Asturias '07
Capítulo III: Peña Tú y los Bufones de Arenillas
La primera excursión que hicimos al margen de nuestra estancia en la Parroquia de Somió fue a La Peña Tú, en la cual se encuentra el denominado Ídolo de Peña Tú. Es una visita durilla pero gratificante, en la cual hay que subir un par de kilómetros por un sendero que va por las montañas del Concejo de Llanes, hasta llegar a la susodicha peña. Es una roca que "desde siempre" ha sido conocida por los habitantes del lugar, y que alberga un conjunto de pinturas y grabados de época neolítica. En principio el ídolo se puede ver bien en la imagen de abajo a la derecha, al lado de unas cruces y algunas representaciones antropomorfas.
Arriba había un guía que nos explicó el conjunto histórico, bastante bien documentado. Esto lo sabíamos porque coincidió con que dos meses antes habíamos estudiado el lugar en la universidad con una profesora que, de casualidad, el año siguiente nos llevó a ver de nuevo Peña Tú.
Sin
embargo, el que crea que arriba solo encontrará una "roca" y unas
"pinturas" está muy equivocado. Desde arriba se puede ver toda la
Sierra Plana de la Borbolla, lo que dicho en otras
palabras supone disfrutar de unas vistas impresionantes de valles,
montañas y acantilados. Nosotros por nuestra parte aprovechamos para
hacernos la típica foto de rigor, entre la vegetación y las rocas.
Por cierto, allí arriba se cumplía el tópico de que todo el que subía se dedicaba a gritar "eco" o simplemente su nombre sin ninguna razón aparente.
Ya que estábamos allí, aprovechamos para ir a ver los Bufones de Arenillas, algo que no estaba previsto pero que no pudimos dejar de hacer después de ver un gran número de carteles. Se trata de un monumento natural que permite disfrutar de la belleza y la fuerza de la naturaleza a partes iguales. Vamos, que son rocas calizas que han sido erosionadas subterráneamente por el mar, y cuando sube la marea, gracias a la colisión entre el agua y las rocas, despiden grandes chorros de agua (visualmente similares a los géiseres). Para llegar, al igual que en Peña Tú, hay que andar un poquillo, pero sigue mereciendo la pena.
Eso sí, hay un problema: si vas por casualidad, como fue nuestro caso, a los bufones, es posible que te pille marea baja y no veas ningún chorro. Nosotros solo pudimos ver algunos pequeñitos, aunque la fuerza con la que se oía al mar retumbar por debajo de nosotros ya era suficiente atracción. De todos modos, y otra vez al igual que en Peña Tú, los bufones no son el único interés del lugar, pues desde ahí hay unas vistas maravillosas al mar -fuimos cogidos a traición en una fotografía- y hacia los acantilados de la bellísima costa cántabra.
A
pesar de que lo estábamos pasando bien, se empezó a formar algo de
revuelo entre los animales, y los nubarrones que venían desde el
Mar Cantábrico hacia la costa presagiaban poco menos que la
llegada del Monzón. Así, "recogimos la herramienta" y nos fuimos a
nuestra casita, pues un fuerte temporal se avecinaba.
Junto al mal tiempo, las carreteras secundarias por las que teníamos que ir a la fuerza para volver a casa no eran buenos ingredientes para un cóctel. De todos modos, a pesar de solo haber visto un par de cosas fue una excursión de lo más entretenida.
















