A Mariña Lucense ’09 – Capítulo VI: Viveiro y Estaca de Bares (Día 6)

Si el día en que fuimos a Ribadeo visitábamos el extremo oriental de A Mariña Lucense, en la excursión de este capítulo fuimos a la parte más occidental de la región… e incluso nos salimos de ella. Pero eso fue al final del día, así que luego hablaremos de ello. Nuestra primera parada fue la ciudad de Viveiro (en castellano, Vivero). La localidad, una de las más importantes de la región -en especial durante la Edad Media, gracias a la pujanza de sus gremios-, es una visita obligada en el norte de Lugo.

Para visitar el centro histórico lo mejor es dejar el coche en la zona baja -por ejemplo, en el aparcamiento del centro comercial Haley, que es gratuito y está al lado de la Oficina de Turismo-. Desde aquí, andando un minutito, se llega a la Iglesia de San Francisco, extramuros. Se trata de un Conjunto Artístico Nacional que da la bienvenida de la mejor manera posible a Viveiro. El edificio, del siglo XIV, es espectacular, aunque el entorno tampoco acompaña mucho ya que no está en el casco histórico propiamente dicho.

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A Mariña Lucense 97El interior es riquísimo: destacan la Capilla de San Ildefonso (del siglo XIV), la Capilla de la Tercera Orden (siglo XVIII) y los sepulcros de Beata Constanza de Castro y de Nicomedes Pastor Díaz. Además, hay varios objetos de liturgia bastante importantes: retablos del siglo XIV, la imagen del Cristo de los Mareantes y unas vitrinas con Reliquias de los Santos Mártires, entre otros. Aparte de todo lo dicho, el interior de la iglesia es precioso como conjunto. ¡Ah! Y encima es gratis entrar, así que no sé que más motivos queréis para pasar a ver este precioso templo.

A Mariña Lucense 98Para visitar la ciudad decidimos ir a la parte alta y desde ahí ir bajando viendo cosas. El punto de interés que está más arriba es la Porta do Valado, siempre polémica: algunos autores le atribuyen origen romano y otros -la mayoría- la consideran románica, del siglo XIII. Lo que parece claro es que era una puerta que daba acceso al monte, y eso en época antigua y medieval era mucho decir. Por otro lado, es muy interesante que la calle María de las Alas Pumariño -conocida popularmente como A Calexa Das Monxas-, la que va a parar a la puerta, tiene un trazado muy similar a las típicas calles de Toledo.

Muy cerquita está la Iglesia de Santa María del Campo, un templo románico del siglo XII. Es una de las iglesias urbanas más importantes de Galicia. Del exterior destacan las dos torres: la Torre de las Campanas (del siglo XVIII) y la Torre del Reloj (del XIX). Del interior, las peculiares columnas que sostienen el techo: son excepcionalmente finas. También es gratis entrar, como en todos los edificios de Viveiro.

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En la zona también es interesante visitar el Convento de las Concepcionistas. Sigue funcionando como tal -dirigido por franciscanas-, por eso la visita ha de hacerse con el mayor silencio. El exterior no es quizá tan tan vistoso como el de la iglesia que hemos visto antes, pero el interior está en un estado de conservación tan bueno como pocas veces habíamos visto antes.

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De todos modos, lo que destaca de este edificio es la Gruta de Lourdes, una réplica casi exacta de la que hay en Francia. Aunque el estilo nada tiene que ver con el resto del conjunto, es uno de los lugares de culto más visitados por los habitantes de Viveiro. Lo que resulta realmente llamativo es que el lugar siempre está lleno de exvotos. ¿Qué son? Pues ofrendas que se hacen a los dioses (en este caso es una religión monoteísta, pero esta costumbre es casi tan antigua como el ser humano). Pueden ser figurillas de cualquier forma, aunque en general para temas de salud suelen ser partes del cuerpo relacionadas con lo que se está pidiendo (pies, manos, cabezas…).

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Desde aquí se puede ir a visitar otra puerta: la Porta da Vila. Este era el acceso principal, pues se entraba por aquí viniendo por la calzada romana. La puerta tiene tres detalles que recogen tres momentos distintos de la Historia de Viveiro: restos de la antigua muralla, una inscripción (en la que pone “Era: M: CC: LV :IN TEMPO AF:”, que significa año 1217 en tiempos de Alfonso IX de León) y un retablo del Santo Cristo del Amparo que data del siglo XVIII.

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Según cruzamos la puerta fuimos cuesta abajo buscando la calle Pastor Díaz, un auténtico eje comercial lleno de tiendas de ropa, pastelerías y otros comercios. La pena es que empezó a llover, y fuimos un poco rápido por esta calle. Sin embargo, no perdimos detalle de algunos sitios de interés, como la Praza da Fontenova do Forno o la Casa de los Leones, que recibe ese interesante nombre por los felinos de piedra que adornan su fachada.

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El objetivo de haber entrado en esa calle era llegar a la Plaza Mayor, el auténtico epicentro de Viveiro. Está ubicada en el lugar en el que antiguamente había un templo, la Iglesia de Santiago. En la actualidad el elemento central es la estatua de Nicomedes Pastor Díaz (de 1891), político y escritor del siglo XIX muy apreciado en su villa natal. Además están la Casa Consistorial, la Casa de la Farmacia y el Canto de Santiago, que recuerda la antigua iglesia.

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A Mariña Lucense 113Como llovía nos metimos en el primer sitio que vimos, para tomar algo calentito y no empaparnos. El lugar fue la Pizzería Amor, y aunque entramos con ciertas dudas… ¡Qué acierto! Es un sitio peculiar: te sientas, pides algo, y cada diez minutos pasa un camarero con una cesta de aperitivos totalmente gratis. Éstos van desde las croquetas hasta los crepes, pasando por mucha variedad… y siempre ofreciéndote de todo, aunque como en nuestro caso sólo estuviésemos tomando unos refrescos. Sitio recomendable para gente joven sobretodo, por aquello del dinero.

A Mariña Lucense 114Una vez dejó de llover salimos a visitar lo que nos quedaba, aunque ya era extramuros. Lo primero fue la Puerta de Carlos V, también conocida como Castillo del Puente. Fue construida en 1548 como homenaje a dicho monarca en el lugar en el que había otra puerta -que se vino abajo por la erosión que supone estar cerca de agua salada-, en estilo renacentista plateresco. Es uno de los símbolos de la localidad, y de hecho es Monumento Histórico Artístico Nacional. En la parte interior hay una imagen de San Roque, el santo protector de la peste. Ésta se colocó sustituyendo a una de la Virgen de los Desamparados, seguramente en una época en la que se superó algún episodio de la enfermedad.

Enfrente de la puerta está el Puente de la Misericordia, también conocido como Puente Mayor, construido sobre la ría en el siglo XV. Hay autores que piensan que pudo sustituir a otro de época romana, ya que al ser otro símbolo de la ciudad ha sido objeto de numerosos estudios. Desde el puente se puede tener una imagen de las casas gallegas típicas de una época reciente, con esas cristaleras siempre con vistas al mar.

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Y antes de partir -mejor dicho después, ya que habíamos cogido el coche y paramos de casualidad- fuimos a ver la Capilla del Ecce Homo o Capilla de la Misericordia, un edificio herreriano construido en el siglo XVII. Lo que más fama tienen son el retablo del Altar Mayor y los frescos de la cúpula. Da un poco de pena el edificio, por ser de ese tipo de construcciones a las que el tiempo le ha ganado la partida, ya que en la actualidad está en una zona industrial y prácticamente en una rotonda.

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Con eso nos despedimos de Viveiro, aunque volveríamos días más tarde para hacer Paint Ball. Eso sí, el día no acabó aquí, ya que aprovechando que estábamos cerca nos acercamos a ver Estaca de Bares, un cabo muy importante desde el punto de vista geográfico: no solo es el extremo norte de la Península Ibérica, sino que además marca la separación entre el Océano Atlántico y el Mar Cantábrico. Aunque no pertenece a la Mariña Lucense (forma parte la provincia de A Coruña), es un caso similar al de Sos del Rey Católico cuando se está en Navarra: o se visita desde aquí o queda lejos.

Llegar es prácticamente un deporte de riesgo: ¡vaya carreteras! El asfalto está en buen estado, pero entre la niebla, las curvas y las estrecheces llegar no resulta sencillo. Eso sí, es un destino que merece la pena desde que se deja el coche y se pone un pie en el suelo: ¡MENUDAS VISTAS! Era uno de esos días en los que el cielo estaba con nubes y claros, como diría “el hombre del tiempo”, y nada más llegar tuvimos una imagen impactante que justificaba por si sola haber ido hasta allí.

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A Mariña Lucense 121El coche se deja en un pequeño aparcamiento que hay cuando termina la carretera, y hay que andar un poco por el camino privado que va a parar al Faro de Estaca de Bares. Fue construido a mediados del siglo XIX, y desde entonces ha reflejado la rápida evolución tecnológica de nuestra sociedad: desde estar encendido con velas hasta guiarse por GPS.

El edificio del faro está situado en la meseta de Ventureiro, y está acompañado por otras edificaciones relacionadas con su actividad. Algunas están visiblemente afectadas por el paso del tiempo, por lo que no sería mala idea restaurarlas y convertirlas en una especie de centro de interpretación, pues es un punto turístico muy importante en la zona.

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A Mariña Lucense 124El faro no deja de ser una propiedad privada, por lo que no se puede visitar por dentro. Eso sí, desde él sale un pequeño camino que lleva a la parte más septentrional. ¡Aviso a navegantes! A partir de aquí el camino es escarpado, cercano a precipicios y muy expuesto al viento, por lo que las personas que no gusten de ese tipo de situaciones lo mejor que pueden hacer es quedarse y disfrutar de las vistas.

Del mismo modo que avisamos eso, también decimos que nadie se juega la vida por avanzar, y que merece la pena hacer un pequeño esfuerzo para disfrutar de las vistas. Si veis las fotos de los acantilados y de las rocas veréis que no os engañamos al decir que merece la pena tragarse el vértigo y hacer el camino.

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A Mariña Lucense 127Como ya hemos dicho, Estaca de Bares es el punto más al norte de la Península Ibérica. Para recordarlo, en una piedra hay una inscripción con la latitud del lugar: 43º 47′ N. Vamos, que mientras estábamos haciéndonos la foto no había nadie más al norte que nosotros en España… ¡Para que luego digan que los jóvenes de hoy hemos perdido el norte!

En realidad, se puede estar un poco más al norte, pues desde la roca el camino sigue unos metros más. Eso sí, hay que volver a hacer el aviso del vértigo, el viento y el miedo a las alturas, porque ahora el camino sí que se vuelve realmente escarpado, y si bien no es un deporte de riesgo si que hay que ir con mil ojos. Este último tramo nos recordó en cierto sentido a la pequeña subida que hay hacia el Puente del Diablo o de Jesús, en la Foz de Lumbier (Navarra).

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A Mariña Lucense 130Desde luego, este último esfuerzo se ve recompensado con creces cuando se llega, ahora sí que sí, al punto más al norte de la Península Ibérica. La sensación es increíble, y más en el día en el que fuimos nosotros en el que parecía que unos metros más adelante, en el mar, se estaba abriendo el cielo: ¡Vaya tormentaza se preparaba! A pesar de que nos fuimos corriendo, algunas gotas no las pudimos evitar. Esperando a ver si mejoraba la cosa fuimos a Bares, la pequeña parroquia del municipio de Mañón que está al pie del cabo. Sin embargo, la lluvia y la niebla fueron ganando fuerza, así que nos fuimos a casa, que aún nos quedaba un buen rato de coche y estábamos bastante cansados.

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