Expo Zaragoza ’08 – Capítulo IV: Hombre Vertiente, Kuwait y adiós (Día 3)

El tercer y último día siguió la costumbre de hacérnoslo pasar mal para llegar a la Expo, pero aun así llegamos más pronto que los días anteriores. Aprovechamos para ver los pabellones que estaban en la parte superior pero alejados del meollo, pues registraban colas a cualquier hora del día. Ir a primera hora nos permitió entrar sin esperar a Mónaco, Italia o Malta, y la verdad es que no todo lo que relucía era oro. Mónaco no tenía gran cosa, Italia era enorme pero no había nada de gran interés -lo más destacable una maqueta preciosa de un barco militar- y Malta nada de nada. También nos fuimos a ver los pabellones de algunos organismos, como la ONU o la UE.

Expo 57 Expo 58

Cada vez nos quedaban menos cosas por ver, y lo siguiente que hicimos fue ir al Pabellón de la Comunidad Caribe, bajo el cual se congregaban pabellones de pequeños países de esos que rara vez ganan una medalla en las olimpiadas. De este tipo de edificios fue el que más nos gustó, pues se había recreado la plaza del típico pueblo colonial y cada pabellón era una pequeña casita. La mayoría de los pabellones por separado tenían poca cosa, pero el ambiente era delicioso, y no solo por la música en directo. El tiempo pasó volando, y estuvimos más de una hora dentro.

Expo 59 Expo 60

En este último día quisimos volver a ver la Cabalgata, pero esta vez nos bajamos a la calle principal para poder interactuar con los actores y verlo todo más de cerca. Vista desde cerca era sencillamente impresionante, los chicos y chicas del Cirque du Soleil saben como dejar a la gente boquiabierta. Más que explicarlo con palabras, aquí hay ocho imágenes en las que se puede ver el derroche de color que cada día, a las 12:00, se podía disfrutar en la Expo Zaragoza 2008:

Expo 61 Expo 62 Expo 63 Expo 64  Expo 65 Expo 66 Expo 67 Expo 68

Una vez disfrutamos al máximo de la cabalgata -estuvimos casi una hora siguiéndola- nos fuimos a una de las filas por antonomasia de la Expo: Kuwait. El anuncio de una “experiencia 4-D” hacía que la cola estuviese siempre llena, y nos pusimos en un punto en el que ponía que faltaban 3 horas para entrar. Sin embargo, ese cartel no era más que una medida disuasoria para que no se formaran colas gigantescas, y en poco más de una hora estábamos dentro. La experiencia en cuatro dimensiones merecía la pena: era un vídeo con diversas situaciones -como montar en camello en el desierto- en 3D, con unos asientos que se movían y algunos efectos especiales, como ráfagas de aire o chorros de agua. Por cierto, a la salida del país compraban nuestra felicidad a base de petrodólares, pues este era, con diferencia, el pabellón en el que más cosas regalaban: bolsos, camisetas, gorras, agua, cds…

Expo 69 Expo 70

Poco a poco nos íbamos quedando sin cosas para ver, pero aun quedaban pabellones interesantes. Un buen ejemplo de eso fue Kazajistán, un lugar a caballo entre China y Rusia en el cual se recreaban diversas zonas del país: desde las montañas heladas -con aire acondicionado al máximo incluido- hasta tiendas de nómadas nativos.

Expo 71 Expo 72

¡Ah! Este día, nada más entrar, nos pasamos a por un Fast Pass, para el último gran espectáculo diario que nos faltaba por ver: El Hombre Vertiente. A media tarde nos fuimos a verlo, y aun estamos tratando de descifrar que significaba. Le ocurría lo mismo que a determinados pabellones de la Expo -como el Pabellón Puente-, y es que tanto minimalismo dejaba al espectáculo carente de contenido. Visualmente ofrecía todo tipo de acciones con el agua, incluso una especie de ¿lucha? al más puro estilo Matrix. Sin embargo, viendo las caras de la gente parece que la sensación que tuvimos nosotros fue generalizada.

Expo 73 Expo 74

No nos podíamos ir de la Expo sin antes pasarnos a hacernos unas fotitos con su mascota. El peculiar Fluvi ya se encuentra en el cielo de las mascotas, junto a grandes figuras del marketing español como Cobi, Curro o el grandísimo Naranjito. Fluvi es un acrónimo de la expresión latina “flumen vitae”, es decir, río de la vida, y aunque su elección y su nombre no estuvieron exentos de polémica su bonachona figura ya ha quedado impresa para siempre en nuestra memoria. Por cierto, el traje de Fluvi llevaba un ventilador incorporado que vibraba al abrazarlo, para que la persona de dentro no se derritiese con el tórrido clima maño.

Expo 75 Expo 76

Para el final de la Expo nos dejamos el que quizá fue su emblema desde el principio de todo: la Torre del Agua. El edificio registraba muchas colas a primera hora de la mañana, pues está cerca de una entrada y mucha gente iba allí lo primero. Sin embargo, desde la hora de comer hasta el cierre las colas eran inexistentes, y así entramos nosotros. El edificio es impresionante por fuera, pero más aún por dentro. Una espectacular representación del agua y algunas figuras minimalistas adornaban un recorrido de 23 plantas hacia arriba y otras tantas hacia abajo.

Expo 77 Expo 78

Desde aquí arriba se veía la Expo en su totalidad, y quizá por ser nuestros últimos momentos en la muestra fue un buen momento para reflexionar sobre estos tres días. Horas y horas caminando y aprendiendo mucho acerca del agua, la diversidad y la visión que de ambas tienen diversas culturas. Nuestro balance es más que positivo, aunque quizá porque lo organizamos bien y tuvimos algo de suerte. En cualquier caso, viendo donde serán las siguientes Expos (Corea, China, Italia) parece que pasarán unos años hasta que volvamos a otra. Mientras tanto, el recuerdo que ha quedado en nosotros de los 93 días que duró Expo Zaragoza 2008 es más que bueno, por lo que fue todo un acierto ir allí.

Expo 79 Expo 80

Por cierto, misión cumplida: ¡vimos todos los pabellones!

Capítulo IIIVolver a Expo ’08

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