Lausana: qué ver en la Capital Olímpica

Aunque nuestro campamento base estaba en Ginebra, la primera ciudad que exploramos a fondo en Suiza fue Lausana. Es el típico lugar del que todo el mundo oye hablar al menos cada cuatro años, ya que allí está la sede del Comité Olímpico Internacional. Por eso, aunque esté a más de 1500 kilómetros de Olimpia (Grecia), a Lausana se le llama frecuentemente capital olímpica.

En esta artículo os vamos a contar cómo fue nuestra experiencia en esta bonita ciudad a orillas del Lago Lemán y qué ver en ella. Aunque empezó flojilla, poco a poco fuimos descubriendo lugares con encanto y al final nos acabó llegando al corazón.

lausana-01LA ZONA FEA DE LAUSANA

El punto de partida fue la estación de tren, un edificio de mediados del siglo XIX que tiene bastante encanto. Por sus vías pasan todos los días más de 600 trenes, por lo que os podéis imaginar el ajetreo que se vive por allí en hora punta. Lausana no solo es la cuarta ciudad más poblada de Suiza, sino que además es la sede de varios organismos internacionales, con lo que el ir y venir de gente es constante.

lausana-02Hemos titulado este apartado “la zona fea de Lausana” porque los alrededores de la estación no son especialmente encantadores. Ojo, que por allí hay algunos edificios interesantes, pero los primeros pasos por la ciudad nos dejaron un poco fríos. Esperábamos un lugar elegante y típicamente suizo, pero al principio nos encontramos con mucho tráfico y cables por todas partes.

Por suerte, como acabamos de decir, en esta zona también hay cositas que visitar. Un primer ejemplo es la Iglesia de San Francisco (Eglise Saint-François), la única superviviente de un antiguo convento de franciscanos. Ha sido restaurada en varias ocasiones, tanto que hoy en día parece un edificio moderno. En sus alrededores hay calles chulas, como la Rue de Bourg, pero solo merece la pena a partir de media mañana: a primera hora está llena de furgonetas cargando/descargando.

lausana-03Rodeamos el casco histórico para visitar algunas cosillas antes de meternos de lleno en él. Por ejemplo, fuimos a ver la Torre de Bel-Air, el gran símbolo de la ciudad. Fue el primer rascacielos suizo, lo cual hizo que su inauguración en 1931 estuviera bañada en polémica. Aunque cuando hicimos la visita estaba tapado con andamios, no fue una gran pérdida: tiene más valor sentimental que arquitectónico.

lausana-04Muy cerquita de allí está la Tour de l’Ale, mucho más acorde a nuestros gustos. Esta estructura defensiva medieval es el vestigio más notable del antiguo recinto amurallado de Lausana. Además de ser muy bonita, estéticamente nos recordó un montón a la Torre Gálata de Estambul.

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Y, aunque seguimos dentro de esa parte “menos bonita” de Lausana, los alrededores de la Tour de l’Ale ya empiezan a tener mucho encanto. Son calles que técnicamente forman parte del casco histórico, llenas de bares y de edificios de colores. Nos llamó mucho la atención la gran presencia de restaurantes españoles y portugueses.

lausana-06Seguimos bordeando la zona histórica para llegar a la Basílica de Notre-Dame du Valentin, construida entre 1832 y 1835. Es un edificio muy representativo, ya que fue la primera iglesia católica construida en el Cantón de Vaud desde la Reforma de 1536. Está en un cruce de caminos y no luce demasiado por los cables, pero como decimos tiene mucho simbolismo.

lausana-07PRIMEROS PASOS POR EL CENTRO

A partir de aquí nos metimos de lleno en el casco histórico. Hay que decir que Suiza tiene un problemita con los horarios y el sol en los meses fríos del año: muchos edificios abren a las 11:00 y el sol se pone a eso de las 17:00, con lo que hay muy poquitas horas útiles con luz. Para poder aprovechar bien el día, empezamos a patearnos la ciudad como a las 8:00, para que a las 11:00 ya solo nos quedasen por ver los museos. Decimos todo esto porque el recorrido no es el más lógico, pero es que a primera hora algunas cosas estaban cerradas.

Y hecha esta advertencia, seguimos con la Iglesia de Saint-Laurent, un templo protestante. Cuidadito en esta zona, que nos generó un poquito de inseguridad (el único sitio de toda Lausana).

lausana-08El centro histórico no es demasiado grande, pero tiene calles y plazas de sobra para perderse y disfrutar de un buen paseo. Es una buena zona para hacer shopping, siempre teniendo en cuenta que en Suiza el nivel de vida es altísimo.

lausana-09Otro enclave chulo es la Place de Palud, donde está el Antiguo Ayuntamiento de Lausana (Hôtel de Ville), un edificio a caballo entre el Renacimiento y el Barroco. Las flores amarillas que suelen decorar la fachada y la torre con el reloj dorado le dan un aspecto muy característico. Es un lugar señalado para los amantes de la música, ya que en su interior Mozart dio varios conciertos.

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En esa misma plaza, a solo unos pocos pasos, se encuentra la Fuente de la Justicia (Fontaine de la Justice), la fuente más antigua de la ciudad. Aunque por Europa este tipo de fuentes pintadas son bastante comunes, a los españoles nos suele llamar mucho la atención.

lausana-11Como veis, esta parte de la ciudad tiene ya otra pinta. Y para terminar de resultar inolvidable, nuestra parte favorita: las Escaleras del Mercado o Escaliers du Marché. Lausana, especialmente su parte histórica, está en una zona con muchos desniveles. Hasta ahora no lo habíamos comentado para no asustar a nadie, pero lo cierto es que tiene unas cuestas considerables. Pues bien, estas preciosísimas escaleras de madera han sido utilizadas desde la Edad Media por las clases populares, para subir a la zona noble (iglesia y castillo).

lausana-12Aparte de estar rodeada por unos edificios preciosos y de que durante toda la subida se ven flores de colores, la escalera en sí misma es espectacular. Quizá por la noche no sea muy recomendable, pero por el día nos pareció uno de los grandes atractivos de la ciudad. Además, estas escaleras nos recordaron un montón a unas bastante parecidas que hay en Sighisoara (Rumanía).

lausana-13CATEDRAL DE NUESTRA SEÑORA DE LAUSANA

Llegamos así al edificio más destacado de la mañana: la Catedral de Nuestra Señora de Lausana. Es uno de los templos góticos más destacados de toda Suiza, seguramente de los mejores conservados. Y es que, aunque data de comienzos del siglo XIII, su aspecto es inmejorable. El acceso es gratuito, aunque subir a la torre cuesta 5 francos por persona. La puerta es pequeñita y parece cerrada: tirad con decisión (siempre que sea el horario de apertura, claro).

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Las fotografías hablan por sí solas. Su nave central deja boquiabierto a todo el que accede a ella, mientras que las laterales y el deambulatorio están llenas de detalles. Se podría hablar del enorme rosetón con sus preciosas vidrieras, del púlpito del siglo XII o de la Capilla de San Mauricio como elementos más destacados, pero en realidad sería injusto ya que todo el templo merece la pena.

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Eso si, hay que hacer una mención aparte al tema musical. No sabemos si se hará siempre, pero desde luego cuando fuimos había un maestro tocando el órgano: ¡qué pasada! No os podéis imaginar las sensaciones que transmite una catedral como esta con música tan bonita.

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Puede pasar desapercibido, ya que desde fuera del templo no se ve, pero no os perdáis el Pórtico Montfalcon: la antigua entrada oriental del edificio. Se le conoce como el Pórtico de los Apóstoles por las tallas góticas que adornan el acceso. Eso sí, no son las originales sino réplicas.

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Aunque visualmente sea su elemento más destacado, la torre no fue terminada hasta el siglo XIX. Mide 75 metros, por lo que en lo alto está la mejor panorámica de la ciudad. Tiene un mirador de 360º, así que se puede ver tanto el lago como las montañas. Recordamos que subir cuesta 5 francos por persona, pero es más que evidente que merece la pena.

lausana-18 EL CASTILLO Y EL MUSEO DE HISTORIA

La catedral nos encantó y estuvimos bastante rato en ella, pero Lausana todavía tenía mucho que dar. Sin ir más lejos, a pocos pasos está el Castillo (Château St-Maire), del siglo XV. Visualmente es muy llamativo, ya que la parte superior está rematada con un ladrillo diferente al del resto de la estructura.

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Aunque habíamos madrugado mucho, a esa hora ya estaban abriendo los museos. En Lausana hay muchos, por lo que tuvimos que hacer una dolorosa selección. Empezamos por el Museo Histórico (Musée Historique), que está justo enfrente de la catedral.

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El museo está bien, se ve en un ratito y muestra como ha sido la vida en la ciudad desde los orígenes hasta la actualidad. Hay una maqueta enorme que recrea Lausana en época medieval y que se va iluminando en un espectáculo que dura 15 minutos. La parte que más nos gustó del museo fue la contemporánea, ya que se recrean algunas calles con estética de comienzos del siglo XX.

lausana-22EL PALACIO DE RUMINE Y SUS MUSEOS

Lo siguiente fue ir a la Place de la Riponne, donde está el Palacio de Rumine (Palais de Rumine). Es un enorme conjunto del siglo XIX hecho al gusto florentino, construido gracias a una donación de un noble de origen ruso. Arquitectónicamente es impresionante, de lo mejorcito de Lausana.

Además, es el principal recinto cultural de Lausana, ya que en su interior hay hasta cinco museos (Bellas Artes, Arqueología, Numismática, Geología y Zoología), una biblioteca y organismos administrativos de la universidad. Tiene varias plantas y en cada una, repartida en dos alas, se encuentran los museos. En la planta baja se pueden comprar entradas para un solo museo o un ticket conjunto para todos.

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Puede parecer imposible verlos todos, pero son museos muy chiquititos. Empezamos con el Museo de Zoología, que más parecía un gabinete de curiosidades del siglo XIX que un museo actual. Está fundamentalmente protagonizado por piezas de taxidermia.

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El que más nos gustó, con diferencia, fue el museo de Geología. En muy poquito espacio vimos piezas muy interesantes, destacando especialmente los restos de un enorme mamut. También nos gustó mucho el Museo de Numismática, pese a ser el más pequeñito de todos.

lausana-25 Entre unas cosas y otras nos dio la hora de comer, lo cual suele ser un problema en Suiza cuando vas con el presupuesto muy justo. Por suerte, en la Place de la Riponne se suelen poner entre semana varios puestos de comida callejera, en los que es posible comer sin arruinarse… aunque a un precio bastante más caro que en España.

lausana-27Para que os hagáis una idea, nos pedimos la típica patata asada rellena (Eri de ternera Strogonoff y Edu de pollo asado) con coca-cola. ¡13 francos por persona! Vamos, que comer en la calle nos costó unos 24€. Por poner un ejemplo, en Nueva York llegamos a comer un perrito caliente enorme por un par de pavos.

lausana-28EL MUSEO OLÍMPICO DE LAUSANA

Después de comer cogimos un autobús y nos alejamos del centro, para ir a la zona de Ouchy: un antiguo pueblo pesquero que hoy en día pertenece a Lausana. Allí es donde se encuentra el Museo Olímpico (Musée Olympique). Ojito: cuesta 18 francos por persona, una auténtica pasada (por suerte está incluido en la Swiss Pass, así que no tuvimos que pagar). Sin embargo, después de haberlo visto, tenemos que reconocer que merece la pena pagar ese precio. Sin lugar a dudas es el mejor museo al que hemos ido nunca, y hemos ido a más de 500.

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Se podría hablar de una ciudad olímpica en miniatura más que de un museo, pero vayamos por partes. El principal espacio está protagonizado por el museo en sí mismo, un edificio de varias plantas que muestra la historia de los Juegos Olímpicos desde distintos puntos de vista: los juegos de la Antigüedad Clásica, la evolución de la competición moderna, la vida en las villas olímpicas…

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A nosotros nos encanta el deporte, pero no somos ajenos a la frivolidad que muchas veces supone la competición de élite. Sin embargo, si uno se abstrae y piensa únicamente en la parte positiva del olimpismo, encontrará aquí un lugar épico: llegadas a meta, historias de superación personal, victorias en el último minuto… De verdad, es un museo que pone los pelos de punta.

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Es difícil de explicar, ya que las fotos muestran un museo tirando a normal, si acaso con más medios de lo normal. Pero os aseguramos que nunca habíamos visitado un sitio que transmitiese tanto como el Museo Olímpico. Hubo algún momento en el que casi se nos cae una lagrimita. El viaje a Suiza merecería la pena aunque solo se visitase esto.

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Además, tal y como hemos dicho, en los alrededores hay una ciudad olímpica en miniatura, llena de monumentos y referencias al deporte: desde una pista de atletismo en miniatura hasta una enorme fuente con los anillos olímpicos. Nos dio pena tener solo unas horas para estar por allí, ya que este es uno de esos museos en los que merecería la pena pasar el día.

lausana-33OUCHY, EL PUERTO DE LAUSANA

Si se va en autobús, lo normal es entrar por el acceso norte del museo. Os recomendamos salir por el acceso sur, ya que encontraréis las que posiblemente sean las mejores vistas de Lausana del Lago Lemán. Para que os hagáis una idea, Erika dio un pequeño grito cuando levantó la vista por primera vez y vio a los barquitos navegando junto a montañas nevadas. Impresionante.

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Nunca habíamos visto unos colores azules como estos. Normalmente Suiza se asocia a montañas, de hecho cuando hablamos con amigos de este viaje todos nos preguntaron por Heidi. Nosotros preferimos movernos por ciudades en nuestro primer contacto con tierras suizas, pero desde luego nunca nos olvidaremos de estas imágenes a orillas del Lago Lemán.

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Aprovechamos que estábamos por allí para dar un paseo por Ouchy y conocer la parte ribereña de Lausana. Es una zona muy elegante, seguramente la más animada en los meses cálidos del año (había un montón de barquitas, pero casi todas tapadas). Fue un recorrido de lo más agradable, perfecto para poner el punto y aparte a una ciudad que nos encantó. Empezó pareciéndonos normalita, pero acabó enamorándonos. Algún día volveremos a Lausana.

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