Ampelmännchen: la sorprendente historia del hombrecillo del semáforo

Siempre decimos que lo importante de la vida son las pequeñas cosas. Eso también es aplicable a viajar, pues muchas veces disfrutamos más de una comida en un puesto callejero antes que de un concurrido museo. Por eso hoy queremos rendir homenaje al Ampelmännchen, el hombrecillo del semáforo. También conocido como Ampelmann, esta peculiar silueta pasó de ser la que indicaba cuando había que cruzar en los pasos de peatones de la extinta República Democrática de Alemana a todo un icono de la Alemania del siglo XXI. El mejor ejemplo de que, a veces, lo cotidiano se convierte en extraordinario.

¿QUÉ ES EL AMPELMÄNNCHEN? ORIGEN Y EVOLUCIÓN

Lo primero de todo, hagamos las presentaciones. Viajemos a la Alemania dividida, en concreto a la parte de influencia soviética. Allí, en 1961, el psicólogo Karl Peglau criticó a los primeros semáforos por no ser efectivos para personas daltónicas (aproximadamente un 10% de la población no puede distinguir con facilidad los colores rojo, amarillo y verde).  Su idea para solucionar el porblema fue crear unos diseños fácilmente reconocibles, con muy distinta silueta en función de si tocaba cruzar o si tocaba estar esperando. Y así es como nació el Ampelmännchen, vocablo germano que literalmente significa “hombrecillo del semáforo”.

Su apariencia desenfadada (cabezón, con sombrero, extremidades desproporcionadas), pronto se volvió un símbolo de la Alemania Oriental. Se empleó especialmente en programas de educación vial, hasta el punto de que llegó a protagonizar cómics, dibujos animados e historias de radio, ganando incluso premios a nivel internacional.

Cuando en los años 90 llegó la reunificación alemana, las autoridades trataron de unificar el diseño en todo el país, aplicando las siluetas típicas de la Alemania Occidental. Sin embargo, el Ampelmännchen había arraigado fuertemente entre los alemanes de la parte ex-comunista, así que surgió un férreo movimiento de defensa de este icono. En 1995 se hicieron las primeras propuestas, y tras más de 10 años en lucha se consiguió salvar al simpático hombrecillo del semáforo.

SU FELIZ PRESENTE Y SU PROMETEDOR FUTURO

Así, desde 2005 el Ampelmännchen es el encargado de señalizar buena parte de los pasos de peatones de Berlín. Incluso algunas ciudades de la antigua RFA, como Heidelberg, emplean también al protagonista de esta historia. Además últimamente se le puede ver iluminado con LEDs en vez de con bombillas, síntoma inequívoco de que el hombrecillo cuenta con mejor salud que nunca. ¡El futuro es suyo!

Por cierto, en el año 2006 a nuestro querido amigo le salió novia: la Ampelmädchen Ampelfrau. La versión femenina del hombrecillo del semáforo fue instalada a modo de prueba en algunos semáforos de Dresde y Zwickau, pero el éxito del diseño ha sido tal que es difícil que sea reemplazada. ¿Tendrán hijitos en algún momento?

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Fotografía extraída de Wikipedia. Autor: Iago4096.

EL HOMBRECILLO DEL SEMÁFORO COMO ICONO

Esta es una historia de éxito, y el triunfo en el siglo XXI no puede evitar caer en una difusión masiva. El Ampelmännchen es hoy en día la mascota no oficial de la ciudad de Berlín, por lo que la encontraréis en todas partes: desde carteles publicitarios hasta graffitis, pasando por esculturas, cuadros y, evidentemente, semáforos. En otras ciudades también le veréis, pero no con el mismo tirón.

Desde el punto de vista del viajero, resulta divertidísimo caminar por Berlín y encontrarse al hombrecillo del semáforo en rincones insólitos. Además, desde la perspectiva del turista, es imposible irse de la capital de Alemania sin comprar un souvenir con esta popular silueta. Encontraréis supuestas tiendas oficiales (llamadas también Ampelmännchen), pero en cualquier sitio podréis adquirir hasta el regalo más insospechado: bolsos, camisetas, imanes de nevera, tazas, ropa interior… ¡El hombrecillo del semáforo tiene más tirón que las estrellas del fútbol alemán!

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Fotografía extraída de Wikipedia. Autor: Rama.

CUALQUIER EXCUSA ES BUENA PARA VOLVER A BERLÍN

Dicho sea de paso, preparando este artículo nos han entrado unas ganas locas de ir a Berlín. Aunque no es la capital europea que más nos haya gustado (Roma o Bruselas, por ejemplo, están muy por delante en nuestros corazoncitos) es innegable que esta ciudad alemana tiene muchísimo que ofrecer: la Puerta de Brandeburgo, los restos del muro de Berlín, la Isla de los Museos

De hecho, ahora que los trayectos baratos desde Madrid escasean más que nunca (no nos cansaremos de darle las “gracias” a los distintos políticos de turno por sus constantes subidas de tasas aeroportuarias, que en España son muy superiores a la media europea y que espantan a las aerolíneas low cost), los vuelos a Berlín siguen siendo más que asequibles. Todavía es fácil encontrar ida y vuelta por 50€, e incluso menos, por lo que quizá nos animemos y nos demos un garbeo por Berlín este verano.

Ir a Berlín ’12

2 pensamientos en “Ampelmännchen: la sorprendente historia del hombrecillo del semáforo

  1. Conocí esta historia en Berlín y me fascino, es increíble la cantida de suvenirs con el muñecajo jajaja. Gran post chicos y estoy totalmente de acuerdo con lo último, cualquier excusa es buena para volver!

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