Sos del Rey Católico '09
Capítulo II: La villa natal de Fernando el Católico
Como ya hemos dicho, el principal hecho histórico -o al menos el de más repercusión- ocurrido en Sos del Rey Católico es el nacimiento de Fernando II de Aragón en 1452. De todos modos, por su posición entre Navarra y Aragón la villa siempre tuvo un lugar importante en la geopolítica hispana, lo cual ha hecho que a nuestros días haya llegado una plaza amurallada conservada prácticamente intacta. Yendo en coche hacia Sos desde Navarra el camino es un poco pesado, pero cuando se llega y se ve la villa alzándose en su promontorio uno se da cuenta de que ha merecido la pena el viaje.
Lo
primero que hay que hacer es, evidentemente, aparcar. No es
especialmente difícil, dado que cerca de la muralla hay diferentes
aparcamientos. Sin embargo, hay que tener el cuenta el día y la hora,
pues también es la zona de carga y descarga de mercancías. Nosotros
fuimos muy pronto y no tuvimos problema. Eso sí... ¡¡¡VAYA FRÍO QUE
HACÍA!!! La Semana Santa está muy bien porque tienes muchas vacaciones,
pero el frío parece una tradición más. De todas formas, teníamos tantas
ganas de entrar en Sos del Rey Católico que daba igual, y tras coger la
mochila y la cámara comenzamos nuestra visita.

Desde ahí dimos la vuelta alrededor del Palacio de Sada, o lo que es lo mismo, caminamos sin rumbo por la Judería de Sos. Lo mejor, no nos cansamos de decirlo, es caminar sin rumbo, pues prácticamente cada casa tiene algo que llama la atención. Además, la gente del pueblo tiene todo decorado con plantas y flores, por lo que luce aun más bonito. Es curioso, porque por muy medieval que parece todo hay muchos edificios que son de los siglos XVIII y XIX. Sin embargo, cosa que no suele pasar, los antepasados de Sos tuvieron el buen gusto de respetar la arquitectura original del pueblo y no liarse a hacer chalets "acosados".
El
paseo por la Judería se puede hacer en círculo, por lo que al cabo de un
rato llegamos de nuevo al Palacio de los Sada. Siguiendo el mapa
empezamos a ir hacia la parte alta del pueblo, subiendo y bajando
algunas cuestas hasta que llegamos al Ayuntamiento, un
precioso edificio del siglo XVI. Es de estilo renacentista, aunque con
algunas particularidades propias de la zona como el alero aragonés. Es
una pena que de vez en cuando circulen coches, porque la primera vez que
pasamos había una furgoneta aparcada justo en la puerta que rompía el
ambiente totalmente.

Tras unas cuantas cuestas llegamos a la Iglesia de San Esteban. Es una iglesia que se empezó a construir en el siglo XI, financiada por la reina viuda Estefanía de Navarra. Antes de entrar nos asomamos a los miradores, desde donde se puede apreciar que Sos tenía un gran control de varios kilómetros a la redonda. El acceso al edificio tampoco tiene desperdicio, pues la portada está llena de pequeñas estatuas en las que hay personajes históricos importantes, como el Rey David o la ya citada Estefanía.
El interior de la Iglesia no tiene precio. En la parte superior se conserva la pila bautismal en la que fue bautizado Fernando el Católico. Por otro lado, la parte baja del templo es la Cripta de Santa María del Perdón, cuyo principal atractivo son unas pinturas murales del siglo XIX. ¡Ojo! El acceso a la iglesia es gratis, pero para ir a la parte baja hay un señor que te obliga a echar un euro en un cesto de mimbre. También te dice que no se pueden hacer fotos, pero como no te acompaña abajo no hay ningún problema. Aprovechemos este momento para romper una lanza en favor de las fotos sin flash, que no solo no dañan los edificios sino que ayudan a su difusión.
Justo al lado de la Iglesia de San Esteban, subiendo por unas escaleras, se llega a la parte más alta y más antigua de Sos: la Torre del Homenaje. Esta construcción es el último resto visible del antiguo castillo de la villa, el cual dio origen a todo lo demás. Los vestigios que hoy se conservan son del siglo XII, aunque en principio el castillo es de al menos dos siglos antes. A lo que vamos: al margen de datos históricos, merece la pena subir y disfrutar no solo del torreón, sino de la preciosa vista de todos los tejados rojizos de Sos del Rey Católico.
A partir de aquí la ciudad tiene algunos atractivos más, como el Colegio Isidoro Gil de Jaz, el Palacio Español del Niño o la lonja medieval. Sin embargo, nosotros ya no teníamos ganas de ir a ver cosas en concreto -a pesar de eso las vimos, pues todo pilla a mano-, sino que nos apetecía pasear sin rumbo por las calles de Sos. Decidimos ir volviendo hacia el coche con tranquilidad, yéndonos a la zona más pegada a las murallas para así poder visitar algunos portales, como el portal de Levante o el portal de Uncastillo.
























