Guía para viajar a Ginebra y al Lago Lemán

Hacía mucho tiempo que teníamos ganas de viajar a Suiza: su historia, su gastronomía (queso y chocolate son dos de nuestras debilidades), su patrimonio, su paisaje… Así que, mirando vuelos encontramos una buena oferta que nos decidió definitivamente a visitar el país helvético. Durante nuestra estancia conocimos Ginebra y la zona del lago Lemán, una auténtica maravilla para los sentidos.

Os invitamos a acompañarnos en este viaje en el que pudimos trasladarnos a la Edad Media,  bailar con las canciones de Queen, disfrutar en el peculiar museo Alimentarium o hacer una instantánea a la Organización de las Naciones Unidas. Pero antes, queremos comenzar los relatos con esta guía práctica para viajar a Ginebra y el lago Lemán.

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INTRODUCCIÓN

Conquistada por César, la actual Suiza estuvo bajo la dominación del Sacro Imperio Romano Germánico y más tarde de los duques de Saboya. Impulsó la Reforma y Ginebra fue una de las pocas ciudades que brindaba asilo a los protestantes seguidores de la doctrina de Martín Lutero como Juan Calvino. Perteneció a Francia desde el año de la Revolución Francesa y hasta la derrota de Napoleón, pasando luego a formar parte de la Confederación Helvética. Los cantones de Ginebra y de Vaud, teniendo como marcos incomparables el lago Lemán, el río Ródano y los Alpes, encandilan a propios y extraños.

QUÉ VER Y HACER

Para un viaje de las características que nosotros realizamos -tres días- es casi imposible conocer a fondo toda la zona, por lo que hicimos una selección de las ciudades más representativas.

Ginebra (Genève). Una de las más célebres ciudades de Suiza ofrece al viajero un sinfín de atracciones turísticas. El emblema Jet d’Eau, pasear por el casco antiguo destacando el conjunto de la Catedral de San Pedro, también puedes acercarte hasta la sede de las Naciones Unidas (ONU) o el Museo de la Cruz Roja Internacional, ¡ah! y no debes dejar pasar la oportunidad de conocer la cuna de la relojería desde alguno de los múltiples barcos que recorren tanto el río Ródano como el lago Lemán.

ginebraLausana (Lausanne). O también llamada capital Olímpica por encontrarse allí no sólo el Comité Olímpico Internacional sino multitud de federaciones deportistas, fue un auténtico descubrimiento para nosotros. Por ejemplo, todavía pueden encontrarse vestigios de la ciudad antigua en la Torre de l’Ale, las Escaleras del Mercado, la catedral o el castillo de Santa María. La zona de la plaza de Palaud es preciosa y si queréis ver algunos museos el Palacio Rumine del siglo XIX, alberga nada más y nada menos que cinco museos. Pero sin lugar a dudas la joya de la corona es el Museo Olímpico, en la zona de Ouchy.

lausana-01Nyon. A pesar de que es una ciudad pequeñita posee un gran encanto: desde algunos de los balcones de su castillo podéis contemplar el lago Lemán, del cual conoceréis mejor su historia en el museo del mismo nombre. Tenéis una cita con los vestigios del pasado en el Museo Romano, pero lo que os recomendamos encarecidamente es pasear por su casco histórico, algunas calles son de película.

nyon-que-ver-06Montreux. Conocida fundamentalmente por ser donde Queen grabó sus últimos discos (de hecho se puede recorrer los estudios de grabación en el Casino de la ciudad), Montreux también destaca por el cercano Castillo de Chillon, una verdadera maravilla que os dejará boquiabiertos. Merecidísima visita en la que conoceréis de primera mano cómo era una castillo medieval y renacentista.

montreux-01Vevey. En el caso de Vevey, su top one es sin lugar a dudas el Alimentarium. Se trata de un museo creado por Nestlé en el que os sumergiréis en la historia de la alimentación. Otros museos interesantes de la ciudad son el de la Cámara Fotográfica o el Histórico. Si tenéis tiempo, aquí murió y está enterrado un grande del cine Charles Chaplin.

veveyÉPOCAS Y DÍAS PARA VIAJAR A GINEBRA Y AL LAGO LEMÁN

Con un clima templado y continental húmedo, esta zona de Ginebra posee una temperatura media anual de unos 10 grados centígrados, pues la influencia del lago es notoria. Cualquier época es buena para viajar:

  • En primavera y en otoño el paisaje es todo una maravilla por la multiplicidad de colores que lo inundan. Son muy buenas épocas para navegar en barco por el lago, hacer senderismo por las cercanas montañas o simplemente deleitarse paseando por el puerto de alguna ciudad.
  • En invierno las nevadas son bastante habituales, por lo que hay que llevarse ropa de abrigo, aunque esto no es inconveniente para poder disfrutar de los deportes de nieve en los cercanos Alpes.
  • En verano lo más recomendable es,después de hacer turismo, acercarte a alguna de las playas de Ginebra o practicar deportes de agua en el lago Lemán como paddle surf gracias a las innumerables escuelas que hay repartidas por la zona.

lausana-34En cuanto a los días necesarios para poder conocer a fondo la región, según nuestra experiencia deben ser al menos de 4 a 5 pues nosotros con sólo 3 días nos dejamos en el tintero muchas cosas que nos hubiese gustado ver como por ejemplo los viñedos del cantón de Vaud, ir hasta los Alpes o hacer un mini crucero por el lago Lemán.

TRANSPORTES

Cómo llegar

Avión. Quizás, de entre todas las opciones aquí presentadas, sea la más rápida, y en ciertas ocasiones, económica. Tal sólo se tardan dos horas desde Madrid al aeropuerto de Ginebra y nosotros tuvimos la suerte de coger unos vuelos baratos  (75€ i/v) que nos permitieron disfrutar de un fin de semana diferente.

Tren. La excelentes conexiones entre España y otros países de la Unión Europea en tren, permiten que aquellos que odien volar en avión, puedan viajar sin problemas y cómodamente. Evidentemente, si vas en tren, tienes que tomarte tu tiempo y disfrutar del paisaje, pues deberás ir hasta Francia en AVE y de ahí hacer transbordo para dirigirte a tu destino final. Quizás en este aspecto, los billetes de interrail sean una opción a tener en cuenta pero contad con un presupuesto de más de 100€ por persona.

Coche. Doce horas y media separan Madrid de Ginebra en coche (aproximadamente la mitad desde Barcelona), una duración del trayecto muy similar a París, por lo que no es una alternativa tan descabellada. El viajar en coche siempre te ofrece una mayor libertad de movimientos, aunque los gastos en gasolina o los problemas de aparcamiento en el destino están constantemente acechando.

Cómo moverse

Suiza cuenta con unas importantes infraestructuras de comunicación que permiten, no solo a la población poder moverse dentro del país sin complicaciones, sino que beneficia en gran manera a los turistas. Así pues, nos encontramos con diversos medios de transporte a tener en cuenta.

En primer lugar el tren. Una de las cosas que más nos fascinó fue la calidad de la red ferroviaria suiza. Los trenes se encuentran en perfectísimas condiciones, y la rapidez, puntualidad y comodidad son dignas de admiración. Un hecho que nos llamó la atención es que no hay torniquetes para validar tu billete, lo que hace que fluya con muchísima facilidad el tráfico de pasajeros. A cambio, los controles de los revisores son constantes. El metro funciona de manera similiar a los trenes, aunque circunscrito a una ciudad específica.

transportes-en-suizaLos autobuses y los trolebuses constituyen también otro medio de transporte a tener en cuenta. Funcionan con mucha regularidad y la red es inmensa. Nosotros los utilizamos fundamentalmente para movernos desde el aeropuerto de Ginebra a Ginebra capital, dentro de una misma ciudad o para ir de una ciudad a otra como el caso en el que nos fuimos de Montreux al castillo de Chillon. Un hecho curioso es que puedes subirte al autobús o trolebús por cualquiera de las puertas, pues los billetes se pueden comprar y validar en la misma parada o dentro del coche gracias a las máquinas autoventa.

Finalmente el barco es otra opción interesante para aquellos que quieran realizar una excursión a otras ciudades dentro de los lagos del interior del país, como es el caso del lago Lemán. También existe la posibilidad de coger los barcos-taxis, los cuales, te llevan de una orilla a otra de Ginebra, por ejemplo, pudiendo contemplar el skyline de una manera diferente.

Para los turistas que les gusta conocer a fondo el país, existe una tarjeta de transporte muy interesante: la Swiss Travel System en el que puedes adquirir diferentes pases (dependiendo de cuánto dure tu estancia, a dónde viajes, cuántas personas seáis y cuánto os queráis mover por allí) con trayectos indefinidos. De todas formas, podéis obtener mayor información en los artículos ¿Cómo moverse en tren por Suiza? y el dedicado exclusivamente al Swiss Travel System. ¡Ah! Un dato curioso y muy interesante para los viajeros es que todos los alojados en Ginebra, reciben de manera totalmente gratuita un ticket de transporte para la ciudad.

GASTRONOMÍA

Suiza huele a muchos países. Como ya hemos comentado antes, la influencia de Alemania, Francia e Italia hace que su cocina esté cargada de un sinfín de tentaciones gastronómicas. Sin duda, lo primero que viene a la mente al hablar de Suiza es el queso con sus múltiples variedades (Vacherin, Appenzeller, Sbrinz, Emmentaler, Gruyère, Tête de Moine) y tanto al natural como acompañando en fondues o raclettes;  y por supuesto el delicioso e inigualable chocolate. Sin embargo, hay multitud de platos típicos con los que deleitarse. Destacan el Älplermagronen (gratinado de pasta, patatas, queso, nata y cebolla), el Rösti (especie de tortilla de patatas aunque sin huevo), las salchichas de las regiones más cercanas a Alemania como la OLMAlausana-28Por otro lado, no debemos olvidarnos de la vitivinicultura, muy presente en Suiza, pero que es un desconocido allende sus fronteras debido a que únicamente un 1% u 2% de la producción se dedica a exportación. Nosotros tuvimos la oportunidad de ver desde el tren los inmensos viñedos del cantón de Vaud y son realmente sorprendentes. Por lo que hemos podido averiguar, se cultivan cerca de doscientas variedades de uvas, de las cuales unas cuarenta son típicas y bastante antiguas, así pues sus caldos deben ser “históricos”.

ALOJAMIENTO

No lo vamos a negar, alojarse en Suiza para un turista medio es algo caro, pero como en todos los lugares siempre encontrarás ofertas y establecimientos que se ajustan a tu bolsillo. En nuestro caso encontramos el sitio ideal en el Hotel St Gervais, en pleno centro de Ginebra. A nuestro parecer se trata más bien de lo que aquí llamamos pensión, pero era un lugar situado estratégicamente (cerca de la estación central de trenes y a 10 minutos de la catedral) que contaba con wifi y desayuno incluido. Las tres noches fueron 287 €, es decir, unos 95 € por día.

COMPRAS

Si nombras Suiza, estás pensando en relojes y navajas, pero también de cencerros y la maravillosa artesanía en madera. Estos son sólo algunos de los principales objetos que puedes comprar en el país, pero no debemos olvidarnos de los productos gastronómicos como las ya citadas variedades de queso y chocolate.

En ocasiones anteriores lo hemos comentado, pero nunca está de más recordarlo. Nosotros tenemos la costumbre de comprar los recuerdos y regalos comestibles en los supermercados de la zona, pues son productos del país que están riquísimos y además a un precio asequible para nuestros bolsillos.

CAMBIO DE MONEDA

Aunque Suiza pertenece a la Unión Europea, la moneda oficial no es el Euro, sino el Franco (CHF). Como es habitual, antes de hacernos con los billetes y las monedas correspondientes, es importante conocer en qué estado está la tasa de cambio. Así mismo, os recomendamos realizarlo en cualquier oficina del destino o bien simplemente sacando el dinero en cajeros y bancos del país.

En el caso de los francos suizos, se acuñan monedas de 5, 10, 20 y 50 céntimos y de 1, 2 y 5 francos; mientras que los billetes pueden ser de 10, 20, 50, 100, 200 y 1.000 francos. Una última puntualización: cuando pagas con tarjeta en cualqueir establecimiento te suelen preguntar si quieres que te lo carguen en cuenta en euros o en francos. Siempre es mejor en la moneda local, pues la tasa de cambio a aplicar es más beneficiosa para el comprador.

montreux-09IDIOMA

Como consecuencia de la larga historia del país helvético y las influencias que ha ido recibiendo de unos y de otros, en Suiza conviven actualmente cinco idiomas oficiales, los cuales según el número de hablantes son:

  • Si en Suiza hay 26 cantones, en 19 de ellos se habla alemán.
  • El francés es el segundo en este ranking, pues aunque es una lengua minoritaria a la vez es el más extendido.
  • En tercer lugar se encuentra el italiano, el cual se habla en cerca de la frontera de Italia.
  • Finalmente, el menos conocido es el romanche. Se trata de un idioma retorrománico de origen latino.

Además de ellas, el inglés se conoce y habla perfectamente entre la población, y nosotros pudimos comprobar en primera persona que mucha gente se defiende en español.

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