Casas del Monte y ruta de El Moralejo

Casas del Monte fue el quinto pueblo que vimos en el Valle del Ambroz, el sexto si contamos la excursión a Granadilla. Quizá no fuera el lugar con más patrimonio o con mejores sitios para comer, pero sí nos pareció una buena visita gracias a su excelente ubicación, a la ruta que se puede hacer desde allí y las pintorescas imágenes que dejan los aficionados al vuelo en parapente. Una buena parada en nuestro segundo día en esta preciosa comarca extremeña.

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CASAS DEL MONTE

El pueblo por sí mismo quizá no tenga demasiado, aunque bien merece un paseo. Al margen de edificios nobles como el Ayuntamiento o la Iglesia de San Fabián y San Sebastián, su encanto reside realmente en el conjunto. La arquitectura popular de Casas del Monte es una buena síntesis de pequeños enclaves de montaña extremeños, con casas de madera rematadas con balcones y dinteles de piedra.

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Pese a que se supone que durante el Otoño Mágico el Valle del Ambroz está hasta los topes de viajeros, hay que reconocer que en este pueblecito apenas vimos gente. Igualmente es algo que se agradece, ya que estos sitios se disfrutan más en silencio.

Por si estáis pensando en hacer un paseo como este, hay que decir que en muy poquito tiempo (ni siquiera media hora) se puede recorrer la parte patrimonial más interesante de Casas del Monte.

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Por cierto, que a nadie se le olvide “asomarse” al valle. Casas del Monte está en los albores de los montes de Trasierra, que llegan hasta los 1800 metros de altura, por lo que dispone de una vista privilegiada del entorno. Sobretodo es divertido subir allí cuando ya se tiene cierto conocimiento del Valle del Ambroz, ya que es fácil reconocer algunos lugares que ya se han visitado.

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RUTA DE EL MORALEJO

La visita al propio pueblo dura más bien poco, pero se complementa a la perfección con la Ruta de El Moralejo, un sendero circular que dura un par de horas y que da acceso a parajes maravillosos. Lo primero que hay que decir es que cuesta un montón encontrar el inicio de la ruta, marcado por el pequeño cartel que veis en la foto de abajo. Comienza en las afueras del pueblo, pero Casas del Monte es el típico sitio con unas “afueras” largas y difíciles de distinguir. Si no dais con él, nada como preguntar a los lugareños por el camino.

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La Ruta de El Moralejo pasa por puentes, fuentes y casas pasas para el ganado, dando una visión más o menos amplia de lo que es el entorno rural del Ambroz. Se pueden ver huertas con olivos y cerezos, además de unos preciosos encinares. Todo ello por una finca sin asfaltar en la que no es raro cruzarse con los propios agricultores.

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Si se va en silencio y se presta atención, también se pueden ver pequeños pájaros como el cuco o el chochín, incluso gavilanes de mayor tamaño si se tiene un poco de suerte. En definitiva, es uno de esos sitios en los que conviene ir con los ojos bien abiertos, ya que todo paseo por allí será irrepetible.

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Por cierto, no lo hemos dicho, pero igualmente conviene recordarlo: ¡calzado cómodo! Es un recorrido cómodo y nada exigente, aunque los tacones quedan excluidos. También recomendamos tener paciencia a la gente que no es muy amiga de los bichos, ya que la naturaleza aquí es imprevisible y te puedes encontrar con insectos de un palmo de tamaño.

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No olvidéis mirar al cielo, ya que en Casas del Monte es muy típico encontrarse a gente haciendo parapente. Hay empresas dedicadas a esta actividad, por lo que incluso podéis probar suerte y tiraros por ahí en compañía de un monitor. En cualquier caso, queráis hacerlo o no, siempre es divertido ver a la gente que está flotando. Una escena muy chula sobretodo al atardecer.

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¿A que mola? Pasamos un buen rato viendo a la gente planeando, incluso nos picó un poco el gusanillo. No sabemos cuándo ni dónde, pero en algún momento haremos una actividad como ésta.

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Y paseando por los alrededores de Casas del Monte fue como pusimos fin a nuestro segundo día en el Valle del Ambroz. Todavía nos quedaba una larga jornada recorriendo este rincón mágico de Extremadura, pero eso lo contaremos en próximos capítulos.

Capítulo VIVolver a Valle del Ambroz ’13Capítulo VIII

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