Le Saint-Jean: comer a los pies de una catedral

Le Saint-Jean, el protagonista de esta artículo, es un interesante restaurante del centro de Perpignan. Se encuentra literalmente al lado de la Catedral, hasta tal punto que en los meses cálidos del año tiene una coqueta terraza bajo los contrafuertes del edificio. Nosotros comimos allí y quedamos encantados, así que ahora os contamos cómo fue nuestra experiencia. Si estáis conociendo Perpignan y queréis comer por el centro, sin duda este es un sitio muy recomendable.

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UN LUGAR ENCANTADOR, SOBRETODO EN VERANO

Comer en Le Saint-Jean es hacerlo en un sitio en el que se cuidan los detalles. Y cuando decimos “detalles” no hablamos de aspectos innecesarios y recargantes, como en ocasiones ocurre, sino de lo que realmente hay que preocuparse en un restaurante: te atienden bien, la relación calidad/precio es excelente y la comida está riquísima. ¿Que la decoración es tirando a sencilla? Correcto, pero lo importante en un sitio así tiene que ser el paladar, no las lámparas o los cuadros.

Nos ha sorprendido un poco lo que hemos leído en internet, ya que mucha gente habla de que los camareros eran lentos y maleducados. Nosotros vivimos todo lo contrario: gente encantadora y servicio eficaz.

le-saint-jean-perpignan-02El minimalismo del local tiene un complemento perfecto en la terraza, ya que en los meses cálidos del año ponen mesas y sillas en un recoveco de la catedral. Nunca habíamos comido en un sitio así, desde luego el marco es incomparable.

Y no, comer en pleno centro, a los pies de uno de los edificios más visitados de la ciudad de Perpignan, no es incómodo. Al contrario: se está en un lugar apartado en el que no hay ni un ruido, por lo que la experiencia no podría ser más gratificante.

le-saint-jean-perpignan-03COCINA “DE LA BUENA”

La comida en Le Saint-Jean puede llevar a engaño. Sobre el papel pueden parecer platos sencillos, ya que se apuesta por el producto por encima de cualquier otra cosa. Por ejemplo, nosotros comimos un foie que en principio parecía un plato sencillo, pero que en cada bocado era una explosión de sabores. Y sí, odiamos utilizar expresiones como esa, pero es que no tenemos una manera de describir todos los matices que percibíamos.

También probamos la papada, un plato que de primeras no nos apetecía demasiado: pensamos que sería todo pura grasa, pero en su lugar encontramos una carne tiernísima, con muchísimo sabor.

le-saint-jean-perpignan-04Lo que más nos gustó de Le Saint-Jean fue su atrevimiento. En ocasiones las cocinas que se centran tanto en los productos del entorno pecan de clásicas, pero en este caso encontramos combinaciones muy interesantes. El mejor ejemplo fue el postre, una refrescante macedonia con hierbabuena que nos dejó sin palabras.

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