Bajo Maestrazgo ’10 – Capítulo III: Peñíscola y Benicarló (día 2)

La segunda jornada de esta pequeña escapada al corazón del Bajo Maestrazgo tuvo como primer protagonista a la ciudad de Peñíscola. Aunque ya habíamos estado el día anterior no habíamos profundizado en su casco histórico, sino que nos quedamos en la playa.

Bajo Maestrazgo 12Ya sea una visita cultural o de relax, hay que tener en cuenta que dejar el coche sin pagar en Peñíscola (al menos en la zona centro) es casi imposible. Si se van a pasar varios días habrá que moverse a pie, pero para una visita puntual a la ciudad lo mejor es dejar el vehículo en uno de los numerosos parkings subterráneos que hay cerca de la playa.

Bajo Maestrazgo 13Eso fue lo que hicimos nosotros, y sin más dilación nos fuimos a recorrer el promontorio rocoso que concentra al núcleo histórico, el cual está totalmente rodeado de mar salvo por un tómbolo arenoso. A los pocos pasos nos topamos con las murallas de Peñíscola, que están en muy buen estado y que fueron construidas por Felipe II entre 1576 y 1758.

Cruzamos a la parte intramuros por el Portal de San Pedro y la Torreta del Papa Luna (en valenciano, Portal de Sant Pere i Torreta del Papa Luna). El nombre, como es lógico, no está puesto en vano, pues en la parte superior está el blasón del Papa Luna (Benedicto XIII), uno de los protagonistas del Cisma de Occidente. Por hacer un gran resumen, fue un periodo entre 1378 y 1417 en el cual varios sacerdotes reclamaron para sí la autoridad pontificia. Pedro Martínez de Luna fue uno de los que reclamó el puesto de papa, haciéndose llamar Benedicto XIII… cargo en el que hizo todo lo posible por mantenerse, de ahí viene la expresión castellana “mantenerse en sus trece”.

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Bajo Maestrazgo 16Tras un resumen tan sumamente comprimido volveremos al relato presentando a unas amigas que nos acompañaron en todo el recorrido por Peñíscola: las cuestas. La falta de espacio en la ciudad hace que haya que aprovecharse hasta el último palmo de tierra, por lo que las calles empinadas y las curvas estrechas están a la orden del día.

Y andando y andando llegamos al Fortín del Bonete (Fortí del Bonet), una construcción de época del Papa Luna que fue totalmente modificada durante la Guerra de Independencia (especialmente entre 1812 y 1814). Al fuerte se puede subir para disfrutar de unas bonitas vistas del puerto de Peñíscola, y según ponía en el panel informativo también es un sitio excelente para ir de noche y ver las estrellas (cosa que no pudimos comprobar de primera mano).

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Bajo Maestrazgo 19Justo al lado hay un bufador, es decir, un túnel hecho en la roca por el cual se escucha el mar e incluso, en días de temporal, llegan a salir pequeños chorros de agua. El sonido recordaba un poco al de los Bufones de Arenillas, pero evidentemente en el Mar Mediterráneo hay bastante menos fuerza que en el Cantábrico.

Caminando sin rumbo, aunque siempre subiendo, llegamos al Museo del Mar. Como es gratis pasamos a verlo, y aunque es bastante pequeño tiene algunas cosillas de interés, como restos de animales marinos, mapas antiguos en los que se puede ver la evolución de la ciudad o artilugios relacionados con la navegación. Al fondo había una pequeña pecera, aunque no muy bien cuidada. En cualquier caso, este tipo de museos relacionados con la vida en el mar siempre nos gustan, y en seguida vinieron a nuestra mente otros que ya habíamos visitado como el Museo del Mar de San Ciprián o el Museo del Pescador de Bermeo.

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Bajo Maestrazgo 22Siguiendo con el paseo, de casualidad, llegamos a la calle Farones 11, donde se encuentra uno de los edificios más pintorescos de Peñíscola: la Casa de las Conchas. Se trata de un edificio cuya fachada ha sido completamente decorada con conchas y que tiene un toque romántico que suele hacer las delicias de los turistas (fue difícil conseguir hacer una foto sin gente de por medio). A pesar de tener una decoración tan especial para nada desentona con el resto de edificios, y aunque quizá no tenga tanta historia como las murallas hoy en día es igual de visitada.

Y hablando de edificios importantes, el paseo concluyó en la construcción que da sentido a todo el casco urbano: el Castillo Palacio de Peñíscola (también conocido como Castillo del Papa Luna). Esta obra a más de 60 metros por encima del nivel del mar fue construida por los templarios sobre restos de una alcazaba árabe entre 1294 y 1307, para posteriormente ser convertida por el Papa Luna en su residencia pontificia a comienzos del siglo XV. Es, por tanto, uno de los lugares claves para comprender el desarrollo de occidente durante el último tramo de la Edad Media.

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Tras hacer un poco de cola y pagar la entrada de rigor iniciamos nuestra visita, con tan buena suerte de que justo en ese momento comenzaba una visita guiada gratuita. Total, que decidimos enrolarnos en ella, y salvo un par de errores (que la corregimos en privado, para no molestarla) todo estuvo muy bien. Las primeras salas que se visitan, como la caballeriza, están actualmente destinadas a acoger pequeñas exposiciones de artistas locales. Eso sí, como hacía fresquito dentro siempre estaban muy concurridas.

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Bajo Maestrazgo 28Como en la mayoría de los castillos el centro neurálgico es el patio de armas, desde donde se accede a la mayoría de las estancias principales. En este caso se da la particularidad de que está un poco elevado respecto a la entrada, lo cual responde a que el acceso al castillo está especialmente fortificado… ¡Casi inexpugnable!

Bajo Maestrazgo 29En la foto anterior habréis visto que en la plaza de armas había un escenario. Esto se debe a que en verano el castillo alberga todo tipo de actos culturales: conferencias, conciertos, obras de teatro… Así, en la siguiente estancia, la antigua cocina, el mobiliario que había temporalmente era el de un camerino y no el que correspondía.

La visita guiada recorría las principales estancias del castillo, como la iglesia o el salón gótico. Sin embargo, la parte que más nos gustó a nosotros fue la de las dependencias del Papa Luna, en especial su estudio. Se trata de una pequeña y austera habitación en la cual Benedicto XIII pasó mucho tiempo leyendo (parte de su biblioteca estaba aquí) y escribiendo. De hecho, mandó crear una ventana mirando a Roma: unos dicen que la instaló para ver cuándo vendrían a reconocerle como papa universal y otros que lo hizo para estar preparado ante posibles ataques desde el Mediterráneo.

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Bajo Maestrazgo 33En relación con la vida del Papa Luna también hay un rincón muy interesante, aunque hay que asomarse desde el patio de armas hacia el mar. Allí está la escalera del Papa Luna, que también es fruto de debate: ¿muelle de emergencia? ¿recibidor para cuando viniesen de Roma? La verdad es que Benedicto XIII es una personalidad muy interesante.

Bajo Maestrazgo 34Eso sí, no sólo del Papa Luna vive este castillo. Como ya hemos dicho en este relato la construcción tiene un origen muy anterior, y por eso en el salón del cónclave (una dependencia en un piso inferior en la cual fue elegido el sustituto de Benedicto XIII tras su muerte) se ha instalado la exposición “Templarios, caballeros del Temple“. En ella se pueden observar varios objetos relacionados con la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, desde armas hasta blasones pasando por reconstrucciones a tamaño real de distintos miembros de la orden.

Y aunque quizá no fuese un recorrido muy lógico de la parte baja del castillo pasamos a la más alta, pues hay una suerte de mirador desde el cual hay unas vistas increíbles. Nuestro amigo Juan no se lleva bien con las alturas, así que decidió quedarse abajo, pero nosotros recorrimos unos cuantos escalones para obtener una bonita panorámica de la Playa Norte y la Playa Sur de Peñíscola. La verdad es que este verano hemos conocido muchas playas del levante español aparte de esta (Denia, Jávea, Benidorm…), pero la de aquí nos pareció de las más bonitas si no la que más.

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Bajo Maestrazgo 38Con las vistas panorámicas terminaba nuestra visita a la ciudad, aunque antes de irnos nos dejamos caer por la Ermita de la Virgen de la Ermitana (en valencià, Ermita de la Mare de Déu de l’Ermitana). El templo que veis en la foto está ubicado en el mismo lugar que una ermita que ha servido para venerar a esta virgen desde los primeros años del cristianismo. El edificio actual data del siglo XVIII, y como fue hecho al gusto del gobernador de la ciudad (Sancho de Echeverría) tiene una estética más puramente militar o castrense que religiosa.

Ahora sí, con esta visita poníamos punto y final al recorrido que hicimos por Peñíscola. Desde aquí volvimos a Cervera del Maestre para recoger nuestra maleta, dejarla en el coche e ir a comer a Benicarló. Allí nos pusimos hasta arriba de gambas y langostinos, además de disfrutar de una paella impresionante. Después del banquete nos fuimos de nuevo a la playa de Peñíscola, de la cual no os ponemos fotos ya que fue más o menos lo que hicimos el día anterior.

Más o menos a las 18:30 dejamos la playa, pues aún teníamos que volver en coche hasta Benidoleig para reincorporarnos al viaje a Alicante con nuestra familia y no queríamos llegar muy tarde. Por eso, nos despedimos de Juan y su familia y pusimos rumbo a la autopista. Sin embargo, nada más coger el coche pasamos por una iglesia de Benicarló que nos llamó la atención y dijimos… ¿Por qué no hacemos una visita exprés y vemos alguna cosilla?

Dicho y hecho. Dejamos el coche en la Plaza de la Constitución (Plaça de la Constitució), justo al lado de la Oficina de Turismo, y tras hacernos con el pertinente mapa decidimos que limitaríamos la visita a las dos o tres cosas más importantes de Benicarló (aunque la verdad es que tampoco hay mucho más que ver).

Bajo Maestrazgo 39La primera parte del recorrido consistió en recorrer el Passeig de Ferreres Bretó y la Carrer de Sant Francesc, ver las cosas que allí había y volver. Lo primero que comprobamos es que el pueblo tiene un gran respeto por su pasado eminentemente rural, lo cual recuerdan a cada paso. Aquí podéis ver una estatua en la que se agradecen sus valores.

Y justo al lado de dicho monumento está la Iglesia de San Bartolomé (Església de Sant Bartomeu), un interesante templo del siglo XVIII dedicado al patrón de la ciudad. La parte más importante es la portada de estilo barroco, cuyos elementos más destacables son las típicas columnas salomónicas exentas. Dicho así queda muy fino: estamos haciendo referencia a las columnas con forma de espiral que desde luego llaman la atención a la gente que no está muy acostumbrada a verlas. Por otro lado, el interior de la iglesia tampoco es muy allá (hay que decir que a nosotros nos cansan en seguida los edificios barrocos), aunque hay algunas piezas interesantes.

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Bajo Maestrazgo 42Un poco más adelante, siguiendo con el recorrido que hemos planteado, se llega al Convento de San Francisco (Convent de Sant Francesc), otro edificio de estilo barroco. Se trata de la típica construcción que ha tenido mil usos y que ha sido reformada hasta la saciedad, por lo que lo que se ve en la actualidad poco tiene que ver con su origen.

Eso sí, el convento es además interesante porque en la actualidad es sede del MUCBE (Centre Cultural Convent Sant Francesc – Museu de la Ciutat de Benicarló). Se trata de una institución cultural de lo más variada, en la cual además de colecciones muy diversas hay un personal que es encantador. De hecho, nosotros estuvimos hablando con Antonio, uno de los trabajadores del MUCBE, durante más de media hora. Junto a él recorrimos las principales salas, como las destinadas a recordar como era la vida del pueblo cuando éste se dedicaba fundamentalmente a la vida agrícola.

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No era una visita guiada, simplemente nos liamos a hablar y hablar… tanto que incluso se nos pasó la hora de cierre del museo. Sin embargo, a Antonio no parecía importarle, pues nos estuvo enseñando la antigua iglesia del convento. Allí nos contó su Historia y como estaban efectuándose los trabajos de restauración de la misma. También vimos un claustro bastante moderno. En definitiva, pasamos un rato de lo más agradable conociendo la evolución del pueblo de la mano de uno de sus habitantes.

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Donde no nos acompañó Antonio fue a la parte superior del museo, aunque nos dejó verla pese a que estábamos fuera de tiempo. Seguramente no quiso subir porque en la planta de arriba no hay más que una exposición de arte contemporáneo… De hecho, nosotros no estuvimos más que un rato, ya que no nos gusta demasiado. Pensábamos que la olla exprés del Palacio de la Bahía en Marruecos era insuperable, pero aquí vimos unos cubos llenos de tierra. ¡Vivan los artistas conceptuales!

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Con muy buen sabor de boca volvimos a la Plaza de la Constitución, donde había empezado todo. Eso sí, antes de irnos fuimos caminando hacia la Plaza del Mercado (Plaça del Mercat), donde como su propio nombre indica está el Mercado de Benicarló. Es toda una institución, y aunque si bien no es el más bonito que hayamos visto siempre es interesante darse una vuelta por sus puestos. Es un sitio pintiparado para comprar las populares Alcachofas de Benicarló, con denominación de origen.

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Tras un pequeño paseo por el mercado salimos y, en la misma plaza, entramos en una heladería-horchatería para tomarnos una riquísima horchata artesana. Con esto pusimos punto y final a nuestra escapada por el Bajo Maestrazgo para volver de nuevo al norte de Alicante con nuestros padres/suegros. Eso sí, queda hecha la promesa de volver y pasar más días conociendo esta maravillosa zona con nuestro amigo Juan.

Capítulo IIVolver a Bajo Maestrazgo ’10

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