Miedo a volar

Nos encanta viajar, pero tenemos todos los requisitos para hacerlo en pocas ocasiones: estudiantes, trabajo basura, hipotecados… A pesar de eso las ganas de conocer el mundo son imparables, y por ese motivo estamos constantemente peinando la red en busca de ofertas de vuelos baratos con las que saciar nuestras ganas de recorrer el mundo.

Hemos volado decenas de veces, pero los que nos conocéis personalmente o los que ya lleváis un tiempo leyéndonos sabéis de sobra que Edu tiene un terrible miedo a volar. Da igual que ya haya volado muchas veces a lo largo de su vida, que Erika trate de calmarlo o que le den consejos de cualquier tipo: a la hora de volar el pánico aflora en cada trayecto. Pensando en este “problemilla” se nos ocurrió hacer esta pequeña reflexión: ¿Cómo afrontar el miedo a volar? ¿Hay solución? ¿Os pasa a vosotros también? Que conste que en internet hay muchos textos sobre el asunto (de hecho, empezamos a escribir sobre este a raíz de leer un artículo sobre el miedo a volar muy interesante), pero no hemos podido evitar dar nuestra propia versión.

Empecemos por el principio: las causas del miedo a volar. La lista es interminable: desde el daño que ha hecho Hollywood con centenares de películas sobre catástrofes aéreas hasta el desconocimiento de la tecnología que permite volar al avión, pasando por la sensación de inseguridad que produce estar en mano de alguien (el piloto) al que no conoces. En el caso de Edu tiene una mezcla de todo que le hace sentirse “allí arriba” frágil y con la situación fuera de control.

De este miedo a volar se derivan unos síntomas propios de la peor de las enfermedades: sudores fríos, rigidez, sobresalto ante cualquier ruido, pánico a pequeñas turbulencias, curiosidad por cualquier gesto de los auxiliares de vuelo… Nuevamente Edu tiene todos estos síntomas en su mochila, de los cuales deriva una cierta paranoia: ante cualquier cosa que considera extraña se le cambia la cara y sus sentidos sólo se centran en eso. Puedes estar hablando con él que al instante le verás pálido, inmóvil y sin escucharte en absoluto. ¿A alguien le pasa algo parecido? Podéis comentarlo en nuestro canal de facebook.

¿Existen realmente soluciones para este pequeño problema? Si hemos hecho este artículo es evidente que no muchas. Lo que sí es cierto es que hay atenuantes de todo tipo: llevar ropa cómoda, estar ocupado con algo para no prestar mucha atención al vuelo, visualizar un aterrizaje en youtube del aeropuerto al que vas a llegar… Con el paso del tiempo Edu ha desarrollado la táctica del coche. Ante un ruido extraño o un pequeño temblor piensa en cómo se sentiría si eso se hubiera producido al volante: pensar en un pequeño bache aéreo siempre es más reconfortante que pensar que vas a caer en picado.

Paris 02Este es nuestro pequeño aporte a la red sobre un tema tan interesante como el miedo a volar. Todos tenemos nuestras fobias, pero desde luego con esta es difícil convivir cuando lo que más te gusta en el mundo es viajar. A pesar de todo, queremos animar a todo el mundo a superar sus miedos y a no quedarse en casa por nada del mundo.

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