Berlín ’12 – Capítulo IX: Auf wiedersehen, Berlín! (día 8)

El último día el viaje empezó a toda prisa, pues la noche anterior no habíamos hecho la maleta y teníamos mucho que guardar. Eso apaciguó un poco la sensación de pena, pues nuevamente tuvimos que hacer malabarismos para que nos cupiese todo. Una vez dejamos el equipaje listo desayunamos, hicimos el check out y guardamos las maletas en un cuarto que tiene el hostel para tal fin. Allí se quedarían hasta unas horas después, pues hasta las 16:15 no salía nuestro vuelo a Madrid.

Habíamos dejado para el último día la compra de souvenirs para la familia y para nuestra propia casa. Eso tiene un cierto riesgo, pero en este caso no parecía que fuera a haber ningún problema ya que los domingos se celebran en Berlín varios mercadillos. Quizá el más famoso es el Flohmarkt am Tiergarten, el cual fue nuestro objetivo.

Para llegar hasta él lo más adecuado es la estación Ernst-Reuter-Platz de Metro, pues el mercado lo ponen en la Straße des 17 Juni. Sin embargo, en nuestra querida y amada guía no ponía eso, simplemente decía que había que ir hasta el Tiergarten.

Berlin 460Por eso aprovechamos para hacer una nueva visita a la Pariser Platz, pues nos apetecía ver la Puerta de Brandeburgo decorada con nieve. Era muy prontito y hacía frío, pero por la zona ya se dejaban caer los primeros viajeros. Los que no faltaron a su cita fueron los dos soldaditos, omnipresentes siempre que pasamos por la zona.

Berlin 461Empezamos a recorrer la Straße des 17 Juni bastante desanimados, pues por allí no había mercadillo ni nada que se le pareciese. Además, al ser una enorme avenida recta podíamos ver lo que había varios centenares de metros adelante… Nada de nada. Al ser una calle enorme decidimos andar, pues quizá estuviese en otro tramo.

Íbamos con algo de incertidumbre, pero la caminata sirvió para conocer más a fondo el Tiergarten. Por ejemplo, descubrimos el Memorial Soviético (Sowjetisches Ehrenmal) que sirve para recordar a los 80.000 soldados que murieron en la Batalla de Berlín de la II Guerra Mundial. La capital de Alemania nos recordó mucho a Londres, en el sentido de que a cada paso hay una estatua, monumento o lugar para el recuerdo de las guerras del siglo XX.

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Insistimos, estaban siendo unas sensaciones muy contradictorias. Por un lado, estábamos disfrutando enormemente por un paseo entre la nieve. Sin embargo, por otro lado no encontrábamos el dicho mercadillo. Llegamos a cruzar hacia la Siegessäule, donde el taquillero nos dijo que lo ponían en el tramo de la Straße des 17 Juni más alejado de la Puerta de Brandeburgo. Por si eso fuera poco, nos hizo temblar: los días en los que hace mucho frío o ha nevado no lo suelen poner.

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Berlin 467Ya que estábamos no teníamos nada que perder, así que seguimos caminando hasta que… ¡Victoria! ¡Unos puestecitos a lo lejos! No se veían demasiados, pero algo era. Y es que el Mercadillo del Tiegarten o Flohmarkt am Tiergarten en verano es enorme, pero en invierno es bastante chiquitito. Dos filas de puestos, nada más.

De hecho, aunque recorrimos el mercado de cabo a rabo, apenas hicimos compras: unas jarras de cerveza y una plaquita para poner en la terraza, pero poco más. Que conste que se puede regatear, puesto que nosotros sacamos todo por algo menos de la mitad de lo que nos pedían en un primer momento.Que las compras no fueran fructíferas no significa que lo pasáramos mal, porque ya sabéis que nos encantan los típicos mercadillos en los que se vende de todo un poco.

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Berlin 471Sin embargo, tuvimos que ir de urgencia a la Alexanderplatz para comprar los típicos souvenirs para la familia: imanes de nevera, libretitas, mecheros… chorraditas varias. Aun así tuvimos tiempo de sobra para coger el tranvía y volver a la zona del hotel, donde nos comimos los últimos currywurst del viaje en el mismo sitio en el que los probamos por primera vez. Con las mismas volvimos al hostel, cogimos la maleta y pusimos rumbo hacia el aeropuerto, pues íbamos con el tiempo algo justo. La caminata por el Tiegarten había trastocado nuestros planes de ir sin prisas.

Berlin 472En la propia estación de tren del aeropuerto había un puesto en el que nos habíamos fijado a la llegada, pues tenía algunos artículos interesantes como gorros militares y máscaras antigás. No los habíamos visto en otros sitios, así que iniciamos un regateo largo y… ¡Tachán! Gorritos para los papás y máscara antigás para Edu, nuevamente sacándolo por la mitad de lo que nos habían pedido.

Más o menos serían las 14:30 cuando llegamos de nuevo al Aeropuerto de Berlín-Schönefeld, el lugar en el que una semana antes habíamos aterrizado para conocer Berlín. Objetivo cumplido, pero aún quedaban los últimos trámites: pasar los controles, esperar, embarcar… Un follón, vamos.

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Por si eso fuera poco, estuvimos media hora parados en el avión porque había una avería y tenían que arreglarla. No solemos poner palabrotas en la web, pero la verdad es que estábamos ACOJONADOS. Nunca nos había pasado eso, y aunque el vuelo fue muy tranquilo a cada pequeño movimiento todos nos poníamos pálidos.

Berlin 475Manejamos los nervios como pudimos, sobretodo jugando al Angry Birds y tomando notas en un cuadernos sobre los últimos días del viaje. Eso es una tradición desde que tenemos la web, pues a partir de esos cuadernos elaboramos los diarios de viaje sobre los distintos sitios a los que vamos. Algún día publicaremos esos cúmulos de garabatos.

Como conclusión, hay que decir que el viaje a Berlín fue de menos a más. Hasta última hora no supimos si podríamos volar, ya que un cambio de trabajo por parte de Edu trastocó nuestros planes (tuvimos la suerte de que en Easyjet modificaran el horario del vuelo, puesto que por ley están obligados a dejarte hacer cambios gratis y pudimos moverlo a unas fechas mejores). Ya en la ciudad, los primeros días fueron algo inciertos, demasiado grises, pero al final nos ha quedado un recuerdo excelente de la capital alemana. Un sitio al que hay que ir si se quiere conocer la auténtica esencia de Europa, y al que por supuesto nosotros volveremos alguna vez en la vida.

Capítulo VIIIVolver a Berlín ’12

4 pensamientos en “Berlín ’12 – Capítulo IX: Auf wiedersehen, Berlín! (día 8)

  1. He dado con vosotros por casualidad y qué acierto, pues he leido todo sin parar.
    Me ha encantado toda vuestra guía, sois maravillosos, voy el día 27 de este mes a Berlín, también 8 días y 7 noches y todo lo que citais me sirve muchísimo para mi recorrido.
    Gracias.

  2. Hola nos vamos 6 días 5 noches a berlin en semana santa , me gustaría saber si hace mucho frío vamos con equipaje de mano, lo que se tarda en ver el campo de concentración os felicito por vuestro blog sería estupendo si añadis los días q abren o cierran un monumentos, los precios o los q son gratuitos, y vuestros imprecindibles, tamb donde habeis comido si os gustó y precio mas o menos, muchas gracias por vuestras ayuda

    • Hola Raquel! La verdad es que por aquella zona suele hacer frío, pero últimamente el tiempo está un poco loco, así que echad un vistazo antes de iros para aseguraros un buen equipaje de mano. El campo de concentración lleva toda una mañana, pues es muy grande y hay que verlo con detenimiento. Normalmente añadimos esos datos, pero el problema es que pronto se quedan obsoletos y no se ajustan del todo a la realidad. De todas formas, tenemos en cuenta tus opiniones para próximas veces. ¡Saludos y buen viaje!

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