El puerto de Agadir

Hay lugares recurrentes que, si una ciudad los tiene, nunca nos perdemos: mercados, miradores, canales de agua… Uno de esos espacios que nunca falla en nuestros viajes es el puerto, pues si una ciudad está en el mar siempre procuramos ir a ver barquitos, espigones y ese tipo de cosas.

Por eso, cuando preparábamos nuestro cuarto viaje a Marruecos y descubrimos la importancia del puerto de Agadir, lo pusimos en un lugar preferente entre nuestros objetivos. Cuando por fin tuvimos la oportunidad de ir a verlo, nos quedamos en estado de shock. ¡Qué lugar más impresionante! No es bonito, no está limpio y no huele bien, pero es una experiencia increíble y muy diferente a todo lo que habíamos visto hasta ahora. Volveremos, sin duda.

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EL PRIMER PUERTO SARDINERO DEL MUNDO

Todo en Agadir está bajo sospecha de ser de cartón-piedra. La ciudad quedó brutalmente destruida tras el terremoto de 1960, por lo que casi todos los edificios son reconstrucciones a partir de esa fecha. Sin embargo, el puerto es una de las excepciones, pues se conserva prácticamente de la misma forma en la que estaba antes del seísmo. Vamos, que es un lugar 100% auténtico.

Además, su actividad es frenética durante todo el día. Tiene fama de ser el mayor puerto de sardinas del mundo, pues se estima que anualmente entran más de 170.000 toneladas solo de ese pescado. Con esas cifras, el ir y venir de barcos está asegurado.

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El port de pêche (puerto de pesca) es inmenso, hasta el punto de que visto desde arriba parece una sucesión de distintos puertos. Al margen de todo lo relacionado con los barcos y su mantenimiento, Agadir también es una de las principales potencias de industrias conserveras del mundo. Más de 20 fábricas distintas están diseminadas a lo largo de todo el conjunto.

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Una de las cosas más llamativas es, irónicamente, lo poco exótico que es el puerto. Se ve exactamente lo mismo que hemos contemplado en otros lugares (nos viene a la mente, por ejemplo, el puerto de Burela), solo que en unas dimensiones bestiales. Sin embargo, aspectos básicos como el mantenimiento de los aperos de pesca o la descarga de las capturas son más o menos lo mismo.

Al ser un país de mayoría musulmana, hay una pequeña mezquita en el puerto, pero tiene toda la pinta de ser similar a las pequeñas iglesias de pescadores del litoral español.

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DESCARGA Y VENTA DE PESCADO

Nos interesaba especialmente encontrar la lonja de pescado, pues seguro que sería espectacular. Sin embargo, no la vimos por ningún sitio. No podemos confirmar este dato al 100%, pero estamos casi seguros de que no la hay. ¿Por qué pensamos eso? Pues porque vimos como se arremolinaban mayoristas y minoristas alrededor de cada barco, interesándose por el pescado que llevaban y comprándoselo allí mismo.

Básicamente llegaba un barco, se bajaba el patrón y, después de escuchar ofertas, vendía la mercancía al mejor postor. El ritmo era frenético, es increíble la velocidad con la que miles de kilos de pescado salían de las bodegas.

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Dicho sea de paso, no están acostumbrados en absoluto a ver turistas (y menos aún mujeres). Alguna cara rara nos pusieron, pero no hubo ningún problema y nos dejaron husmear por allí como si fuéramos unos pescadores más. Eso si, cuidadín con hacer fotos: no les hace demasiada gracia.

Una cosa que nos llamó mucho la atención es una especie de ley no escrita: si un pescado se caía al suelo, era para el primero que lo cogiese. Eso hacía que hubiese un montón de gente atenta, haciéndose con los despistes que iban cayendo para llevárselos a su casa o venderlos allí mismo. El volumen de capturas es tal que suponemos que será más rentable económicamente la velocidad que preocuparse de recuperar los peces que van al suelo. Además, esa ley no escrita tenía una contrapartida: nadie, absolutamente nadie, se atrevía a tocar los pescados de las cajas.

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Aunque fue una experiencia enriquecedora y sumamente positiva, no vamos a negar que también tuvo sus sombras. En primer lugar, daba la sensación de que las condiciones laborales y de vida de la gente que andaba por allí no eran las mejores: suciedad, malos olores, barcos en un estado pésimo… Eso mismo se proyectaba a todo el puerto, que en general transmite una imagen de miseria más que considerable.

La gente que se dedica a coger pescado del suelo y a luego venderla tenía pinta de estar pasándolo mal, pero imaginad las caras de los que van allí a comprar esa mercancía de dudosa procedencia: una auténtica pena. El padre de Edu, que vino con nosotros dos a ver el puerto, salió de allí diciendo que no había visto una cosa igual en su vida (y es una persona que puede haber visto fácilmente 400 o 500 puertos distintos).

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MARINA AGADIR: EL PUERTO DEPORTIVO

La antítesis a toda esa miseria es, sin lugar a dudas, Marina Agadir. Es la parte del puerto más cercana al paseo marítimo, totalmente independiente a la zona de pesca. Por compararlo con algo, es una especie de Puerto Marina o Puerto Banús: un pequeño puerto deportivo, con complejos residenciales de lujo y tiendas a la altura de la circustancias. Vamos, todo lo contrario.

Es el sitio en el que la gente guapa de la ciudad sale, por lo que allí hay de todo: barcos de lujo, coches de lujo, restaurantes caros…

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Lo cierto es que pensábamos que tendría muchas posibilidades a nivel de ocio, pero está muy por debajo de lo esperado. Su oferta gastronómica es escasísima, los precios son desorbitados (10€ por un helado de dos bolas nos parece caro hasta para una zona de lujo) y la mayor parte de los locales comerciales están vacíos. Hay algunas tiendas como Zara, pero poquito más. Lo bueno es que parece estar en desarrollo, pues vimos al menos tres o cuatro locales en obras y con carteles de próxima apertura.

Sea como fuere, es un lugar perfecto para pasear, totalmente alejado del bullicio del paseo marítimo pese a lo cerca que está de él. Parece una zona reservada a occidentales o, al menos, en la que los marroquíes no suelen estar.

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Capítulo VI – Volver a Marruecos: sol y playa ’13 – Capítulo VIII

4 pensamientos en “El puerto de Agadir

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  3. Comparto la experiencia del Puerto de Agadir por ser de ´menos turistico pero más real de la vida diaria de la ciudad. Si que tiene lonja. Nosotros fuimos con un pescador que se ofreción por una pequeña gratificación claro y lo recorrimos todos metiéndonos por todos los rincones: puerto pesquero principal donde están los barcos descargando, la lonja, la preparación de los pescados para la exportación, los astilleros grandes y los pequeños de madera…y todo ello en bicicleta pues el guía conocía a la gente de dentro por ser local y nos la cuidaban por unas monedas. Una experiencia alucinante y desde luego el Agadir más real con todo lo positivo y negativo que ello conlleva. En nuestro caso sólo conté 4 turistas incluyéndonos nosotros y sacamos fotos sin problemas.
    Entiendo que al ir con alguien local todo eran facilidades pues no metíamos por atajos internos que solos hubiera sido imposible.

    Saludos
    Aurelio

    • Hola Aurelio ¡Es genial lo que nos cuentas! Nosotros al ir por nuestra cuenta y andando no tuvimos oportunidad de ver la lonja y los astilleros por dentro (sí por fuera). Esperamos que en el próximo viaje podamos hacerlo. ¡Saludos!

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