Camping Aritzaleku

En viajes largos (a partir de una semana) el alojamiento pasa a ser un aspecto casi tan importante como la climatología o la seguridad del lugar al que se va. Como Navarra es un sitio con un sinfín de posibilidades y en el cual siempre faltan días, hemos decidido contaros como nos fue a nosotros en el camping en el que nos alojamos en nuestro viaje a tierras navarras: el Camping Aritzaleku.

Aritzaleku

Elegimos este camping por varios motivos. El primero de ellos es su perfecta ubicación para recorrer Navarra de arriba abajo, pues no solo está a 45 minutos de Pamplona, sino que está a diez minutos de la autovía que articula toda la Comunidad Foral. El segundo lugar es por su precio, pues la parcela, la tienda, la electricidad, el coche y nosotros dos nos costaron un poco más de 160€ toda la semana (80€ cada uno), así que era una buena opción. También hay bungalows, pero estos son más caros, evidentemente, que acampar. Por último, nos gustó el camping en sí, aunque de eso hablaremos en los siguientes párrafos.

AritzalekuLlegar al camping no es fácil la primera vez, pues llegar al pueblo (Lerate -Guesálaz) implica seguir alguna carretera mal señalizada y un caminito pequeño. Sin embargo, una vez en el camping el camino no se olvida. Al llegar hay que ir, como en todos, a la recepción, en la cual entregamos la reserva y nos llevaron a nuestra parcela. Hay que pagar una fianza de 20€: 15€ en concepto del adaptador por la corriente y 5€ por la tarjeta de acceso al camping, que se devuelven al finalizar la estancia. La gente es muy amable, y desde el primer momento te tratan como si te conocieran de toda la vida.

De hecho, siempre está el tópico de que yendo a Euskadi, Navarra o Cataluña vas a tener problemas por ir desde Madrid, pero nada de nada: gente maravillosa acorde a lo bonito de Navarra. Por cierto, el supermercado del camping, aunque no es muy grande, tiene varias cosas de comer a buen precio y está casi siempre abierto.

AritzalekuEl camping es muy tranquilo, con gente igual de simpática y con muchos niños. Las calles están señalizadas (aunque mucha gente va en dirección contraria), las parcelas son amplias, con hierba y árboles que dan sombra. La pega es que al fondo del todo hay unos pinos con orugas, pero nunca nos encontramos ninguna en la parcela.

AritzalekuEn el Aritzaleku si uno se aburre es porque quiere. Hay barbacoas, y de hecho en una nos dimos un buen festín; al lado hay un pantano, en el que según la época te puedes bañar o montar en canoa; también hay piscina, aunque en Semana Santa no se estilaba; ¡Ah!, también hay un bar que siempre tiene gente. Respecto a los niños, hay columpios y sitios por los que corretear.

AritzalekuPor último, hay que decir que en cuanto a sanitarios se refiere (baños, duchas, etcétera) no hay ninguna queja. Hay varios, se limpian a diario y nunca tuvimos ningún problema. Si acaso, que la ducha a veces salía un pelín fría, pero suele ser costumbre yendo de camping. De todos modos, ni en los últimos días (cuando ya era Jueves Santo) hubo que hacer cola ni nada por el estilo, por lo que todo perfecto.

Pues eso es todo sobre el Camping Aritzaleku. Únicamente queríamos recalcar que son gente encantadora: te ayudan si te hace falta (a nosotros se nos olvidaron unos tornillos y nos los dieron del almacén), siempre tienen un rato para charlar e incluso cuando pagamos nos regalaron una botella de patxarán. Vamos, que nuestra opinión es 100% positiva, y si estáis buscando un lugar para alojaros en Navarra no tenemos más que buenas palabras de este genial camping.

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