una hora y es imprescindible reservar con antelación, pues de lo contrario es muy difícil encontrar entradas. No dejan hacer fotos durante todo el recorrido, así que lo único que podemos mostraros es el vídeo promocional (un poquito más abajo). No nos arrepentimos de haber hecho este tour, pero no fue gran cosa. Además, utilizaban un vocabulario llenísimo de palabras coloquiales, por lo que no entendimos casi nada. En resumen: solo es recomendable si sois unos locos de las series de la NBC. Si no es así, podéis pasar de largo.

 

La otra gran cosa en el Edificio GE es imprescindible, una de las grandes visitas en Nueva York. ¿Recordáis que antes dijimos que el edificio tiene 70 plantas? Pues bien, justo en la última está Top of the Rock, la plataforma de observación con las mejores vistas de la ciudad. Así de claro. No está tan alta como el Empire State, pero dos cosas juegan a su favor: una mejor ubicación y estar en el último piso del edificio (lo cual da una sensación de altura mucho mayor). Repetimos: IM-PRES-CIN-DI-BLE.

El horario de apertura es muy amplio (de 8:30 a 00:00), por lo que se puede ir a cualquier hora del día. Es carillo (25$ por persona), pero está incluido en casi todas las tarjetas turísticas. Nosotros fuimos bastante prontito, por lo que no encontramos cola, pero todo parecía estar montado para mucha gente esperando. Por tanto, es recomendable evitar las horas de máxima afluencia.

Nueva York

Por el interior del edificio, para amenizar la espera a aquellas personas que hayan tenido la mala suerte de hacer cola, hay una exposición muy chula sobre la construcción del edificio y sobre la ciudad de Nueva York en general. También se pasa delante de alguna tienda, y es que los americanos no dejan pasar ni una oportunidad de sacarle dinero al turista.

El ascensor va a muy buen ritmo, igual que el del Empire State Building. Eso sí, es mucho más psicodélico, ya que se proyecta un pequeño juego de luces y sonidos para amenizar el trayecto. Este vídeo es de la bajada, pero vale para hacerse una idea:

Nueva York

Seguramente al principio os quedéis un poco fríos, a nosotros nos pasó igual. Todo el mundo nos había hablado de las mejores vistas de NY, pero estábamos tras un cristal y no precisamente en la última planta del edificio. ¡Que no cunda el pánico! El mirador tiene tres alturas, y las mejores están en el tramo superior.

Por eso mismo, una vez llegamos al piso 70 nos quedamos boquiabiertos. ¡Qué maravilla! Vale que el Empire State está más al sur y es algo más alto, pero hay un pequeño detalle que, por obvio, no deja de ser relevante: desde el Empire State no se ve el Empire State. Pasa lo mismo que en París, para nuestro gusto las mejores vistas son desde el Arco del Triunfo ya que así se puede disfrutar de la Torre Eiffel. Además, seamos realistas: 266 metros es mucha altura, por lo que desde Top of the Rock también se puede mirar a los rascacielos por encima del hombro. Y para muestra, esta foto.

Nueva York

Otro de los grandes puntos fuertes de subir a lo alto del Rockefeller Center es que el mirador es 360º. Aquí la ubicación pasa a ser importantísima, ya que gracias a la situación del edificio se puede gozar de las mejores vistas hacia Central Park de la ciudad. El enorme parque en el corazón de Manhattan, parece casi de mentira visto desde las alturas. ¿Qué hace tanto verde en medio de los rascacielos? Impresionante.

Nueva York

 Y ya que estábamos ahí arriba, lo mínimo era hacerse unas cuantas fotos juntas para inmortalizar el momento. Curiosamente todas nos las hicieron españoles, ya que por casualidades de la vida el Top of the Rock estaba siendo visitado en ese momento por valencianos, gallegos o madrileños más que por americanos.

Nueva York Nueva York

Nueva York

Para terminar con Top of the Rock, un par de curiosidades. La primera es que un rapero (o algo parecido) estaba grabando un videoclip, y para su curiosa coreografía pidió la ayuda de unos cuantos turistas. No sabemos quien era, pero aquí queda la foto por si alguien le reconoce y nos quiere dejar un comentario. Para los estadounidenses era bastante conocido, pues todo el mundo se hacía fotos con él.

Nueva York

La otra cosa que os queremos contar, más que una curiosidad, es un cúmulo de sensaciones. Lo que más nos gustó del Top of the Rock es que, al estar en la azotea del edificio, la sensación de altura es mucho mayor. Encima de nuestras cabezas no había nada, salvo aviones (que, por cierto, pasan muy cerquita). Puede parecer exagerado, pero por un momento nos sentimos como si pudiéramos tocar el cielo con estirar el brazo. De momento no hemos experimentado algo así en ningún otro lugar, así que solo por eso ya merece la pena subir.

Nueva York

Pero, por bien que nos lo estuviésemos pasando en las alturas, en tierra firme teníamos mucho que ver ese día. Y empezamos con algunas tiendas, pues como ya hemos dicho en el Rockefeller Center la actividad comercial es enorme. Primera parada: Lego Store. El nombre es suficiente para saber lo que venden allí, ¿no?

Imaginad cualquier cosa: animales, edificios famosos, escenas de películas… Pues todo eso se vende, pero para construir con las populares piezas de plástico intercambiables. Es una tienda digna de ver, pues tienen algunas figuras de gran tamaño (como la propia plaza del Rockefeller Center hecha a escala). Lo que más nos gustó fue la sección sobre Star Wars, pero dos días antes nos habíamos comprado unos Legos de El Señor de los Anillos y no queríamos invadir la casa con estas figuritas. Pese a ello, no pudimos resistirnos a hacernos a nosotros mismos. Por 9,99$, puedes hacerte un blister personalizado con tres figuritas. Así, hicimos a un Edu delincuente, una Eri aventurera y a nuestro futuro hijo astronauta. ¡Otra compra más!

Nueva York Nueva York

A la salida de la tienda, tuvimos un nuevo encuentro con una celebridad. En este caso vimos a Shaquille O’Neal, el mítico jugador de la NBA. Seguramente estaría por allí haciendo una entrevista o algo de eso.

Muy cerquita de la Lego Store, en el número 10 de Rockefeller Plaza, está la Nintendo World. Ya habíamos ido antes, pero estaba cerrada su planta de arriba por un evento de presentación de Wii U. Ese día ya estaba abierta en su totalidad, así que volvimos a la tienda para desatar (sobre todo Edu) todo nuestro frikismo nintendero.

Nueva York

Vaya por delante que la Nintendo World es una parada obligada para cualquier fan de los videojuegos que se precie, pues además de tienda es una especie de museo del legado cultural que Nintendo ha hecho a la humanidad: videoconsolas clásicas, el universo pokémon, ediciones limitadas… Fantástico. Por si eso fuera poco, pudimos jugar a la Wii U un mes antes de su lanzamiento.

Nueva York Nueva York Nueva York

En cuanto a las compras, solo podemos decir que se nos fue de las manos. Entre cosas para nosotros y las que llevamos a España para regalar, fuimos a la tienda 3 o 4 veces durante el viaje. No sabemos exactamente cuanto nos gastamos, pero la cantidad estuvo cercana a los 200$. ¿Y qué nos llevamos? Pues de todo: peluches, figuras, chucherías, monederos, camisetas y todo tipo de objetos que en España nunca habíamos visto.

Nueva York Nueva York

Seguro que este pequeño vídeo por el interior de la tienda le pone los dientes largos a más de un nintendero:

Nueva York

Pero no solo de tiendas vive Nueva York, y después de una mañana bastante capitalista nos apetecía algo más cultural. Primero fuimos al FDNY Fire Zone, algo así como el museo de los bomberos de Nueva York. Estaba incluido en el New York Pass, pero no era una visita libre sino un tour guiado en el que te enseñaban a prevenir riesgos y alguna cosa así. Después de lo mal que lo habíamos pasado en el tour por los estudios de la NBC, donde no entendimos ni una palabra, decidimos ahorrarnos esta visita.

Nueva York

Lo que no nos quisimos perder, pese a que su fachada estaba en obras, fue la Catedral de San Patricio (St. Patrick’s Cathedral), un enorme templo de culto católico. Es el edificio neogótico más grande de América del Norte, fue inaugurado a finales del siglo XIX y sus dos torres tienen más de cien metros. No da mucha sensación de altura porque está rodeada de gigantes, pero aun así es un edificio precioso (cosa que ni los andamios podían ocultar). Es muy curioso encontrarse con un templo como este en medio de tantísimos rascacielos.

Cuando entramos estaban en mitad de una misa, pero no era especialmente numerosa y pudimos recorrer la catedral sin problemas. Pese a que todo lo “neo” suele carecer de encanto, los arquitectos de San Patricio supieron transmitir toda la belleza del arte gótico a piedras talladas siglos posteriores. Destacan especialmente los dos grandes órganos, de 4000 y 6000 tubos respectivamente, pese a que no son los originales sino que fueron instalados entre 1928 y 1930. En definitiva, nos gustó mucho esta visita.

Nueva York Nueva York Nueva York Nueva York

Nos pilló en medio de una misa, lo cual es un poco incómodo (ya que no puedes moverte con total libertad), pero a cambio escuchamos un poco de música eclesiástica:

Que conste que San Patricio no es un unicum dentro de Manhattan, pues hay algunas iglesias más. A veces cuesta encontrarlas, pero incluso en calles tan asociadas a glamour y rascacielos como la Quinta Avenida es posible cruzarse con varios lugares de culto.  Dos ejemplos de esto son la Iglesia de Santo Tomás (Saint Thomas Church), en el cruce con la calle 53, y la Iglesia Presbiteriana de la Quinta Avenida (Fifth Avenue Presbyterian Church, conocida generalmente por sus siglas FAPC), en el cruce con la calle 55.

Nueva York Nueva York

Y ya que estábamos por allí, nos metimos de lleno por primera vez en la Quinta Avenida (Fifth Avenue), la que quizá sea la vía más famosa de Nueva York. Está llena de edificios históricos, tiendas de lujo y museos, que en conjunto contribuyen a que esta enorme avenida sea sinónimo del poderío económico de la ciudad. Es el típico sitio en el que es imposible aburrirse, pues siempre pasan cosas. Nosotros fuimos por ella durante varios momentos del viaje, en horas y tramos muy diversos, y nunca nos decepcionó.

Lo mejor de la Quinta Avenida es que, al ser tan grande, resulta distinta a ojos de cada viajero. Se puede hacer un tour por sus exclusivas tiendas, caminar en busca de localizaciones de películas, esperar a que algún famoso se cruce en tu camino… ¡Lo que sea! Eso si, hay edificios que son imprescindibles sean cuales sean vuestros gustos. Dos de los más destacados son la Torre Trump (Trump Tower), un rascacielos de 58 pisos que es uno de los más famosos de la ciudad gracias a su peculiar diseño, y la tienda Tiffany & Co que salió en la película Desayuno con Diamantes.

Nueva York Nueva York

Lo mejor de esta calle es que está en constante transformación. La mejor muestra de ello es que uno de sus principales puntos de interés abrió al público ya en pleno siglo XXI. Nos referimos a la Tienda AppleApple Store, cuya sucursal en la Quinta Avenida es la más famosa del mundo. Hoy en día es uno de los grandes imanes para el turismo de la ciudad, hasta el punto de que algunos estudios señalan que es el quinto lugar más fotografiado de todo Nueva York.

Su principal seña de identidad es el enorme cubo de cristal por el que se accede, compuesto únicamente por 15 láminas. Es difícil pasar de largo, pues realmente llama mucho la atención.

Nueva York

En la tienda podéis encontrar todos los productos de Apple, desde ordenadores y teléfonos hasta el más pequeño de los accesorios. La compañía tiene garantía internacional, por lo que, aprovechando que el dólar anda más flojo que el euro, puede ser un buen sitio para hacer compras y ahorrarse un pico. Este Apple Store abre las 24 horas del día, por lo que en cualquier momento os podéis dejar caer por allí. Nosotros no somos especialmente fans de sus productos, pero aun así es un sitio digno de ver.

Nueva York Nueva York

La tienda Apple es otro de esos lugares que es mejor ver en movimiento:

Nueva York

Además, justo al lado hay otra tienda muy interesante: FAO Schwarz Toys, la que para muchos es la juguetería más bonita del mundo. También presume de ser la más antigua de Estados Unidos, pues abrió sus puertas en 1862. Es otro gran destino turístico en Nueva York, por varias razones que ahora mismo os contamos. Ojo con los soldaditos de la puerta, un clásico que siempre da la bienvenida.

En ella se puede encontrar de todo, pero fundamentalmente se caracteriza por vender juguetes únicos hechos a mano y por sus peluches de animales a tamaño real. Y hablando de peluches, también destaca por ofrecer al público una enorme variedad. Vamos, que viene siendo como una juguetería de gama alta, y sus precios son acordes a esa condición. Además se venden juguetes convencionales, pero los precios son mejores en el Toys R Us de Times Square.

Nueva York Nueva York Nueva York

Otro motivo para acercarse a la FAO Schwarz es la parafernalia que monta la tienda para incentivar las ventas. Hay varias figuras enormes hechas con piezas de Lego, estatuas de superhéroes a tamaño real, muestras de juguetes en vivo y en directo casi a cualquier hora… Recorriendo sus pasillos sentimos que, por unos minutos, dejábamos de tener veintitantos y volvíamos a la infancia.

Nueva York Nueva York

Por si todo lo que hemos dicho os parece poco, en la juguetería también está el Big Piano, un sintetizador enorme que se puede tocar con los pies. Lo mejor de todo es que es gratis, por lo que cualquiera puede descalzarse y emular los pasos de Tom Hanks en la película Big.

Nueva York

Nueva York

Como veis, lo pasamos genial en la juguetería, pero en la zona hay muchas otras tiendas por las que dejarse caer. Ya que estábamos allí, nos pasamos por la Nike Store (en el cruce de la Sexta Avenida con la Calle 57) para cumplir con un encargo, pues un amigo nos había encargado una de esas Nike Fuel que no se venden en España.

Una vez cumplimos con lo prometido, dimos por terminadas las compras (al menos momentáneamente) y pusimos rumbo hacia Times Square. Esa noche queríamos ver un musical en Broadway, así que teníamos que comprar las entradas.

Nueva York

Antes de contaros toda la historia, una curiosidad. Siempre se dice que Nueva York es una ciudad muy sucia, que está llena de ratas y que cuando se ve uno de estos bichos es porque en el futuro vas a volver. Pues bien, nosotros no vimos ninguna de verdad, pero si una enorme rata hinchable. ¿Significa eso que volveremos muchas veces a NY?

Y bueno, hablemos de ir a ver un musical en Broadway. Se trata de la Meca del arte dramático moderno, donde decenas de teatros (algunos en Broadway y otros en sus alrededores) ofrecen cada noche las más ambiciosas obras de teatro. Grandes del cine como Charlton Heston, Marlon Brando o Barbara Streisand han actuado allí, pues en Hollywood no eres nadie si alguna vez no has protagonizado una obra allí. La avenida atraviesa Times Square, por lo que no puede ser más céntrica.

Lo primero que hicimos fue, en semanas previas al viaje, enterarnos de las obras que estaban en cartel. Finalmente decidimos ir a ver El Fantasma de la Ópera (The Phantom of the Opera), todo un clásico. Eso si, cuando fuimos a sacar las entradas nos parecían carísimas. ¡150$ por persona! ¡Y encima en el gallinero! Prácticamente habíamos decidido renunciar a ver un musical, cuando conocimos una opción perfecta para viajeros con un presupuesto limitado.

Estamos hablando de TKTS, una especie de taquilla de última hora. En ella se pueden conseguir las entradas que no se han vendido ese día, solo que a un precio muy reducido (los descuentos oscilan entre el 20% y el 50%). Abre a las tres de la tarde y el sistema es tan rápido como sencillo. Hay que mirar en los paneles las obras que se ofertan ese día, escoger dos o tres y esperar tu turno. Cuando llegas a la taquilla, le dices la función que quieres ver y automáticamente te dan las mejores butacas para ese día. Si no quedasen, tienes que decir rápidamente otra obra. Vamos, que no se puede elegir donde está tu asiento, sino que las van vendiendo de mejor a peor. Si se va en grupo hay que hacer una única compra, porque de lo contrario te pueden sentar en butacas separadas. Por eso conviene ir con antelación, ya que a última hora de la tarde solo quedan las chustas.

Y nada, hechas las explicaciones os contamos cómo fue nuestra experiencia. Lo primero fue ir a Times Square, donde está la enorme taquilla de TKTS. ¡Qué bonita es la plaza!

Nueva York

Llegamos como a las 14:00 (una hora antes de que empezasen a vender boletos) y aun así ya había una cola importante. No era nada preocupante, porque El Fantasma de la Opera no parece tener mucha demanda, pero si hubiéramos querido ir a ver algún musical más de moda (como el de Spiderman o el de Evita, protagonizado por Ricky Martin) quizá nos hubieran tocado malas entradas.

Nueva York

Aprovechamos que teníamos una hora por delante para comer en la propia fila. Mientras Eri guardaba sitio, Edu fue al McDonald’s que hay en el propio Times Square y trajo una suculenta ración de comida basura. La espera fue bastante amena, pues promotores de distintos musicales se pasan para convencerte de que su obra de teatro es la mejor. Incluso las chicas de Chicago cantaron un par de canciones.

Cuando faltaban 5 minutos, aparecieron unos cuantos representantes de TKTS, que explicaron cómo funciona este sistema de venta de entradas de última hora (básicamente lo que os hemos contado un par de párrafos atrás). Lo hicieron con mucho humor y con un lenguaje muy sencillito, por lo que nos enteramos de todo. En cuanto dieron las tres, la cola empezó a avanzar rápidamente.

Pese a que teníamos mucha gente delante, a las tres y cuarto ya estábamos frente a la taquilla. Le dijimos que queríamos para El Fantasma de la Ópera, le dimos la tarjeta y… ¡Tachán! Ya teníamos las entradas. Nos dieron para unas localidades buenísimas (en platea y centradas) por 144$. Teniendo en cuenta que por internet nos costaban casi 300$ y atrás del todo, el ahorro fue mayor del 50%. Y solo por haber esperado algo más de una hora. En conclusión, nuestra experiencia con TKTS no pudo ser mejor, si queréis ver un musical en Broadway esta es la mejor manera de ahorraros un buen puñado de dólares.

Nueva York

El caso es que la función no empezaba hasta las ocho, por lo que teníamos casi cinco horas libres. ¿Qué podíamos hacer? Pues nuestra primera idea fue puramente cultural. Al día siguiente teníamos previsto meternos un buen atracón de museos, por lo que pensamos en adelantar trabajo y vernos alguno esa tarde. No teníamos los horarios encima, por lo que decidimos ir al MoMA, que al ser el más grande sería el que más tiempo estaría abierto. ¡Craso error! Cerraba a las cinco, por lo que decidimos no pasar.

Nueva York

Aun así, el viaje hasta allí no fue en balde, ya que el MoMA se caracteriza por tener una fantástica red wifi, que además de gratuita es ilimitada (en algunos sitios solo te dejan conectarte unos minutos). Total, que ya que estábamos allí aprovechamos para llamar a la familia utilizando Skype, y de paso poner video y enseñarles unos cuantos rascacielos. ¡Cómo hablan las madres cuando saben que es gratis!

Descartados los planes culturales, solo teníamos una opción estando en la Quinta Avenida: ¡Irnos de compras y dejar la tarjeta tiritando! Volvemos a repetir que cuando viajamos no solemos traernos demasiados recuerdos, y que en nuestra vida cotidiana nunca vamos de compras porque no nos gusta demasiado. Sin embargo, aquí hicimos una excepción, y aprovechamos al máximo que las cosas salían algo más baratas por la diferencia entre dólares y euros. Al final de la tarde parecíamos mulas, pues entre ropas, juguetes y trastos inútiles íbamos con varias bolsas cada uno.

Nueva York

Las horas pasaron volando, y cuando nos quisimos dar cuenta ya era de noche y teníamos que ir pensando en ir al teatro. Antes de eso, quisimos darnos un pequeño homenaje visual y volvimos a Times Square, para volver a ver el espectáculo nocturno de luces de neón y miles de personas de un lado a otro. Nos sentamos encima del puesto de venta de TKTS (que es una escalera enorme desde la cual están las mejores vistas de la plaza) y estuvimos un rato disfrutando de Times Square. Inolvidable.

Nueva York

 ¿Alguien puede negar que esto es impresionante?

Y, a eso de las 19:30, salimos en dirección al Teatro Majestic (Majestic Theatre), donde se representaba El Fantasma de la Ópera (The Phantom of the Opera). La mayoría de las funciones en Broadway empiezan a las ocho, por lo que a esa hora la avenida estaba a tope: cientos de taxis amarillos, la jet set con sus mejores abrigos de piel, viajeros con una sonrisa en la cara… Vamos, que había ambientazo.

Nueva York

 Hay que decir que El Fantasma de la Ópera es una producción de récord, pues lleva representándose ininterrumpidamente desde el 26 de enero de 1988. Eso hace que este musical pueda presumir de ser el que más tiempo ha estado en cartel de continuo en la Historia de Broadway, con más de 10.000 funciones seguidas. Además, teniendo en cuenta que el Majestic Theatre es uno de los teatros más grandes de Broadway (con 1607 asientos) y que se llena cada noche, parece que el musical de Andrew Lloyd Webber aun tiene mucho que decir.

Nueva York

En cuanto entramos al teatro y vimos donde estaban nuestras localidades, nos convencimos definitivamente de que comprarlas en TKTS había sido una genial idea. Poco a poco el Majestic se fue llenando, hasta que a las 20:00 se apagaron las luces y comenzó el espectáculo.

Nueva York

¿Qué podemos decir? Nos encantó. Vale que en algunos diálogos nos perdíamos un poquito, pero pese al inglés pudimos seguir la trama sin problemas. Los actores estuvieron espectaculares, la orquesta hacía retumbar al teatro en cada canción e incluso en algunos momentos metían pirotecnia. Una obra de teatro top, de lo mejorcito que hemos visto (y eso que hemos ido ya a bastantes musicales). Si vais a ver una representación en Broadway, aquí tenéis una opción que nunca os defraudará. Por cuestiones obvias no pudimos hacer fotos ni vídeos, pero para que os hagáis una idea aquí os ponemos el trailer oficial del musical.

Unas tres horas después salíamos del teatro muy contentos, aunque también cansadísimos (y, además, cargados de bolsas por las compras que habíamos hecho). Mucha gente nos había dicho que el Metro de Nueva York es peligroso por la noche, que evitásemos cogerlo, que ojito… pero aun así decidimos probar, porque en días anteriores no habíamos visto nada raro. Y no lo vimos, pues no tuvimos ningún problema en la vuelta a casa pese a ser más de medianoche. Evidentemente hay que ir con cuidado, pero lo mismo que haríamos en Madrid en nuestro día a día.

Cuando llegamos a casa, estábamos tan cansados que no teníamos ni ganas de cenar. Nos tomamos un colacao calentito y nos fuimos a dormir, pues al día siguiente también teníamos que madrugar. En Nueva York hay dos opciones: sacrificar horas de sueño o perderse visitas muy interesantes. Y no tenemos ningún problema en ir con ojeras a todas partes 😉

Capítulo VVolver a Nueva York ’12Capítulo VII

2 pensamientos en “Nueva York ’12 – Capítulo VI: Rockefeller Center, St. Patrick’s, Quinta Avenida y musical en Broadway (día 5)

  1. Ya te digo que fue un día grande, en Top of the Rock dicen que están las mejores vistas de NY, desde luego leyendote y viendo las imágenes, no me queda ninguna duda.

    Terminar la noche en un musical debe ser obligatorio, nosotros en Londres vimos el Rey León, a ver el que cae en NY.

    Pero tengo que terminar esta entrada con ¡Pedazo tienda de Nintendo! Joder joder… ahí me arruino yo también xDDDD

    • El otro día una amiga nos dio una idea: subir al Empire State de día y al Top of the Rock de noche. Parece la mejor combinación, aunque en su momento no se nos ocurrió 😛 En cualquier caso, Top of the Rock tiene las mejores vistas.

      El Rey León también estaba a tope en Nueva York, pero lo descartamos por dos motivos: ya lo habíamos visto en Madrid y las entradas no se vendían en TKTS. De todos modos, hay mucho donde elegir: Edu se quedó con las ganas de ver el de Spiderman… XD

      Y bueno, lo de la tienda Nintendo no tiene nombre. Tú sabrás apreciarla tal y como se merece, porque es una auténtica pasada. 😀

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *