Ávila '08
Capítulo II: Las murallas más famosas de España
Como ya hemos dicho, esta excursión a Ávila la hicimos con la familia, por lo que nosotros no planificamos nada y el ritmo de visitas fue mucho más pausado que el que solemos llevar. Sin madrugar demasiado, nos plantamos en la ciudad tras una horita larga de coche, aparcamos en uno de los numerosos parkings que hay en los alrededores del casco urbano y nos dispusimos a dar una vuelta por uno de los lugares más populares de España.
El
punto de partida, el punto de llegada y la referencia en todo momento
fue la Muralla de Ávila. Ésta, que comenzó a
construirse en el año 1090, es la responsable de la configuración del
trazado urbano de Ávila. Es el monumento completamente iluminado más
grande del mundo, y sólo por pasear al abrigo de esta imponente
construcción ya merece la pena acercarse hasta la ciudad.

En cualquier caso, la mayor parte del día estuvimos trasteando por el recinto amurallado, ya que íbamos con niños pequeños y no era plan meterles en iglesias y museos todo el día. Además de pasear al ladito de los muros también es posible subir y hacer el recorrido por el paseo de ronda, lo cual da unas perspectivas increíbles de la muralla, de la ciudad y del exterior.
Además,
otra cosa interesante es que desde aquí se pueden ver los edificios más
destacados de Ávila. Por ejemplo, hay una buena perspectiva de la
Basílica de los Santos Hermanos Mártires, Vicente, Sabina y
Cristeta (también conocida como Basílica de San Vicente).
Este edificio es una de las grandes joyas del románico español y una
visita imprescindible si se está en la ciudad.
Antes de visitar la Catedral del Salvador de Ávila fuimos a comer, ya que por horario no podríamos visitar el claustro si lo hacíamos cuando fuimos en un primer momento. Buscamos un restaurante en el que comimos de lujo y volvimos a la Catedral de Ávila. Tras pagar la entrada estuvimos recorriendo el edificio, considerado la primera catedral gótica de España.
Tras ello dimos otro paseo sin rumbo por la ciudad en el que aprovechamos para comprar dulces típicos (como las yemas de Santa Teresa) y volver a recorrer la muralla. Fue un día muy chulo y una visita que recomendamos a todo el mundo, pues Ávila es una ciudad preciosa.















