Madrid ’09 – Capítulo V: La milla de los museos

El nombre de esta etapa no engaña, pues a lo largo de las siguientes líneas haremos un recorrido por la llamada milla de los museos, el nombre coloquial que se le da al ilustre Paseo del Prado por la gran calidad, variedad y cantidad de sus museos. Antes de empezar, hay que decir que esta etapa es imposible de hacer en un día, pues hemos recogido todos los museos que hay en la zona. Así, el que venga a Madrid puede hacer un selección, pero siempre teniendo en cuenta dos cosas: elegir según lo que queramos ver (la temática de los museos puede no interesarnos) y calcular el tiempo, pues hay museos, como el Prado, que requieren varias horas para ver la parte más básica y esencial.

Madrid 121El punto de partida es la Estación de Atocha. Atocha, además de ser la estación ferroviaria más importante de España -la gran mayoría de la gente que viene a Madrid en tren llega aquí- y de ser el gran nudo del Cercanías madrileño -todas las líneas pasan por aquí- es un lugar muy interesante que merece la pena ser visitado.

Al igual que en la Estación de Príncipe Pío, en Atocha encontramos la arquitectura propia del siglo XIX de las grandes estaciones ferroviarias de Europa. Además, en su interior hay un enorme jardín tropical que alberga varias especies de plantas carnívoras y diversos animales como los galápagos, que se han hecho muy populares entre los viajeros que pasan por aquí o esperan a que lleguen sus trenes.

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Desgraciadamente, la estación fue tristemente protagonista el 11 de marzo de 2004, cuando se produjeron unos terribles atentados de corte yihadista -motivados sin ninguna duda por la lamentable participación de la España de José María Aznar en la Guerra de Irak- que produjeron, entre Atocha y otras estaciones de cercanías, nada menos que 191 muertes. Para que nunca se olvide la barbarie, y en honor a las víctimas del atentado, se levantó el Monumento Homenaje a las Víctimas del 11M, una torre de 11 metros que recoge varios mensajes de condolencias recibidos durante las horas posteriores al atentado y a la cual se accede desde la propia estación.

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Madrid 126Una vez hayamos recorrido Atocha, hay que salir al mundo exterior. Antes de ir al Paseo del Prado, iremos en dirección casi opuesta para ver algunas cosillas. La mejor manera de salir para ir allí es hacerlo por la cúpula redonda, y según se ve el monumento del 11M ir hacia la derecha. En definitiva, lo que buscamos es la Avenida de la Ciudad de Barcelona, así que da igual de qué manera pero lo importante es llegar. Una vez en marcha, tras andar un par de minutos, llegaremos a la Real Basílica de Nuestra Señora de Atocha.

Aunque el edificio actual es bastante moderno, desde tiempos inmemoriales ha existido allí un edificio de culto con el cual han tenido relación monarcas de todo tipo: desde Alfonso VI de Castilla hasta Juan Carlos I, pasando por Felipe II o Alfonso XIII. Las leyendas son innumerables y el edificio conserva un poco de todas ellas.

Madrid 127Una de las calles que bordean la basílica es la Calle de Julián Gayarre, y por ahí tenemos que subir. Tras unos pocos pasos se abre a la derecha la Calle Fuenterrabía, donde está la Fundación Real Fábrica de Tapices, una institución a caballo entre lo comercial y lo cultural que recoge el testigo de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara, fundada por Felipe V y cuyos tapices siempre han sido joyas codiciadas. Se puede pasar, previo pago, para ver alguna exposición -hacen varias temporales al año- o, en caso de tener mucho dinero, informarse de como hacerse con uno de estos valiosos tapices artesanales.

Madrid 128Volviendo a Julián Gayarre, hay que subir un poco más y esta vez girar a la izquierda, donde se encuentra el Panteón de Hombres Ilustres. Es un edificio muy particular, que sinceramente nosotros desconocíamos hasta haber hecho esta guía y que recomendamos a todo el mundo. Realizado en estilo neobizantino, el conjunto arquitectónico recoge los esfuerzos de crear un gran panteón que recogiese los restos mortales de los hombres más importantes de la Historia de España. Aunque no se ha podido conseguir -solo están los restos de José Canalejas- visitar el lugar merece la pena, pues hay diversos monumentos funerarios que son auténticas joyas desde el punto de vista escultórico y además el sitio es un remanso de paz: pequeños jardines, silencio, pocos visitantes (a pesar de que entrar es gratis)… Vamos, que merece la pena ir.

La visita consiste básicamente en recorrer un edificio de planta cuadrangular, donde destacan a partes iguales una soberbia decoración y las esculturas de las que ya hemos hablado, así como los jardines interiores y exteriores. De verdad, si hay tiempo es una visita muy recomendable, en la que de un plumazo se pueden conocer a grandes personajes de nuestra historia (aunque no estén sus restos mortales), grandes escultores a nivel mundial y descansar del mundanal ruido de la zona.

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Madrid 132Pues nada, cuando salgamos de aquí hay que retroceder de nuevo hasta la Estación de Atocha. Justo enfrente de donde hemos salido, aunque se accede desde el inicio de la Calle de Alfonso XII, está el Museo Nacional de Antropología. Aunque no es tan desconocido como el Panteón de Hombres Ilustres, lo cierto es que este museo no suele elevarse al mismo nivel que otros como el Reina Sofía, y a pesar de que evidentemente no dispone de los mismos medios su visita nos parece igual de recomendable. En él podemos conocer culturas muy diversas, desde la guanche tinerfeña hasta otras totalmente remotas, como filipinas o sudamericanas.

Si en vez de subir por la Calle de Alfonso XII bordeamos el museo por la izquierda, por el Paseo de la Infanta Isabel pasaremos por la sede del antiguo Ministerio de Agricultura, hoy conocido como Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y  Marino. Es un edificio monumental que en muchas ocasiones celebra exposiciones temporales, fundamentalmente basadas en los archivos del propio ministerio (es fácil saber cuando hay una, ya sea por internet o porque al pasar por la puerta siempre hay carteles). Al final del paseo llegaremos a la Glorieta del Emperador Carlos V, desde donde hay una buena visión de la Estación de Atocha.

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Aunque ya estamos en las inmediaciones del Paseo del Prado, vamos a seguir dando un repaso a las zonas circundantes antes de entrar de lleno en él. Así, desde la Glorieta del Emperador Carlos V vemos como se abre a la derecha (si se mira en dirección a El Prado) la popular Cuesta de Moyano, cuyo nombre completo es Calle de Claudio Moyano. Es uno de los rincones con más encanto de Madrid, pues desde casi un siglo hay instalada en esta cuesta una feria del libro permanente, que ofrece tanto publicaciones nuevas como otras de ocasión y de segunda mano. El día grande es el domingo, cuando más gente se reúne, pero cualquiera es bueno para dar un paseo junto a Pío Baroja, los libreros y gente de todo tipo.

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Madrid 137Bajando la Cuesta de Moyano, cruzando el paso de cebra hacia la Calle de Atocha y girando inmediatamente a la izquierda por la Calle del Doctor Drumen llegaremos a uno de los principales museos de España y uno de los cuales hizo que la zona fuera conocida como Triángulo del Arte de Madrid (actualmente la oferta es tan grande que ya se llama Milla de los Museos de Madrid): hablamos del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, más conocido como Museo Reina Sofía. El Museo se inauguró en 1992, y fue concebido como una “prolongación” del Museo del Prado. Básicamente, el Reina Sofía estaba llamado a ser una pinacoteca cronológicamente moderna, desde finales del Siglo XIX en adelante (a veces se usa 1881, el nacimiento de Picasso, como línea). De todos modos hay algunas excepciones, como algún cuadro de Goya o de Sorolla. Aunque no puede competir con otros museos internacionales de arte contemporáneo, el Reina Sofía posee una gran colección.

Y antes de ir definitivamente al Paseo del Prado, aprovecharemos que estamos en la zona para ver un par de edificios: el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, del siglo XIX; y el Palacio de Fernán Núñez, otra bonita y monumental muestra de la arquitectura de ese siglo.

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Y ahora, por fin, deshagamos nuestros pasos y vayamos de una vez al Paseo del Prado. Aunque la zona era popular desde el siglo XVI, no era más que un lugar algo degradado de la periferia hasta que Carlos III decidió acometer una profunda reforma que la convirtió -salvando las distancias- en lo que ahora conocemos. El Paseo del Prado es un lugar con muchas caras: turistas de todo el mundo, tráfico agobiante, muchos museos, parques en los que descansar, fuentes varias…

El primero de los museos que vamos a ver es el Caixa Forum, una institución muy joven en comparación con las del entorno. El lugar en el que se ubica une de la mejor manera posible lo viejo -es una restauración de la antigua Central Eléctrica del Mediodía- y lo nuevo -con su impresionante jardín vertical-. Dentro… pues bueno, hay de todo. La verdad es que lo mejor del edificio son las exposiciones temporales, pues suelen ser muy ambiciosas y cuentan con muchos fondos. Sin embargo, los contenidos estables no son muy allá, y las actividades tampoco suelen ser demasiado interesantes. Eso sí, esto no es más que una opinión y puede que otra persona piense distinto.

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Un poco más adelante, pero en la acera de enfrente -se entra por la Plaza de Murillo– está el Real Jardín Botánico de Madrid. Como todo el entorno le debe mucho a Carlos III, pues aunque la institución fue fundada por Fernando VI fue el propio Carlos III quien ordenó su traslado aquí. La entrada es muy barata (2€ sin descuentos) y la visita es imprescindible, no solo por la enorme variedad de la colección -hay plantas de todos los rincones del mundo- sino por la belleza en sí del jardín, que está conservado de maravilla. Durante el paseo se pueden ver varios rincones sacados de cuento de hadas, con fuentes, estatuas, plantas extrañísimas… Vamos, que se puede pasar un rato muy agradable. También hay exposiciones temporales y muchas otras posibilidades en función de la época del año en que se visite, por lo que hay que estar atentos.

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Y justo al lado del Jardín Botánico, aunque hay que andar un poquillo para encontrar la entrada, está el principal foco cultural español: el Museo Nacional del Prado, conocido por todos como Museo del Prado. ¿Qué se puede decir en unas pocas líneas? Pues lo primero es que se trata de una de las pinacotecas más importantes a nivel mundial, cuya colección destaca por encima del resto entre los siglos XVI y XIX -con colecciones incomparables de Rubens, Velázquez, Goya, El Greco, Murillo, Van Dyck o El Bosco, entre otros muchos-. La visita es totalmente imprescindible, y puede durar tanto como uno quiera, aunque unas tres horas como mínimo son imprescindibles para hacerse una idea. En la actualidad se exponen algo más de mil obras de las casi 8000 que tiene, pero la selección se va renovando y siempre expone lo mejor de lo mejor. Hay dos partes fundamentales, el museo original y la ampliación de Rafael Moneo, aunque hay otras sedes distribuidas por la ciudad. Los cuadros más importantes del Museo del Prado son… ¡Pues son muchos! Sin embargo, quizá los tres más visitados sean Las Meninas de Velázquez, El Jardín de las Delicias de El Bosco y Las Tres Gracias de Rubens, aunque esto es opinable a más no poder.

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Madrid 146Detrás del Museo del Prado está el Convento de San Jerónimo el Real, conocido popularmente como Los Jerónimos. Ha sido restaurado recientemente, y ya que estamos cerca lo menos que podemos hacer es acercarnos y deleitarnos con el que antaño fuera uno de los conventos más importantes de la villa. Por cierto, aquí Moneo también ha hecho reformas, y por supuesto destaca el popular Cubo de Moneo.

Madrid 147Volviendo al Paseo del Prado, hay que decir que éste está dividido en dos tramos separados por la Plaza de Cánovas del Castillo. Justo aquí hay varios hoteles de lujo, como el Ritz y el Palace, que dan cuenta de que es una de las zonas con más dinero del país. Por cierto, en la plaza está la popular Fuente de Neptuno, donde los aficionados del Atlético de Madrid celebran sus títulos.

Madrid 148Ya que estamos aquí, haremos un alto en el camino y subiremos por la Carrera de San Jerónimo -bordeando el Palace-, que nos llevará directamente al Palacio de las Cortes, la actual sede del Congreso de los Diputados de España. Sus populares leones de la entrada están hechos con bronce fundido de los cañones de la Guerra de África de 1860, y forman otro de los muchos lugares típicos para hacerse una foto en Madrid. La visita al interior, aunque posible, no es sencilla de hacer, pues hay muy pocos días al año de puertas abiertas y fuera de ese margen solo es posible ir en visitas guiadas a grupos.

Madrid 149De nuevo en el Prado, y en la misma manzana en la que estamos, se encuentra el Museo Thyssen-Bornemisza, otro de los grandes museos de la capital. Ubicado en el Palacio de Villahermosa, aunque la institución es muy joven -el museo se creó a fines del siglo XX- su colección es amplísima, pues es una selección de lo mejor de la colección privada de los Thyssen-Bornemisza. Es una visita muy interesante a modo de complemento de lo que se puede ver tanto en el Museo del Prado como en el Museo Reina Sofía.

Madrid 150En la otra acera está la Plaza de la Lealtad, donde se ubica el Monumento a los Caídos por España -que antes recibía el nombre de Monumento a los Héroes del Dos de Mayo-. Se trata de un obelisco de nada menos que 46 metros de altura que está ubicado en el mismo lugar en el que fueron fusilados varios madrileños tras los difíciles enfrentamientos con los franceses en 1808, que fue inaugurado en 1840. Además de la escultura, también hay una llama que siempre permanece encendida en recuerdo de los que han muerto a lo largo de la Historia por España.

El punto final de esta larga etapa está en la propia Plaza de la Lealtad, donde hay otros dos edificios de importancia: el Palacio de la Bolsa -antiguamente llamado Palacio de la Bolsa de Comercio-, que es donde se mueve el dinero en este país; y el Museo Naval, un poquito más hacia adelante. Éste último es muy recomendable, pero solo se puede visitar por las mañanas. Sin embargo, es muy interesante y gustará sobretodo a aquellos que sean aficionados a temas bélicos o navales.

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Pues nada, tras este pequeño empacho de museos toca descansar. Cada vez va quedando menos de nuestra visita a Madrid.

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2 pensamientos en “Madrid ’09 – Capítulo V: La milla de los museos

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