Málaga '07
Capítulo II: El castillo de Fuengirola
La primera excursión que hicimos fue al Castillo Sohail (o Suhayl), en las afueras de la ciudad de Fuengirola. En él se celebra todos los años, a mediados de agosto, un interesantísimo mercado medieval al cual hemos ido ya en varias ocasiones. A pesar de eso nunca deja de sorprendernos, y por eso en 2007 quisimos acercarnos nuevamente. Durante los días de los festejos, el castillo se viste de un colorido muy difícil de superar (sólo se nos ocurre compararlo con el mercado medieval de Sigüenza, por ejemplo). Piratas, saltimbanquis, reyes y ladronzuelos toman el castillo y hacen que los visitantes lo pasemos en grande.
Una
de las cosas que más nos gustan de este tipo de fiestas es el mercado.
No solemos comprar mucho, ya que el presupuesto de estudiante no da para
nada, pero siempre es curioso ver como aunque la mayoría de las cosas se
encuentran en todos los mercados siempre hay un puesto que te sorprende.
En este caso fue uno que vendía cacao de mil formas: molido, en grano,
en tabletas...
Por cierto, el castillo como tal es impresionante. El lugar, por su ubicación, ha sido usado desde los fenicios como enclave defensivo. La fortaleza actual es fundamentalmente de época musulmana (Abderramán III la construyó en 956) aunque tras la conquista de 1485 fue bastante reformado. Por ejemplo, el foso se hizo para defenderse de los ataques del pirata Barbarroja en el siglo XVI. Durante la invasión francesa del siglo XIX Napoleón se apoderó del castillo, siendo objeto de alguna que otra batalla. Por último, durante el siglo XX fue usado como "cuartel" de la guardia civil.
Como
muestra de su agitado pasado han quedado algunas piezas de artillería
que todavía apuntan al mar. Vale que no lucen tanto como las de las
sqalas de Essaouira,
pero aún así son excelentes testigos de todo lo que han sufrido las
rocas del castillo. El mercado medieval es una buena excusa para entrar
al castillo y recorrerlo con una libertad que no es posible el resto del
año.











