Escapada a Granada en compañía de Culture Cocktails 2013

Pocas ciudades hay tan bonitas como Granada. Una puesta de sol frente a La Alhambra o un tranquilo paseo por el Albaicín son experiencias que todo el mundo debería disfrutar alguna vez en su vida. Joyas en forma de recuerdo, delicatessens culturales que enaltecen el alma y que ponen los cinco sentidos en flor. Sentimos este festival de la pedantería, pero es que Granada es evocadora.

La oportunidad para volver a Granada vino de la mano de un blogtrip exprés organizado por Divina Comunicación, en el cual varios blogs y medios de comunicación hicimos una escapa de poco más de un día. Además de viejos conocidos como Objetivo Viajar o Innova Magazine, también coincidimos con grandes periodistas de medios tan prestigiosos como Elle o El Mundo.

¿El motivo? La presentación de los Premios Culture Cocktails 2013, la segunda edición de unos galardones que nacieron el año pasado y que en poquísimo tiempo se han convertido en la principal referencia española de la alta coctelería. El evento era de lo más selecto, pues en su desarrollo estaban involucradas firmas como Bulldog London Dry Gin, Schweppes o VuelinG, además de entidades locales como el Ayuntamiento de Granada o la Federación Provincial de Empresas de Hostelería y Turismo de Granada.

DE CAMINO A GRANADA ENTRE GINEBRA Y TÓNICA

Nuestra pequeña aventura empezó en el centro de Madrid, donde un autocar de ALSA nos trasladó hasta Granada. Tuvimos un compañero de viaje muy especial: Anshuman Vorha, CEO mundial de Bulldog London Dry Gin. Con este simpático empresario hindú afincado en Nueva York aprendimos mucho más sobre la marca, sobre la ginebra en general y sobre uno de los cócteles más famosos que existen: el gin tonic, esa mezcla entre ginebra y tónica. Además, la maestra coctelera Carla Fernández, brand ambassador de Bulldog Gin, nos enseñó un montón de trucos y curiosidades para preparar el gin tonic perfecto. Como ambos reconocieron, nunca habían dado una master class a bordo de un autobús.

Llegamos a la capital del antiguo reino nazarí pasadas las tres de la tarde, por lo que todos teníamos un hambre considerable. Fuimos a comer al Restaurante Los Manueles, un lugar del cual solo podemos decir cosas bonitas. Es bastante céntrico, tiene una buena localización y nos trataron la mar de bien. Queremos incidir especialmente en este punto, ya que en Los Manueles encontramos a los camareros más simpáticos, profesionales y sonrientes del mundo. Desde aquí animamos al dueño a subirles el sueldo y ponerles una cláusula de rescisión, porque valen su peso en oro.

Pero más allá de todo eso, lo que nos ganó del Restaurante Los Manueles fue la calidad de sus platos. Probamos unas croquetas gigantescas (las más grandes que hemos visto nunca), paella, carne guisada, ensaladilla y migas… ¡Qué rico estaba todo! Además, no es nada caro. El plato que veis de arroz, por ejemplo, vale poco más de 2€. Así si se puede tapear.

 

De ahí fuimos al Palacio Carmen de los Mártires, donde nos tenían preparado un cocktail de bienvenida. Este Bien de Interés Cultural fue todo un descubrimiento, no nos imaginábamos que pudiese existir esta joyita a solo un paso de La Alhambra. Es Jardín Histórico desde 1943, lo cual se justifica con un simple paseo entre fuentes y plantas de todo tipo. También tiene una panorámica preciosa de Sierra Nevada.

En esta pequeña parada pudimos beber algo, charlar con nuestros compañeros de viaje y gozar del aire acondicionado, ya que fuera del palacio el calor era realmente agobiante. Parece que este verano va a ser de aúpa en lo que a temperaturas se refiere, pues a comienzos de mayo estábamos ya con más de 30 grados.

VISITA EXPRÉS A LA ALHAMBRA

Y tras el cocktail de bienvenida, fuimos a uno de los platos fuertes del viaje: la visita guiada por La Alhambra. Teníamos muchas ganas de volver, pues es uno de los lugares más bonitos de España. Además, la última vez que fuimos (en 2010) todavía estaban restaurando la Fuente de los Leones, por lo que sería un buen momento para verla en toda su plenitud.

Lo primero que vimos (aunque solo por fuera) fue la Iglesia de Santa María de la Alhambra y el Palacio de Carlos V. Nos dio mucha pena no visitarlos, pero ya nos habían avisado de que iba a ser un recorrido exprés: los Palacios Nazaríes y poquito más. Llevábamos bastante retraso acumulado, así que (como suele ocurrir) se tuvo que recortar de la parte cultural del viaje. Una pena, aunque por suerte no era nuestra primera vez allí.

 

Aun así, solo por cinco minutos en La Alhambra ya merece la pena hacerse un viaje, aunque tengas que recorrerte medio mundo. La magia de Al-Ándalus se ha conservado aquí más que en ningún otro lugar, es un auténtico placer para los sentidos. Por momentos parece que estás haciendo un auténtico viaje a través de la geografía (determinadas estancias recuerdan un montón a Marrakech o a Estambul) y del tiempo.

El conjunto palaciego-militar de La Alhambra se halla una de los puntos más altos de Granada, por lo que las vistas son espectaculares. Es casi obligatorio asomarse a cualquier ventana que dé al Albaicín, por pequeña que sea, ya que la panorámica siempre impresionará al viajero. Pocos sitios hay que inspiren tanto como las panorámicas que ofrece La Alhambra.

Como ya hemos dicho, nosotros teníamos un objetivo claro: el Patio de los Leones. La última vez que fuimos no pudimos disfrutar apenas de él, ya que los leones estaban en un laboratorio y las paredes se encontraban tupidas de andamios. Por suerte, todo eso ya pasó, y en este viaje pudimos disfrutar del elemento más representativo de La Alhambra, Granada, Andalucía y, posiblemente, España, en todo su esplendor.

Lo malo es que el este fue el punto final a nuestra visita: ni Generalife, ni jardines ni nada de nada. De hecho, algunos compañeros blogueros o representantes de prensa escrita se quejaron de las prisas y de lo poco que vimos. No seremos nosotros quienes alcemos la voz, pero desde luego nos dio mucha penita no poder disfrutar más de este pequeño paraíso.

En cualquier caso, entendemos que la agenda era la que mandaba, y lo siguiente era ir al hotel para hacer el check in, ducharnos y prepararnos para la noche. Nos alojamos en el Hotel San Antón, un cuatro estrellas al que sin duda le hace falta una profunda renovación. Aunque algunas cosas son dignas de mención (como las vistas desde la azotea o la amabilidad del personal), a nivel material se ha quedado bastante atrás: mobiliario viejo, televisión “de las antiguas”, un secador del pleistoceno…Tampoco nos vamos a quejar, ya que fuimos al hotel para ducharnos, dormir y poquito más.

PRESENTACIÓN DE LOS PREMIOS CULTURE COCKTAILS 2013

A eso de las 20:30 nos esperaban en la puerta varios taxis para trasladarnos a La Chumbera, donde teníamos el fin de fiesta del jueves: recepción de las autoridades, espectáculo de música y danza tradicionales, cena informal… No pudimos empezar mejor, pues nos recibió un atardecer inolvidable con vistas a La Alhambra.

Empezamos con la parte más protocolaria del acto y del viaje en sí mismo: la recepción por parte de las autoridades. El alcalde (José Torres Hurtado), Anshuman Vorha (CEO mundial de Bulldog Gin) y responsables de la ruta Culture of Cocktails nos hablaron un poco de sus proyectos y de su apuesta por los cócteles de calidad como un recurso turístico de primer orden.

Entre las presentaciones y los discursos pudimos disfrutar de un espectáculo fascinante: un popurrí de músicas y danzas populares de Andalucía. A través de peteneras, sevillanas y, por supuesto, el arte del Sacromonte, hicimos un bonito viaje por el sur de España. El marco era excepcional: un escenario con La Alhambra justo detrás. No se nos ocurre un teatro con un fondo más bonito.

No solemos ir a espectáculos de este estilo, por lo que nos encantó. Tenemos que reconocer que estuvo genial, con bailarines de todas las edades y músicos más que virtuosos. Todos lo pasamos muy bien, ya que el resto de asistentes (al igual que nosotros) no dejó de dar palmas durante toda la actuación.

Tras los bailes, tomó la palabra Guillermo Hernaiz (Divina Comunicación) para hablarnos de los Premios Culture Cocktails. Para el que no lo sepa, se trata de un sello creado en 2012 para reconocer la calidad de los establecimientos que ofrecen alta coctelería. El concepto es similar al de las estrellas Michelín, solo que aplicado al arte de mezclar bebidas con creatividad y criterio.

El año pasado se crearon 9 rutas de degustación de cócteles en distintas ciudades de España, pero en 2013 el salto ha sido considerable: más de 30 ciudades y hasta 500 locales diferentes. El asunto consiste en que durante varios meses se ponen en marcha estas rutas, para a final de año elegir al establecimiento ganador. Todo con una gran perspectiva 2.0, pues Culture Cocktails cuenta con aplicaciones para Apple y Android, además de una incesante actividad en redes sociales, para que el feedback con los participantes de las rutas sea constante.

Definitivamente, proyectos como éste, ambiciosos y creativos en tiempos de crisis, nos hacen pensar que aun hay futuro en España.

La cena, aunque informal, fue deliciosa. Volvimos a probar manjares propios de la tierra (como el jamoncito o el adobo), aunque esta vez de una forma mucho más distendida. Fue un placer hablar con gente de todo tipo (desde otros blogueros hasta periodistas de revistas tan prestigiosas como Elle, pasando por fotógrafos o maestros cocteleros).

De este modo, la noche se fue consumiendo poco a poco. Al amparo de La Alhambra y su preciosa iluminación nocturna se fueron sucediendo las conversaciones viajeras de todo tipo. Hubo quien aguantó hasta las seis de la mañana, pero nosotros nos retiramos bastante antes ya que estábamos cansados después de ir todo el día de un lado para otro.

VISITA EXPRÉS AL ALBAICÍN

Al día siguiente empezamos con una de esas cosas que te hacen amar Andalucía. Desayunamos en el Restaurante Genil, donde por 2.5€ tomamos un desayuno riquísimo: té, zumo, bollo y una tostada. Eso en Madrid, a estas alturas, no baja de 5€. Por si eso fuera poco, nos atendió una simpática granadina llena de salero. ¡Cómo echábamos de menos el sur!

Para la mañana teníamos previsto hacer una ruta por el Albaicín, quizá el barrio más auténtico de toda Granada. De camino vimos algunas cosillas, como el Ayuntamiento de Granada. De ese edificio destaca especialmente su escultura ecuestre, conocida como “El Instante Preciso”, elaborada por Pérez Villalta.

También pasamos por la Plaza de Isabel la Católica, donde está el impresionante Monumento a las Capitulaciones. En él se representa el momento en el que Cristóbal Colón le come la oreja (no literalmente) a la reina Isabel la Católica, para que le dé su apoyo y le monte la expedición a las Indias.

Pero donde realmente empieza el Albaicín es en la Plaza de Santa Ana, uno de nuestros rincones favoritos de Granada. ¿No os pasa a veces que hay un sitio que os gusta desde el primer momento sin motivo aparente? Pues a nosotros nos ocurre con esta placita. Nos encanta, y siempre que volvamos a Granada pasaremos por ella.

A partir de aquí seguimos el paseo que va en paralelo al río Darro. Es la parte más noble del Albaicín, pues los edificios originales fueron embellecidos o sustituidos por palacetes tras la toma de la ciudad por parte de los Reyes Católicos. Otro imprescindible.

Al mitad de calle está El Bañuelo, un hammam del siglo XI que se ha conservado espectacularmente bien. Es el edificio civil más antiguo de la ciudad, todo un orgullo para los granadinos. La visita es totalmente gratuita, por lo que sería una pena pasear por el albaicín y no entrar a verlo.

Otra zona chula del Albaicín es el Paseo de los Tristes, llamado así porque era el recorrido que hacían los cortejos fúnebres hacia el cementerio. Desde aquí hay unas buenas vistas de La Alhambra, en especial de su bosque romántico y de algunos de los edificios exteriores.

A partir de aquí, nos metimos a callejear un rato. No teníamos mucho tiempo, pero aun así hubo tiempo para descubrir más de un rincón con encanto (y más de dos, y más de tres…). Las casitas blancas del Albaicín, las plantas que sobresalen de muchos patios o las fachadas decoradas con cerámica son solo tres elementos de los muchísimos que hacen especial a esta parte de Granada.

Nuestra última parada fue en el Mirador de San Nicolás, el punto más famoso para contemplar La Alhambra. Fue el punto y final de este pequeño blogtrip, mediante el cual pudimos pasar algo más de 24 horas en la ciudad de Granada. Cualquier viaje a este lugar, por breve que sea, siempre resulta inolvidable.

Muchas gracias a todas las entidades y empesas que hicieron posible este viaje por su confianza. ¡Nos vemos pronto! 🙂

2 pensamientos en “Escapada a Granada en compañía de Culture Cocktails 2013

  1. Estupenda crónica de un viajes exprés a Granada que personalmente recordaré como una de las escapadas más divertidas que he realizado. ¿Sería por la compañía? 🙂

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