La Kasbah de Agadir

Dios, Patria, Rey. Quizá la mayor parte de los viajeros que van a Agadir no lo sepan, pero las tres palabras están presentes constantemente en la ciudad. Ese es el significado de la inscripción en la ladera de la pequeña montaña que corona el norte de la playa. Un poquito más arriba, en la cima de la misma, están los restos de la Kasbah de Agadir (también llamada Casbah de Agadir, Agadir Oufella, Agadir le haut y Agadir N’Ighir). Aunque sólo quedan unos pocos muros, es fiel testigo de que la ciudad tenía mucho que ofrecer antes del durísimo terremoto de 1960. Además, sigue obsequiando la mejor panorámica de Agadir y un buen mirador para ver atardecer.

Por tanto, no debe extrañar que sea uno de los principales puntos de interés de la ciudad. ¿Qué se ve allí? ¿Cuánto cuesta subir? ¿Cómo se llega? La respuesta a todas esas preguntas están en este artículo.

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QUÉ VER EN LA KASBAH DE AGADIR

La Kasbah fue construida por Abdallah al-Ghalib, cuarto sultán de la dinastía Saadí que reinó en Marruecos desde 1554 hasta 1660. Agadir fue una plaza muy codiciada desde su fundación, por lo que esta gran fortaleza respondía a la necesidad de defender la ciudad en caso de ataque por mar o por tierra. Durante siglos permaneció en pie, albergando en su interior una auténtica y encantadora ciudad en miniatura, hasta que el terremoto de 1960 la destruyó casi por completo.

Hoy en día solo quedan unos cuantos muros y la reconstrucción del acceso. Quizá no pase de yacimiento arqueológico en mal estado, pero prestando atención a los detalles se puede saber mucho de la historia de la ciudad. Por ejemplo, la pequeña inscripción de la puerta (en árabe y en neerlandés), recuerda la dominación de Países Bajos en la zona: “Teme a Dios y Respeta la Ley”.

Al ser un enclave muy visitado por los viajeros, muchas personas de la ciudad tratan de ganarse la vida como pueden. A cualquier hora del día hay camellos y burros en los que, tras acordar el pago de unos cuantos dírhams, es posible dar una vuelta por la zona. Una turistada de primer nivel. También hay gente vendiendo pulseras, figuritas, piedras y ese tipo de cosas.

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Sin embargo, el que realmente hace su agosto es el que ha montado allí una especie de bar en la que vende snacks y bebidas. Sin duda, recoge la esencia del famoso Café Moro, un establecimiento que era muy apreciado por los habitantes de la ciudad antes del terremoto y que tras la destrucción nunca volvió a abrir sus puertas. Tiene además varias alfombras en las que sentarse y disfrutar de un refresco con las magníficas vistas de la ciudad al fondo.

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PANORÁMICAS DE AGADIR

Precisamente, el principal motivo para subir hasta allí es gozar de las espectaculares vistas de la ciudad. Desde ningún otro lugar se aprecia Agadir en su totalidad, con su impresionante playa de más de seis kilómetros y esa característica curva que tan bien queda en las fotos. El monte es lo suficientemente grande para ofrecer, además, buenas vistas del puerto y de la zona de interior, por lo que los amantes de la fotografía pasarán un buen rato allí.

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Se puede subir a cualquier hora, pero lo más recomendable es hacerlo al atardecer. Agadir está en la costa occidental de África, por lo que la puesta de sol es inolvidable. Ver como poco a poco van cambiando los colores del Atlántico es una experiencia sensacional, muy difícil de explicar con palabras.

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Nosotros subimos a la tarde, pero a cualquier hora del día vimos a gente en todo lo alto. Quizá también esté chulo subir por la noche, pues Agadir es la típica ciudad llena de luces y la panorámica tiene que molar un montón. Ya lo haremos en otra ocasión. De momento, aquí va esta foto de la inscripción Dios, Patria, Rey con su iluminación nocturna.

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CÓMO LLEGAR A LA KASBAH DE AGADIR

Teóricamente se puede llegar hasta arriba caminando, pero es una caminata considerable (al menos 45 minutos). Por tanto, salvo que os apetezca hacer un poco de running, lo mejor es ir hasta allí en taxi.

Si formáis parte de un grupo pequeño, lo suyo es parar a un petit taxi (los de color rojo). Están obligados a poner el taxímetro, pero lo ideal es pactar un precio por ir, que espere y volver. Depende de vuestra capacidad negociadora, pero un buen precio estaría entre los 40 y los 80 dírhams. Si vais en familia o en un grupo grande, os tocará negociar con un grand taxi. Caben hasta seis personas, pero son algo más caros. Aquí un buen precio va de los 80 a los 100 dírhams. En ambos casos, pagad siempre al final.

Si vuestra intención es pasar allí un rato largo viendo atardecer, conviene hacer únicamente la ida con el taxista (obligándole a poner taxímetro). Para volver no habrá problema, ya que siempre hay arriba dos o tres taxis esperando.

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Se tarda poquito en llegar, entre 5 y 15 minutos en función del ritmo que lleve el conductor. Una vez allí, lo normal es estar entre 15 y 30 minutos haciendo fotos o tomando algo. Total, que entre unas cosas y otras es una excursión que suele llevar una horita más o menos, o incluso más si queréis ver atardecer.

Aquí os dejamos el correspondiente mapita de Google, por si vais andando o disponéis de coche propio.


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Capítulo V – Volver a Marruecos: sol y playa ’13 – Capítulo VII

2 pensamientos en “La Kasbah de Agadir

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