A Mariña Lucense '09
Capítulo V: San Ciprián (varios días)
Otro lugar por el que nos movimos mucho, y del cual hemos hecho esta etapa a partir de varias visitas, fue San Ciprián (o San Cibrao, en gallego). Se trata de un pequeño pueblo perteneciente al Concello de Cervo, que cuenta con buenas playas, con una parte vieja preciosa y con algunos intereses culturales más que destacables.
Nuestra preferida -y a la que fuimos casi siempre- fue la Praia de Cubelas, la mediana en cuanto a tamaño de las tres que hay en San Ciprián. Tiene varias cosas que nos gustan en una playa: arena fina, rocas entre las que trastear -por cierto, a pesar de estar supuestamente prohibido había gente de vez en cuando cogiendo pulpos y percebes-, sombrillas... Además, hay un pequeño promontorio conocido como Castelo Mariño, en el cual se encuentran las ruinas de una antigua fábrica de Salazón. Vamos, que es una playa muy divertida tanto para días playeros como nubosos.
La segunda playa de la que queremos hablaros es Praia do Torno, la más grande de San Ciprián. No sabemos muy bien por qué, pero generalmente había menos gente aquí que en la Praia de Cubelas. Lo bueno es que es más grande para pasear, y además tiene alguna que otra escultura que llama la atención por la zona del paseo marítimo.
En una pequeña roca en la Praia do Torno está la escultura de A Maruxaina. ¿Quién es la Maruxaina? Pues la protagonista de esta leyenda...
Pero
bueno, dejemos de lado la historia de la Maruxaina y hablemos de la
playa más pequeña de San Ciprián: la Praia da Caosa. Es
pequeñita y suele estar poco transitada, pero a pesar de eso tiene las
mejores instalaciones -unos baños y unas duchas fenomenales- y tanto la
arena como el agua tienen la misma calidad que el resto de playas.
De
todas formas, en San Cibrao, como ya hemos dicho al principio, hay
muchas más cosas aparte de las playas. Una de ellas es... ¡el
mercadillo! En estas vacaciones fuimos a varios, y éste la verdad es que
nos lo podíamos haber ahorrado: es igual que el de Burela, aunque con
algunos tenderetes menos. Eso sí, también tiene la ventaja de que hay
mucha menos gente y no hay atascos, empujones ni nada de eso.
En cuanto a patrimonio, San Ciprián tiene un casco histórico muy bonito. No tiene ningún edificio que destaque por encima del resto, pero recoge a la perfección el pasado del pueblo como villa marinera. Quizá con un vistazo general parezca difícil creerlo, ya que hoy en día las actividades industriales son el principal elemento de la economía del pueblo -junto con el turismo, evidentemente-, pero no hace mucho gran parte de la población vivía del mar, y eso ha quedado reflejado en la arquitectura...
...y
también en la mentalidad de la gente. Se sienten orgullosos de ese
pasado dedicado al mar, y para honrarlo y conservarlo desde 1969 está
funcionando el Museo del Mar. Desde 1994 está dirigido
por la Asociación de Vecinos "Cruz da Venta", y la
verdad es que se trabajo es excelente: además de que la visita es
gratuita merece la pena totalmente, pues dentro podemos encontrar no
solo una colección permanente llena de objetos de todo tipo -maquetas de
barcos, útiles de pesca, instrumentos de navegación-, sino que además
organizan exposiciones temporales muy interesantes (cuando nosotros
fuimos había una sobre la pesca de ballena, que nos recordó mucho al
verano anterior cuando visitamos algunos pueblos como
Bermeo o
Lekeitio).
El Museo del Mar fue creado en su día por Francisco M. Rivera Casas en un edificio construido en 1931 como escuela. En la actualidad, en los alrededores de la misma hay también objetos relacionados con el museo, como una escultura, varios arpones o varias anclas.
Por último, hay que hacer referencia al Faro de San Ciprián, también emparentado por cuestiones obvias con el pasado marinero del pueblo. Se llega andando o en coche, desde las playas, y está en una colina que en la actualidad es el Área Recreativa Atalaia. Desde ahí hay unas vistas increíbles, perfectas como última imagen de este pequeño lugar.
En los próximos capítulos os iremos enseñando otras muchas cosas de A Mariña Lucense. Seguid leyendo, pues aún quedan visitas increíbles.













