Esquilleu '06
Capítulo IV: Excursión por Cantabria
Coincidiendo con la visita de unos geólogos y
biólogos a la excavación para comprobar ciertas hipótesis acerca de los
datos obtenidos con el "penetrador" o perfilador de fondos, realizamos
una excursión por diferentes cuevas de Cantabria.
Nos movimos en nuestros coches particulares y pudimos acceder a sitios
que no se visitan con frecuencia.
Primero nos dirigimos a la cueva de Covalanas (20 mil años a. C.), nombrada por la UNESCO en 2008 Patrimonio de la Humanidad. De hecho, es un lugar tan destacado que en 2008 fuimos a ver de nuevo Covalanas. Se encuentra situada en la ladera noroeste del monte Pando, sobre la también prehistórica Cueva del Mirón. Su descubrimiento a principios del siglo XX por Hermilio Alcalde del Río y Lorenzo Sierra, dos de las figuras más importantes dentro de la investigación de la Prehistoria cantabra, supuso un paso adelante en el estudio del arte Paleolítico. Las figuras que se pueden observar están realizadas con la técnica del punteo o tamponado en color ocre o rojo, y permiten vislumbrar numerosas figuras de ciervas -concretamente dieciocho- además de un ciervo, un caballo, un uro -el antepasado del toro actual-, así como diversos trazos y símbolos de difícil interpretación.
Más adelante tuvimos la oportunidad de visitar una
cueva cercana que estaba en excavación. Nos explicaron como era el modo de trabajar además
de la historia de este yacimiento. Vamos, que aunque teóricamente
estábamos de vacaciones la cabra tira al monte y aprovechamos la visita
para aprender al máximo de una dinámica de trabajo distinta.
Finalmente nos esperaba la cueva de Altamira, "la Capilla Sixtina del Arte Cuaternario", situada en Santillana del Mar, la cual es una de las poblaciones con más encanto de Cantabria. En realidad lo que visitamos fue la neocueva, ya que la verdadera está cerrada al público debido a las grandes pérdidas de policromía que estaba sufriendo a causa de la gran afluencia de gente. Una vez adquieres la entrada existen cada cierto tiempo visitas guiadas por la reconstrucción de la cueva. La verdad es que está muy bien montado, con paneles explicativos claros y el museo es muy interactivo, y por mucho que vuelvas siempre es una visita interesante.
Las pinturas datan de unos 12 mil años a. C. y
pertenecen a los periodos Magdaleniense y Solutrense (Paleolítico
Superior). Fueron descubiertas por la hija de Marcelino Sanz de Sautuola,
María, en 1879 y declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1985. Su
temática abarca representaciones de manadas de bisontes (el más conocido
es el bisonte encogido), caballos (el caballo ocre), ciervos
(la
gran cierva), uros, signos y trazos, manos, figuras humanas...Para dar
un mayor realismo a las figuras los artistas que las realizaron
aprovecharon los entrantes y salientes de la roca. En estos paneles,
además, se dan cita diversas técnicas pictográficas: grabado,
silueteado, pintado, raspado y sombreado con diferentes colores desde
los ocres, marrones, amarillos (minerales) y negros (carbón vegetal)
mezclados con algún tipo de aglutinante, principalmente grasa animal. Es
una visita muy recomendable en la que se aprende mucho.














