Marruecos en familia ’11 – Capítulo VI: Vuelta a casa

El último día de un viaje… bla, bla y más bla. Es difícil explicar con palabras lo que se siente el último día de un viaje, y más en uno como este en el que todo había salido a las mil maravillas. Por tanto, os podéis imaginar la cara de pena que teníamos todos.

Marruecos 172Antes de contaros lo que dio de si esta última mañana marroquí, queremos enseñaros nuestra casa durante este viaje: el Hotel Cecil. Lo elegimos por varios motivos: su buena ubicación, pues está a dos pasos de la plaza Jma el Fna; sus excelentes tarifas, pues la reserva de dos habitaciones (una de cuatro plazas y otra de dos) con baño durante cuatro noches salió en total por 245€; incluía desayuno, algo fundamental en todo alojamiento; y todas las críticas eran buenas, en especial en lo relativo a la limpieza. Por tanto, un sitio más que recomendable.

La única pega del hotel es que son extremadamente lentos para todo, desde hacer el check-in hasta poder desayunar. Un día nos quedamos sin papel higiénico y nos costó media hora conseguir nuevos rollos. Del personal del hotel se puede poner también una pega, pues de los dos hombres que siempre estaban por allí no nos llevamos la misma sensación. Uno, llamémosle el del bigote, era simpático, atento y nos ayudó en todo lo que pudo. Otro, alias el sin bigote, nos intentó vender todo tipo de excursiones, y cuando supo que ya llevábamos los planes hechos dejó de ser simpático. Por lo demás, una maravilla de sitio. ¿Qué os parecen las zonas comunes?

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Las habitaciones estaban bien: amplias y limpias, aunque sin ningún lujo. En definitiva, y como siempre decidimos, perfectas para el típico viaje de estar todo el día pateándose la ciudad y no pisar el hotel más que para dormir. En este caso había una excepción…

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…y es que en la terraza pasamos mucho tiempo. No sólo desayunábamos allí por las mañanas, sino que prácticamente cada tarde y cada noche nos dejábamos caer por la azotea del Hotel Cecil, pues se estaba muy fresquitos. Un lugar perfecto para relajarse.

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Eso por no hablar de las vistas a la plaza. Desde la terraza del hotel se podía disfrutar de distintas panorámicas a lo largo del día: la sensación de resacón a primera hora de la mañana, las primeras notas musicales, el bullicio del mediodía, la locura nocturna… Magnífico.

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Marruecos 181Como ya hemos dicho, el desayuno estaba incluido en la reserva. Aunque a veces tardaban en servirlo, y todos los días ponían lo mismo -lo cual puede cansar en estancias largas- era muy completo: leche, zumo, tostadas, bollos, mantequillas y mermelada. Desayunar en la terraza del hotel era la mejor manera de empezar el día.

MarruecosEn definitiva, el Hotel Cecil colmó con creces nuestras expectativas. Las habitaciones eran cómodas, limpias y abundantes, el desayuno estaba muy bien, su ubicación era inmejorable y cuando necesitamos algo siempre estuvieron dispuestos a ayudarnos. Por tanto, si pensáis ir a Marrakech es un sitio perfecto para alojaros por muy poquito dinero. Los amaneceres y los atardeceres en su azotea, con su mítica palmera ondeando de un lado a otro, serán recordados como momentos de lo más entrañable dentro de cualquier viaje a esta genial ciudad.

Pero bueno, que este último capítulo no está dedicado sólo a nuestro alojamiento. También queremos contaros como fueron nuestras últimas horas antes de volar de vuelta a Madrid. Empezamos, como no podía ser de otro modo, con un copioso desayuno que pese a haber sido igual las últimas cuatro mañanas aún no nos cansaba.

Muy temprano tuvimos que ir a recoger el coche del aparcamiento cercano a la Koutoubia, pues habíamos quedado a las 8:30 con un comercial de Medloc para devolverlo. Vino puntual, comprobó que todo estaba en orden y ahí terminó nuestra relación. Nuestra opinión sobre esa agencia de alquiler no puede ser mejor.

Marruecos 182Nuestro vuelo de Easyjet salía a las 12:45, por lo que teníamos intención de dar una vueltecilla ya que era pronto. Sin embargo, fue salir a la plaza con nuestras maletas y dos taxistas se ofrecieron para llevarnos al aeropuerto por 120 dírhams en total. Increíble, sin negociar ni nada. La familia estaba cansada y les pareció buena idea, así que nos despedimos antes de tiempo.

A nosotros se nos quedó un regustillo amargo, pues nos hubiera gustado pasear cerca de la Koutobia o meternos un poco por los zocos. Sin embargo, tenemos clarísimo que volveremos a Marrakech ya que es una ciudad que nos encanta, por lo que no hubo nada de lo que lamentarse.

Cinco días atrás, habíamos llegado a Marrakech sorprendidos por el tiempo: en lugar de un calor agobiante nos recibieron unas nubes más cercanas a la lluvia que a disiparse. Ese mismo panorama fue el encargado de despedirnos, aunque con una diferencia: llevábamos la maleta llena de experiencias, sensaciones y, sobretodo, muchas sonrisas.

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Nuestra familia había quedado encantada con el 100% del viaje: exactamente todo había salido perfectamente y además habían podido comprobar de primera mano las maravillas que siempre contamos al hablar de Marruecos. La espera en el aeropuerto, los incómodos controles y la escasa simpatía de los policías marroquíes no cambiaron las cosas: todo resultó tal y como había sido planeado.

Marruecos 185Marrakech y Essaouira en 2009, Rabat y Casablanca en 2010 y Marrakech, Essaouira y el Valle de Ourika en 2011… ¿Qué será lo próximo? Marruecos nos encanta, es barato ir y aún nos quedan muchas cosas por ver: Tánger, Fez, Agadir son sólo tres ejemplos. Seguro que en 2012 habrá algún viajecillo por un país que nunca dejará de sorprendernos.

Capítulo VVolver a Marruecos en familia ’11

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