Nueva York ’12 – Capítulo II: Cruzando el charco (día 1)

“Cruzar el charco”, “cruzar el charco”, “cruzar el charco”… Esas tres palabras se repitieron una y otra vez en nuestra mente, durante las semanas previas al viaje a Nueva York. Hasta ese momento, nuestro trayecto más largo en avión había sido hasta Moscú: menos de 3500 kilómetros, que quedaban en nada en comparación con los casi 6000 que teníamos hasta la costa este de Estados Unidos. Y eso por no hablar de la sensación de atravesar de punta a punta el Océano Atlántico, que también nos producía un cierto cosquilleo en el estómago.

Sin embargo, cuando nos quisimos dar cuenta ya había llegado la fecha. El 14 de octubre de 2012 era el elegido para romper fronteras, dejar atrás España durante diez días y tomar parte por primera vez del sueño americano. Previamente habíamos pasado meses de preparativos: buscando vuelos de avión que se ajustasen a nuestra pobre economía, sopesando entre decenas y decenas de hoteles en Nueva York, preparando una ruta para aprovechar el tiempo al máximo…

Nuestro vuelo no fue directo, sino que hicimos escala en Lisboa. No resulta demasiado incómodo, y gracias a ese pequeño sacrificio conseguimos unos billetes baratísimos con TAP Portugal.

Nueva YorkPor tanto, la primera parada fue en el Aeropuerto de Barajas. Llegamos tres horas antes, tal y como nos habían recomendado, porque se suponía que los controles eran muy exhaustivos… Nada más alejado de la realidad. Tardamos unos minutitos más, pero no fueron unas medidas de seguridad tan pesadas como esperábamos.

Con TAP no nos pudo ir mejor. En Barajas hicimos la facturación hasta EEUU, con lo que dejamos las maletas allí y las recogimos directamente en Nueva York. También nos dieron las tarjetas de embarque del vuelo Madrid – Lisboa y del Lisboa – Nueva York.

Entre las capitales de España y Portugal hay poco más de sesenta minutos de vuelo, que en tiempo efectivo se queda en nada. En nuestro país vecino es una hora menos, así que salimos de Madrid a las 10 y llegamos a Lisboa a las 10. El trayecto fue cómodo, muy relajado y encima tuvieron el detalle de ponernos un pequeño desayuno: un zumito y un aperitivo de cereales. Luego se quejarán en Iberia de que no quiera volar nadie con ellos.

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Aterrizamos sin ninguna complicación en el Aeropuerto de Lisboa, lo que suponía volver a Portugal solo una semana después del viaje a Oporto. Dicho esto, teníamos dos horitas para cambiar de un avión a otro. Nuevamente las medidas de seguridad no fueron tan estrictas como pensábamos, pues se reducían a registros aleatorios antes de entrar a una zona de embarque reservada a los pasajeros a EEUU. Lo malo fue que le tocase a Edu uno de esos registros. Durante diez minutos vaciarion todas sus cosas, le cachearon  y le hicieron algunas preguntas.

Al final no fue para tanto, y puntualmente estábamos embarcamos en un enorme Airbus A330-200. Quizá no sea el avión más grande de largo alcance, pero dado que era nuestro primer vuelo transoceánico nos pareció enorme. Tiene configuración 2-3-2, por lo que previamente nos habíamos encargado de reservarnos un par de asientos en ventana y así ir mucho más cómodos.

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Entre Nueva York y Lisboa hay unas ocho horitas de vuelo. Eso dio para mucho: leer, jugar a la videoconsola, ver un par de pelis (el avión tenía pantallas individualizadas). Las comidas no estuvieron nada mal: a mitad del vuelo nos pusieron unos ñoquis con ensalada y tarta, mientras que casi al final una pequeña merienda formada por un sandwich y una barrita de cereales.

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Nueva YorkTal y como hemos dicho, en ocho horazas se pueden hacer muchas cosas. Una de ellas fue puramente burocrática, pues todos los pasajeros que van a EEUU tienen que cumplir con una serie estricta de trámites. Además de los previos (como la ESTA, de la que hemos hablado en la información práctica) en el vuelo tuvimos que rellenar un cuestionario con nuestros datos y con los objetos que llevábamos: comida, dinero en efectivo, regalos… La verdad es que tantas medidas de seguridad son algo incómodas.

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Por fin, después de haber mirado la pantallita más de cien veces, el avión se aproximaba definitivamente a la costa de Estados Unidos. El vuelo fue bastante tranquilo, pero aun así las ocho horas nos habían dejado muy cansados. Lo bueno es que para ese día solo habíamos planeado una cosa: ir a nuestro alojamiento y dormir.

Aterrizamos con absoluta puntualidad (15:30, siendo seis horas menos que en España) en el Aeropuerto Internacional Libertad de Newark (en inglés, Newark Liberty International Airport), ubicado en el Estado de Nueva Jersey. Con mucha paciencia encaramos los tediosos controles de la aduana: una cola larguísima, varias revisiones del pasaporte, miradas inquisitivas de los funcionarios americanos… Una vez nos autorizaron a entrar en el país (el número 15 que visitamos), recogimos la maleta y aprovechamos para cambiar algunos dólares. Fue un mal negocio (por 70€ nos dieron poco más de 70$, un auténtico pufo), pero necesitábamos algo de dinero para dejar el aeropuerto y comprar algo de cenar. Ya habría tiempo al día siguiente para obtener dólares a buen precio.

Hay que destacar la cantidad de tópicos con la que nos encontramos desde el minuto uno: banderas por doquier, el típico policía a los Carl Winslow, familias enteras wasp… ¡Por fin estábamos en Estados Unidos!

Ahora quedaba una larga y tediosa odisea: llegar desde el Aeropuerto de Newark hasta el apartamento. En la información práctica ya habéis visto lo carísimo que es hospedarse en Manhattan, por lo que nosotros elegimos pasar las nueve noches en Brooklyn. Este barrio de mayoría afroamericana sería nuestro hogar durante el viaje, por lo que hacia él fuimos.

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Llegar no fue precisamente rápido. Primero cogimos el Air Train, un servicio gratuito que conecta las terminales del aeropuerto con distintos medios de transporte. En tren fuimos hasta la Penn Station, una de las principales puertas de entrada a NY. Por último, tomamos la línea 2 de Metro hasta Church Station.

Como veis, fueron varias paradas. Entre el tren (12.5$ por persona) y el Metro (2.5$ por persona) ya se nos había ido casi la mitad de nuestro efectivo, pero eran los únicos gastos del día al margen de la cena.

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Por cierto, estando en la agobiante Penn Station no pudimos resistirnos y salimos unos minutos a la superficie. Gracias a eso vimos por primera vez el Empire State y otros muchos rascacielos. Entre las maletas y las bocas abiertas debimos parecer dos paletos de provincias, pero el primer contacto con Nueva York siempre es sorprendente.

Nueva YorkVamos a recuperar ahora la idea de que la cultura estadounidense se manifiesta a través de sus tópicos desde que llegas al país. ¿En qué otra parte del mundo te encontrarías con el mismísimo Superman en el Metro? Pese al cansancio, este tipo de cosas hicieron que no se nos fuese la sonrisa en ningún momento.

Al final, tras más de dos horas desde que aterrizamos, llegamos a Brooklyn. Hay que decir que la primera sensación fue difícil. Íbamos con el maletón, era noche cerrada y nos costó una eternidad encontrar la casa.

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Con todos ustedes, nuestro hogar estadounidense. Reservamos una habitación en esta casa en Wimdu, un portal en el que particulares alquilan estancias a un precio muy reducido. Así, las nueve noches costaron poco más de 300€ en total. Quizá a algunos les recordase a la casa de la familia Monster (no miramos a nadie), pero con lo que nos ahorramos pudimos hacer compras, ver un musical o tomar un autobús a Washington. Barato, limpio y bien ubicado: ¿a quién le hace falta más?

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Y ahora hablemos de compras. Como nuestra habitación tenía derecho a cocina, habíamos pensado en desayunar y cenar en la casa (así volveríamos a ahorrar dinero). Al lado había varios supermercados, pero la verdad es que no eran gran cosa. Salvo la carne, la mayoría de los productos eran carísimos. ¿Un litro de leche por 3$? ¡Cabrones!

Con desayunos y cenas para varios días, decidimos ir a cenar al templo de la comida americana: Mc Donald’s. Si habíamos podrido nuestro organismo en establecimientos de esta cadena en Marrekech, Moscú o Mons, lo mínimo era hacerlo en su lugar de origen. Por 10$ en total nos hicimos con un par de hamburguesas, patatas extra-saladas y coca colas extra-azucaradas. Poco a poco la comida basura se instalaba en nosotros.

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Eso fue lo poquito que hicimos ese día: madrugar, cruzar un océano y cenarnos unas hamburguesas. Puede parecer poca cosa, pero después del larguísimo vuelo estábamos muy cansados. Además, no hay que olvidar que habíamos atrasado el reloj seis horas. Aunque fuesen las diez de la noche en Nueva York, para nosotros seguíamos despiertos a las cuatro de la mañana. Total, que nos fuimos a la cama bien prontito. Había que coger fuerzas, pues al día siguiente empezaríamos a recorrer una ciudad realmente importante: LA CIUDAD.

Capítulo IVolver a Nueva York ’12Capítulo III

10 pensamientos en “Nueva York ’12 – Capítulo II: Cruzando el charco (día 1)

  1. Yo ando buscando ofertas para noviembre, y TAP la tengo en la lista (Iberia descartada….lo siento pero se lo ganan a pulso :S )
    Con ellos volé a Oporto y muy buen trato!!
    A ver al final si consigo un buen precio y con quien 😉

  2. En Iberia ofrecen los precios más altos y la calidad más baja, haces bien en descartarlos. De TAP solo tenemos palabras buenas: precio excelente, buen servicio, puntuales, agradables, avión limpio… Vamos, que no se puede pedir más.

    Esta semana vimos un OFERTÓN que era ida y vuelta a menos de 300 euros, pero era para antes de verano. A ver si hay suerte y pillas un chollo de esos 🙂

  3. Aunque he cruzado el charcho para ir a otros destinos NY, lo tenemos pendiente. Tomaremos nota de vuestra experiencia. Qué buena idea reservar un apartamento con derecho a cocina, aunque esté un poco más apartado, ya que os permitió ahorrar mucho.

    saludos,

    • Está claro que lo ideal sería estar en el centro de Manhattan y cenar cada noche en un sitio distinto, pero nuestra economía no está para eso 😛

      La diferencia es mucha, y gracias a habernos ahorrado ese dinero al mes siguiente pudimos ir de viaje a Grecia.

      Como dicen por ahí, mejor viajar 5 veces en hoteles de 1 estrella que 1 vez en hotel de 5 estrellas.

  4. Pingback: Nueva York ’12 – Capítulo I: Información práctica | www.eduyeriviajes.com

  5. Con estos relatos me vais a tener aquí atrapado bastante, mi único contacto con NY fue una escala de vuelta de San Francisco en la que nada pudimos ver salvo el propio aeropuerto, por lo que las ganas de visitar la gran manzana son enormes

    Miraré esa aerolínea cuando me plantee ir, una escala en Lisboa no es problema si luego sale a un precio apetecible 🙂

    • Hacer escala en Nueva York sin poder salir del aeropuerto debe ser durísimo 😛

      Y hacer escala en Lisboa es muy cómodo, y a cambio nos ahorramos 200-300€. Desde luego, mereció la pena.

      Gracias por pasarte por aquí! ^^

  6. Hola Edu y Eri:
    Da gusto leeros, todo también explicado y con todos los detalles útiles para los viajeros que quieran emularos.
    Algunos comentarios hablan si aún se pueden comprar billetes por ese precio¡ pues sí!, hace dos semanas conseguimos un vuelo con American Arlines de Madrid a San José (Costa Rica) haciendo escala en Nueva York por 432 euros con tasas y emisión del billete incluidos.
    Un abrazo

  7. Hola Asun y Ricardo! 🙂

    Ya sabéis que nuestros posts siempre son laaargos laaaargos, aunque los vuestros no se quedan atrás jeje

    Por supuesto que siguen quedando buenas ofertas, solo es cuestión de tres factores: saber moverse, estar atento y tener un pelín de suerte. Así se pueden encontrar chollazos como el vuestro.

    Un abrazo! 🙂

  8. Pingback: Nueva York ’12 – Capítulo III: El sur de Manhattan y un paseo en barco (día 2) | www.eduyeriviajes.com

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