Moscú y San Petersburgo ’11 – Capítulo X: Un día en Izmailovo (Día 8)

Penúltimo día en Rusia. Aunque estábamos aprovechando el tiempo al máximo el reloj seguía imparable su curso y ante nosotros se presentaban las últimas 24 horas “completas” en Moscú, pues al día siguiente ya nos tocaba volar de vuelta a España. Pero no adelantemos acontecimientos y centrémonos en este octavo día, que dio mucho de sí.

La mañana empezó como siempre, desayunando con la familia. Lo que era distinto es que este sábado ya teníamos un plan decidido prácticamente desde que empezó el viaje: iríamos a visitar el Mercado de Izmailovo, el mejor lugar de todo Moscú para comprar souvenirs, regalos, antigüedades y cosas sorprendentes. Vamos, como una especie de rastro de Madrid. Abre los sábados y los domingos (en verano también los viernes) de 10:00 a 19:00 horas y llegar tiene su cosa.

Rusia 409Al ver que existía una estación de Metro llamada Izmaylovskaya (Измайловская) fuimos hacia ella… ¡Craso error! La parada más cercana al mercado es la estación de Partizanskaya (Партизанская), pues en la otra nos encontramos en medio de un bonito pinar pero alejados del que era nuestro objetivo.

De hecho, al salir de Partizanskaya el mercado no está tan señalizado como cabría esperar. A un lado hay un parque al que fuimos en un primer momento, en el cual había una especie de feria permanente… ¡Nuevo error! Hay que ir en la otra dirección, donde al final se ven unos edificios coloridos que son los que albergan el popular mercado.

Rusia 410Para entrar al Mercado de Izmailovo hay que pagar una entrada simbólica (diez rublos). Sin embargo, si en vez de utilizar el acceso principal se bordea por la izquierda y se pasa por el aparcamiento se puede entrar sin pagar nada. Nosotros no lo sabíamos y soltamos los rublos, pero más adelante nos dimos cuenta. Al llegar a casa y preguntarle a nuestros tíos nos dijeron que, en efecto, la gente paga la primera vez pero en cuanto descubre el truquito todo el mundo entra por el lateral. Dicho queda para que, los que vayan al mercado en el futuro, no paguen nada.

Y ya que estamos… ¿Realmente merece la pena ir hasta este mercado para hacer compras sabiendo que en los alrededores de la Plaza Roja también hay puestos de souvenirs? Rotundamente sí. El Mercado de Izmailovo es como los zocos de Marrakech o el Marché aux puces de Bruselas: los tres son atractivos turísticos en sí mismos. Vale que allí se va a comprar, pero también a mirar entre numerosos puestos de antigüedades, libros, pinturas… Es un sitio sorprendente para pasear y encontrarse con cosas fuera de lo normal. Evidentemente también está la vertiente guiri de comprar recuerdos a mejor precio, también importante. En definitiva, si se va a Moscú es imprescindible dejarse caer unas horitas por este gran mercado.

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El artículo más popular, con diferencia, son las matrioskas: muñecas huecas de madera que se abren por la mitad y en su interior contienen nuevas muñecas. Las hay de todos los tamaños, colores y (por supuesto) precios. A diferencia de lo que suele ser habitual en este tipo de objetos se sabe claramente su origen: 1890. Esta especie de juguete es un invento ruso de inspiración japonesa, y en la actualidad es fácil encontrarlas decoradas al modo tradicional… aunque también de Bob Esponja, de jugadores de la NBA o de políticos rusos. Nosotros nos hicimos con una pequeñita para la abuela de Edu, otra de tamaño normal para la madre de Eri y otra que desde que volvimos de viaje decora la entrada a nuestra casa. Las hay de todos precios: desde 50 rublos las más pequeñas hasta mucho más en función de su decoración. Muchas no tienen precio fijado, por lo que habrá que tirar de ingenio para regatear.

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Y es que sí: en Izmailovo se regatea por casi todo. Algunos artículos tienen precio fijado, pero la mayoría esperan a que el comprador y el vendedor pacten un precio tras un duro combate intercambiando ofertas. En muchas guías hemos leído que eran muy duros y que como mucho se podría rebajar un 10%: nada más alejado de la realidad. Por ejemplo, nosotros compramos los típicos gorros de piel sintética: en un primer momento nos pidió 2000 rublos por cada gorro y acabamos comprándolos por 250. Un buen truco es ver por cuánto ha vendido un artículo similar a otro cliente y empezar a negociar a partir de ahí. Ya que estamos con consejitos, aquí va otro: en la calle principal del mercado los precios suelen ser mayores que en las que están en zonas más periféricas.

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También hay puestos en los que se venden camisetas, casi todas relacionadas con el pasado comunista de Rusia. Izmailovo es, en ese sentido, un auténtico paraíso: en el mercado se vende absolutamente todo lo que os podéis imaginar relacionado con la URSS. Desde banderas hasta insignias militares pasando por máscaras antigás, botas o imanes de nevera. En definitiva, es el sitio perfecto para pasar una mañana de lo más curiosa.

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Rusia 421Por cierto, allí también se puede comer. De hecho, esa era nuestra intención, pues nos habían hablado de unos puestos en los que se vendía una carne a la brasa recién hecha. Sin embargo, nos echamos atrás cuando vimos que la comida nos iba a salir por casi 1000 rublos. Una pena, porque tenía muy buena pinta, pero sin duda se aprovechan de los turistas para dar buenos estacazos.

En el mercado que os acabamos de enseñar estuvimos toda la mañana, y cuando salimos lo hicimos acompañados de unas cuantas bolsas llenas de regalos para la familia y de recuerdos para nuestra casita.

Rusia 422Quedaba por delante el tema de la comida, pero antes fuimos a visitar el Kremlin de Izmailovo. Está justo al lado del mercado, y es una especie de centro de actividades panruso en el que se puede hacer de todo: desde celebrar una boda hasta visitar alguno de sus museos. Ojo, que es el típico sitio sólo para guiris y no lo recomendamos en absoluto.

Lo que sí recomendamos es pasarse a echar un vistazo por los puestos que hay justo enfrente del acceso principal al mercado. Allí es posible comprar a buen precio, pero también (y aquí es donde estaba el quiz de la cuestión) comer: por tan sólo 150 rublos nos hicimos con un delicioso kebab, un blini relleno de puré de patata y una botella de Pepsi. Vamos, que si vuestro presupuesto es ajustado os recomendamos esta zona para evitar que os metan el clavo. Por cierto, cuando estábamos comiendo aparecieron dos chinas que pidieron lo mismo que nosotros, aunque no tenían muy claro lo que habían pedido. Al preguntarnos de que estaba hecho el kebab, únicamente les dijimos… ¡Surprise! A una de las dos chinas le hizo mucha gracia y empezó a repetir “surprise surprise” todo el rato mientras se reía…

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Rusia 425El mercado es quizá la principal atracción de la zona, pero el Parque de Izmailovo (Измайловский парк) ofrece aún mucho más. Como ya habíamos comido, hacía buen tiempo y era prontito decidimos ir a dar una vuelta por un especio que tiene muchas similitudes con el Retiro de Madrid. La mayoría de los turistas suelen quedarse en el mercado, y no os imagináis lo que se pierden.

¿Os acordáis cuando dijimos que al llegar desde el Metro al principio fuimos en una dirección en la que había una especie de feria permanente? Pues bien, hacia allí es donde fuimos ahora. De hecho, viendo un cartel comprobamos que al otro extremo del parque había otra parada de Metro. Nos miramos el uno al otro y la pregunta salió sola: ¿Por qué no cruzarlo? Teníamos tiempo y nos apetecía, por lo que eso fue lo que hicimos.

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Y ya que estamos, un poquito de Historia. El parque fue inaugurado en 1930 con el nombre de Parque de Stalin. Sin embargo, en los años 50, en el seno del proceso de desestalinización, recibió su denominación actual. Con el tiempo se convirtió en un lugar muy querido y en la actualidad es uno de los principales pulmones verdes de la ciudad. Sin embargo, esto no le ha librado de vivir algún que otro episodio de terrorismo: en 1995 terroristas independentistas chechenos plantaron una serie de bombas sucias que finalmente no consiguieron explotar. De haberlo hecho, los agentes radioactivos que habrían liberado a la atmósfera hubieran cambiado el mundo para siempre.

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Uno de los rincones que más nos gustaron en el parque fue una especie de plaza dedicada a la II Guerra Mundial, en la que había inscripciones, monumentos y vehículos militares acompañados de placas con su hoja de servicios prestados a la causa. Toparnos con esto en mitad de la arboleda nos recordó a Londres, otra ciudad profundamente marcada por el conflicto más duro que ha protagonizado la humanidad. El caso es que elegimos un banquito en la plaza para sentarnos a descansar un rato, disfrutar del buen tiempo y hacer balance de todo lo que habíamos comprado.

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Justo detrás de la plaza hay un pequeño estanque que estaba congelado. Ya sabemos que estamos un poco pesados con viajes pasados, pero el caso es que verlo así nos recordó cuando pudimos disfrutar de una instantánea parecida en el Lacu Rosu de Rumanía. Incluso nos acercamos todo lo que pudimos a la orilla para tirar piedrecitas y romper el hielo.

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Rusia 436La última imagen que nos llevamos del Parque de Izmaylovsky fue quizá la más bizarra: una escultura de un velociraptor que estaba puesta allí sin mayor explicación. Así son los rusos, vas paseando por un parque y te encuentras con un terrible dinosaurio. Este no era demasiado fiero porque no tenía manos, pero aun así fue una despedida curiosa.

Una vez llegamos al Metro en principio pensamos en irnos a casa. Sin embargo, era relativamente pronto y pensamos en aprovechar para ver otra cosa interesante de la periferia moscovita: Kolomenskoe, una antigua residencia de los zares. Para llegar allí hay que ir hasta la estación de Kolómenskoye (Коло́менское). Sin embargo, al salir del Metro nos pasó lo mismo que cuando fuimos a ver los monasterios de Andronikov y Novodevichi: ¿Dónde estaban las cosas que íbamos a ver?

Rusia 437En este caso estábamos tan cansados que no nos apeteció ponernos a investigar. Únicamente dimos una vuelta en un pequeño mercado (que también fue interesante, pues no era nada turístico y nos permitió ver más de cerca la vida “real” en Moscú). En él compramos coquitos de brasil y un bollo de Semana Santa.

Con las mismas nos fuimos a casa. Estábamos muy cansados y teníamos que dejar la maleta preparada para el día siguiente. Además, aunque no habíamos visto Kolomenskoe la jornada nos había cundido mucho, así que volvimos con una sonrisa de oreja a oreja.

Rusia 438Como en todos los “días de compras” de un viaje, al final hicimos balance de todas nuestras capturas: dos camisetas, cuatro gorros, dos cajitas y un pasador de pelo de madera, tres matrioskas, tres imanes, cuatro chapas de la URSS y un bollo. No está mal, ¿Verdad? A nuestros padres y hermanos les encantaron los regalos, en especial los gorros.

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5 pensamientos en “Moscú y San Petersburgo ’11 – Capítulo X: Un día en Izmailovo (Día 8)

  1. Pingback: Moscú y San Petersburgo ’11 – Capítulo XI: Good bye, Lenin! (Día 9) | Edu & Eri Viajes

  2. yo estuve también hace un par de años viviendo en Moscú y este era mi sitio favorito, me podía tirar horas y horas dando vueltas por las casas de madera y comiendo los shasliks de los puestos de la entrada, qué recuerdos tan buenos! saludos,

    blog increíble, cuando viajas, qué envidia!

  3. Al estar más a las afueras, hay que pagar más el metro? O da igual la distancia que recorras y cuesta lo mismo.
    Me he leido el blog entero y me ha servido de gran ayuda, muchísimas gracias!!!

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