Manchester y Liverpool ’12 – Capítulo IV: Manchester (día 3)

Fue durísimo, pero por segundo día consecutivo nos levantamos a las siete de la mañana. Solo así podíamos hacer todo lo que teníamos en mente: un estadio de fútbol, museos, iglesias, compras…

Manchester y LiverpoolLos primeros momentos del domingo fueron idénticos a los del sábado: una lucha titánica con las sábanas por escapar de ellas, lavarse la cara y bajar a desayunar. Sin embargo, una vez cogimos fuerzas a base de mantequilla y mermelada, tocó cerrar las maletas y dejarlas en la consigna a la espera de volver a por ellas a última hora.

Aunque en capítulos anteriores hemos dicho que este alojamiento no nos gustó del todo, queremos romper una lanza en favor de la calidad, el servicio y el precio de los hoteles en el Reino Unido. Lo que más nos gusta es que casi en cualquier ciudad hay una variedad enorme, por lo que es fácil encontrar un alojamiento atractivo para cualquier viajero. En nuestro caso, éramos un grupo de seis personas que iba a una ciudad no del todo turística como Manchester, y aun así dudamos hasta el último día entre opciones de lo más diversas.

Hecho este pequeño paréntesis, hay que decir que el primer objetivo del día consistía en ir a ver el campo del Manchester United, para lo cual teníamos una reserva en el turno de las 10:00. Salimos con mucho tiempo del hostel, pero el transporte se fue complicando poco a poco. Primero nos encontramos con que el tranvía (conocido como Metrolink) no funcionaba ese día por obras, luego nos dieron indicaciones erróneas para coger el autobús alternativo, al final cogimos uno distinto al que nos habían dicho al principio… Un follón, vamos.

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Por suerte, topamos con un simpático conductor que nos dijo que su autobús iba hasta una estación de tranvía que llevaba directa al estadio. Por si eso fuera poco, un chico joven también iba para allá, por lo que nos dijo que cuando él se bajase le siguiéramos. Y es aquí donde entra en escena un personaje que ha pasado a los anales de la Historia: ¡Nuestro chino!

Manchester y LiverpoolLlegamos a una parada y justo cuando el autobús se iba a marchar, de repente se levantó el chino al que teníamos que seguir. Entonces nos pudimos en pie… y medio autobús también. Al parecer, el conductor se había dedicado a decirle que siguieran al chino a varios grupos, por lo que todos le seguimos. El chico se debió sentir observado, porque dio un rodeo para llegar a la estación.

Manchester y LiverpoolChinos aparte, lo último fue coger un Metrolink hasta la Estación de Old Trafford. Con todos los imprevistos, habíamos llegado justo a las 10:00, pero el estadio estaba todavía a un kilómetro andando. No tiene pérdida: simplemente hay que caminar en línea recta, y al final se acaba llegando. Tuvimos que correr un poco, porque en la reserva ponía que había que ser muy puntuales.

Y así, con un poco de prisa, llegamos al Estadio de Old Trafford (también conocido como El Teatro de los Sueños), donde juega como local uno de los equipos de fútbol más legendarios del mundo: el Manchester United. Uno de esos lugares que todo futbolero debe visitar una vez en la vida.

Manchester y LiverpoolExisten diferentes formas de hacer la visita, pero la más común es el Museum & Tour (se reserva a través de la web oficial del Manchester United). Primero se hace un itinerario guiado por el interior del estadio (incluyendo el campo, las gradas, los vestuarios y muchos sitios más) y después se recorre el museo por libre. No es barato precisamente, pues cuesta 16£ por persona. Este es un buen momento para agradecer a Cristina, Toñi, Irene y Eri que quisieran ir a Old Trafford, pues no son tan futboleras como los chicos del grupo.

Manchester y LiverpoolSe trata de una construcción centenaria, pues fue inaugurada en 1910. Eso hace que sea uno de los grandes estadios más antiguos de Europa. Los mejores jugadores del planeta han pasado por aquí, ya sea en las filas del ManU o como visitantes: Ryan Giggs, Cristiano Ronaldo, Wayne Rooney, David Beckham, Raúl González y muchos otros. Uno de los momentos más célebres para nosotros, como madridistas que somos, fue el mítico taconazo de Fernando Redondo.

Pero bueno, eso lo decimos nosotros como madridistas. Volviendo al estadio, no llegamos a tiempo para el tour de las 10:00, pero nos reubicaron en el de las 10:20. Esperamos unos minutos y en seguida apareció un guía regordete de lo más simpático. Hablaba un inglés bastante cerrado, así que al principio no entendíamos nada y estábamos un poco fríos. Sin embargo, todo eso se pasó en cuanto cruzamos una puerta y nos sentamos aquí:

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Durante los primeros minutos, todo el mundo estaba mirando de un sitio a otro. Como niños pequeños, buscando detalles aquí y allá.

¡Qué pasada! El estadio era muy pequeño, mucho más de lo que pensábamos. Sin embargo, se respiraba fútbol por los cuatro costados. La grada con pancartas, los banquillos de los dos equipos, el túnel de vestuarios… Pasamos como veinte minutos sentados, mientras el guía comentaba algunas cosas. La verdad es que nos estábamos enterando de poquito, pero simplemente estar allí sentados justificaba haber pagado unas cuantas libras.

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La visita guiada está organizada al milímetro. Hay sitios para sentarse y recibir explicaciones, otros para hacer fotos, algunos para caminar sin detenerse… Solo con esos cálculos se explica que circulen hasta cinco tours simultáneamente por el estadio.

Manchester y LiverpoolY ya que había un sitio para hacer fotos, aprovechamos para inmortalizar el momento. Cuando estuvimos en Londres nos quedamos con ganas de visitar algún estadio de fútbol, lo cual fue una pena ya que teníamos a mano el del Chelsea y el del Arsenal entre otros. Con la visita a Old Trafford nos sacamos esa pequeña espinita.

Manchester y LiverpoolEvidentemente, el recorrido no está hecho para aquellos que consideran el fútbol como un juego en el que unos cuantos millonarios en calzoncillos aporrean un trozo de cuero. Por el contrario, cualquier persona mínimamente aficionada al mejor deporte del planeta disfrutará como un enano. Hay momentos para el fanatismo y para las grandes gestas, pero también para las desgracias. En el caso de los Red Devils, el Desastre de Múnich (un accidente aéreo en el que murieron 7 futbolistas y parte del cuerpo técnico en 1958) marcó un antes y un después en su trayectoria.

Junto al terreno de juego, el otro punto caliente de la visita son los vestuarios. Se accede a través de un pasillo muy estrecho, en el cual se palpaba la ilusión de la gente en la cara. Todos estábamos sonriendo de oreja a oreja. De repente, se abrió la puerta y todos nos sentamos en los mismos bancos donde De Gea, Evra o Rooney se cambian cada fin de semana. Nuevamente el guía nos contó unas cuantas anécdotas, como que las camisetas estaban puestas en el mismo orden que el último partido que había jugado el equipo.

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La charla fue breve, y tras ella empezó otro de esos momentos para hacer fotos. Las hicimos de todos los colores: en grupo, en parejas, cada uno con su jugador favorito… Éramos los únicos españoles, así que acaparamos la camiseta de David De Gea como si fuera nuestra. La de Rooney también estaba bastante cotizada, la verdad.

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Lo que más nos llamó la atención fue la austeridad del vestuario. Quitando un par de pizarras para las tácticas y un televisor, tiene pinta de ser igual que hace cien años: pequeño, bancos de madera y sin ningún lujo. Igualito que el vestuario del Real Madrid, que tiene hasta jacuzzi. Esa es una de las cosas más bonitas del fútbol inglés, pues ha sabido conservar su esencia mucho mejor que en España.

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Y del vestuario volvimos al campo, pero esta vez atravesando el túnel de vestuarios. Es impresionante hacer el recorrido por ese sencillo pasillo y de repente verte en medio del Teatro de los Sueños. A estas alturas ya no tenemos tiempo, pero en una vida futura tendríamos que ser futbolistas. Como punto negativo, echamos de menos una placa del tipo “This is Anfield” para meter miedo a los rivales y recordar a los locales donde juegan.

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Aquí podéis comprobar lo que ven los futbolistas al salir al terreno de juego:

Desde el túnel de vestuarios bordeamos todo el campo para ir a parar a los banquillos, típicamente ingleses. En lugar de estar apartados de todo y acorazados, están integrados en la grada y bien podrían confundirse con parte del público. Si en España fuera así, día sí y día también acabarían apedreados. Este también fue un buen momento para hacerse fotitos.

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Manchester y LiverpoolPese a ser la mar de sencillos, impresionan un montón. Además suponen la despedida del estadio, ya que tras ellos termina prácticamente el tour. El broche de oro lo pone sir Alex Ferguson, que en un vídeo te agradece haber hecho la visita y te recuerda que el Manchester United es un equipo de leyenda. Aun así, todo el mundo sabe que el Real Madrid es mucho más grande 😛

Manchester y LiverpoolPara salir del tour hay que pasar por la Megastore, una enorme tienda en la que se puede encontrar todo sobre el ManU: camisetas, gorras, peluches, llaveros, mochilas… Todo era carísimo, muy alejado de lo que se pueden permitir nuestros bolsillos de hipotecados. Los precios no parecían importarle demasiado a los japoneses, que compraban a tope.

Lo único gratis del tour es un apartado en el que puedes pedir un certificado de la visita, con tu nombre y con la fecha. Un detalle muy importante, pero que tiene pinta de dejar de ser gratis próximamente.

Hecho el tour y atravesada la Megastore, volvimos con nuestras acreditaciones para visitar el museo. En él se hace un recorrido por la Historia del Manchester United, aunque también del fútbol mundial. A través de sus grandes victorias pudimos palpar de primera mano los cambios en el deporte rey, desde las botas hasta los guantes de los porteros. Lo que más nos gustó fueron unas vitrinas temáticas dedicadas a los grandes jugadores del club, en las que se podían ver efectos personales, comentarios, sus mejores jugadas y mucho más.

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Juegan mucho con distintos recursos audiovisuales. Por ejemplo, donde está el trofeo suena de fondo la narración del partido correspondiente. También hay una especie de “túnel del tiempo”, en el que se muestran partidos de distintos momentos del siglo XX.

Nos dio pena terminar, pero también teníamos ganas de salir afuera. Casi no habíamos podido ver el exterior, ya que fuimos corriendo para no perder nuestro turno. Por eso pasamos un buen rato curioseando por los alrededores y haciendo fotos a prácticamente todo. No se puede decir que sea un edificio bonito, ni tampoco impresionante. Nos recordó en cierta manera al Estadio Olímpico de Berlín, por diseño y accesos.

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Aunque al lado del estadio estaban algunas cosas que queríamos ver (como el Imperial War Museum), tuvimos que prescindir de ellas. Old Trafford nos había llevado más tiempo del previsto, por lo que tuvimos que ir pasando de algunas cosas sobre la marcha. Así pues, lo primero fue volver al centro de la ciudad, para lo cual usamos de nuevo el Metrolink hasta donde funcionaba y luego el autobús sustitutivo.

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Pese a ser un autobús normal, se convirtió en un improvisado mirador del centro de Manchester. Como era un vehículo de dos pisos y se trataba de la primera vez que lo recorríamos, todos fuimos disfrutando del trayecto como si se tratase de una ruta turística o algo así.

No queríamos perdernos, por nada del mundo, la Catedral de Manchester (Manchester Cathedral). Aunque se empezó a construir en el primer cuarto del siglo XV, las reformas de época victoriana y la reconstrucción tras los bombardeos de la II Guerra Mundial le han dado un aspecto bastante idealizado. Vamos, el típico gótico de palo.

Manchester y LiverpoolNos llevamos una tremenda decepción cuando entramos y vimos que estaba llena de obreros. No es que estuviesen reformándola, sino preparando algún evento importante: maderas por los suelos, bancos apilados, ruidos… No pudimos disfrutarla como se merecía. Y eso que, pese al barullo, se atisbaba que era un edificio de lo más interesante. No sabemos si volveremos alguna vez a Manchester, pero desde luego queda pendiente.

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Manchester y LiverpoolPor si eso fuera poco, los alrededores también estaban en obras: furgonetas, conos, palés con basura… Una pena, porque el barrio que rodea a la Catedral de Manchester tenía buena pinta, y hasta en las fotos salió fea. En conjunto fue una decepción similar a la del día anterior en Liverpool, cuando nos encontramos el China Town vacío.

Manchester y LiverpoolLa catedral está en la parte norte de la zona histórica de Manchester. Nuestro plan ahora era ir a la parte sur, ver un museo y desde ahí caminar viendo cosas hasta que ya tuviésemos que ir al hostel a recoger la maleta. Desplazarnos fue fácil, rápido… ¡Y Gratis! En Manchester hay tres líneas de autobús gratuitas (el Metroshuttle) que recorren sus principales atractivos turísticos.

Nuestro pequeño autobús nos dejó cerquita del museo que queríamos ir a ver, en el típico barrio de extrarradio inglés. Casas bajas se alternaban con pubs y con pequeñas fábricas. Solo faltaba un señor con bombín y un tipo destripando prostitutas para sentirnos como en el extrarradio de Londres.

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Manchester y LiverpoolEl objetivo era el Museo de la Ciencia y la Industria (Museum of Science and Industry, conocido fundamentalmente por sus siglas MOSI). Aunque es gratuito, hay que decir que las cosas mas chulas (como el cine en 4D, el paseo en un tren decimonónico o las exposiciones interactivas) eran de pago.

El MOSI está dividido en cinco edificios temáticos: uno dedicado a los ferrocarriles, otro a la revolución industrial, otro a la ingeniería… Todos son muy interesantes, pero como ya hemos dicho no se le saca demasiado partido al museo haciendo la visita gratuita. A nosotros dos nos gustó especialmente este museo, pues nos recordó un montón de cosas de la carrera. Eso si, no podemos negar que esperásemos algo más.

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Y es que al final, haciendo balance, los museos que vimos en este viaje no pasaron del aprobado raspado. Muchos tenían nombres muy sugerentes, como el Museo Internacional de la Esclavitud, pero al final se quedaban en eso: un nombre rimbombante y poquito más.  Es cierto que el MOSI fue el de mayor entidad, pero aun así no se puede catalogar como un gran museo.

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Manchester y LiverpoolLa mejor muestra está en el Air & Space Hall. Tan solo el nombre hace que se dispare la imaginación, pues seguramente todos esperábamos naves espaciales y espectaculares aviones de combate. Además, el edificio es un hangar enorme que también invitaba a imaginar que en su interior disfrutaríamos como niños pequeños.

Sin embargo, dentro no había demasiado. El espacio no estaba nada bien aprovechado (unos aviones tapaban a otros) y la pasarela superior no ofrecía la mejor de las panorámicas. Si a eso se le suma una colección normalita (la misma que se podría encontrar en cualquier museo del aire de una ciudad mínimamente moderna), el resultado es una nueva pequeña decepción. Al menos fue la última, ya que no visitamos más museos en ese viaje.

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Las horas seguían pasando, con lo que ya teníamos hambre. Después del chasco del día anterior, en el que nos encontramos con el Chinatown de Liverpool sin vida, decidimos que iríamos a comer al Chinatown de Manchester. Tanto a nosotros como a nuestros amigos nos encanta la comida china, eso es un hecho.

Manchester y LiverpoolHubo que atravesar la ciudad de punta a punta, pero eso nos permitió pasar por algunos sitios chulos. Quizá lo más destacable fuese el conjunto formado por la Biblioteca Central (Central Library) y por el Ayuntamiento (Town Hall), aunque las obras a su alrededor impidieron que disfrutásemos de ellos. Más bien pasamos de largo.

Manchester y LiverpoolEn seguida llegamos al Arco de Chinatown, ese que siempre da la bienvenida al llegar a un barrio chino. Éste es muy especial, puesto que es un arco original de la Dinastía Ming. Fue regalado a la ciudad de Manchester por el gobierno chino en 1987 (año en el que nacimos los seis que estábamos haciendo el viaje), siendo el primero así en Europa.

¿Qué podemos decir del barrio chino de Manchester? No es que esté mal, pero quizá es algo pobre en comparación con el de Liverpool. Aun así, nos encantaron todas esas referencias a la cultura china: tiendas, letreros de las calles, edificios de inspiración oriental… En casos como éste siempre hay debate, pues mientras que algunos hablan de “barrio étnico” otros se refieren a estos sitios como auténticos guetos. A nosotros no nos pareció ni una cosa ni la otra: simplemente un lugar interesante para pasear, disfrutar de las pequeñas cosas y trasladarse por unos minutos a miles de kilómetros.

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Tras curiosear un ratillo, en seguida vimos que alrededor del arco de la Dinastía Ming se congregaba la mayoría de los restaurantes. Evaluamos las distintas opciones y al final nos decidimos por un buffet libre, ya que por 55£ entre los seis (bebida incluida) podíamos comer lo que quisiéramos. No tenía demasiada variedad, pero dos detalles llegaron a nuestro corazón: el riquísimo pollo empanado pinchado en un palo y que tenían unos bollos con sabor a Phoskitos. ¿Qué más se puede pedir? Eso si, pasamos un poquito de miedo al leer el cartel de que si te dejabas algo en el plato tenías que pagar más. Hemos quedado traumatizados de por vida, pues nos imaginábamos a una china mayor sentándose al lado y diciendo: “¡Ahora te vas a comel todo!”.

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Manchester y LiverpoolYa con la tripa llena fuimos a visitar uno de los barrios más famosos de la ciudad, The Gay Village: el barrio gay, más o menos como Chueca en Madrid. Es famoso -o al menos así lo presentan en todas las guías de viaje- por sus restaurantes, sus bares y el ambiente nocturno, especialmente entre gays y lesbianas. Hay que decir que también es popular por haber salido en la serie Queer as Folk.

En cualquier caso, se trata de uno de esos sitios “gay friendly” en los que la bandera de arco iris está por todas partes. Un sitio para la libertad… y también para que los hombres del grupo ligaran. Estábamos caminando tranquilamente por una calle cualquiera, cuando de repente a un chico que estaba en el bar se le cambió la cara al ver a Edu y a Jero: puso ojitos lujuriosos y no dejó de seguirles con la mirada hasta que se fueron. Los hombres de nuestro grupo eran allí peritas en dulce, pero no cayeron ante sus encantos y siguieron con su orientación sexual en la misma dirección que la trajeron de Madrid.

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Manchester y LiverpoolSin duda, la calle más bonita del Gay Village es Canal Street, una pequeña vía peatonal con bares a un lado y el canal -como su propio nombre indica- al otro. El otoño estaba llegando y empezaban a verse las primeras hojas caer, por lo que la calle estaba aun más bonita. Lo malo es que cada vez nos quedaba menos de nuestra escapada de fin de semana.

Al final de la Canal Street nos encontramos con la Crown Court, algo así como el Tribunal de la Corona. Ha sido difícil encontrar información sobre esta institución en internet, pero lo que está claro es que es un edificio impresionante. Es el tipo de arquitectura británica que a los viajeros españoles tanto nos llama la atención, ya que no hay muchas construcciones así en nuestro país.

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Esa fue, en realidad, el último gran elemento monumental que vimos. Aún nos quedaban un par de horitas en la ciudad, pero las empleamos en recorrer de nuevo el centro en busca de tiendas de souvenirs. No fue nada fácil, ya que en Manchester fue imposible encontrar cosas tan comunes como un imán de nevera. Por si eso fuera poco se puso a llover, pero nada pudo impedir que al final hiciésemos algunas compritas: té, cookies, una placa de Old Trafford…

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Al final fuimos a nuestro hostel, recogimos las maletas y pusimos rumbo al aeropuerto. Utilizamos el mismo tren que a la ida, por lo que tras veinte minutitos (y pagando 3.80£ por persona) regresamos al Aeropuerto de Manchester, donde había empezado todo.

Manchester y LiverpoolEs un aeródromo bastante caótico, en el que los controles son muy lentos por la escasez de trabajadores. Además, no pudimos cambiar las libras sobrantes (pedían una comisión exagerada, por lo que lo hicimos en Madrid). Para completar el cuadro, no pusieron la puerta de embarque hasta diez minutos antes, por lo que hubo que pegarse una carrerita para ir sentados juntos.

En definitiva, fue una experiencia digna de recordar. Quizá Liverpool nos gustó más que Manchester, pero ambas ciudades merecen la pena. Sin embargo, lo que realmente nunca olvidaremos fue hacer este viaje junto a nuestros amigos. A ver si hay suerte y podemos repetir la jugada sin que pase demasiado tiempo.

Capítulo III Volver a Manchester y Liverpool ’12

6 pensamientos en “Manchester y Liverpool ’12 – Capítulo IV: Manchester (día 3)

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  2. De todo lo que mas me ha llamado la atención ha sido lo de: con un poco de prisa llegamos a old traford…….UN POCO??? oh my god, si podríamos haber corrido la san Silvestre y haber batido récords!!!

    Que bien nos lo pasamos en el barrio raro ese con banderas de colores… ¬¬ ¬¬ ¬¬ ¬¬

    • Quedaba mal poner “Fuimos acojonados y a toda hostia porque llegábamos tarde” jajaja El caso es que llegamos, aunque hubo que pegarse una carrerita importante…

      Y si, lo pasamos genial en el Barrio Gay… tanto casi os ponen un pincho a Edu y a ti XD

  3. Pobre chino, debió sentirse bien vigilado… XD
    Lo mejor del día fue la visita al estadio de Manchester, es espectacular!
    Aunque la comida del buffet chino…mmm, creo que nunca comeré en un chino mejor, os quedáis cortos en elogios!

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