Hotel Fitzwilliam Townhouse en Dublín

Aunque parezca mentira, una de las cosas que más nos costó encontrar en Dublín fue alojamiento. No nos decidíamos por ninguno de los que habíamos visto, pues las diferencias de precio y distancia eran importantes. ¿Mejor cerca del centro o algo más alejado? Sin embargo, encontramos el ideal para nuestros planes: el Hotel Fittzwilliam Townhouse.

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Situado en un edificio de estilo gregoriano de mediados del siglo XVII, el Hotel Fitzwiliam Townhouse tiene una larga historia a sus espaldas. Todo comenzó cuando las tierras de esta zona, propiedad del vizconde del mismo nombre, comenzó a construir una gran plaza, la actual Merrion Square. Pronto, las calles circundantes se llenaron de edificios de gran prestigio para las familias, pues era el lugar ideal para vivir en Dublín. Así fue como Ambrose Cox compró el número 41 de la calle Fitzwilliam, y construyó la casa que hoy en día contemplamos, pasando de generación en generación.

El Hotel de tres estrellas, está muy bien ubicado: a 5 minutos andando del parque Stephen’s Green, a 10 minutos de Grafton Street, una de las calles más comerciales de Dublín, o 15 del Trinity College. Además, la zona está repleta de pubs y bares donde poder tomar algo o salir de fiesta.

Las habitaciones, como el baño privado, son amplias, limpias, con una decoración bastante bonita y cuentan con televisión. Las camas son super cómodas, algo muy importante para poder descansar bien y en el escritorio tienes a tu disposición un calentador de agua y té y café al gusto. El wifi funciona bastante bien pudiendo navegar sin problemas y utilizar skype. Además, si tu vuelo sale tarde y necesitas dejar la maleta durante el día para poder ver tranquilamente la ciudad hasta tu partida, te la guardan en recepción sin coste alguno.

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Los principales inconvenientes que encontramos fue que, al ser un edificio histórico tan antiguo, no hay ascensor, por lo que si tus maletas son grandes tendrás que subir los escalones cargando con ellas hasta llegar a tu habitación. Del mismo modo, el suelo es de madera y aunque haya moqueta encima, todo chirría bajo tus pies, las ventanas dejan pasar algo del ruido del exterior y uno de los radiadores de la habitación no funcionaba. Otra cosa a tener en cuenta es que no tienen servicio de comedor, por lo que para desayunar tienes que marchar a algunos de los bares que hay en los alrededores. Nosotros os recomendamos el que está justo en los bajos del edificio, Bennet and Nolan (Baggot Str. Lower) y la cafetería del supermercado SPAR. Aún con todo, la experiencia fue muy buena, el personal siempre estuvo atento (además había una chica que hablaba español y todo fueron facilidades). Regresaríamos seguro.

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