Benicàssim ’13 – Capítulo IV: Vía Verde del Mar, Vespazahar, El Palasiet y comida en Botavara

Cuanto estás disfrutando de un viaje, el tiempo pasa volando. En el momento te da rabia, ya que te gustaría que el reloj fuese igual de lento que cuando estás en la consulta del médico. Sin embargo, pensándolo con una cierta distancia, que las agujas del reloj corran es signo inequívoco de que te lo estás pasando bien. Y eso es justo lo que nos ocurrió en Benicàssim: casi en un abrir y cerrar de ojos se nos había ido el fin de semana. Por suerte, aún teníamos parte del domingo por delante y muchas experiencias por vivir. 🙂

Empezamos haciendo un poquito de turismo activo, la enésima muestra de que en esta ciudad de la costa castellonense hay mucho más que sol y playa. Con unas bicis que alquilamos en el propio Hotel Intur Orange nos fuimos a recorrer la Vía Verde del Mar, un paseo ciclista espectacular. Solo fue el principio, ya que después nos esperaban una concentración de vespas, un circuito termal y una riquísima comida en primera línea de playa. Benicàssim… ¡Allá vamos!

VÍA VERDE DEL MAR

La Vía Verde del Mar es una ruta ciclista que aprovecha la antigua línea de ferrocarril que comunicaba Benicàssim y Oropesa del Mar. Al igual que en otros puntos de España, las autoridades decidieron darle un uso deportivo cuando el trazado férreo quedó en desuso. Gracias a eso, hoy tenemos cinco kilómetros y medio de vía verde (once, si se cuenta ida y vuelta) para disfrutar del paisaje y del patrimonio que hay entre esas dos localidades de la costa castellonense.

¿Paisaje? ¿Patrimonio? Pues si. Los casi seis kilómetros de la ruta dan para mucho: una torre vigía de la Edad Moderna, una microreserva de flora y fauna, miradores, un túnel, pequeñas calas… A nosotros no nos dio tiempo a explorar el recorrido hasta el final (pues hicimos bastantes paradas para hacer fotos y grabar vídeos), pero vimos más o menos la mitad y fue suficiente para darse cuenta de que no es un itinerario cualquiera.

Quizá 11 kilómetros parezca mucho para alguien que no suele salir con la bici, pero es una distancia muy cómoda. Yendo a un ritmo de paseo y haciendo paradas en prácticamente todos los miradores de la vía verde, se puede ir hasta Oropesa del mar y volver en un par de horas. No hay casi cuestas y el recorrido es amplio, por lo que puede ser una experiencia de lo más agradable. Para alquilar una bici en Benicàssim, tal y como dijimos en la información práctica, hay muchas opciones.

Esta fue una de las partes que más disfrutamos del viaje. En plena operación bikini, siempre se agradece hacer un poco de deporte, y más teniendo en cuenta todo lo que estábamos comiendo a lo largo del fin de semana.

Sin duda, la existencia de esta ruta verde hace que un viaje a Benicàssim sea redondo para los que solemos hacer deporte cuando estamos de vacaciones. Empezar la mañana en bici (o corriendo) por este precioso paraje y darse luego un baño en esas pedazo de playas no tiene precio.

Lo malo que tiene esta vía verde es que el recorrido puede hacerse eterno. Es taaan bonito que es imposible no ir parando cada cien metros. Por tanto, os recomendamos hacer el recorrido dos veces: una haciendo paradas y otra del tirón.

La Vía Verde del Mar es recomendable también para fotógrafos. Desde ella hay buenas panorámicas de Benicàssim, de Oropesa del Mar y de la costa en general: pequeños acantilados, vegetación, calas en las que no hay ni un alma… Vamos, que no hay excusas para no hacer el trazado.

VESPAZAHAR 2013

Después de dar unas cuantas pedaladas, volvimos al hotel para hacer el check out, recoger las maletas para dejarlas en el autobús e ir a nuestra siguiente parada: una pequeña visita a Vespazahar 2013, la concentración de vespas que se organiza anualmente en la ciudad de Benicàssim. Este es un buen momento para decir que la vida cultural de la ciudad va más allá de su decena larga de festivales, pues estos grandes eventos conviven con todo tipo de convocatorias de ámbito cultural: torneos deportivos, congresos, ferias…

Vespazahar es una concentración a nivel nacional. Lleva cuatro años celebrándose, y cada edición es más exitosa que la anterior. En el caso de 2013, acudieron casi 300 vespas y lambrettas de prácticamente toda España, alcanzándose el récord de participantes. Vimos de todos los tipos: reliquias con décadas de antigüedad, modelos tuneados, con sidecar… Una maravilla. Nosotros seríamos incapaces de llevar un vehículo de dos ruedas (somos bastante torpes al volante), pero igualmente hay que reconocer que las vespas son encantadoras.

Nuestra favorita fue la que se ve a la izquierda de la foto de abajo: una preciosísima vespa con sidecar. Aunque vimos varias que nos hubiese encantado poder llevarnos a casa, esta nos pareció especialmente bonita. Sería chulo poder hacernos con una de estas alguna vez para hacer un viajecito por España. Si nos está leyendo el señor Vespa, a ver si hay suerte y recoge el guante. 😛

Al margen de las vespas, nos encantó el ambientazo que se respiraba en Vespazahar 2013. A ese buen rollo contribuyó mucho una tortilla de patatas gigante. Nunca habíamos visto una tan grande, y lo mejor de todo es que encima estaba buenísima. La daban gratis a todo el que pasaba por allí, acompañada de unas chistorras.

Tuvimos la ocasión de hablar con los organizadores de este encuentro de vespas, y solo podemos decir que su entusiasmo era contagioso. Aun sabiendo que tienen mucho camino por recorrer, ya que solo llevan cuatro ediciones, se han posicionado rápidamente como uno de los grandes encuentros del sector en nuestro país. Con una sonrisa hablaban de lo bien que había salido este año y de lo mucho que esperan del futuro. Este tipo de cosas te hacen creer en que España tiene solución.

HOTEL TERMAS MARINAS EL PALASIET

Aunque nos lo pasamos muy bien con las bicis y con las vespas, hay que reconocer que ya estábamos un pelín cansados. El finde había estado cargado de experiencias y le habíamos robado algunas horas al sueño, por lo que nuestros cuerpos empezaban a pedir una actividad más relajada. Y para eso, nada como visitar el prestigioso Hotel Termas Marinas El Palasiet. Un paraíso en miniatura en la parte alta de Benicàssim, a solo 50 metros de la playa.

El Palasiet es un centro pionero en España, pues llevan más de 40 años siendo la principal referencia de nuestro país en lo que a talasoterapia (tratamientos con agua marina) se refiere. Posiblemente fue el primer centro español en aplicar agua de mar con fines terapéuticos, por lo que su dilatada trayectoria es un punto a favor.

De hecho, sus cuatro décadas explorando la talasoterapia desde una perspectiva vanguardista han hecho que, en la actualidad, ofrezcan un sinfín de opciones al viajero: programas de fin de semana, de adelgazamiento, circuitos termales de una sola mañana, masajes, comida saludable… Nosotros íbamos allí pensando en ver un centro de talasoterapia, y nos encontramos mucho más que eso.

Mención aparte merece su faceta hotelera, ya que El Palasiet cuenta con 74 habitaciones con todo tipo de comodidades. Tienen varios modelos en función del presupuesto del que se disponga, por lo que un fin de semana de relax total está al alcance de todos los bolsillos. Además, sus zonas comunes nos dejaron boquiabiertos: 20.000 metros cuadrados de jardines y de bosque mediterráneo, piscina termal cubierta, una piscina exterior de agua marina, restaurante, cafetería y mucho más.

Concretando en nuestra experiencia, nosotros disfrutamos de una maravillosa sesión de talasoterapia en su piscina de agua de mar. Tienen un panel con dos recorridos (uno más largo que otro) en los que probar todos sus elementos: chorros cervicales, jacuzzis, camas de agua… También probamos la sauna finlandesa, aunque ese tipo de cabinas no son las que más nos gustan.

¿Qué podemos decir? Relax total. Cuando llevábamos diez minutos flotando en la piscina (que, por cierto, está a 36º) nos mirábamos unos a otros y las caras iban entre la felicidad y el placer absoluto. Después de todo el finde caminando y moviéndonos de un sitio a otro, esta experiencia estaba siendo sumamente reparadora.

Si estáis en Benicàssim y ya tenéis hotel, los precios por hacer un circuito como éste no son nada caros. Por ejemplo, por 25€ se puede hacer una sesión de dos horas de recorrido biomarino, o por 61€ el mismo recorrido con un masaje terapéutico. Mucho menos de lo que pagamos en Madrid por productos de menor calidad.

Si, por otro lado, optáis por alojaros en el propio El Palasiet, además tendréis acceso a la piscina exterior. También es de agua salada y las vistas son sencillamente magníficas: la playa, el mar y el cielo. Como íbamos en viaje de prensa nos dejaron darnos un bañito también en ésta, y la verdad es que fue el broche de oro perfecto. ¡Qué placer!

De verdad, os recomendamos de corazón que vayáis a El Palasiet. Suena un poco a anuncio anticrisis, pero es la pura realidad: el lujo está al alcance de gente a la que normalmente nuestro presupuesto solo da para opciones más modestas.

RESTAURANTE TERRAZA BOTAVARA

El punto y final a este fantástico fin de semana en Benicàssim lo puso la comida en el Restaurante Terraza Botavara, en pleno paseo marítimo. Uno de esos lugares que tratan de desterrar para siempre la idea de que “restaurante en primera línea de playa = restaurante casposo en el que no se puede ir más allá de unos calamares congelados”. Botavara tiene una propuesta mucho más interesante que eso, con platos originales y un trato exquisito.

Antes de sentarnos a comer, no pudimos evitar dar una vuelta por el paseo. El Botavara está en frente de la playa de Els Terrers, que pese a no ser de arena fina (es de piedrecitas) también tiene su público. Hay mucha gente que prefiere este tipo de playas, quizá sea por que están menos concurridas o porque les resulten más limpias. El caso es que el color del agua aquí era especialmente azul.

 

La comida estuvo genial. Aunque hubo que pelear un poco con las sombrillas para que nadie sufriese una insolación, pudimos poner la mesa a nuestro gusto y hacer que la comida fuese de lo más agradable. Quizá para la gente de allí no sea gran cosa, pero para los que somos del interior es una gozada comer escuchando, viendo y oliendo el mar. ¡El paraíso!

Empezamos con tres entrantes para compartir: ensalada de la huerta, boquerones en adobo y mejillones al vapor. Tres propuestas más bien clásicas, pero no por ello menos interesantes. El que más nos gustó fue la ensalada, pues las verduras eran de una calidad suprema y el aliño tampoco se quedaba atrás.

  

La estrella del menú fue la paella valenciana, el que quizá sea el plato más típico de la costa mediterránea en España. Sinceramente, no es la más buena que hayamos probado (que para eso tenemos abuelas que hacen una paella fantástica), pero aun así estaba muy rica.

El colofón a esta buena comilona fue un pedazo de brownie con helado de vainilla para chuparse los dedos. Los amantes del chocolate deberían dejarse caer por Benicàssim solo por probar esta delicia.

Lo malo es que ya se había acabado todo. Con mucha penita, ya que lo habíamos pasado genial, volvimos al autobús para poner rumbo a la estación de tren de Catellón. Lo hicimos en el vehículo del equipo de fútbol de la ciudad, que curiosamente es el que nos había estado desplazando durante todo el día.

Pues eso fue todo. Con estos relatos os hemos tratado de enseñar la gran variedad de posibilidades que da un sitio tan cercano como Benicàssim. Aun así, aquí estamos para resolver cualquier duda sobre este pequeño paraíso en la costa castellonense. Id allí, que no os vais a arrepentir. 🙂

BENICÀSSIM EN VÍDEO

Todo lo que ha salido en este capítulo, así como en el resto del diario de viaje a Benicàssim, lo puedes ver en movimiento en el siguiente vídeo. 🙂

Capítulo IIIBenicàssim ’13

3 pensamientos en “Benicàssim ’13 – Capítulo IV: Vía Verde del Mar, Vespazahar, El Palasiet y comida en Botavara

  1. Pingback: Benicàssim ’13 – Capítulo III: Desierto de las Palmas, Ruta de las Villas, clinic de Golf y un poquito de blues | www.eduyeriviajes.com

  2. La rutilla en bici tiene muy buena pinta… Pero para torpes o que no hacen deportes, por muy fácil que sea, la veo un poco larga…
    El punto final del viaje en El Palasiet tuvo que estar genial!!
    saludos

    • Hola! 🙂

      La distancia parece larga, pero la ruta es totalmente asequible para torpes, poco deportistas o gente que va con niños. Además, no hace falta hacerla entera. En los dos primeros kilómetros tienes un montón de miradores chulos. Vamos, que te la recomendamos al 100% :-P^

      Y si, El Palasiet fue una pasada. Aún estamos relajados, y eso que han pasado dos semanas ^^

      Un abrazote!

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