Asturias '07
Capítulo V: Visita a Covadonga y a los lagos
Una de las excursiones imprescindibles para cualquier persona que viaje a Asturias es la visita a Covadonga, una parroquia perteneciente al Concejo de Cangas de Onís. En este lugar se pueden encontrar muchos atractivos, aunque desde el punto de vista histórico y arquitectónico los más destacables son la Basílica de Santa María la Real y la Santa Cueva. La primera fue construida a fines del siglo XIX, mientras que la cueva está allí desde tiempos inmemoriales. ¿Cómo definir ambos espacios en pocas palabras? Quizá sean de esos lugares que tienen valor per sé, pero que encima tienen detrás una gran historia, en este caso vinculada con la figura de Don Pelayo y la supuesta reconquista de la península. Vamos, que en este lugar se encuentran los mejores avales para sostener la frase que afirma que "Asturias es España, y lo demás es tierra conquistada".
La visita a ambos lugares es caótica. Respecto a la basílica, hay que esperar y tener suerte de que no te pille misa o boda o algo similar, y respecto a la cueva tan solo es cuestión de hacer cola y pasar siguiendo la fila india. Lugares totalmente recomendables que, por ir en familia, no pudimos ver con todo el detalle que quisimos.
En la parte inferior de la Santa Cueva hay una fuente, de la cual es tradición ir a pegar un trago -a pesar del cartel que indica claramente "agua sin garantía sanitaria", lo cual indica que seguramente alguien puso una queja tras beber y tener diarrea-. De todas formas, como siempre ocurre en España la gente cuando ve algo gratis y patrio se desmadra, y no eran pocas las señoras mayores -no es bueno generalizar, pero solo vimos gente que respondiese a ese perfil- con garrafas de 5 litros haciendo acopio de agua santa. Nosotros nos dedicamos a salpicarnos, mucho más sano en vistas de la señalización de la fuente.
Otra
atracción es la enorme estatua de Don Pelayo que hay en
las inmediaciones de la basílica. Aquí casi se puede decir que había
cola de turistas para fotografiarse, por ser uno de los símbolos del
lugar y, en un plano superior, de Asturias. Hay que decir que en
Covadonga están los supuestos restos de Don Pelayo -así como los de
Alfonso I-, y que se ven, si no recordamos mal, cuando se está haciendo
la visita a la Santa Cueva.
Como historiadores Don Pelayo nos resulta una figura extraña, pues hemos
leído a más de uno poner en duda lo que se sabe de él,
con frases como "¿Pelayo supo alguna vez quien fue Pelayo?".
Una vez visitamos todo lo anterior, volvimos a coger el coche para ir a la otra zona fundamental de la excursión a Covadonga: los lagos. El lugar es conocido porque en él se celebra una etapa de la Vuelta España, en la misma sinuosa carretera que hay que seguir en coche. El conjunto está formado por el lago Enol y el lago Ercina, los dos de origen glaciar. La visita es más vistosa cuanto mejor tiempo hace, pues son unos paisajes preciosos que con niebla, aunque tienen un toque más romántico, son menos espectaculares. En cualquier caso, un paraje natural que merece la pena visitar.
Es curioso ver como las vacas del lugar se movían con total soltura entre las hordas de turistas. Tanto es así que la vaca de arriba a la izquierda no solo no nos tenía miedo, sino que nosotros estábamos un poco asustados porque a veces hacía ruidos un poco raros. También vimos una tierna imagen en la que otra vaca daba de mamar a su cría, y otro animalito más haciendo sus necesidades.





















