Ciudad Real '07
Capítulo III: Oreto y Castillo de Calatrava la Nueva (Día 2)
Tras una noche prácticamente en vela por el asco que estábamos pasando en la Hospedería Almagro nos dirigimos hacia el yacimiento de Oreto y Zuqueca, en Granátula de Calatrava. Gracias a las labores de restauración y conservación realizadas en 1996 cerca de la Ermita-Santuario de Nuestra Señora de Oreto y Zuqueca, que se conserva en pie, se pudieron hallar restos arqueológicos de época romana (pila bautismal), visigoda (necrópolis) e islámica (baños o hammam). Las siguientes campañas arqueológicas han servido para descubrir nuevos restos, pero sobre todo para poner en valor y hacer visitable el yacimiento.
Nuestra última visita fue al Castillo de Calatrava la Nueva, en el cerro de Alacranejo, de Aldea del Rey. La historia de este castillo está en estrecha relación con el de Calatrava la Vieja, ya que al abandonar la Orden de Calatrava aquél deciden asentarse en Castillo de Salvatierra (no visitable) justamente enfrente de Calatrava la Nueva, construido sobre uno anterior, el de Dueñas. El motivo de estas edificaciones es el enclave estratégico en el que se sitúan: el único paso natural hacia Andalucía, en un momento en el que las tensiones cristianos-musulmanes estaban latentes.
Su ocupación se mantuvo hasta el siglo XVIII, tras lo cual su estado de conservación se fue degradando con el paso del tiempo. No fue hasta finales del siglo XX cuando la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha puso en marcha un proyecto de reconstrucción y mantenimiento del mismo, resultando una auténtica aberración al no respetar la estructura y morfología de los castillos de esta época. Por ejemplo, al reconstruir es necesario señalar la parte conservada y la que se va a levantar de modo que sepamos cuáles han sido las labores correspondientes. Evidentemente los criterios actuales no son comparables con los que se aplicaron en el castillo, pues más que restaurar lo que hicieron fue construir todo según su imaginación.
El castillo está rodeado de una muralla perimetral e intramuros se encuentran la iglesia del siglo XIII, el convento de la orden de los calatravos con el claustro, refectorio, sala capitular y dormitorios, además de la hospedería y la necrópolis conocida como el Campo de los Mártires. Recientemente se han hallado, en lo que es el aparcamiento, restos pertenecientes a la Edad del Bronce y la época visigoda.
Irremediablemente, la vuelta a casa hizo que la escapada nos pareciese un suspiro. A pesar de ello fue un fin de semana muy provechoso.




















