Manchester y Liverpool ’12 – Capítulo III: Liverpool (día 2)

Entre la llegada a Manchester, el check in en el hotel y las típicas tonterías de estar seis personas en una habitación, no dormimos ni cuatro horas. Para colmo, la Blackberry de Irene sonó a las 6:15 de la mañana, ya que por alguna extraña razón tiene puesta una alarma a esa hora. En definitiva, os podéis imaginar las caras que teníamos al despertar. Sin embargo, teníamos por delante un día muy interesante y no nos costó demasiado ponernos en marcha.

Manchester y LiverpoolEmpezamos desayunando en el hostel. No había demasiada variedad (leche, colacao, zumo, tostadas y crispies), pero fue suficiente para coger fuerzas. Normalmente la gente con sueño no habla, pero en ese caso estábamos muy animados. Hay que recordar que era nuestro primer viaje juntos, por lo que íbamos con muchas ganas.

Cuando salimos a la calle, Manchester ofrecía una imagen muy distinta. Los borrachos y las vomitadoras habían desaparecido, y en su lugar nos encontramos una ciudad muy british. No hubo tiempo para ver demasiado, pero si para quedarnos con ganas de explorarlo todo al día siguiente.

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Manchester y LiverpoolNo había tiempo porque ese día lo íbamos a pasar entero en Liverpool. El desplazamiento entre ambas ciudades lo hicimos en autobús, con la compañía National Express. Los billetes ida y vuelta costaron poco más de 7£ por persona, una cantidad más que razonable. Ya podían aprender las compañías de autobuses españolas.

Apenas 50 kilómetros separan Manchester y Liverpool, por lo que en una horita habíamos cambiado de ciudad. Fue un trayecto de lo más cómodo, pues el autobús era muy nuevo y las carreteras estaban en perfecto estado. Más de una aprovechó para dormir, incluso hay fotos que lo demuestran. Sin embargo, seremos buenos y las dejaremos dentro del círculo de confianza… sobretodo teniendo en cuenta que por ahí circulan fotos nuestras haciendo exactamente lo mismo.

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Así es como llegamos a Liverpool, una de las ciudades más conocidas de Gran Bretaña. Ubicada en el Condado de Merseyside, es popular en el mundo entero gracias a su contribución al mundo de la música y del deporte. El grupo The Beatles y el equipo de fútbol Liverpool FC son dos iconos de primer nivel en la cultura occidental, a la altura de la Torre Eiffel, las obras de Dalí o cualquier otra cosa que os venga a la mente. Además, su puerto es el principal artífice de su desarrollo económico hasta prácticamente nuestros días. Incluso hoy es un recurso turístico de primer orden, pues en 2004 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO junto a otras zonas de la ciudad de Liverpool.

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Manchester y LiverpoolUna vez hecha esta breve introducción histórica, hay que decir que lo primero que hicimos fue buscar un sitio para cambiar euros por libras. En la estación de autobuses no había, por lo que tuvimos que preguntar e investigar un poco. Al final cambiamos en una especie de Cash Converters: quizá la tasa no fuera la mejor del mundo, sin embargo merecía la pena por el tiempo. Perder 5€ o 10€ es superable, pero 5 o 10 minutos en un viaje tan cortito pueden ser vitales.

Ya con libras en el bolsillo, sacamos el mapa y empezamos a hacer el recorrido que habíamos preparado previamente en Madrid. Al principio costó ubicarse, e incluso nos perdimos, pero por suerte acabamos volviendo a la estación de autobuses. Desde ella llegamos a la Lime Street, una intersección en la que pudimos ver los primeros edificios de interés de la ciudad, como el Empire Theatre (suponemos que algo así como el Teatro Imperial) o el St George’s Hall.

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Como al principio de todos los viajes, nos íbamos fijando en hasta el último detalle. Precisamente por eso, nos dio por hacernos fotos chorra en la primera casa que parecía medianamente británica. Ese tipo de situaciones en las que hubiera sido gracioso que saliera el dueño de la vivienda, pues pasamos un buen rato haciendo el bobo.

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Manchester y LiverpoolNo parecía que fuese a pasar eso, ya que era sábado a primera hora y no se veía a nadie por la calle. De hecho, pasamos junto a varias sedes de la célebre Universidad de Liverpool (University of Liverpool) y no había nadie. Incluso al ladito de la Victoria Gallery & Museum tampoco había ninguna actividad. Está claro que no les gusta madrugar en fin de semana.

Lo que nunca falla a primera hora es un edificio religioso, por lo que fuimos a la llamativa Catedral Metropolitana de Liverpool (Liverpool Metropolitan Cathedral). Su nombre completo es Catedral Metropolitana del Rey Cristo de Liverpool, y es una de las dos catedrales de la ciudad: esta está dedicada al culto católico, mientras que la otra al anglicano. Fue construida entre 1962 y 1967, siguiendo los diseños del arquitecto Frederick Gibberd.

Más allá de datos históricos, destaca por su diseño de vanguardia. Tiene planta circular, en vez de cruz latina como suele ser habitual en una iglesia. Los 16 pilares que la sostienen acaban en una especie de torre-campanario que se ve desde prácticamente toda la ciudad. No podemos decir que sea fea, pero desde luego se aleja de lo que suele venir a la mente cuando se piensa en una catedral.

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Abre de 7:30 a 18:00 y la entrada es gratuita (a excepción del tesoro, que cuesta 3£). Si por fuera llama la atención, por dentro es sencillamente espectacular. Como tiene planta redonda han ubicado su altar en el centro, cual escenario en un concierto de U2. Merece la pena dar una vuelta entera por su interior, pues hay un montón de detalles que no pueden pasar desapercibidos: las vidrieras de tres colores, las diferentes capillas, el órgano (que se terminó dos días antes de inaugurar la catedral), los candelabros, el crucifijo de bronce, el baldaquino de aluminio… Vamos, que da para un rato largo en su interior.

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Aunque se construyó en tan solo cinco años y su presupuesto inicial sufrió algunos recortes, no se escatimó y se trajeron los mejores materiales. La mayor parte de la catedral está hecha con piedra de Portland, la misma que se utilizó para el Palacio de Buckingham de Londres o para el edificio de Naciones Unidas en Nueva York. A su vez, el altar fue erigido con mármol blanco de Skopje. Además, los mejores artesanos, orfebres y diseñadores participaron en la decoración de la iglesia: David Atkins, Elisabeth Frink, John Piper… la lista es interminable.

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Manchester y LiverpoolEso si, no todo es misticismo y obras de arte. La Catedral Metropolitana se construyó en los años sesenta del siglo pasado, por lo que ya cuenta con facilidades modernas como cafetería o aparcamiento. Es curioso bajar las escaleras y encontrar un enorme parking en lugar de la cripta, a la que solo se puede acceder previo pago.

Manchester y LiverpoolDesde lo alto de la Catedral Metropolitana hay una buena vista del que sería nuestro siguiente objetivo: la Catedral Anglicana. Aunque los dos edificios se construyeron en el siglo XX, son como la noche y el día: el que acabamos de ver es una apuesta por lo nuevo, mientras que el otro se recrea en la arquitectura gótica.

Eso si, antes de llegar tuvimos que recorrer de arriba a abajo la Hope Street, una bonita calle llena de sorpresas. Más allá de la típica arquitectura decimonónica británica, a la cual empezaban a acostumbrarse nuestros ojos, nos llamó la atención que casi a cada paso había una pequeña escultura. La que más nos gustó fue A Case History, de John King: un conjunto de 27 maletas y dos fundas de guitarra con nombres de las personalidades más influyentes de la ciudad. No faltan los Beatles Lennon y McCartney, además de poetas como Roger McGough o Adrian Henri.

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Tras ese agradable paseo por la Hope Street llegamos a la Catedral Anglicana de Liverpool (Liverpool Cathedral, también llamada Church of Christ Cathedral). Fue construida durante buena parte del siglo XX -entre 1904 y 1978- en arenisca roja, en un estilo neogótico que podría hacerla pasar por más antigua. Entrar también es gratis y abre de 08:00 a 18:00.

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Manchester y LiverpoolSin embargo, lo más interesante es subir a la torre. Eso ni es gratis (cuesta 5£ por persona) ni tiene un horario tan abierto, pues solo se hace de 10:00 a 16:30. Merece la pena especialmente en días claros, pues las vistas son impresionantes. Es más, según llegamos decidimos hacer la subida, ya que el cielo estaba totalmente despejado. Pese a la foto de la derecha, en la que veis a nuestro amigo Jero dándolo todo, no se trata de una escalada muy dura: son poco más de 100 escalones, y los tramos más duros se hacen en dos ascensores. ¡Está chupado!

Manchester y LiverpoolA casi 70 metros de altura están las campanas de la Catedral, de las más altas del mundo. Es un conjunto de trece unidades, entre las que destaca el Gran Jorge (Great George), la segunda campana más grande de las Islas Británicas (solo superada por el Great Paul de la Catedral de San Pablo, en Londres). Un auténtico mazacote.

Manchester y LiverpoolLo mejor de la torre de la Catedral de Liverpool es que es anómalamente ancha, con lo que se puede pasear por la cima sin agobios ni estrecheces. Normalmente este tipo de sitios parece un paseo de ronda, en el que siempre hay un guiri inútil que va en sentido contrario y te estropea la foto. Pues bien, en este caso eso no era posible.

Así, disfrutamos de unas vistas espectaculares. No podía hacer un día más claro, por lo que nuestros ojos alcanzaban a ver el estuario del Río Mersey en todo su esplendor, el Mar de Irlanda a lo lejos y la campiña en dirección opuesta. Aunque Liverpool tiene alrededor de un millón de habitantes, desde ahí arriba no da la sensación de ser una localidad enorme ya que no está compuesta precisamente por rascacielos. También hay que destacar la excelente panorámica de los principales monumentos de la ciudad, como el Albert Dock -que más adelante visitaríamos- o nuestra querida Catedral Metropolitana. Al buen recuerdo que nos ha quedado de Liverpool contribuye, sin duda alguna, que el tiempo nos respetase en actividades como esta.

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Una vez bajamos nos dedicamos a recorrer el interior del templo, pues había quedado aparcado por el ansia de subir arriba. Como casi todos los edificios neogóticos, su diseño responde a una visión idealizada de la Edad Media. Eso a los más puristas no les gusta demasiado, pero si te dejas llevar parece que estás en medio de El Señor de los Anillos o Juego de Tronos. El espacio central nos dejó boquiabiertos, no solo por sus enormes dimensiones sino por el precioso efecto que hacía la luz al entrar por las vidrieras. Merece la pena, pese a no ser una catedral especialmente tranquila (la cafetería está integrada en un lateral y arma bastante follón).

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La visita no terminó ahí, pues pegado al templo está el Cementerio de Saint James (oficialmente St James’ Garden). Aunque fue un camposanto desde el siglo XVIII, en 1930 se vació y desde entonces es únicamente un parque. Sin embargo, decenas de lápidas originales han permanecido allí, para que nunca se olvide a los que allí reposaron.

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Es uno de los rincones con más encanto de Liverpool. Las lápidas, acompañadas de los ciruelos y los manzanos, hacen que sea una gozada pasear por allí. Aprovechamos para hacer un descanso en la sombra, ver cómo nos estaba cundiendo -íbamos muy bien de tiempo según todo lo que queríamos ver- y cuales serían los siguientes pasos.

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Hay que decir que el lugar está lleno de ardillas. La gente de allí no le prestaba demasiada atención a estos simpáticos animalitos, pero para nosotros fue toda una distracción. Es lo que tiene vivir en ciudad, que en cuanto ves un bicho te emocionas.

Teníamos la intención de ir a ver el Barrio Chino de Liverpool (Chinatown), y de paso aprovechar para comer allí. La ciudad alberga una amplia comunidad de origen chino, pues según distintos estudios puede variar entre las 7.000 y las 35.000 personas, que empezaron a llegar por cuestiones económicas a mitad del siglo XIX.

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Manchester y LiverpoolLa bienvenida al barrio chino la da el Chinatown Gate, un arco inaugurado en el año 2000 como elemento más representativo de los planes que tenía entonces la ciudad para poner en valor esa zona. Su diseño fue elegido tras un concurso en el que la población china de la ciudad participó con distintos proyectos. Mide 13.5 metros de alto, lo que hace que sea el segundo arco más grande fuera de China (sólo superado por el de Washington DC). Además, las más de dos mil piezas que lo componen fueron traídas en barco desde China.

La cosa empezó muy bien, pero rápidamente empezó a torcerse. Fue cruzar el arco y aparecer las preguntas: ¿Dónde estaba todo el mundo? ¿Por qué las tiendas estaban cerradas? Qué raro…

Manchester y LiverpoolResulta que estaban celebrando a tope el 63 aniversario de la proclamación de la República Popular de China, y por eso estaba todo cerrado. Nos enteramos de casualidad, leyendo un cartel que tenía puesto un restaurante. Nuestro gozo en un pozo, ya que nos quedamos sin ver el barrio chino de Liverpool lleno de gente.

Aun así, pudimos comprobar que en Reino Unido el concepto chinatown se lo toman muy a pecho: hasta el último detalle tenía toques orientales. Los nombres de las calles estaban subtitulados en chino, las farolas estaban adornadas con un pequeño dragón y hasta los parquímetros tenían diseño exclusivo, diferente al del resto de la ciudad. Quizá todo sea un poco artificial, pero desde luego, y salvando las distancias, da la sensación de estar en China.

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Manchester y LiverpoolDado que estaba todo cerrado, teníamos que buscar otro sitio para comer, así que decidimos caminar hacia el puerto. De camino nos topamos con las Puertas del Liverpool Sailors’ Home, un antiguo edificio de negocios que fue demolido a mediados del siglo XX. Han sido restauradas y situadas muy cerquita de su ubicación original.

Cambiando de tercio, nuestros pasos fueron a parar a la zona portuaria de Liverpool. Desde un punto de vista histórico, es el área más importante de la ciudad. Su incesante desarrollo desde la Edad Media (en especial a partir de la Revolución Industrial) trajo a su vez el crecimiento de Liverpool hasta lo que es hoy en día: uno de los enclaves más importantes de Gran Bretaña. Se ha conservado perfectamente, lo que ha hecho que la UNESCO lo considere Patrimonio de la Humanidad. Bajo el epígrafe Ciudad Marítima y Mercantil de Liverpool se encuentran protegidas seis zonas de la ciudad, como el Pier Head o el Albert Dock. Ahora os hablaremos de todo eso.

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Empecemos por lo más reconocible: el Albert Dock. Se trata de un muelle lleno de almacenes construido a mediados del siglo XIX. Su diseño es revolucionario, pues fue la primera estructura de Gran Bretaña construida a partir de hierro fundido, piedra y ladrillo. Dicho de otro modo: no tenía madera, con lo cual era un almacén no combustible. Eso atrajo a comerciantes de todo el mundo, pues podían guardar allí sus mercancías sin miedo al fuego. Brandy, seda o marfil fueron algunos de los productos que se almacenaron en este muelle.

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Durante la II Guerra Mundial fue una de las principales bases de la marina de Reino Unido para el Océano Atlántico, aunque a partir de ahí su importancia comercial nunca fue la misma. En 1972 cerró definitivamente, pero una década y media después se reabrió como lo que es en la actualidad: el epicentro cultural de la ciudad. Museos, tiendas y restaurantes atraen a miles de turistas cada día, entre los cuales nos encontramos nosotros seis ese soleado 22 de septiembre de 2012.

Lo primero de todo fue buscar la comida. Aunque la mayoría de los restaurantes eran para bolsillos mucho más llenos que los nuestros, encontramos una opción low cost que se adecuaba perfectamente a lo que queríamos. El sitio en cuestión se llamaba Hansel & Gretel’s, y en él nos hicimos con hamburgueses y porciones de pizzas suficientes para comer. Por 19.80£ en total preparamos nuestro propio picnic, pues zampamos en el césped mientras disfrutábamos del sol, el mar y el bullicio del lugar.

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Manchester y LiverpoolPor cierto, devoramos las hamburguesas y la pizza al amparo de la estatua de Billy Fury. Este rockero originario de Liverpool quizá no tenga la fama de Los Beatles, pero es igualmente querido por los habitantes de la ciudad. Eso si, que conste que todo el mundo que pasaba por ahí decía algo del tipo “¡Anda! ¡Una estatua de Elvis!”.

Una vez comimos, decidimos darnos un empacho cultural. El Albert Dock alberga varios museos, a cada cual (a priori) más atractivo: el Tate Liverpool, hermano de la Tate Modern de Londres; el ISM, sobre esclavitud; el Maritime Museum, que explica la historia del mar… Lo malo es que eso es la bonita teoría, porque en la práctica nos decepcionaron un poco. Pero hablemos de ellos sin prisa.

Manchester y LiverpoolEmpezamos visitando la Tate Liverpool, una galería de arte contemporáneo que pertenece a la institución cultural Tate (con centros, además, en Cornwall y Londres). Abrió al público en 1988 en un antiguo almacén del puerto y en la actualidad es visitada por más de medio millón de personas al año. A eso contribuye, sin duda, que es gratis entrar.

¿Qué podemos decir? Pese a que Cristina puso sus conocimientos de arte al servicio del grupo, e incluso nos explicó a fondo una réplica de La Fuente de Marcel Duchamp, el museo no nos gustó demasiado. Quizá seamos muy primitivos como para disfrutar con el arte contemporáneo, pero eso de meter pelotas de baloncesto en una pecera no nos llama demasiado la atención. Siempre se ven cosas “curiosas”, pero de ahí no pasa y en poquito más de media hora estábamos fuera. Merece la pena darse un garbeo por el interior porque es gratis, pero si a alguien no le da tiempo tampoco es que se vaya a perder nada del otro mundo.

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Manchester y LiverpoolDonde sí teníamos más expectativas depositadas era en el Museo Marítimo (Maritime Museum), una institución que a su vez comparte edificio con el Museo Internacional de la Esclavitud (International Slavery Museum, conocido por sus siglas ISM). El acceso a ambos también es totalmente gratuito, algo de agradecer y de lo que podían aprender en España.

En realidad, una planta está dedicada al ISM y el resto al Museo Marítimo. Empezamos por el primero, el de la esclavitud. Esperábamos mucho de él, porque en internet lo ponían muy bien. Sin embargo, se reduce a una sola planta del edificio, en la cual hay un museo etnográfico. ¿Por qué en tantos sitios confunden “museo de la esclavitud” con “culturas aborígenes”? Además, todo se limitaba a unos pocos paneles con información, fotografías y poquito más. Decepción total.

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Manchester y LiverpoolDespués exploramos el Museo Marítimo, incluyendo una exposición sobre el Titanic. Otra vez igual: mucho ruido y pocas nueces. Por lo que ponía en internet, en los folletos y en los foros que habíamos consultado, se trataba de un sitio con muchísimas posibilidades. En su lugar, cuatro fotos y ya. La tercera decepción museística seguida.

Hay que decir que en el Albert Dock hay otro museo importante: el Beatles Story, que recoge todo lo relacionado con la legendaria banda de rock. Sin embargo, es muy caro (15.95£) y no somos especialmente fans del grupo, por lo que ambas cosas hicieron que no lo visitáramos. Sin embargo, ahí queda el dato por si alguien se anima.

Manchester y LiverpoolJusto enfrente del Albert Dock, en un edificio de lo más vanguardista, está el Museo de Liverpool (Museum of Liverpool). Es el más nuevo de la zona, pues abrió en 2011, y en él se muestra la evolución histórica de la ciudad de Liverpool desde los orígenes hasta nuestros días. Las exposiciones temporales tienen mucha importancia.

También es gratis, por cierto. Además, de los cuatro museos era sin duda el que más tenía que ofrecer. Lo malo es que ya íbamos arrastrando los pies, y eso es muy mala cosa en sitios como este. Solo disfrutamos realmente de aquellas zonas en las que había sitio para sentarse, pues nos apetecía más descansar que seguir viendo cosas.

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La principal conclusión es que Liverpool tiene muchos museos, pero que ninguno es nada del otro mundo. A su favor juegan tres cosas: son gratis, variados y están muy cerquita unos de otros. En su contra, lo dicho: si se visitan bien, y si no también.

Estando donde estábamos, lo natural era seguir avanzando hacia el norte, en dirección al Pier Head. Es una de las seis zonas Patrimonio de la Humanidad de la ciudad, en este caso por contener los edificios más monumentales de Liverpool: las Tres Gracias (The Three Graces). Se conoce así a un trío formado por el Royal Liver Building (actual sede de la Royal Liver Assurance, una de las aseguradoras más potentes de Reino Unido), el Cunard Building (antigua sede de una compañía naviera conocida como Cunard Line) y el Port of Liverpool Building (antiguas oficinas portuarias). Quizá sea fácil pensar en cien construcciones europeas de mayor entidad que estas, pero aun así tienen su encanto y son todo un emblema para la ciudad.

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Manchester y LiverpoolUn poquito más adelante está el pequeño muelle de Mersey Ferries, una compañía que opera barcos tanto regulares como turísticos. Fuimos allí con la intención de hacer el River Explorer, un recorrido en ferry reconocido unánimemente como una de las principales atracciones turísticas de la ciudad. Dura algo menos de una hora y cuesta 8£ por persona (6£ con descuento para estudiante).

Los barcos salen cada hora a en punto (12:00, 13:00, 14:00…) en un horario muy amplio. Cuando llegamos faltaba una media hora para zarpar, pero eso no fue un problema: nos hicimos con los tickets y nos sentamos tranquilamente junto al mar, viendo pasar a la gente y descansando un poquito los pies.

Manchester y LiverpoolEso si, ese breve momento de relax no impidió que estuviésemos activos para una misión que a los españoles no se nos da nada mal: ¡COGER SITIO! Queríamos sentarnos en la proa (parte delantera del barco), y allí había poquitos sitios. Total, que empezó a cundir el nerviosismo, estábamos de los primeros pero todos los de nuestro alrededor parecían anhelar tan preciado tesoro.

Al grito de “¡Gua niño, gua niño, gua niño! ¡Que nos adelantaaaan!” salimos a por nuestro preciado sitio, y vaya si lo conseguimos. En un abrir y cerrar de ojos recorrimos la cubierta y nos pusimos al frente de la nave, junto a una pequeña Union Jack (la bandera de Reino Unido).

Al principio se estaba muy a gusto, pues entre el balanceo del agua y el solecito daban ganas de echarse una siesta. Sin embargo, en cuanto el barco arrancó, empezó a pegarnos de frente un aire gélido. Primero se resguardaron los más frioleros, pero al final todos abandonamos nuestra posición y nos refugiamos tras los cristales.

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Manchester y LiverpoolLa ruta del River Explorer es muy interesante. Hace un recorrido circular de norte a sur por la desembocadura del río Mersey, llegando a divisarse perfectamente el Mar de Irlanda. No esperéis edificios muy glamurosos, pues se bordean fábricas e incluso un vertedero. Aun así es una forma muy agradable de conocer mejor la ciudad.

Manchester y LiverpoolSe hace un par de paradas, en las que uno se puede bajar (aunque luego se tendría que adquirir otro ticket). Sin duda escogimos la mejor hora, porque estaba atardeciendo y la temperatura era perfecta. Estar sentados en la cubierta -protegidos del frío, todo sea dicho- descansando y comentando la jugada fue de lo mejor que hicimos en ese viaje.

Aquí va un pequeño vídeo de la navegación. Ya que nos costó coger sitio y pasamos algo de frío, al menos que quede este documento para la posteridad:

El tramo más interesante del River Explorer fue, en nuestra opinión, el final. Cuando vuelve al puerto en el Pier Head se obtiene la mejor perspectiva de los grandes edificios de la ciudad: las Tres Gracias, el Albert Dock, la Noria de Liverpool, museos, rascacielos… Seguramente no haya un lugar mejor que el barco atracando para fotografiar el skyline de la ciudad. Todo lo demás estuvo muy bien, pero solo por esos últimos cinco minutos ya merecería la pena rascarse el bolsillo y comprar la entrada.

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Aunque nos habíamos quedado un poco trastocados (entre el madrugón y la caminata estábamos muy cansados), aún nos faltaban muchas cosas por ver en Liverpool. Quizá lo más gordo ya había sido tachado de la lista, pero los seis teníamos ganas de apurar hasta el final las últimas horas en la ciudad.

Manchester y LiverpoolCerca del puerto, aunque detrás de las Tres Gracias, está la bonita Iglesia de San Nicolás (St Nicholas Church), un templo muy vinculado a los marineros de la ciudad. Al principio parecía abierto, por lo que pudimos entrar en sus jardines, aunque lamentablemente estaban terminando una boda y nos quedamos con ganas de ver el interior.

Manchester y LiverpoolPerdernos la Iglesia de San Nicolás por dentro no afectó a nuestro ánimo en absoluto. La mejor muestra de ello es que encontramos una cabina telefónica roja, de esas tan británicas, y nos tirásemos un buen rato haciendo fotos bobas. Olía a pis y estaba muy sucia, pero en compañía de amigos cualquier rincón es válido para reírse hasta llorar y vivir momentos inolvidables.

Manchester y LiverpoolLa cabina estaba en un costado del Ayuntamiento de Liverpool (Liverpool Town Hall). Pese a que es bastante gris, está considerado una de las mejores casas consistoriales inglesas del siglo XVIII. Es un ejemplo de arquitectura georgiana tardía de manual, y tiene un grado de protección máximo. Por tanto, aunque sea un mazacote, merece un el respeto.

A partir de ahí abandonamos la parte cultural de Liverpool y nos centramos en aspectos más terrenales, como las compras o la cerveza. Empezando por lo primero, la calle comercial por excelencia de la ciudad es la Church Street, una amplia avenida en la que es posible encontrar de todo: tiendas de ropa, restaurantes, puestos ambulantes en los que se venden perritos calientes… Encontramos un Primark y compramos algunas cosas, como calcetines de esos calentitos que se ponen para dormir. Los hombres aparcaron su fortaleza y se compraron unos guantes, pues empezaba a refrescar y se les estaban congelando las manos.

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Manchester y LiverpoolPara salir en Liverpool, la mejor zona sin duda es The Cavern Quarter (algo así como el Barrio de The Cavern). Encontrarlo es facilísimo, ya que está señalizado en casi todos los paneles turísticos. Las calles que lo componen están llenas de pubs para todos los gustos que abren casi todo el día: rock, pop, música de los ochenta…

No os podéis imaginar el ambientazo que nos encontramos en The Cavern Quarter. Vale que en Reino Unido se suele salir algo antes que en España, pero todavía era de día y ya había mucha gente on fire. Los amantes de la noche encontrarán aquí su pequeño paraíso británico:

La auténtica estrella es The Cavern Club, el mítico club de rock en el que Los Beatles hicieron sus primeros pinitos. El pub original fue cerrado en 1973 y rellenado por completo durante la construcción de una línea de ferrocarril, pero diez años más tarde fue reconstruido siguiendo el diseño original. El nuevo The Cavern Club es un poco más pequeño, pero buena parte de sus materiales proceden del primer local. ¡Ah! ¡Muy importante! En la actualidad hay dos Caverns: el original y la hermana. La manera de distinguirlos es muy sencilla: el “falso” (por llamarlo de algún modo) tiene en su puerta una estatua de John Lennon. Por tanto, hay que entrar al que está justo enfrente. ¡No confundirse!

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Manchester y LiverpoolEntrar a The Cavern es gratis hasta la ahora de comer, pero a partir de ahí hay que pagar un par de libras por persona. Aun así, nos apetecía entrar a tomar algo, para así ver el local, disfrutar de su música en directo y conocer uno de los lugares más famosos de la música internacional. Con todos ustedes, The Cavern.

Una vez se bajan las escaleras, en seguida se tiene la sensación de haber estado allí antes. La típica imagen de un rockero en el escenario de The Cavern Club y el pub abarrotado ha salido muchísimas veces en el telediario (cada vez que hay una efeméride relacionada con Los Beatles). Dicho sea de paso, hay varias vitrinas que exponen guitarras, baterías y objetos de Lennon y compañía.

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Tuvimos la suerte de que nada más entrar se quedó una mesa libre, así que nos sentamos y nos tomamos algo (no es un sitio especialmente caro, o al menos no tanto como esperábamos) mientras disfrutábamos de canciones clásicas del rock interpretadas en directo. A todos nos gustó más de lo que esperábamos, pero allí dentro el tiempo pasa rápido y en seguida llegó el momento de volver a la estación de autobuses. Más de uno se arrepintió en ese momento de no haber reservado el hotel en Liverpool, pero yendo y viniendo a España desde el Aeropuerto de Manchester hubiera supuesto dar mucha vuelta.

El recorrido hasta la estación fue muy agradable, pues aunque hacía algo de frío nos permitió conocer la ciudad de noche. Pasamos por algunas zonas que ya habíamos visitado, sobretodo en el St George’s Quarter, y ahora todo sí que parecía puramente inglés. ¡Sólo faltaba la neblina y un grupo de hooligans a la vuelta de la esquina!

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La vuelta a Manchester fue de lo más tranquila. El autobús era tan nuevo como a la ida, solo que en este caso el trayecto duró algo más porque hizo algunas paradas. Todos nos dormimos en algún momento, por lo que volvieron a hacerse fotos con las bocas abiertas y la baba colgando. Como alguien rompa alguna vez el juramento de mantenerlas en secreto, morirá entre terribles sufrimientos.

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Cuando llegamos al hostel, nos encontramos una desagradable sorpresa. Aunque habíamos reservado una habitación privada para los seis, nos habían metido a dos personas más. Fuimos a protestar a la recepción y la chica dijo que iba a ver si se podía hacer algo. Al final nos dieron una habitación nueva, y aunque fue un poco incómodo moverlo todo, mucho más lo hubiera sido dormir junto a los ronquidos de un extraño. Bastante teníamos ya con los nuestros, que no eran pocos.

Al margen de eso, que se solucionó rápidamente, cenamos pasta y salchichas que habíamos llevado desde España. Como el hostel tenía cocina, fue una buena manera para ahorrarnos unas cuantas libras. Tras la cena, duchita y a dormir. ¡QUÉ SUEÑO TENÍAMOS! Al finde viajero solo le restaba ya el domingo, pero estábamos aprovechando cada segundo al máximo. Además, aun quedaba mucha tela que cortar, dado que al día siguiente exploraríamos Manchester a fondo. Nos vemos en el siguiente capítulo.

PD: Omitiremos cualquier referencia a ronquidos, pedos y alarmas de móvil. Los trapos sucios mejor los lavaremos en casa…

Capítulo IIVolver a Manchester y Liverpool ’12Capítulo IV

10 pensamientos en “Manchester y Liverpool ’12 – Capítulo III: Liverpool (día 2)

  1. Algunos nos levantamos a las 6.15 todos los días para levantar el país!
    Vaya día ese, así contado parecen tres o cuatro! lo mejor sin duda fue el momento apertura del ferry y el de la cabina telefónica, qué risas…

  2. Pingback: Manchester y Liverpool ’12 – Capítulo IV: Manchester (día 3) | www.eduyeriviajes.com

  3. Que buena guía de Liverpool!!
    Estaré por allí en un par de findes y me ha venido genial para preprar la escapada =)
    Cuando publique mis experiencias, os escribiré para que postamigueemos!! 😉

  4. Pingback: Nueva York ’12 – Capítulo IX – Misa gospel, Harlem, compras y Manhattan en bici (día 8) | www.eduyeriviajes.com

  5. Pingback: Barcelona ’13 – Capítulo III: Sagrada Familia, Parque Güell, Camp Nou, Ensanche y Las Ramblas | www.eduyeriviajes.com

  6. Me ha gustado mucho vuestro post; muy simpático, y uno de los mejores que he leído; parecía que he echo el viaje con vosotros;
    Un saludo;

  7. Pingback: Paseo nocturno por St. Pauli | www.eduyeriviajes.com

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