Excursión al Lago Como

Milán (o Milano, como dicen los italianos) es uno de los destinos más interesantes para cualquier viajero que se precie. Su comunicación con otras ciudades europeas la convierten en una ciudad estupenda para pasar un fin de semana, como hicimos nosotros, o un buen punto de partida para conocer a fondo la región, pues muy cerca de allí encontraremos verdaderas joyas como Bergamo, Torino, Verona… o la zona que nosotros escogimos para hacer una excursión: el Lago Como.milan-lago-como

Situada en la Lombardía, Milán es todo un encanto de ciudad. Nos sorprendió y mucho, pues las críticas que habíamos leído eran un poco desconcertantes. Queríamos comprobar por nosotros mismos si era cierto todo lo que se decía. Tras hacernos con los billetes de avión, planeamos nuestro viaje de fin de semana. Como no era muy grande, decidimos dedicarle dos días para luego realizar una pequeña excursión de un día. De entre todas las opciones que barajamos, el Lago Como se nos hacía especialmente atractiva.

Para llegar hasta allí teníamos varias posibilidades:

  • Comprar un tour turístico de estos que vienen ya preparados, en los que te llevan y te traen en el día (cosa que nunca nos ha gustado)
  • Ir en tren hasta Bellagio y luego movernos por la zona en autobús, lo cual nos hacía perder muchísimo tiempo y ¡el tiempo es oro!
  • Alquilar un coche y hacer la excursión a nuestro gusto. sin horarios ni restricciones, con la total flexibilidad que ello nos permitía.

Como os podéis imaginar, la opción ganadora fue esta última. Así pues, el primer día que llegamos, alquilamos un coche en el aeropuerto de Milán y de esta manera nos ahorrábamos el transporte al centro de la ciudad y podíamos cumplir nuestro plan divino para ese fin de semana.

Únicamente disponíamos de un día para visitar el Lago Como, por lo que hicimos una cuidada selección de los pueblos que queríamos visitar. Decidimos subir hasta Vezio, a una hora y media aproximadamente desde Milán. Habíamos leído que era un pueblecito encantador, pequeñito, en lo alto de una montaña. El problema es que así es, pero en verano, y nosotros habíamos ido en pleno invierno. Aún así, tiene algunos atractivos como la Iglesia de San Antonio de Abate (Chiesa di Sant’Antonio Abate), un pequeño templo que por lo visto tiene unos frescos muy interesantes en el interior, el cementerio y el castillo. Lo que más nos gustó fueron las impresionantes panorámicas que se tienen de esa zona del Lago.vezio-invierno-04

Nuestra siguiente parada fue Varenna, a diez minutos de Vezio. Es un conjunto precioso de casitas de colores. Nos gustó especialmente por el precioso paseo “marítimo” que han trazado, pero también por las iglesias de San Juan Bautista (San Giovanni Battista) o la de San Jorge (San Giorgio) o las espectaculares villas Monasterio (antiguo convento cisterciense de monjas) y la Cipressi. Para calentarnos un poco, pues aunque hacía un día espléndido, la cercanía de las montañas nevadas era notable, nos tomamos un maravilloso y reconfortante chocolate en una de las cafeterías de la plaza del pueblo.

Para no perder tiempo, decidimos ir hasta Bellagio en ferry. Subimos con nuestro coche y en 30 minutos estábamos allí, pues de la otra manera hubiésemos tenido que dar toda la vuelta a uno de los brazos del Lago Como lo que nos hubiese supuesto cerca de una hora. Hay diferentes rutas para visitar el pueblo, según pudimos ver en los folletos que nos dieron en la Oficina de Turismo, cada una con una duración determinada. Nosotros escogimos la de una hora que bordea todo Bellagio. Visitamos la Basilica di San Giacomo,  del siglo XII,  la Chiesa de San Giorgio (Iglesia de San Jorge), el Ayuntamiento, la Biblioteca Comunal… Pero sobre todo, nos enamoró sus callejuelas, repletas de tiendecitas y bares típicos italianos. Todo un gusto para los sentidos.bellagio-08

Por último, Como, la ciudad que da nombre al lago. Es una visita imprescindible y en la que se puede respirar un ambiente maravilloso, por algo es uno de los principales destinos veraniegos de los milaneses. Tiene infinidad de lugares que visitar: la Catedral o Duomo, sin duda, una de las más curiosas pues su estilo ecléctico (la arquitectura es gótica y la decoración renacentista) la hace única; la Piazza del Mercato del Grano; la Basílica de San Fidel (Basilica di San Fedele), restaurada recientemente; la Porta Torre, la que era una de las entradas a la ciudad y que nos recuerda en cierta manera a la Puerta Negra de Trier, la Pizza Volta,… También os recomendamos callejear por Como, sobre todo por la Via Vitani, que conserva su trazado medieval.como-01

Y saboreando una pizza auténticamente italiana, nos tuvimos que despedir de Milán y el Lago Como. Sin duda volveremos, pues se nos quedaron en el tintero muchos otros pueblecitos de la región que bien merecen una visita, aunque quizás en otra época del año, para disfrutar más de ellos.

Volver a Milán y el Lago Como ’15

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