Estambul ’12 – Capítulo VI: El barrio del Gran Bazar (día 5)

“¡Compraaas!”, “¡A arrasar!”, “¡Locuraaaaaa!”… con esas ideas empezamos un día en el que la mayoría del tiempo iba a estar dedicado a recorrer el Gran Bazar y sus alrededores, haciendo el grueso de las compras del viaje. No sabíamos demasiado sobre él, pero desde luego esperábamos algo parecido a los zocos de Marruecos, solo que mucho más grande. ¿Lo encontraríamos?

EstambulDe momento, hay que decir que empezamos cogiendo el tranvía hasta la estación de Üniversite. Como su propio nombre indica, deja justo en la Universidad de Estambul (İstanbul Üniversitesi). Es el principal centro de educación superior de la ciudad, por lo que el campus es tan grande como el de otras grandes universidades europeas. Oficialmente fue fundada en 1846, que ya es bastante antigüedad, pero hay quien pone el origen en una madraza que se fundó en 1453. Fue justo después de la caída de Constantinopla, pero por mucho simbolismo que tenga poco o nada se puede vincular con la universidad.

EstambulEn la misma Ordu Caddesi, donde nos dejó el tranvía -pero en la acera de enfrente- está el Foro de Teodosio. Su estado es ruinoso, pero no como el Foro de Roma: se trata de unas pocas ruinas totalmente abandonadas en medio de la calle. Aun así recuerdan el esplendor de la zona en época de Teodosio el Grande (siglo IV).

EstambulLa primera parada que habíamos previsto era en el Museo de Caligrafía, pero para nuestra decepción nos lo encontramos cerrado. No habíamos visto nada en internet, pero por lo que ponían en el cartel de la puerta lleva unos mesecitos reformando la exposición permanente. Como siempre decimos en estos casos, está bien dejar algo pendiente para tener una excusa y volver a la ciudad.

EstambulA donde sí pudimos entrar fue a la Mezquita de Beyazit (Beyazıt Camii), también conocida como Mezquita de las Palomas. Se supone que, dejando a un lado la preciosa Santa Sofía, es la mezquita más antigua de la ciudad. Fue terminada en 1506, así que a nosotros nos entran las dudas de que hiciese falta medio siglo para levantar el primer templo islámico.

En cualquier caso, su interior es realmente interesante. Siguió el esquema proporcional de Santa Sofía, hasta el punto de que en muchos sitios dicen que viene a ser lo mismo solo que a pequeña escala. Su bonita nave principal tiene una iluminación muy especial, y al estar alejada de los circuitos turísticos más habituales se respira un ambiente mucho más religioso.

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EstambulDesde la Mezquita de Beyazit hasta el Bazar de los Libros (Sahaflar Çarşısı) hay un minuto andando. La entrada es fácil de encontrar, aunque no esperéis nada llamativo. De hecho, se trata del pequeño pórtico que veis en la fotografía de la derecha. Un acceso modesto para un lugar encantador, al menos para los amantes de la escritura.

Abre todos los días desde bien temprano hasta primera hora de la tarde, y no es muy grande, pues únicamente se trata de un patio. Eso sí, es el mismo recinto que ocupaba el mercado de libros y papel de Bizancio, en el que pequeñas librerías han continuado la tradición. Con lo mucho que nos gustan los libros, os podéis imaginar lo mucho que disfrutamos. Aquí realizamos las primeras compras, pues Eri se hizo un auténtico set caligráfico: estuche de cuero, cálamos de distintos tipos, un bote con seda para mezclar la tinta… No fue barato (después del regateo se quedó todo en 70 liras turcas), pero todo era de muy buena calidad y es algo que difícilmente se puede encontrar en España.

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EstambulTras esas primeras compras seguimos nuestro camino, hasta llegar a la curiosa Columna de Constantino (Çemberlitaş sütunu), construida -como su propio nombre indica- por mandato del emperador Constantino I el Grande. Estaba ubicada en el corazón del Foro de Constantin, del cual no queda ya nada. Tampoco se ha conservado la columna original, pues fue derribada en 1106 y lo que hoy se muestra no es más que la reconstrucción hecha a partir de sus restos, reforazada siglos después. Supuestamente en la base se guardan grandes reliquias, como el hacha con el que Noé construyó el Arca o restos de los panes de Cristo.

A partir de aquí ya decidimos dedicarnos a las compras de manera compulsiva. Lo más práctico hubiera sido empezar por el Gran Bazar, recorrer los alrededores y desde ahí ir hasta el Bazar de las Especias. Sin embargo, no sabíamos como iba a ser el Gran Bazar y nos preocupaba pasar demasiado tiempo en su interior, por lo que cambiamos el orden: primero al Bazar de las Especias y de ahí al Gran Bazar. No pudimos evitar callejear un rato por los alrededores, cosa que no estuvo nada mal. De hecho, las calles entre ambos bazares fue lo que más nos gustó, aunque hablaremos de eso más adelante.

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EstambulDe momento, empecemos por el Bazar de las Especias (Mısır Çarşısı). Fue construido en el siglo XVII utilizando los ingresos procedentes de los impuestos a las importaciones de Egipto, por lo que también se le conoce como Bazar Egipcio. Está en un edificio con forma de L que, la verdad, no es demasiado grande. Sin embargo, tiene el mismo éxito que el Gran Bazar por varios motivos: está mejor ubicado, a unos pasos del Puente Gálata; ofrece una gran variedad de productos, que es lo que buscan los turistas; y los vendedores son más simpáticos, mucho más.

Aun así, nos quedamos algo fríos. El encanto de los zocos de Marrakech brilla por su ausencia, o al menos esa impresión nos dio. Todo parece muy artificial, como si fuera una especie de parque temático para guiris. Eso implica que todo está muy masificado, que los productos no son muy buenos y que los precios están algo más caros que en las calle de los alrededores. Que conste que pese a todo hicimos algunas compras -como té turco, que nos envasaron al vacío-, pero la decepción no nos la quitó nadie.

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Hablemos claro: a nivel de compras, tanto el Bazar de las Especias como el Gran Bazar -del que ahora hablaremos- nos decepcionaron bastante. Esperábamos algo mágico, propio de un cuento de hadas, y en su lugar nos topamos con una turistada del quince. Sin embargo, las calles de los alrededores son una cosa totalmente distinta. ¡Que maravilla! Eso es justo lo que imaginábamos: tiendas tan variadas como sorprendentes, viajeros de todo el mundo conviviendo con gente de la ciudad, la diversión del regateo, olor a comida hecha en plena calle, sitios por los que perderse… Aunque parezca mentira aquí hicimos el grueso de las compras, incluyendo un riquísimo kebab a media mañana.

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Total, que aunque entramos en el Gran Bazar (Kapalıçarşı) con mucha ilusión en seguida nos decepcionamos. Pero antes de eso… ¿Qué es el Gran Bazar de Estambul? Se trata de uno de los bazares (mercados cubiertos típicos de distintas culturas orientales) más grandes del mundo. Está formado por casi 60 calles cubiertas, en las que se despliegan más de 4000 tiendas organizadas por gremios: antigüedades, alfombras, cuero, joyas… Se estableció en el siglo XV, aunque el edificio actual data del siglo XIX ya que un terremoto lo destruyó todo.

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Y si el Gran Bazar es tan chulo y ofrece tantas cosas… ¿Qué es lo que falla? Probablemente sea cosa del turismo. Estambul se ha convertido en los últimos años en un destino top, con lo que millones de turistas pasan al año por las calles del bazar. Eso implica varias cosas: los vendedores son unos bordes, porque saben que aunque te traten mal otro vendrá a comprar; apenas regatean, puesto que siempre habrá alguien que vendrá a comprar; los productos son carísimos y de poca calidad, cosa que da igual porque alguien vendrá a comprar… ¿Queda claro que alguien vendrá a comprar? Os prometimos que nos recorrimos hasta la última calle, y la experiencia no nos gustó en absoluto. Quizá fue por haber conocido Marruecos antes que Turquía, pero la decepción fue mayúscula.

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Estuvimos bastantes horas entre el Bazar de las Especias, el Gran Bazar y las calles de los alrededores. Sin duda nos quedamos con estas últimas, en las que todo es mucho más auténtico y barato. Un ejemplo: camisetas de fútbol. En el Gran Bazar intentamos comprar la del Fenerbahçe y nos pedían 120 liras turcas, cifra que apenas conseguimos mover tras diez minutos regateando. En la calle de fuera, empezamos a negociar por 50 liras turcas y al final por 45 nos llevamos esa y la del Galatasaray. Total, que pasamos de 120 por una a 45 por dos, solo por salir del Gran Bazar.

Además, en esas callejuelas es posible encontrar cosas sorprendentes. Al lado del Bazar de las Especias hay una serie de calles dedicadas a la venta de animales y plantas. Allí vimos sanguijuelas, pollos, plantas exóticas y muchas cosas que nos gustaron bastante más que el oro o las joyas de los comercios típicos.

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En definitiva, dos conclusiones. La primera es que el recorrido que hicimos no tuvo demasiada lógica, puesto que hubiera sido mejor ir primero al Gran Bazar y luego al Bazar de las Especias. La segunda es que no nos gustó demasiado el tema. Quizá alguien que salga por primera vez al extranjero encuentro en los bazares de Estambul la panacea, pero a nosotros nos decepcionó enormemente y encima nos pareció carísimo.

A todo esto había que comer, y para romper la rutina fuimos a un McDonalds. Lo ponemos en la lista de establecimientos de la cadena estadounidense en los que hemos comido: Italia, Alemania, Rusia… En cada país hay pequeñas variaciones, resulta divertido encontrarlas. Para el postre fuimos a los alrededores del Puente Gálata, donde en días anteriores habíamos visto que hacían unos dulces muy apetecibles: parecidos a los buñuelos, solo que espolvoreados con frutos secos y canela. No sabemos ni el nombre ni los ingredientes exactos, solo que estaban buenísimos y que eran tan grasientos como calóricos.

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Afrontamos la tarde llenos de dudas, pues quizá la mala imagen que nos había dejado el Gran Bazar había sido fruto de habernos topado con varios vendedores estúpidos. Decidimos darle una nueva oportunidad y recorrer de nuevos sus calles, pero aun así la impresión que nos quedó fue la misma: precios desorbitados (aun regateando todo es más caro que fuera del Gran Bazar sin regatear), vendedores muy bordes y ninguna sorpresa. Bueno, si que hubo una.

EstambulEl momento freak-surrealista del viaje llegó cuando aparecieron unas cámaras de Fenerbahçe TV, que estaban grabando un reportaje dado que el equipo se jugaba la liga. Al ver a Edu con la camiseta le fueron a preguntar, pero al comprobar que era español se volvieron locos. “¡Come here! ¡Come here!” y la situación se nos fue de las manos.

Durante un cuarto de hora estuvieron entrevistando a Edu sobre el fútbol turco en general y el Fenerbahçe en particular: opinión sobre la liga, sobre jugadores, sobre equipos… Estaban encantados de haber encontrado a un español (campeón de Europa y del mundo, of course) con la camiseta del equipo, así que tocó responder a toda clase de preguntas en spanglish. No sabemos si Edu se convirtió por unas horas en el “spanish footballfan freak” de Turquía, pero ahí quedó la anécdota. Aquí va un vídeo del momento, cortesía de Eri, que supo escabullirse a tiempo.

 

EstambulAl margen de este momento extraño, insistimos en la misma idea: lo mejor para hacer compras son las calles de los alrededores. El Gran Bazar y el Bazar de las Especias son dos sitios muy chulos. Es divertido pasear bajo sus bóvedas y ver pasar a guiris de todas partes, pero comprar allí asegura un atraco a mano armada. ¡Huid con vuestro dinero a un lugar mejor, amigos!

EstambulPor si eso fuera poco, los vendedores además de bordes son bastante vagos y alrededor de las 19:00 casi todos los puestos han cerrado. Eso no fue un problema, ya que aprovechamos para volver al Puente Gálata y dar un paseo por la zona. Las vistas del Cuerno de Oro con las nubes negras que veis en la foto fueron impresionantes.

Aparte de las compras, el día no dio mucho de sí a nivel viajero. No vimos muchas cosas, pero aun así estábamos reventados tras ir de calle en calle y de tienda en tienda. Por si eso fuera poco, de camino al hostel se puso a llover, por lo que entre el cansancio y que estábamos calados hasta los huesos… ¡Vaya ducha! Cada uno estuvo media hora bajo el chorro de agua. Las duchas calentitas cuando uno ha estado todo el día pateándose una ciudad son míticas.

EstambulNo teníamos muchas fuerzas, así que fuimos a cenar cerquita. No fue en cualquier sitio, sino en uno al que le habíamos echado el ojo días atrás por dos cosas: anunciaba precios muy baratos y siempre estaba lleno de turcos, no de turistas. El local se llama Bir Tat et Lokantasi, y está en la pequeña calle Sadri Alisik Sokak, que salía directamente desde la İstiklâl Caddesi hasta nuestro hostel.

Fue todo un acierto, pues por 10 liras turcas en total (es decir, menos de 2,5€ por persona) probamos cuatro platos caseros, incluyendo bebida y las baklavas de postre. No sabemos si este tipo de local tiene algún nombre, pero desde luego solo vimos a gente del lugar en él. Las mesas eran largas y compartidas, con unas enormes cestas de pan en el medio. Poner pan ilimitado en un restaurante en el que va a comer Edu no es buen negocio.

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La cena fue una buena experiencia: riquísima, entre gente de la tierra y baratísima. Además, la noche fue redonda pues de vuelta en el hostel estuvimos hablando un buen rato con unos chicos holandeses sobre fútbol y viajes. Nuestro inglés es pésimo, pero aun así pudimos mantener una agradable charla.

Eso si, nada consiguió tapar la decepción que nos había dejado el Gran Bazar. Estambul nos ha gustado muchísimo, pero este fue el pequeño punto negativo. Esperamos que a otros viajeros les haya quedado una sensación totalmente distinta.

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3 pensamientos en “Estambul ’12 – Capítulo VI: El barrio del Gran Bazar (día 5)

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  2. hola
    queria saber si se pueden comprar camisetas de futbol
    en istanbul ( FC barcelona y Alemania)
    me podrias decir donde y que calle
    gracias

    • ¡Hola Mir! En Estambul puedes comprar camisetas de fútbol de casi cualquier equipo del mundo jajaja Creemos recordar que donde adquirimos nosotros las del Fenerbahçe y Galatasaray era en Çadicilar Cd, pero no podemos asegurártelo porque por allí te pierdes un poco. ¡Saludos!

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